Historia

LOMBARDOS

Lombardos es el nombre de una tribu teutónica del periodo de las migraciones. Son mencionados primero por Estrabón. Su más antiguo hogar en el Elba es denominado con nombres tales como Bardowick y Bardengau. Mientras estaban allí afincados fueron derrotados por los romanos en el año 5 d. C. Unos siglos después, obligados a moverse por el hambre, vagaron por la región meridional del Danubio.

Mapa del reino de los lombardos en Italia
Mapa del reino de los lombardos en Italia
Bajo el heroico Alboin destruyeron a los gépidos y en 568 entraron en Italia. Durante los años siguientes conquistaron la Italia central y septentrional, construyendo Pavía (Ticinum) como residencia real. Fracasaron en conquistar Venecia y Nápoles y las costas griegas, así como Roma y Rávena.

Los pueblos que conquistaban se convertían, en su mayor parte, en semi-libres (aldiones). Los pocos hombres libres estaban excluidos de los oficios públicos y del servicio militar y todos sujetos a la ley lombarda, obligados a traer a sus señores de distrito una parte de los frutos de la tierra. Las diversas divisiones del pueblo, clasificado en nobles, libres, semi-libres y siervos, estaban gobernadas por reyes de noble linaje, investidos con posesiones conquistadas o confiscadas, cualificados como jefes del ejército, jueces, legisladores y administradores. Los jefes de las divisiones del ejército fueron al principio duques solo durante un tiempo, pero luego se convirtieron, no pocos de ellos, en príncipes hereditarios con poder casi real como los duques de Espoleto y Benevento, siendo casi independientes. Desafortunadamente para los lombardos el rey Alboin fue asesinado por su consorte en 572 y en 574 también lo fue su sucesor. Entonces comenzó, bajo treinta y cinco duques, una década de perturbación, hasta que una invasión de los francos llevó a la elección del poderoso Autaris. Él venció a los rebeldes, hizo la paz con los francos, tomó el valle del Po y se casó con la princesa católica bávara Teodolinda.

Historia de Teodolinda, reina de los lombardos, fresco del taller de los Zavattari, siglo XV, basílica de San Juan, Monza, Italia, Bridgeman Art Library, Londres/Nueva York
Historia de Teodolinda, reina de los lombardos, fresco del taller
de los Zavattari, siglo XV, basílica de San Juan,
Monza, Italia, Bridgeman Art Library, Londres/Nueva York
Bajo Teodolinda y su segundo consorte, Agilulfo, los lombardos arrianos se volvieron gradualmente hacia el catolicismo. La pareja real fundó y engalanó iglesias y monasterios, instalando en Monza y Bobbio obispos católicos, siendo bautizado y criado su hijo en la nueva fe. Fue principalmente Gregorio Magno quien contribuyó a su transformación. Aunque algunos regresaron a su arrianismo, la fe católica continuó difundiéndose y en las ciudades donde había un obispo católico y otro arriano, el primero tomó precedencia sobre el segundo. Sin embargo, en relación al papa, el obispo preservó una actitud de independencia. Tras el año 563 todos los gobernantes y obispos eran católicos y Milán el centro eclesiástico.

El reinado de Rotario (615), en el que el reino se engrandeció y sometió a duques poderosos, se distinguió por la promulgación del Edicto de Rotario (643), que abarcaba la ley penal y privada y por vez primera perfeccionó la ley escrita. Aunque era bárbaro en su forma era humano en sustancia, asegurando la protección de los pobres. Todavía más humanas y equitativas fueron las leyes de Liutprando (712-744), bajo quien el reino alcanzó su mayor prosperidad. Mitigó la esclavitud y combatió los abusos, tales como una prematura abjuración de los votos monásticos y duelos. Su piedad se manifestó en la construcción de muchas iglesias y en reverencia a los papas, aunque éstos resistieron sus esfuerzos para la unidad de Italia, que la fusión de romanos y lombardos, ya iniciada, consumaría. Tras reiteradas amenazas de Roma (bajo Gregorio II y Gregorio III), el papa Zacarías hizo la paz con él (743), recuperando parcialmente algunas de las conquistas lombardas; igualmente de su sucesor, Ratchis (744-749), quien era amistoso hacia los romanos, consiguió que pusiera fin al sitio de Perugia. Ratchis fue sucedido por su aguerrido hermano Astolfo, cuya reanudación de los amenazantes proyectos de unidad impulsaron al papa Esteban II a una alianza con el franco Pipino. En el curso de dos campañas (754 y 756) Pipino conquistó la capital, obligó a Astolfo a pagar tributo, jurar fidelidad y someter el exarcado de Rávena, Emilia y Pentápolis y lugares todavía no cedidos, propiciando de esta manera el fundamento para el dominio temporal de los papas. El sucesor de Astolfo, Desiderio (756-774), al principio se acomodó al papa y a los gobernantes francos, pero una vez que se sintió fuerte rompió con Adriano I y Carlomagno. En 774 Carlomagno derrotó a Desiderio y lo encerró en un claustro, confiscó el reino y se llamó a sí mismo rey de los francos y lombardos. De este modo la gran unidad de Italia y la soberanía sobre Roma fue consumada por un rey franco, en lugar de por un rey lombardo. Sin embargo, el conquistador, así como su hijo Pipino, gobernador y rey de los lombardos, todavía tuvieron que pasar por varios momentos conflictivos con los parientes de Desiderio, los duques de Friuli y Benevento. El primero obtuvo reconocimiento de sus posesiones lombardas por medio de Bizancio.

El siguiente texto de Pablo Diácono describe el arrianismo de Rotario:

'[a. 635] Arioldo, después de haber ejercido el mando sobre los lombardos durante doce años, fue sustraído a esta luz. Asume ahora el reino de los lombardos Rotario, arodo de estirpe. Fue hombre de gran fuerza y seguía la senda de la justicia, pero todavía no caminó por la recta vía de la fe cristiana, porque se manchó con la perfidia de la herejía arriana. Los arrianos por su perdición sostienen que el Hijo es menor que el Padre, y que el Espíritu Santo es menor tanto del Padre como del Hijo; nosotros los católicos, sin embargo, creemos que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, único Dios verdadero en tres personas, son de igual potestad y de pareja gloria. En tiempos de este rey en casi todas las ciudades del reino había dos obispos, uno católico y otro arriano. Aún hoy en Pavía se ve dónde estaba el bautisterio del obispo arriano, que residía en la basílica de San Eusebio, mientras a la cabeza de la Iglesia católica estaba otro obispo. Sin embargo, un obispo arriano, que hubo en aquella ciudad, de nombre Anastasio, se convirtió a la fe católica y dirigió después la Iglesia de Cristo [noviembre de 643]. El rey Rotario reunió y ordenó por escrito las leyes de los lombardos, que se conservaban sólo en la memoria y en el uso, y quiso que aquella recopilación fuese llamada Edicto. Era el septuagésimo séptimo año de la llegada de los lombardos a Italia, como el mismo rey atestigua en el prólogo de su edicto.'
(Pablo Diácono, Historia Langobardorum IV,42. Ed. de S. Gasparri y A. Zanella, Paolo Diacono. Storia dei Longobardi, Milano, Skira, 2000, páginas 138-139).