Historia
MAGDEBURGO, ARZOBISPADO DE

En el siglo X, cuando la ciudad pertenecía a la diócesis de Halberstadt, tenía una parroquia y el 21 de septiembre de 937 Otón I fundó un monasterio benedictino, al que dotó ricamente. Posteriormente concibió el plan de trasladar el palacio episcopal de Halberstadt a Magdeburgo, incorporando el monasterio y transformando el obispado en arzobispado para los wendos. En 995 logró la sanción papal mediante el abad Hadamar de Fulda, pero sus planes fracasaron por la oposición del arzobispo Guillermo de Maguncia, quien rechazó renunciar a Halberstadt y propuso separar Magdeburgo de la diócesis de Halberstadt y crear de ella un nuevo obispado entre los wendos. Este plan se llevó a cabo. En el sínodo romano de 12 de febrero de 962 Magdeburgo fue hecha arzobispado con jurisdicción sobre todas las diócesis wendas futuras, según el deseo del emperador. Las negociaciones finales tomaron lugar en Rávena en octubre de 968, cuando el arzobispo Hatto II, que había sucedido a Guillermo siete meses antes en Maguncia, estuvo de acuerdo con la creación de un nuevo arzobispado. Otón nombró a Adalberto, abad de Weissenburg en Alsacia, primer arzobispo. La archidiócesis de Magdeburgo comprendía las diócesis que ya existían en Brandeburgo y Havelber, así como los nuevos obispos de Merseburg, Heissem y Zeitz, extendiéndola desde el Saale al Elba en el oeste y al Oder en el este.