Historia

LIBER DIURNUS ROMANORUM PONTIFICUM

Liber Diurnus Romanorum Pontificum es una colección de formularios usada en Roma en relación con las principales funciones eclesiásticas, tales como la coronación de un papa, la consagración de obispos, el otorgamiento del pallium o de privilegios especiales. Basado principalmente en las cartas de Gelasio I y Gregorio I, el libro tomó forma entre 685 y 751. Fue usado hasta el siglo XI, encontrándose de hecho formularios individuales del mismo en las colecciones de cánones hechas en el siglo XII, como la de Graciano; pero tras ese periodo, al no ser ya aplicable en la posición alterada de la sede romana, cayó en desuso y olvido. Fue redescubierto por Lucas Holste en un manuscrito perteneciente a la biblioteca cisterciense de Santa Croce en Gerusalemme en Roma. Cuando lo estaba preparando para publicar en 1650, tras compararlo con otra versión que le fue enviada por Sirmond del Collège de Clermont, la censura romana se lo prohibió y él murió en 1661 sin obtener el permiso. La base de este rechazo fue la "profesión de fe" contenida en el mismo, que había de ser hecha por cada papa al hacerse cargo del oficio, en la que se incluía una declaración de asentimiento a los decretos del sexto concilio general y un repudio de las herejías condenadas en el mismo, mencionando a Honorio I entre los tales. El libro fue publicado por el jesuita Garnier en 1680 en París y por Mabillon, quien en su visita a Roma examinó el manuscrito encontrado por Holste, y dio extractos del mismo en su Museum Italicum. La edición de Garnier fue publicada por Hofmann (Leipzig, 1733) y Riegger (Viena, 1762); una edición que llenaba las exigencias de la erudición moderna la publicó Eugene de Rozière (París, 1869), incluyendo el necesario aparato textual y las notas de Garnier, Baluze y Zaccaria. Esta edición está basada en una recopilación hecha por Daremberg y Renan del manuscrito Vaticano, que entonces se suponía ser el único existente, y que según Mabillon pertenece a la segunda mitad del siglo noveno. Von Sickel publicó entonces otra edición (Viena, 1889) que contenía importantes nuevos resultados, negando la unidad de la composición y tomando de alguna forma ideas diferentes en cuanto a su fecha. Pero él desconocía que en la Biblioteca Ambrosiana en Milán había otro manuscrito, por lo que sus conclusiones no pudieron ser aceptadas como finales. En los siglos siguientes al XI se hicieron intentos para suplir el lugar del antiguo libro, que ya no era útil, existiendo colecciones en manuscrito bajo los títulos Literæ quæ in curia domini papa dari consueverunt y Stylus scriptorum curiæ Romanæ, que se extienden desde Juan XXII a Gregorio XII y Juan XXIII.