Historia

LIMOSNAS

Limosna es una dádiva que el receptor no tiene derecho a reclamar y que no está obligado a devolver, hecha puramente por generosidad y deseo de aliviar la necesidad.

Detalle de la flagelación, de Alejo Fernández. Siglo XVI. Museo del Prado, Madrid
Detalle de la flagelación, de Alejo Fernández. Siglo XVI.
Museo del Prado, Madrid
Tal dádiva tiene valor religioso en el budismo y el islam. Pero fue en el judaísmo donde la limosna fue primero altamente estimada desde el punto de vista religioso y ético. El Antiguo Testamento tuvo una alta concepción, basada en la idea de que la tierra pertenece a Dios, de que todos tienen iguales derechos a sus frutos, siendo el principio regulador de conducta hacia otros el mandato 'amarás a tu prójimo como a ti mismo' (18 "No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; yo soy el SEÑOR. 34 "El extranjero que resida con vosotros os será como uno nacido entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo, porque ext[…]Levítico 19:18,34). La benevolencia es la consecuencia de un deber ordinario. En tiempos post-canónicos la limosna, casi imperceptiblemente, adquiere el carácter de un acto voluntario de mérito e incluso de expiación por el pecado y seguridad de salvación (Tobías iv:7-11; xii:8-9; Eclesiástico iii:30; xxix:12-13). Tal sobrevaloración de los actos externos está condenada en 1 Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. 2 Por eso, cuando des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los[…]Mateo 6. La revelación del Nuevo Testamento es el evangelio del amor voluntario de Dios, en el que las buenas obras no tienen eficacia para la justificación y la salvación. Más bien, son el resultado y la prueba inevitable de la vida renovada (15 Cuidaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? 17 Así, todo árbol bueno da frutos bue[…]Mateo 7:15-23; 33 Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión, 34 y acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cui[…]Lucas 10:33-37). Desde este punto de vista la idea de una recompensa divina encuentra aplicación en la observancia de la caridad en el Nuevo Testamento (para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.[…]Mateo 6:4; 19:21; y serás bienaventurado, ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos.[…]Lucas 14:14; Mirándolo fijamente y atemorizado, Cornelio dijo: ¿Qué quieres, Señor? Y él le dijo: Tus oraciones y limosnas han ascendido como memorial delante de Dios.[…]Hechos 10:4; Que cada uno dé como propuso en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre.[…]2 Corintios 9:7; Y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos.[…]Gálatas 6:9).

Fragmento de un retablo del siglo XIV, procedente del municipio ilerdense de Preixana. Museo episcopal de Vic
Fragmento de un retablo del siglo XIV, procedente del municipio
ilerdense de Preixana. Museo episcopal de Vic
La idea judaica de la limosna como acto de mérito y satisfacción entró en la Iglesia antigua por los cristianos judíos. Una expresión clásica de ese pensamiento está en 2 Clemente xvi. 4: 'La limosna, por tanto, es una buena cosa, tanto como el arrepentimiento por el pecado. Hacer ayuno es mejor que la oración, pero la limosna es mejor que ambos. Y el amor cubre multitud de pecados, pero la oración surgida de una buena conciencia libra de la muerte. Bendito es el hombre que está repleto de ello. Pues la limosna aligera la carga del pecado.' La idea es completamente dominante en Cipriano (De opere et eleemosynis), siendo de hecho inevitable en los apócrifos del Antiguo Testamento, que fueron aceptados a la par que los canónicos. Salvo el valor propiciatorio que luego se asignaría al sacramento de la penitencia, la posición católica ha permanecido siendo la misma que la de Cipriano. Agustín concedió la mitigación de las penas del purgatorio por las limosnas y las Sentencias de Pedro Lombardo, manual dogmático de la Edad Media, subrayan la idea más allá de toda proporción.

La pobreza fue tan altamente apreciada en la Iglesia antigua que las Homilías pseduo-clementinas (XV. vii. 9) consideran la posesión de la propiedad una contaminación con las cosas de este mundo o un pecado. En el siglo IV la pobreza, a través del monasticismo, se convirtió en factor de la vida cristiana ideal. Y en el siglo XIII el mendigar, a través de Francisco de Asís, recibió una idealización religiosa que fue en alto grado perniciosa para el buen orden social. El monje mendicante no es más que un grosero carácter inmoral. La Reforma rechazó todos esos errores, exigiendo alguna forma de trabajo al cristiano por su pertenencia a la sociedad y procurando el cuidado organizado de los pobres, en lugar del método de dar y recibir limosnas. Los teólogos protestantes no conceden a las limosnas parte alguna en la doctrina de la salvación. Muy por encima del ejemplo individual de la limosna está el espíritu de benevolencia, que no pretende mérito en la dádiva y busca un beneficio permanente, no la satisfacción de una necesidad temporal. Los esfuerzos humanitarios y la legislación que procuran prevenir las causas de la pobreza son una extensión de los principios enunciados por la Reforma. Las iglesias deberían aceptar el principio racional que evita las limosnas indiscriminadas y poco inteligentes, que tienden a la pauperización y al estímulo de la ociosidad.