Historia

KYRIE ELEISON

Kyrie eleison es la jaculatoria griega empleada ya en el Antiguo Testamento y también el Nuevo, para implorar la misericordia de Dios. Significa: "Señor, ten piedad". Arriano la citaba ya en el siglo II: "Al invocar a Dios, decimos, Kyrie, eleison" (Diatribae Epicteti, ii, 7). La citan también los Padres y las Constituciones Apostólicas (siglo IV). No se sabe cómo entró esta fórmula en la liturgia romana, o si es un rastro de la liturgia griega que parece haberse usando en Roma hasta el fin del siglo II.

En occidente, donde primero se habla de ella es en el concilio de Vaison (529) en la provincia de Arlés, concilio de tendencias romanizantes. Luego se menciona explícitamente en la regla benedictina, llamándola letanía. Algo después Gregorio Magno († 604) (Epist. 9). Todo parece indicar que en occidente, como en oriente, la jaculatoria Kyrie, eleison, era repetida por el pueblo después de las peticiones hechas por el diácono, que se hacían al empezar la misa. De todos modos, es cierto que en el siglo V se cantaba el Kyrie en Roma alternando con Christe, eleison, suplantando a otras invocaciones similares como Miserere Domine o Te rogamus, audi nos, que son también muy antiguas. En el ordo de Amando (siglo VIII) aparecen ya los nueve Kyries, después del Introito, pues que antes parecían no tener número fijo. En estas tres series ven algunos comentaristas medievales la relación con las tres divinas personas y aun con los nueve coros angélicos repartidos en tres jerarquías.

En la Edad Media no sólo se adornaron los Kyries con largas vocalizaciones y neumas, en la liturgia occidental y en las orientales, sino que entre sus textos se intercalaron frases llamadas farcituras y tropos, rellenos muchas veces de mal gusto, que fueron suprimidos por Pío V. De ahí los nombres que las distintas misas tienen en el Kirial. Es, sobre todo, célebre el tropo Kyrie, fons bonitatis. Los Kyries se decían en todas las misas y en todos los oficios; en la misa al principio, en los oficios hacia el fin, ordinariamente después de algún oficio o responsorio y antes del Padrenuestro y de la oración del día. Pero fuera de la misa, nunca son más de tres, incluso en las letanías, que siempre empiezan por ellos. En el rito mozárabe ya se encuentra, con la intercalación del Christe, puramente romana, aunque muy raras veces, por ejemplo, en Semana Santa y en la misa de difuntos. Igualmente en los ritos galicano y milanés o ambrosiano, aunque aquí sin Christe. Los ritos orientales no tienen fórmula más frecuente que ésta, la cual se repite en varias partes de la misa y de los oficios, pero se usa más en las liturgias de la familia bizantina.