Lindisfarne es el nombre de una antigua abadía monacal en Northumberland, en el nordeste de Inglaterra. Debe su nombre a la isla en que estaba fundada el monasterio, a 3 kilómetros de la costa, llamada también Holy Island, por los muchos varones piadosos que allí habitaron.
Mapa de la situación de LindisfarneAidan fue el primero que residió en ella, estableciendo su silla episcopal y el famoso cenobio, que, a ejemplo de Canterbury, levantado por Agustín, fue el seminario de los apóstoles y prelados de Northumbria. Son muchos los obispos que allí le sucedieron o que salieron de este monasterio para gobernar diversas iglesias, siendo Wilfrid, arzobispo de York, uno de los más notables. Entre los sucesores de Aidan es famoso Cuthbert, que hizo florecer en Lindisfarne la vida monástica junto con la regla benedictina, en cuyo tiempo Teodoro, arzobispo de Canterbury, consagró la iglesia nuevamente reedificada, la cual dedicaron al apóstol Pedro y duró hasta el año 1082, en que cedió el lugar a otra de mejor estructura.
En 792 invadieron la isla los daneses, que saquearon la iglesia y mataron a casi todos los monjes. En el siglo siguiente, año 875, volvieron a Lindisfarne y la destruyeron, pero los monjes huyeron a tiempo con las reliquias de Cuthbert. Gobernaba entonces la sede Eardulfo, último prelado de este lugar, cuya residencia trasladó a Chester, desde donde se pasó el año 995 a Durham, donde estuvo hasta el cismaanglicano. No obstante, en Lindisfarne continuó una comunidad de monjes benedictinos, para los cuales el obispo Carilefo comenzó la iglesia que duró hasta tiempos modernos, cuyas obras se deben al monje Eduardo de Durham, de donde salían los priores y monjes que residían en Lindisfarne. En 1536 fue disuelta la comunidad que gobernaba Thomas Sparke, a cuya muerte (1571) la propiedad pasó al deán y capítulo de Durham y después en 1613 a la corona.