Historia
LIBRE ESPÍRITU, HERMANOS DEL
Significado y origen.
Los eruditos modernos han aceptado la existencia de una secta panteísta, claramente apartada de la comunión de la Iglesia católica, usualmente reclutada de laicos y teniendo su propia doctrina prácticamente inalterada desde el siglo XIII al XVI. Sin embargo, es posible mostrar que el fenómeno clasificado bajo este título tiene algunos puntos de tan radical diferencia como para destruir la idea de una sola tradición panteísta que se reproduce a sí misma a través de más de un siglo por medio de una secta y que el origen de este misticismo pietista y panteísta se encuentra no sólo entre el laicado ordinario sino en los monasterios y entre los begardos y beguinas, quienes estuvieron bajo fuerte influencia monástica; también que en los siguientes siglos los límites entre misticismo monástico y panteísmo sectario nunca fueron muy estables ni hay base adecuada para creer que las enseñanzas de Amalrico de Bena hallaran aceptación entre un sector de los valdenses franceses y que hacia 1215 se esparcieran desde el este de Francia al oeste y sur de Alemania. La información auténtica más antigua acerca de la aparición de esta clase de misticismo en Alemania muestra a ciertos herejes suabos hacia 1250 enseñando un panteísmo y determinismo radical. Partiendo de la creencia de la divina esencia del alma y de todas las cosas terrenales, consideraron la ascensión del alma a Dios la meta de toda religión. Esto había de obtenerse por la abstracción de toda actividad terrenal y también de los mandatos morales y religiosos que distraen al alma de su propósito de unirse a la divinidad. El "hombre perfecto", que ha alcanzado esta meta, es impecable. Como su voluntad es la voluntad de Dios, las leyes y los medios de gracia de la Iglesia no tienen significado para él. Todo valor se quita al esfuerzo moral y a las ordenanzas eclesiásticas, por la creencia de que cada acto humano ha sido predestinado desde la eternidad. Todos estos puntos de doctrina eran extravagantes brotes del misticismo monástico de la escuela de San Víctor, elaborados por los adherentes de Dionisio el Areopagita. Cuando Ricardo de San Víctor habla del alma unida con Dios (De prepar. animi ad coniempl., ii. 13) "primero el alma recobra su antigua dignidad y afirma su pretensión a la gloria innata de su propia libertad", usa expresiones que fácilmente pueden ser mal interpretadas por místicos extravagantes, sirviéndoles de fundamento para su doctrina de la libertad espiritual.
Difusión del panteísmo místico.
Los decretos del concilio de Vienne (1311) contra beguinas y begardos muestran que las autoridades eclesiásticas de aquel tiempo estaban dispuestas a acusar a esas comunidades en toda Alemania de herejías panteístas similares. Las consecuencias de esta idea, que han llegado hasta el día actual, es que usualmente se atribuye una mayor extensión a las doctrinas panteístas de lo que los hechos justifican y consideran las características de los ortodoxos begardos y beguinas, tales como su estima por la pobreza y la mendicidad, como distintivas de los místicos heréticos. Cuán verdad puede ser esto se aprecia no sólo por la queja de David de Augsburgo de que los amigos del misticismo eran perseguidos por la simple razón de ser herejes o estar poseídos por demonios, sino también por las acusaciones de difundir herejías, acusaciones que cayeron sobre Tauler, Suso y Ruysbroeck, por no decir nada de Eckhart. Entre las monjas de los siglos XIII y XIV la línea de demarcación fue incluso más fluctuante. La vida de éxtasis místicos y las condiciones visionarias de muchas de ellas, producían frecuentes expresiones de las cuales el panteísmo estaba a muy corta distancia. No se puede negar que este panteísmo ganó muchos adherentes por la influencia de los grandes místicos alemanes del siglo. La teoría de que existieron relaciones estrechas entre Eckhart y los herejes del "Libre Espíritu" en Estrasburgo y Colonia no está demostrada y es improbable; pero el misticismo sectario panteísta fue incuestionablemente ayudado e influenciado por sus especulaciones en un bien conocido pasaje de Suso, Büchlein der Wahrheit (cap. vi), en el que argumenta con los dirigentes del misticismo panteísta y cita a Eckhart como una gran autoridad. Este intento de mostrarse él mismo del otro lado, injustificable dicho sea de paso, arroja luz sobre la estrecha relación entre las proposiciones condenadas como suyas por Juan XXII en 1329 y los extractos dados por Moshein de un libro sectario perdido, De novem rupibus; parece que la censura papal se basó no sólo en los escritos auténticos de Eckhart, sino en los tratados panteístas que le fueron atribuidos.
Diversos grupos.
Los oponentes de las enseñanzas del "Libre Espíritu", como Tauler, Rulman, Merswin, Gerson, Ruysbroeck y Geert Groote, dan la impresión de que estaban combatiendo no una secta organizada sino una tendencia mórbida y una exageración de la piedad mística. La confusión frecuentemente encontrada en escritores de ese período, entre los adherentes de este misticismo panteísta y los fraticelli y Hermanos Apostólicos, surge parcialmente de la ignorancia de los puntos en los que ellos diferían ampliamente y parcialmente del uso de la expresión secta spiritus libertatis, como designación para herejías bastante diferentes. Esto ha llevado a algunos modernos escritores a la suposición de que las enseñanzas de los místicos heréticos alemanes se habían difundido en el siglo XIV entre los fraticelli y apostólicos italianos, así como en los denominados turlupinos en Francia. Está claro que el intento de trazar el desarrollo y organización a una sola y definida secta panteísta en la Edad Media está condenado al fracaso. Los registros de los tribunales, sin embargo, nos familiarizan con varios grupos de esta clase y con un conjunto de individuos representativos del misticismo herético. La condenación de Margareta Porete, una beguina de Hainault, que fue ejecutada en París en 1316, precede al concilio de Vienne. En sus escritos el alma, "aniquilada" en Dios, es liberada de la obligación de practicar la virtud, que, sin embargo, sale del alma naturalmente al estar unida con Dios. Probablemente similar a la suya fue la enseñanza de la obra mística de Marie de Valenciennes, contradicha por Gerson, la cual, apelando a un supuesto consejo bíblico "Ama et fac quod vis" negó la fuerza de la ley moral para aquellos que estaban llenos del amor místico de Dios. Con la poetisa y visionaria flamenca Hadewich Blommaerdine, el elemento panteísta es prominente. Al mismo tiempo en Colonia un neerlandés, Walter, quemado hacia 1322, fue el impulsor de un movimiento panteísta de amplia difusión, en cuyas descripciones contemporáneas hallamos por vez primera las nocturnas orgías adamitas. En Alemania meridional Bertoldo de Rorbach, quemado en 1356 en Spira, y Hermann Kuchener de Nuremberg, quien se retractó en Würzburgo en 1342, fueron los apóstoles de un movimiento similar. Otro grupo interesante es el de los Amigos de Dios, cuyo dirigente, Nicolás de Basilea fue quemado en Viena en 1396. Los elementos panteístas-antinomianos se mezclan con ideas apocalípticas del tipo de Joaquín en los Homines intelligentiæ. Las fuentes para la historia de estas herejías en el siglo XV son tan confusas que poco se puede hacer con ellas. Esas ideas panteístas tuvieron todavía poder en el período de la Reforma, tal como se aprecia en el surgimiento de la secta loísta en Amberes (1525-1545) y en la facción libertina o espiritual que después de 1529 se difundió desde los Países Bajos por Francia, Alemania Occidental y Suiza, así como en ciertos desarrollos del movimiento anabaptista.