Loci Theologici es un término aplicado por Melanchthon a los sistemas evangélicos de dogmática, siendo retenido por muchos hasta el siglo XVII.
Portada de Loci communes. Wittenberg, 1521La palabra está tomada, como él mismo dice, del uso de los retóricos clásicos, en cuyas obras los topoi o loci denotan los lugares o fuentes de donde se deducen las pruebas. Varios índices sistematizados de esos loci se hicieron desde los días de Aristóteles, siendo meras categorías formales, tales como 'persona', 'naturaleza' o 'fortuna', reconocidas también bajo el encabezamiento. Sin embargo, el objetivo principal de los retóricos era trazar el caso concreto o 'hipóstasis' al general o 'tesis'. De esta manera evolucionaron los loci communes o argumentos que podían ser aplicados a muchos casos específicos. Los retóricos humanistas frecuentemente confundieron los loci communes con simples loci, o conceptos generales básicos. Esto fue especialmente verdad en Melanchthon, como queda claro de su De rhetorica libri tres (Colonia, 1519), en el que quiso entrenar a sus estudiantes para la disputa. Para ello les aconsejó preparar listas de todos los posibles loci communes e introducir bajo el propio título (capita) cualquier ejemplo sacado en el curso de la lectura. Entre los loci communes lista: 'fe', 'destrucción del cuerpo', 'Iglesia', 'palabra de Dios', 'paciencia', 'pecado', 'ley', 'gracia', 'amor' y 'ceremonia'. En alguna parte define los loci communes como 'ciertas reglas generales de la vida, de las que los hombres están persuadidos por naturaleza, y que puedo llamar sin injusticia leyes de la naturaleza'. Esas dos definiciones, sin embargo, no están claramente definidas y la discusión de los loci communes es consecuentemente vaga. Esta crítica se aplica también a los loci theologici de su famoso Loci communes rerum theologicarum (1521), que son primordialmente conceptos fundamentales en la ciencia de la teología, a la que todos en ella deben referirse. En consecuencia comienza con su lista favorita 'Dios', 'uno', 'triple' y 'creación' y acaba con 'condenación' y 'beatitud'. Aunque esta lista se deriva de Pedro Lombardo, el tratamiento de Melanchthon no solo es más claro que el de su predecesor, sino que extrae ejemplos de la Biblia en lugar de los Padres de la Iglesia y bajo influencia paulina deduce, en adición a los loci communes, ciertos loci communissimi, tales como 'pecado', 'gracia' y 'ley'. En vista de la poderosa influencia de este libro el resultado de su fracaso para dar una prueba metódica de sus series de loci es que la dogmática luterana fue lenta en alcanzar unidad inherente. El término loci theologici gradualmente vino a denotar el contenido y los principales pasajes de la Biblia, tal como están incluidos en el loci individual, aunque este significado estaba forzado en el fondo cuando Melanchthon puso más énfasis en el desarrollo de la doctrina.
Para la teología luterana el libro de Melanchthon tuvo la misma importancia que la obra de Pedro Lombardo para el escolasticismo. Los loci fueron sujeto de comentarios hasta Leonhard Hutter y el término loci communes pasó a denotar cualquier obra que tratara con la suma de la doctrina cristiana. Entre los reformadores la frase fue aceptada por Wolfgang Musculus (Basilea, 1560), Pietro Martire Vermigli (Londres, 1576), Johannes Maccovius (Franeker, 1639) y Daniel Chamier (Ginebra, 1653). Después de mediados del siglo XVII, con el surgimiento de un tratamiento más sistemático de la dogmática, el término cayó en desuso.