Historia

LACTICINIA

Lacticinia, literalmente "alimentos lácteos", son alimentos que proceden de un animal distinguidos de su carne, tales como leche, mantequilla, queso y huevos. En un periodo antiguo se hizo costumbre abstenerse en los días de ayuno, especialmente en Cuaresma, no sólo de carne, sino de otros alimentos. El sínodo de Laodicea (entre 343 y 381) restringió el alimento tomado durante Cuaresma a pan, hierbas, sal y agua, lo que fue confirmado por el concilio de Trullo de 692, que expresamente prohibió los huevos y el queso y castigó la violación con la destitución de los sacerdotes y la excomunión de los laicos. En la Iglesia griega, especialmente en la rama rusa, la abstinencia de los lacticinia comienza al acabar la "semana del queso" que se extiende de Sexagésima a Quincuagésima.

En el oeste la costumbre de abstenerse de lacticinia en días de ayuno surgió en fecha antigua, aunque la norma no fue tan rígida como en el este. Sin embargo, se recomendaba desde Roma, en el siglo sexto o séptimo, y fue confirmada por sínodos después del siglo noveno, que subsecuentemente prohibieron la consumición de lacticinia. Tomás de Aquino señala que esta abstinencia era acostumbrada en su tiempo, siendo finalmente establecida por Alejandro VII el 18 de marzo de 1666. De Cuaresma la prohibición de lacticinia se extendió a otros días de ayuno, como se muestra por la dispensaciones papales para las diócesis de Colonia y Tréveris (1344) y para el landgravato de Meissen (1485). Se otorgaron también dispensaciones para la consumición de lacticinia en Cuaresma, particularmente en el norte, y el poder de tal dispensación se depositó en las manos de los obispos en sus facultades quinquenales, quedando determinada anualmente la exacta medida en la que los lacticinia podían ser consumidos por un indulto papal.