Historia
KORNTHAL
- Un centro de pietismo
- Fundación de la comunidad
- Doctrina, gobierno
- La primera labor pastoral
- Historia posterior
Un centro de pietismo.
En Württemberg el movimiento pietista, aunque inspirado por Spener y Francke, había retenido su individualidad gracias a su carácter no polémico y popular y al gran saber de sus representantes teológicos. También sobrevivió a su contraparte en Halle, alcanzando su cima en la segunda mitad del siglo XVIII. Surgió bajo la influencia de Johann Michael Hahn quien renovó las especulaciones de Jakob Böhme y dio al laicado pietista un sentido más elevado de su independencia religiosa. Este sentimiento se incrementó tanto por su unión con la Christeutumsgesellschaft en Basilea como por el surgimiento de una escuela de sobrenaturalismo bíblico. Si este último factor fue un despertar distintivo por la estricta adherencia a la Biblia enseñada por J. A. Bengel, un impulso añadido hacia la decadencia lo dio la política racionalista de Federico I. Sus medidas opresivas, incluyendo una agenda más bien racionalista en 1809 y la negación del derecho de las congregaciones a rechazar a pastores no deseados en 1810, levantó un antagonismo entre los pietistas, fomentado no sólo por la tendencia suaba a aferrarse a las ideas tradicionales, sino también por su aceptación de las teorías milenaristas de Bengel, que profetizó la venida del milenio en 1836. Parcialmente, siguiendo el ejemplo de los armonistas, miles de pietistas emigraron al sur de Rusia, siendo ayudados en su éxodo por el rechazo de las leyes de emigración de Guillermo I a la muerte de Federico. Guillermo procuró frenar tal emigración y el 14 de febrero de 1817 dio instrucciones a todas las autoridades civiles para que disuadieran a los emigrantes de llevar a cabo sus intenciones. En réplica, el burgomaestre de Leonberg, Gottlieb Wilhelm Hoffmann, comunicó al rey que los emigrantes sólo buscaban la libertad religiosa y que estarían dispuestos a quedarse si se les permitía establecer congregaciones que, aunque independientes de las autoridades eclesiásticas, no fueran esencialmente extirpadas de la Iglesia luterana, cuyas doctrinas mantenían. Esta respuesta de Hoffmann, que era tanto un dirigente pietista como un dirigente político, llevó al rey a solicitarle (1 de abril) que elaborara un plan para la creación de tales congregaciones y el burgomaestre consecuentemente formuló un plan (14 de abril) basado en el modelo moravo.
Fundación de la comunidad.
El 8 de septiembre de 1818 un decreto real permitió la formación de una comunidad religiosa y el 12 de enero de 1819 se adquirió Kornthal, siendo dedicado el oratorio de la comunidad el 7 de noviembre de 1819. En todas esas transacciones Hoffmann actuó en concierto con otros dirigentes pietistas, particularmente con Hahn, quien fue el dirigente escogido de la nueva comunidad, aunque murió inmediatamente tras la compra de Kornthal. Sin embargo, su misma presencia supuso que el propósito original de la comunidad se ampliara, siendo no sólo su intento el proteger al luteranismo de la influencia racionalista de las autoridades eclesiásticas, sino formar una organización de verdaderos convertidos, la nota clave del pietismo desde su principio. Una cierta oposición a la Iglesia se desarrolló, parcialmente porque un laico era la cabeza de la nueva organización y parcialmente por la tendencia ascética y legalista en Hahn, combinada con la creencia en lo inmediato de la Segunda Venida, cuya preparación sólo podía ser hecha rectamente mediante la reunión de los fieles. Bajo influencia morava, Hoffmann procuró especialmente hacer de la comunidad un modelo en objetivos industriales y en dar una influencia al pueblo a través de las instituciones educativas.
Doctrina, gobierno.
Para mostrar la armonía de la nueva organización con la Iglesia establecida, se adoptó formalmente la Confesión de Augsburgo, aunque se omitió el rechazo de los secus docentes y se elaboró un párrafo especial expresando el aborrecimiento a toda intolerancia religiosa. Sin embargo, mientras la comunidad no estuvo sujeta al consistorio, sino sólo al ministerio de adoración pública, su adherencia a los antiguos libros eclesiásticos no fue subrayada tan claramente como podría haberse esperado. Pero incluso esto estuvo en entera conformidad con sus bases pietistas, con su ideal de una vida apostólica y la realización del Sermón del Monte, lo que se aprecia en el programa preparado por Hahn en 1817, con su insistencia en la disciplina eclesiástica, particularmente en la admisión y exclusión de la comunidad. Sin embargo, estas últimas características significaban problemas legales y éticos, surgiendo los primeros de los principios económicos de la comunidad y los segundos de la posible contingencia de rupturas familiares a causa de la diversidad en las ideas religiosas. Por otro lado, estaban liberados de la obligación del servicio militar y de prestar juramento. La comunidad estaba capacitada para invitar a un clérigo regular, quien debería también inspeccionar escuelas, etc. y en esta capacidad estar sujeto a la Iglesia estatal, aunque la comunidad designaría los profesores y escogería los textos religiosos para las escuelas. Un rasgo específicamente pietista fue la exigencia de que los laicos tuvieran el derecho a edificar la comunidad, salvo en los servicios religiosos regulares. La disciplina se extendía incluso a la ropa, alimento y lectura; pero la base de ello era milenarista, apreciándose incluso en la débil construcción de las casas, al esperarse la Segunda Venida en cualquier momento. Un tercer motivo del establecimiento de esta comunidad, además del deseo de escapar del racionalismo y crear una congregación pura, fue la fundación, de nuevo prestada de los moravos, de un instituto misionero y una imprenta. Esta última, como los planes industriales de Hoffmann para la comunidad, se quedó en la nada; por otro lado, la idea misionera, mediante la construcción de uno de los principales refugios para niños abandonados, fue un primer paso en misiones domésticas.
La primera labor pastoral.
El primer pastor de la comunidad de Korntahl fue Friedrich anteriormente en Winzerhausen, un milenarista, que fue llamado en 1819. Sin embargo, Hoffmann todavía seguía siendo la cabeza civil. En esos primeros años los principios básicos de la comunidad eran todavía fuertes. Su fundación había provocado un río de tinta y provocado no solamente la ira de los racionalistas, sino las sospechas de los sobrenaturalistas, siendo el resultado natural un incremento del entusiasmo de los miembros de la comunidad y sus amigos. El asentamiento se convirtió en una especie de lugar de peregrinación, tanto para otros pietistas y sinceros cristianos, como para meros curiosos. Sin embargo, a pesar de esta masa de entusiasmo religioso, no hubo manifestaciones de fanatismo, debido al genio del gobierno de Hoffmann. Aunque no estaba planeando establecer una segunda colonia, la oposición del gobierno iba en aumento. El rey Guillermo, sin embargo, consciente de las ventajas económicas de tales comunidades y deseando trasformar un distrito desolado de la alta Suabia en tierra fértil por el trabajo de los pietistas, les ofreció esa región. Hoffmann no se atrevió a rechazarla y en 1824 la comunidad de Wilhelmsdorf fue fundada en medio de la alta Suabia católica. Era una pesada carga para la colonia paterna, a la que se unieron los miembros más pobres que fueron no como un privilegio, sino como un sacrificio. Sin embargo, Wilhelmsdorf luchó hasta que en 1852 se separó formalmente de Kornthal, aunque todavía estaba exenta del consistorio.
Historia posterior.
Tras la muerte de Friedrich en 1827 hubo un interim hasta 1833, cuando Kapff fue llamado como sucesor. El hecho de que perteneciera la Iglesia estatal minimizó el antagonismo entre la comunidad y la Iglesia. Los no miembros fueron admitidos a la confirmación y a la Cena del Señor y como el recuerdo de sus anteriores quejas contra la Iglesia estatal se había desvanecido, el peligro de extravagancia religiosa desapareció bajo la dirección de Kapff, aunque el tranquilo curso de 1836, año en el que Bengel había situado la Segunda Venida, había aminorado las esperanzas milenaristas. Por otro lado, entre 1831 y 1848, el declive del racionalismo fue reemplazado por el calor del pietismo dentro de la Iglesia estatal, a la que von Kampf regresó en 1843. La razón para la existencia de la comunidad se hizo por tanto cuestionable y desde 1848 su importancia religiosa se evaporó en gran medida.
No obstante el tercer pastor, J. H. Staudt, quien presidió la comunidad desde 1843 a 1882, no sólo fue capaz de preservar la individualidad de Kornthal, sino también de convertirlo en centro para pietistas e incluso para círculos más amplios. Al mismo tiempo, guardó la comunidad de adoptar planes distintos a los de su propósito original. Sin embargo, entre su sucesor y una porción de la comunidad surgió un conflicto que se resolvió sólo por la ayuda del consistorio. La posición de la comunidad se hizo más difícil como resultado de la legislación. Las leyes de 1 de noviembre de 1867 otorgando el domicilio sin restricciones, de 3 de julio de 1869 sobre la igualdad civil de las confesiones y de 16 de junio de 1885 sobre la membresía en las comunidades, abrogaron su privilegio de prohibir elementos indeseables de la ciudadanía. El resultado, como en el caso análogo de la Iglesia estatal, fue el fortalecimiento del poder moral de la comunidad y en 1892 tanto Kornthal como Wilhelmsdorf aprobaron una agenda capacitándolas para preservar el carácter de su membresía por regulaciones exclusivamente eclesiásticas.