Historia

MAGNIFICAT

Magnificat es la designación común del himno de alabanza de María en 46 Entonces María dijo: Mi alma engrandece al Señor, 47 y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. 48 Porque ha mirado la humilde condición de esta su sierva; pues he aquí, desde ahora en adelante todas las generaciones me tendrán por bienaventur[…]Lucas 1:46-55, a partir de su palabra inicial en latín.

Anunciación de Gabriel a María, Cantigas de Alfonso el Sabio, año 1283, Biblioteca de El Escorial
Anunciación de Gabriel a María, Cantigas de Alfonso el Sabio,
año 1283, Biblioteca de El Escorial
El uso del Magnificat en la adoración pública retrocede hasta los primeros siglos de la era cristiana. En la Iglesia ortodoxa constituye un elemento de las oraciones matinales. Entre cada verso hay una respuesta dirigida a la Virgen. Mientras es cantado el diácono inciensa el altar. En la Iglesia católica el Magnificat aparece antes del año 600 en la segunda liturgia galicana, mientras que Bingha (Origines XV, ii. § 7) refiere su introducción a Cesáreo de Arlés († 542). Desde el tiempo de Gregorio Magno y Benito de Nursia ha sido asignado al servicio vespertino, que como 'sacrificio de alabanza vespertino y acción de gracias' culmina en el Magnificat correspondiéndose con el Benedictus y laudes. Mientras que el cántico de Zacarías proclama la redención venidera, el Magnificat celebra el cumplimiento de la promesa. El Gloria Patri añadido al himno generaliza la acción de gracias de María en la Iglesia. Al mismo tiempo recibe un colorido apropiado para la especial manifestación de la salvación conmemorada por el día o época especial, a través de la antífona, que es cantada entera antes y después, aunque en las festividades de menor categoría.

Con el servicio vespertino la Iglesia luterana también retuvo el Magnificat 'por cuanto es un excelente himno de acción de gracias' (Kirchenordnung de Brunswiek-Lüneburg, 1544). Junto con la versión latina, asignada al coro o en lugar de ella, la versión alemana se usó antiguamente, según el principio de que la congregación tomara parte en la adoración. Por ejemplo, en el orden de Wittenberg de 1533 se prescribe que 'antes de una fiesta particular y tras el sermón, se cantará el Magnificat alemán, con un versículo alemán, en medio de la iglesia, con el pueblo'. En resumen, su primera práctica era cantar la versión alemana sencilla, adhiriéndose exactamente a la melodía latina; después el Magnificat métrico, parafraseado en la forma de un himno alemán o ambos juntos, algunas veces en forma tal que cada verso del latín, o alemán y latín, sirviera como 'texto para ser seguido por una estrofa alemana a modo de elucidación'.

En lo concerniente a la presentación litúrgica musical del Magnificat la costumbre católica es cantarlo, cualquiera que sea el tono empleado, en su calidad de un cántico del Nuevo Testamento, con una entonación festiva para cada verso. La Iglesia luterana en Alemania se adhiere a esta costumbre en lo que respecta al Magnificat latino, aunque para la versión alemana es usual seleccionar el tono del salmo noveno tonus peregrinus. El Magnificat fue un tema favorito de elaboración artística y los compositores de música eclesiástica han empleado sus habilidades en el mismo. En la iglesia luterana el Magnificat es un foco atractivo para el desarrollo y expansión del arte musical. Aparte de la práctica de tocar interludios de órgano entre los versos, también surgió un aspecto especial de literatura de órgano. La estructura del texto mismo se convierte en un factor importante en el desarrollo de la música evangélica y muestra todas las formas y estilos de la misma, desde el motete (como con Dietrich, Hassler, Vulpius, Frank, Crüger, etc.), o en el caso del Magnificat métrico desde el himno coral polifónico hasta la altamente elaborada cantata, abarcando todos los modos de música eclesiástica en una complicada creación artística, tal como el quinteto Magnificat de Johann Sebastian Bach.