Historia

MAGDALENA, ÓRDENES DE SANTA MARÍA

Órdenes de Santa María Magdalena es el nombre de varias órdenes católicas establecidas en diversos tiempos y lugares para la reforma de mujeres caídas.

María Magdalena. Pintura en madera del siglo XIII
María Magdalena. Pintura en madera del siglo XIII
La comunidad más antigua de penitentes bajo el patrocinio de María Magdalena fue probablemente la fundada en Metz, que traza su historia, sin duda con algo de exageración, hasta 1005, mientras que una institución similar se dice que fue fundada en Tréveris hacia 1148. En la primera parte del siglo XIII varios conventos de magdalenas fueron fundados, influenciados en gran parte por el avivamiento inaugurado por Francisco de Asís, siendo el más notorio el de Goslar hacia 1215 y en Worms y Estrasburgo entre 1220 y 1230. Las bulas confirmando los privilegios de tales órdenes fueron emitidas por Gregorio IX e Inocencio IV, entre 1227 y 1251. Las internas seguían la regla agustina y estaban supervisadas por prebostes designados por el preboste general de la orden. Hacia mediados del siglo XIII existían conventos de magdalenas en Erfurt, Prenzlau, Malchow, Viena, Regensburgo y otras partes, asociándose a algunas de las grandes órdenes y de nuevo a otras. Se fundaron refugios para mujeres caídas en Marsella en 1272, en Nápoles en 1324 y en Praga hacia 1372. En París se fundó una en 1492, en Roma por León X en 1520, en Sevilla en 1550 y en Rouen y Burdeos en 1618.

Al principio la disciplina en los conventos de magdalenas fue extremadamente severa, pero gradualmente se hizo laxa, parcialmente por la admisión de aquéllas para las cuales la orden no fue originalmente diseñada, hasta que en 1637-40 fue impuesta una reforma en París, Marsella, Burdeos, Rouen y otras partes por Vicente de Paúl. Según la nueva regla, que fue oficialmente aprobada en 1640, la orden se dividía en tres grados. El primero era la congregación de Santa María Magdalena, con votos estrictos, que eran asumidos tras un noviciado de dos años y exigía ayuno en Adviento y todos los viernes, así como frecuentes retiros y otros actos de penitencia. El segundo grado de la orden fue la congregación de Santa Marta que no exigía votos y permitía a aquellas que eran verdaderamente penitentes y se habían reformado volver al mundo y casarse. El tercer grado era la congregación de San Lázaro, que retenía a aquellas que se le habían confiado para su reforma.

Otras numerosas órdenes católicas de tiempos más recientes se han dedicado al rescate de mujeres caídas; especialmente son notorias la orden de Nuestra Señora del Refugio, fundada en Nancy por Elizabeth de la Croix († 1649), las Hermanas de San José, fundadas en 1821 y la orden del Buen Pastor, fundada en Angers en 1828. El primer impulso hacia una obra similar en círculos evangélicos lo dio Theodor Fliedner en Kaiserswerth, comenzando en 1833 y teniendo su ejemplo numerosos seguidores.