Historia

MAGIA

Magia es la pretendida habilidad de producir resultados sobrenaturales por medio de agentes ocultos, aunque en el más amplio sentido del término incluye la adivinación y por lo tanto coincide con el ocultismo. Sin embargo, en el presente artículo la discusión de la magia se restringe a la provocación de fenómenos sobrenaturales mediante imprecaciones místicas o encantamientos.

Aparición mística, por José Villegas Cordero
Aparición mística, por José Villegas Cordero
Definición y alcance.
De esta forma la magia coincide en gran parte con la brujería, aunque se distingue, por otra parte, por un método más científico, y, por otro, por una tendencia social que procura una unificación de las operaciones mágicas por tradiciones ocultas. La magia se divide, según los medios empleados, en demoniaca (operando con la ayuda de espíritus), religiosa (regulada por el sacerdocio y el culto) y natural (trabajando simplemente a través de poderes escondidos de la naturaleza), mientras que con respecto a sus beneficios o perjuicios se tiende a clasificar en "blanca" y "negra", respectivamente.

Lugar en la religión.
La magia es un elemento de la religión empírica de todos los tiempos y pueblos, y pertenece, como el ascetismo, el sacrificio y la purificación, a factores constantemente recurrentes de la vida social de la humanidad. Entre muchos pueblos la religión parece consistir casi enteramente de magia, aunque la teoría de que toda religión es un desarrollo de la brujería y la magia está abierta a graves objeciones. Se puede hacer la pregunta de si la magia no es una fase de degeneración religiosa más que una evolución. La idea prevaleciente en muchos círculos de que las condiciones religiosas de pueblos primitivos modernos constituye la norma para reconstruir la religión del hombre primitivo, falla en reconocer que la evidencia en la vida de los pueblos antiguos y modernos muestra un lento proceso de decadencia religiosa. Además, se debe notar que no se encuentra en los pueblos primitivos el avance del fetichismo o animismo a un grado más elevado de vida religiosa, ni son la magia ni la brujería las formas más primitivas de religión de las naciones civilizadas de la antigüedad. Ni en Egipto ni en Babilonia el desarrollo religioso revela a la magia como fuente de su mitología y su culto, aunque ritos y fórmulas mágicas antiguas se usaron en ambas naciones. La magia es, por tanto, esencialmente un síntoma de decadencia religiosa y pertenece al último período de evolución religiosa. En los casos donde aparece en una etapa relativamente temprana en un pueblo dado, es casi desarrollada por el pueblo cuestión, pero es usualmente de origen foráneo, siendo importada de tribus vecinas degeneradas.

Genios protectores de Babilonia
Genios protectores de Babilonia
En Babilonia.
Los babilonios son usualmente contemplados como la nación en la que la magia, en el estricto sentido del término, apareció primero, aunque hay que tener en mente que Babilonia aquí significa Sumer y que los semitas babilónicos entraron en contacto primero con la magia por sus vecinos los sumerios. Los medos y los persas se opusieron fuertemente a la magia y finalmente resistieron a los sacerdotes que la practicaban procedentes de Babilonia, India y Egipto. Ni los medos ni los persas pueden ser contemplados como autores del arte mágico que posteriormente se difundió desde el oriente hasta Grecia y Roma, sino que la fuente auténtica de la magia fue el sacerdocio proto-babilónico de la región del bajo Éufrates, cuyos encantamientos, escritos en sumerio, son sin duda los documentos más antiguos de su clase. Los sumerios parecen haber sido un pueblo "turanio" que dejaron su hogar original en Asia central y se fundieron con el tronco ario meridional, especialmente con los medos, y también con los semitas del valle del Éufrates. Esta adoración de los elementos y sus espíritus a la que los pueblos de Asia central y septentrional estaban dedicados penetró en las partes sudoccidentales del continente. En los textos mágicos más antiguos, preservados en numerosas tablillas de barro en la biblioteca de Asurbanipal, la brujería es esencialmente un sistema de tratamiento para evitar el poder de los demonios, mientras que varios dioses, especialmente Ea, Marduk, Gibil-Nusku y Sin, son invocados como protectores. El propósito era evitar los males físicos y el exorcismo de enfermedades y demonios, presentando numerosos paralelos con las artes de los chamanes. Esta antigua magia babilónica, que estaba todavía influenciada por las tradiciones sumerias, tenía propósitos médicos, pues tras la consolidación del reino babilonio del segundo milenio antes de Cristo, la adivinación sustituyó a todas las otras formas de magia en Babilonia mientras que la astrología se difundió desde Caldea hacia el oeste e hizo que los términos caldeo y astrólogo fueran casi sinónimos.

En Egipto.
En Egipto, que, como Babilonia, fue uno de los hogares más antiguos de la magia oriental, la brujería nunca quedó revestida de adivinación, sino que siempre permaneció esencialmente como un sistema de exorcismo médico, practicado por magos sacerdotales médicos y basada en la conjuración de poderes hostiles de la naturaleza y la expulsión de la enfermedad mediante amuletos y semejantes. Un papiro mágico del Reino Nuevo contiene encantamientos contra cocodrilos y otras criaturas hostiles, especialmente serpientes, así como contra toda clase de demonios, contra el mal de ojo y contra enfermedades de toda clase y muchas de sus palabras místicas de poder son asirio-babilónicas en origen.

Entre los hebreos.
Incluso un pueblo como el hebreo no estuvo exento de la influencia de los pueblos vecinos que ganaban adeptos para las artes mágicas, como se desprende de las rígidas pero a veces ineficaces prohibiciones en el código legal (No dejarás con vida a la hechicera.[…]Éxodo 22:18; 10 No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni hechicería, o sea agorero, o hechicero, 11 o encantador, o médium, o espiritista, ni quien consulte a los muertos. […]Deuteronomio 18:10-11; comp. Hizo pasar por fuego a su hijo, practicó la hechicería, usó la adivinación y trató con médium y espiritistas. Hizo mucho mal ante los ojos del SEÑOR, provocándo le a ira .[…]2 Reyes 21:6; 19 Y cuando os digan: Consultad a los médium y a los adivinos que susurran y murmuran, decid: ¿No debe un pueblo consultar a su Dios? ¿ Acaso consultará a los muertos por los vivos? 20 ¡A la ley y al testimonio! Si no hablan conforme a esta palabra, […]Isaías 8:19,20; 57:3; También exterminaré las ciudades de tu tierra, y derribaré todas tus fortalezas.[…]Miqueas 5:11). Tanto la adivinación de los babilonios y los exorcismos médicos de los egipcios parecen haber ejercido una fuerte influencia en Israel y el desarrollo posterior del judaísmo pre-cristiano favoreció un incremento de esas artes prohibidas. Esto se aprecia por muchos de los apócrifos del Antiguo Testamento, especialmente Tobías 3:6; Enoc 69, el Testamento de los Doce Patriarcas, el Testamento de Salomón y varias otras leyendas salomónicas y encantamientos relacionadas con la tradición de la reina de Saba, basadas en 1 Cuando la reina de Sabá oyó de la fama de Salomón, por causa del nombre del SEÑOR, vino a probarle con preguntas difíciles. 2 Y vino a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias, y gran cantidad de oro y piedras preciosa[…]1 Reyes 10:1-10.

En la India.
En los pueblos arios y no arios que rodeaban a los semitas de Asia sudoccidental la magia aparece en un período relativamente temprano, aunque no existió desde el mismo principio. Tampoco desapareció con el desarrollo de la civilización del saber, sino que, al contrario, aumentó en extensión y refinamiento. Así fue entre los hindúes, cuya fase más antigua de religión, tal como está representada en el Rig Veda, era una simple adoración natural libre de adición mágica, mientras que el surgimiento del sacerdocio brahmánico produjo un formalismo extremo con una tendencia a ejercer el poder sobre los dioses, mediante un ejercicio correcto de las ofrendas, oraciones e invocaciones prescritas. El Atarva Veda contiene un gran número de ejemplos de fórmulas a ser empleadas en actos tales de magia y las Sutras, o compendios de ritual para el sacrificio brahmánico, suponen un avance añadido en el formalismo religioso. Incluso la reforma budista fue incapaz de suprimir la brujería latente en el hinduismo, siendo en el budismo donde la creencia popular en un culto de magia apropiado a los espíritus de la tierra, árboles, montañas, campos y casas encontró su más variado desarrollo. Si esto es verdad del budismo hindú, es todavía más característico de los vecinos mongoles y tártaros, especialmente los chinos y las tribus chamanistas de Asia central y septentrional.

En Persia.
En Persia, de manera semejante, la magia se impuso sobre un mazdeísmo que originalmente estuvo libre de brujería. El Avesta se opone fuertemente a las artes mágicas de los "brujos" que derivan su habilidad bien de "Turan" o bien de Babilonia, pero hacia el final del período aqueménida, así como bajo los arsácidas, la magia comienza a jugar un papel prominente en la región religión popular de los persas, hasta el punto de que el nombre mago se convierte en una designación para el sacerdocio persa. Incluso los esfuerzos de los sasánidas para restaurar la antigua fe sólo tuvieron un éxito temporal. En tanto esta magia persa o parta fue predominantemente astrológica o mántica en carácter, debe estimarse como un préstamo de Babilonia, pero sus elementos mágicos en el sentido estricto del término, tales como la conjuración y el amuleto, sin duda proceden del los pueblos "turanios" o escitas del norte.

Ceremonia druídica, óleo hacia 1773-1774 de Nöel Halle. Galería Nacional de Escocia, Edimburgo
Ceremonia druídica, óleo hacia 1773-1774 de Nöel Halle.
Galería Nacional de Escocia, Edimburgo
Entre los teutones y celtas.
Entre los antiguos teutones el culto a la divinidad de los campos y bosques se relacionó con la práctica de la magia y fue un factor importante de la religión en un período muy antiguo, aunque alcanzó su pináculo sólo para ser aplastada por el cristianismo. Entre los celtas, de manera semejante, la religión estuvo fuertemente mezclada con elementos mágicos que habían alcanzado un grado de refinamiento y complejidad desconocida para la brujería popular teutónica. Esto se debió en gran parte al sacerdocio organizado de los druidas, que eran especialmente habilidosos en la magia médica.

En Grecia.
En Grecia la magia fue un importante factor religioso en los períodos homérico y post-homérico antiguo, como se desprende del relato de Media en la leyenda de los argonautas, de Circe en la Odisea, de la magia de la diosa Hécate, de Hermes el Heraldo protector de los dioses y dador de sueños y de todas las otras divinidades protectoras. Que esas antiguas tradiciones helénicas de la magia eran nativas en origen y no prestadas del Este, se aprecia por la abundante evidencia, especialmente la que alude a Tracia o Tesalia, como antiguo hogar de la brujería. No obstante, en tiempo antiguo la magia extranjera halló su camino hacia Grecia desde Egipto y Babilonia o Persia. El refinamiento de la civilización griega no impidió dar la más calurosa bienvenida y producir las más variadas invitaciones a las artes mágicas de los "bárbaros" orientales. La magia médica de Egipto no encontró barreras para entrar y ni el racionalismo de los seguidores de Hipócrates ni las burlas de Luciano pudieron sacudir la pseudo-filosofía de los brujos del Nilo que afluían a Grecia en números cada vez mayores. Igualmente exitosa fue la adivinación de Persia y Babilonia. Todas las formas de profecía, mediante la astrología, el levantamiento de muertos, psicomancia, invocación de los dioses, quiromancia, hidromancia, lecanomancia y antropomancia, estuvieron en curso constante; mientras que la defensa de los magos de "Persia" como sabios sacerdotes por Aristóteles, Dión Crisóstomo, Apuleyo y Celso, muestra la estima e influencia disfrutada por esos adeptos del arte ocultista oriental entre los griegos, durante la dinastía de los Diádocos y el período romano.

Mano romana mágica para ahuyentar el mal de ojo
Mano romana mágica para ahuyentar el mal de ojo
En Roma.
Roma también poseyó su magia y adivinación, que en sus comienzos llegó hasta la época real y se estableció entre las tribus que vivían a las orillas del Tíber. Los etruscos introdujeron el culto de los Dii Averrunci y toda forma de augurios en Roma, aunque otros pueblos vecinos, como los marsi, contribuyeron igualmente con su cuota. La introducción de la magia oriental fue combatida por la legislación ya en los reinados de Augusto, Tiberio y Claudio, mientras que Caracalla condenó a los magos a ser quemados vivos o arrojados a las bestias. Sin embargo, la sabiduría oculta del oriente era irresistible y las diatribas de Plinio y Tácito demostraron ser inútiles. Incluso los emperadores favorecieron la magia; Nerón aceptó invitaciones para fiestas mágicas y Otón fue un pronunciado patrón de la magia, mientras que Vespasiano, Adriano y Marco Aurelio fueron al menos tolerantes hacia ella y Alejandro Severo le dio subvención oficial. En el reinado de este último y sus inmediatos predecesores la magia llegó a su cima en Roma, no siendo frenada hasta el triunfo del cristianismo e incluso entonces no fue extirpada.

El diablo y las brujas pisando una cruz, del Compendium maleficarum, 1608
El diablo y las brujas pisando una cruz,
del Compendium maleficarum, 1608
La magia y la Iglesia antigua.
La Iglesia antigua fue a veces no desfavorable a la magia. Orígenes, en su comentario sobre Génesis (citado en Eusebio, Præparatio evangelica, libro VI, cap. xi) extrajo una distinción entre la astrología divina y la demoniaca y en su polémica contra Celso atribuyó una cierta realidad y justificación al poder de aquellos que sanan por la magia. Fueron especialmente los cristianos alejandrinos quienes expresaron tales ideas, siguiendo, por un lado, a predecesores helenistas como Filón, y, por otro, a filósofos neoplatónicos como Jámblico y Sinesio, siendo una de las fuentes más antiguas de esta naturaleza el diálogo filo-astrológico conocido como Hermippus, que probablemente procede de los siglos quinto o sexto. Sin embargo, el Nuevo Testamento, salvo para la referencia a los "magos del oriente" que fueron estimados como el cumplimiento de la profecía mesiánica (10 Los reyes de Tarsis y de las islas traigan presentes; los reyes de Sabá y de Seba ofrezcan tributo; 15 Que viva, pues, y se le dé del oro de Sabá, y que se ore por él continuamente; que todo el día se le bendiga. […]Salmos 72:10,15; Levántate, resplandece, porque ha llegado tu luz y la gloria del SEÑOR ha amanecido sobre ti.[…]Isaías 60:1 y sig.) fue desfavorable a la magia. El samaritano Simón es caracterizado como falso profeta y el judío Bar Jesús es denominado "hijo del diablo" (9 Y cierto hombre llamado Simón, hacía tiempo que estaba ejerciendo la magia en la ciudad y asombrando a la gente de Samaria, pretendiendo ser un gran personaje ; 10 y todos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención, diciendo: Este es el […]Hechos 8:9-11; 13:6-11). El tratado de "los dos caminos" al principio de la Didaché y el final de la epístola de Bernabé contienen un aviso explícito contra la magia, que es catalogada con la brujería, idolatría, ebriedad, impureza e infanticidio. Después de mediados del siglo segundo los gnósticos fueron condenados por los Padres de la Iglesia como representantes de artes mágicas malditas e Ireneo trazó todo el gnosticismo herético hasta Simón el Mago. La misma acusación de magia se hizo contra Menandro, Carpócrates, los elkaisitas, marcosionaos, ofitas y herejes de toda clase. De la mano de esta magia gnóstica camina la antigua creencia pagana en el poder de la brujería. Tras el comienzo del siglo cuarto las influyentes cabezas de la escuela neoplatónica procuraron extender la magia teúrgica y mántica y las medidas en contra de emperadores cristianos como Constantino, Valentiniano I, Valente y Teodosio I sólo tuvieron eficacia temporal. Incluso durante los siglos de las guerras bárbaras la ayuda de los magos toscanos se buscó repetidamente, a pesar de las fulminaciones de Padres de la Iglesia como Efrén Sirio, Isaac de Antioquía, Crisóstomo, Agustín, Gregorio Magno e Isidoro de Sevilla.

Una bruja y sus familiares, ilustración de un discurso sobre la brujería, 1621; en la Biblioteca Británica (MS. Add. 32496, f. 53)
Una bruja y sus familiares,
1621; Biblioteca Británica
(MS. Add. 32496, f. 53)
Magia medieval.
Durante la Edad Media el conflicto continuó. En el Este las colecciones de oráculos y apócrifos atribuidas a Zoroastro, Daniel, Metodio, León el Sabio y otros nombres famosos se multiplicaron y formaron la base de los comentarios de Psello el Joven, Roger Bacon y Alberto Magno y también de protagonistas tales del Renacimiento como Pletho y Ficino. La Cábala añadió su cuota de ocultismo, proporcionando el pentagrama mágico, el Shem ha-Meforash y la Agla. Innumerables prohibiciones eclesiásticas fracasaron para desarraigar la magia, aunque la desaprobación temprana de la brujería como una necia superstición gradualmente se desarrolló, después del período de las Cruzadas, en ataques contra la crasa creencia en brujas y el diablo. Tomás de Aquino preparó el camino para la bula promulgada contra las brujas por Inocencio VIII en 1484 y para la Omnipotentis de Gregorio XV en 1623, que condenaba la magia a pena de muerte por el brazo secular y castigaba las injurias mágicas menores con cadena perpetua. La libertad de pensamiento y doctrina prevalecientes en el tiempo de la Reforma destruyeron gradualmente la creencia en poderes ocultos, separando la medicina y la cirugía del arte mágico de sanar y las doctrinas de Paracelso, la astronomía de la astrología y la química y la física de la alquimia y el arte hermético.

Gilles de Rais practica la magia negra sacrificando niños, grabado del siglo XIX
Gilles de Rais practica la magia negra sacrificando
niños, grabado del siglo XIX
Magia negra.
El término "magia negra" se aplicó, especialmente por los humanistas y durante el periodo de la Reforma, a la práctica de aquellas ciencias ocultas que profesan invocar la ayuda de los malos espíritus o hacer un pacto con el diablo. Sin embargo, con la decadencia de la creencia en brujas tras el siglo XVIII la idea de que se podía obtener poder sobrehumano desapareció gradualmente.

Magia blanca.
El nombre "magia blanca", por otro lado, se dio a las artes ocultas practicadas, especialmente en el siglo XVI, por varios eruditos, que profesaban producir resultados sobrenaturales ya fuera con la ayuda de espíritus buenos o por dones y poderes peculiares del alma humana. La cima de esta forma de magia se alcanzó con el De occulta philosophia de Agrippa von Nettesheim (Colonia, 1502), que distinguía entre "magia natural", "magia celestial" (astrología) y "magia religiosa" (meditación y purificación del corazón). A través de la "magia natural", que está basada en un conocimiento de la "quintaesencia" o espíritu cósmico que todo lo penetra, el alma humana puede ganar los "poderes escondidos" por los que puede a veces controlar la naturaleza y dominar las almas de los fallecidos. Procedente de la misma teoría de la "quintaesencia" o "macrocosmos", Paracelso hizo del concepto de la simpatía mística de todas las cosas la base de su arte de sanar. El creciente racionalismo y el avance de la ciencia, sin embargo, han hecho que el significado del término "magia blanca" degenerara hasta denotar poco más que cuentos y leyendas.

Magia y ocultismo moderno.
Los seguidores del ocultismo moderno protestan fuertemente contra la interpretación racionalista de todos los fenómenos de la magia, aunque no quieren ser considerados representantes de la superstición común, ya que contemplan las doctrinas secretas que profesan y practican de dignidad igual a las otras ciencias del día actual. En su criterio hay un gran residuo de hechos y fenómenos misteriosos que no caen dentro del alcance de las investigaciones de la naturaleza, sino que están reservadas para la futura ciencia del espíritu. Se pueden distinguir dos tendencias, una que se extiende a la oscura esfera de la vida futura y el mundo de los espíritus y la otra restringida a la esfera del alma humana. Dejando fuera de consideración la primera clase, hay una larga lista de nombres y métodos para el sistema puramente antropológico del ocultismo, que ha sido denominado diversamente como "magnetismo animal", "electro biología", "sonambulismo", "poder físico", "psiquismo", "física trascendental", "magia práctica", "ocultismo", "ciencia críptica", "ciencia fronteriza", e incluso "criptología", "acrología", "adelología" y "horología." Entre las diversas subdivisiones de la magia natural se puede hacer mención del hipnotismo y la lectura de la mente.