Historia
LACTICINIA
En el oeste la costumbre de abstenerse de lacticinia en días de ayuno surgió en fecha antigua, aunque la norma no fue tan rígida como en el este. Sin embargo, se recomendaba desde Roma, en el siglo sexto o séptimo, y fue confirmada por sínodos después del siglo noveno, que subsecuentemente prohibieron la consumición de lacticinia. Tomás de Aquino señala que esta abstinencia era acostumbrada en su tiempo, siendo finalmente establecida por Alejandro VII el 18 de marzo de 1666. De Cuaresma la prohibición de lacticinia se extendió a otros días de ayuno, como se muestra por la dispensaciones papales para las diócesis de Colonia y Tréveris (1344) y para el landgravato de Meissen (1485). Se otorgaron también dispensaciones para la consumición de lacticinia en Cuaresma, particularmente en el norte, y el poder de tal dispensación se depositó en las manos de los obispos en sus facultades quinquenales, quedando determinada anualmente la exacta medida en la que los lacticinia podían ser consumidos por un indulto papal.