Historia

LORETO

Loreto es el lugar de peregrinaciones más famoso de Italia y sede principal de la devoción en ese país a la Virgen María.

Grabado antiguo del santuario de Loreto
Grabado antiguo del santuario de Loreto
La fama del lugar se debe a la supuesta posesión de la casa de la Virgen, que fue trasportada por los ángeles desde Nazaret. La leyenda, aunque la primera mención se encuentra en Flavius Blondus hacia mediados del siglo XIII, creció en el tiempo de las cruzadas. En su forma desarrollada, tal como se encuentra en Baptista Mantuanus (1576) y en una tabla sobre el muro de la iglesia citada por Matthias Bernegger en 1619, se afirma que esto es lo que queda de la morada de María en Nazaret, donde ella nació, creció, recibió el mensaje angélico y vivió también tras la ascensión de Jesús. Los apóstoles, continúa la leyenda, hicieron una iglesia de ella; San Lucas la decoró con una figura de madera de la Virgen sosteniendo al Niño en sus brazos, siendo objeto continuo de adoración hasta la caída de Jerusalén. Para salvarla de la destrucción a manos de los infieles, aparecieron ángeles, la llevaron en el aire y la depositaron en Raunitza en el norte de Dalmacia, entre Fiume y Tersato (1291). Su autenticidad quedó atestiguada por la sanidad de algunos enfermos que oraban dentro de ella y por la aparición de la Virgen al obispo Alejandro de Tersato. Tres años más tarde los ángeles de nuevo la tomaron y la llevaron a la costa opuesta de Italia (10 de diciembre de 1294), colocándola en un bosque perteneciente a una mujer piadosa llamada Laureta, de la que el santuario tomó su nombre. Una vez más fue trasladada a Recanati, llegando a su destino final el 7 de septiembre de 1295. En la segunda mitad del siglo XV se incrementó la devoción al santuario. La sanción papal más antigua de la devoción data de Sixto IV (1471), quien, al igual que Julio II (1507), usó la expresión 'según es piadosamente creído y tal como el informe es', en referencia al traslado de la casa. Sixto V (1587) fundó una orden de caballeros (Ordo et religio equitum Lauretanorum pontificiorum) para la protección de peregrinos, que hasta el siglo XVIII tuvo entre doscientos y trescientos miembros. Inocencio XII († 1700) sancionó una misa especial en honor de Nuestra Señora de Loreto y otros papas le otorgaron privilegios especiales que, junto con los donativos generosos de muchos soberanos católicos, contribuyeron a la difusión de la devoción. Al principio del siglo XVII se dice que no menos de 200.000 peregrinos iban a Loreto cada año, aunque para finales de ese siglo el número había disminuido y en 1797 las tropas francesas se llevaron casi la mitad de los enormes tesoros del santuario. Sin embargo, Napoleón restituyó una parte en 1800, incrementándose desde entonces el número de peregrinos. La decoración artística del santuario se llevó a cabo con gran esplendor bajo Julio II, León X, Clemente VII y Sixto V. Otros santuarios reproducciones de éste han crecido por todo el mundo, atrayendo a muchos peregrinos. La letanía de Loreto, que consiste de una serie de invocaciones a la Virgen con varios títulos, data de la segunda mitad del siglo XVI; la invocación Auxilium Christianorum, ora pro nobis fue añadida en conmemoración de la victoria de Lepanto en 1571. La letanía es una de las devociones católicas más populares.