Historia

LLAMAMIENTO TERRENAL

Llamamiento terrenal es la posición que ocupa en la vida cada individuo y los deberes hacia la sociedad que son propios de tal posición.

Tacuinum Sanitatis in Medicina, c. 1400, Viena, Österreichische Nationalbibliothek, Codex Vindobonensis S. N. 2644
Tacuinum Sanitatis in Medicina, c. 1400, Viena, Österreichische
Nationalbibliothek, Codex Vindobonensis S. N. 2644
Esos deberes son primordialmente sociales más que éticos y pueden ser hedonistas en motivo, como cuando son realizados para ganarse el sustento. Sin embargo, el llamamiento puede estar penetrado de ética si los fines del organismo social sirven expresamente a la gloria de Dios, transformando de ese modo el llamamiento en adoración divina. A partir de las condiciones del llamamiento, la clase de servicio prestado a la sociedad forma la base de una actividad ética. Cada función resultante de la naturaleza del hombre se puede desarrollar en un llamamiento, aunque la variedad de llamamientos no implica una distinción en el valor de las personas. Tampoco quiere decir que no es ético no tener llamamiento, sino sólo la falta de deseo por tenerlo, ya que hay quienes están tan condicionados que por fuerza mayor no lo poseen y no por ello se convierten en no éticos por esa razón.

En el rico desarrollo de la ética cristiana en el Nuevo Testamento el abandono de los deberes hacia la familia, la sociedad y la Iglesia, debe ser considerado no ético. El llamamiento terrenal es, por tanto, individual más que universal en sus obligaciones hacia la sociedad y representa una de las formas de la ética cristiana. El abandono deliberado del llamamiento es inmoral, ya que es el único medio de comunicación con la sociedad, que de otra forma quedaría incoherente y desorganizada. Los dones del hombre son infructíferos a menos que sean dedicados al bienestar de la sociedad a través de un llamamiento definido y su negligencia no sólo es contraria a la naturaleza sino también a la voluntad de Dios.

La importancia ética del llamamiento terrenal forma un importante capítulo de la ética filosófica. A través de su reconocimiento de la dignidad del trabajo y del valor del individuo, el cristianismo revolucionó la ética del mundo pagano, aunque la plena evaluación ética del llamamiento comienza sólo en la Reforma. Ya que Dios es servido menos por formas de culto auto-escogidas que por la obediencia ética que él mismo ha mandado (11 ¿Qué es para mí la abundancia de vuestros sacrificios? --dice el SEÑOR. Harto estoy de holocaustos de carneros, y de sebo de ganado cebado; y la sangre de novillos, corderos y machos cabríos no me complace. 12 Cuando venís a presentaros delante de[…]Isaías 1:11-17; Porque más me deleito en la lealtad que en el sacrificio, y más en el conocimiento de Dios que en los holocaustos.[…]Oseas 6:6; Mas id, y aprended lo que significa: "MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIO"; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.[…]Mateo 9:13; 12:7), el cristiano realiza una verdadera adoración correspondiente a su estado como hijo de Dios en la fiel realización de su llamamiento. En un cierto sentido los principios del valor ético del cumplimiento del llamamiento son meramente una renovación de la doctrina del Nuevo Testamento, de que la confirmación cristiana de la fe a través del amor comporta una relación distintiva y activa hacia la sociedad (20 Cada uno permanezca en la condición en que fue llamado. 21 ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te preocupes; aunque si puedes obtener tu libertad, prefiérelo. 22 Porque el que fue llamado por el Señor siendo esclavo, liberto es del Señor; de la mis[…]1 Corintios 7:20-24; Siervos, obedeced a vuestros amos en la tierra, con temor y temblor, con la sinceridad de vuestro corazón, como a Cristo;[…]Efesios 6:5 y sig.; Mantened entre los gentiles una conducta irreprochable, a fin de que en aquello que os calumnian como malhechores, ellos, por razón de vuestras buenas obras, al considerar las, glorifiquen a Dios en el día de la visitación.[…]1 Pedro 2:12 y sig.), aun cuando en ninguna parte del Nuevo Testamento se menciona específicamente el llamamiento terrenal. La distinción de llamamientos comienza en la familia, de donde se desarrolla sucesivamente en la adquisición y control de los beneficios temporales y en el desempeño de las bendiciones intelectuales y espirituales en la religión, ciencia y arte, siendo la culminación la constitución de la sociedad en conjunto. No obstante, el individuo no siempre es libre de elegir su propio llamamiento, sino que está restringido por ciertas limitaciones sociales; además, ante la igualdad en ciertos aspectos, se debería escoger el llamamiento que está más en armonía con los talentos y la inclinación. Sin embargo, las condiciones externas frecuentemente hacen imposible el desarrollo del talento más dotado, aunque tales casos no son razón para que la formación de una personalidad religiosa y moral sufra daño, ya que tales circunstancias adversas demandan plena y completa fidelidad al llamamiento y por tanto fortalecen la verdadera piedad cristiana, en lugar de impedirla.