Historia

MANIQUEOS

Maniqueos es el nombre dado a los seguidores de la doctrina de Manes.

Mapa de expansión del maniqueísmo
La religión caracterizada.
Cuando el cristianismo hubo ganado su batalla y fue declarado en el siglo cuarto religión estatal, sus doctrinas habían estado en conflicto con muchas creencias opositoras. Pero su enemigo más encarnizado no fue la decrépita fe en los dioses de Grecia y Roma. Uno más poderoso se halló en la antigua filosofía, especialmente en su forma posterior de neoplatonismo, que luchó por el control espiritual del mundo y combinó la teoría con la práctica. La única carencia del neoplatonismo fue un centro personal que aunara sus fuerzas, por falta de lo cual, en contraste con el cristianismo, fracasó en obtener popularidad. Incluso más peligroso que éste fue una religión que, surgiendo del oriente, unía en sí el encanto de lo nuevo con la seducción de lo antiguo representado en los misterios, que tan atractivos fueron para las gentes de ese tiempo. Esta religión era el mitraísmo, de la que Renan destacó correctamente que "si el mundo no hubiera sido cristiano en el siglo cuarto, habría sido mitraísta." Cuando este enemigo fue vencido por las polémicas de los Padres, Babilonia, la cuna del mitraísmo, envió un temible sucesor al oeste, la religión de Manes, o maniqueísmo. De origen babilónico-persa, la enseñanza de Manes halló su camino pavimentado por su predecesor, el mitraísmo. El cristianismo peleó su más dura batalla contra esta nueva religión, que, aunque estaba alejada del cristianismo como para convertirse en secta cristiana, sin embargo combinaba en sí misma todos los elementos del gnosticismo, con todo su énfasis en la sabiduría superior, tan peligrosa para el cristianismo. El maniqueísmo tuvo una existencia de casi 1.000 años. Unido al ofismo, la forma más antigua y pura de gnosticismo, a los mejores elementos de las enseñanzas de Marción y Bardesanes, estaba construido sobre los sistemas gnósticos más importantes. Pero tenía, al menos con respecto al cristianismo, todas las ventajas de la independencia y confiadamente proclamaba su capacidad de suplir una necesidad universal. Su fundamento era pagano comparado con el fundamento cristiano de otras formas de gnosticismo. El objetivo de Manes era dar a los persas de los tiempos sasánidas una mejor religión que la de Zoroastro; él no tenía en mente el cristianismo apostólico como oponente. De ahí que utilizara las fuentes de la metrópolis de metrópolis, Babilonia, y construyera los fundamentos de una religión establecida ya tantos siglos antes. Que posteriormente tuviera en cuenta al cristianismo del oeste y al budismo del este no se puede negar, pero la influencia del cristianismo es pequeña comparada con el abundante paganismo introducido en su sistema. Los elementos de los cuales creó Manes la religión que entregó a sus discípulos para que la propagaran eran los de las creencias babilónico-arameas de su tiempo, con el parsismo controlando la teoría, el budismo influenciando la ética y vida, el cristianismo proporcionando nombres y analogías externas y el mandeísmo dando su "rey de luz". Alrededor de esta fe surgió una gran literatura. Sobre el fundador escribieron cristianos y no cristianos; los Padres de la Iglesia y polemistas profesionales así como filósofos e historiadores que no tenían sesgo, literatos del este y del oeste se vieron involucrados en la disputa. Las fuentes cristianas están en griego, latín, siríaco, armenio y unas pocas en árabe. Las no cristianas principalmente en árabe o persa y éstas, al pertenecer al terreno en el que la religión creció y por causa de la simpatía natural y hábitos de escribir del este, son las más valiosas al proporcionar las formas más puras de la tradición.

Origen de Manes; adiciones legendarias.
El nombre nativo del fundador es Manes (griego, Manes, Manichaios, latín, Manes o Manichæus), cuya etimología es dudosa. No es derivación persa sino babilónico-aramea y está conectada con el Mana tan frecuente en los escritos mandeos. El Acta Archelai dice que el nombre original del fundador era Curbicius, cambiado posteriormente en Curbicus y Urbicus. El padre de Manes fue Fatak (Patak) y se dice que su familia había sido de distinguido origen persa, habiendo emigrado de Ecbatana en Bactria y estableciéndose cerca de Ctesifonte. Su madre pertenecía a los arsácidas. Se dice que Manes nació en la ciudad de Mardinu en 215-216, siendo crucificado en Gundev Sapur en 276. Alrededor de su nacimiento se originó un ciclo de leyendas. Según algunos informes, su padre tomó al muchacho bajo su cuidado especial, le apartó de su madre y a consecuencia de un cambio en sus convicciones religiosas se unió a una secta del sur de Babilonia, los Mu'tasilah, "bautizadores" y fijó su residencia en el distrito de Mesene en el bajo Tigris,donde enseñó a su hijo hasta que tuvo 12 años, tiempo en el que Manes llegó a conclusiones independientes en asuntos de religión. Los informes indican que Fatak fue esencialmente un dirigente religioso que usó a su hijo para extender sus doctrinas. El Acta Archelai menciona dos supuestos precursores de Manes, Escitiano y Terebinto. Del primero se dice que era un mercader "sarraceno" de Arabia que fue a Egipto y absorbió toda la sabiduría de esa tierra durante su residencia allí y a través de su discípulo Terebinto escribió varios libros. Luego fue a Judea para propagar sus doctrinas, pero fue derrotado en una discusión y perdió la vida. Terebinto huyó a Babilonia con los libros y tesoros de su maestro, tomando allí el nombre de Buddas (o Baiddas), enzarzándose en una disputa con sacerdotes persas de Mitra en las que fue derrotado, ganando como convertido sólo a una vieja viuda quien le dejó de herencia sus libros y tesoros y compró como esclavo a Curbicius, quien a su vez se hizo con la posesión de los tesoros de Escitiano. Pero esta historia surge de un malentendido. "Terebinto", aunque se puede uasr como nombre propio, significa "alumno" e incorpora también un desarrollo del término rubiyya, teniendo el mismo significado general. Manes era el discípulo de su padre, siendo identificado con Terebinto, y su padre con Escitiano, mientras que el término "sarraceno" es explicable por el establecimiento de Fatak en Mesene (Caracena). Esta explicación cuadra bien con las diversas fuentes elaboradas en la construcción del sistema. La reconstrucción alegórica, por tanto explica, la historia de Escitiano y Terebinto recién dada.

Vida de Manes.
La tradición maniquea sitúa el primer desarrollo independiente en la vida religiosa de Manes en su duodécimo año. El joven viajero recibió una revelación del rey de la luz por medio del ángel Elta'um ("Dios es aliado", cf. el nombre del ángel talmúdico Tumiy'el, en el que los elementos son los mismos aunque en orden invertido) diciéndole que se retirara de los Mu'tasilah y se purificara mediante prácticas ascéticas. Los siguientes 12 años los pasó preparándose para su obra, especialmente en el estudio de la religión babilónica; durante este tiempo estuvo en contacto con los cristianos del sur de Babilonia. La primera aparición pública de Manes es situada por una fuente confiable maniquea el día de la coronación de Shapur I, 20 de marzo de 242, afirmándose que comenzó su tarea como maestro religioso cuando tenía 28 años. Aunque la ocasión, con la participación de un gran número del pueblo, fue felizmente escogida, el disgusto del rey le obligó a dejar el reino, viviendo fuera durante 40 años, extendiendo sus viajes a Jorasán, Bujara, China e India. La declaración de que tuvo como discípulos a Tomás, Addas y Hermas, a dos de los cuales envió a Siria y Egipto, no es histórica. Bar Hebræus afirma que Manes escogió 12 discípulos. La tradición antigua maniquea sólo sabe de una propaganda personal de Manes en el norte y este del territorio persa, en el que declaró ser el último de una serie de embajadores divinos enviados del verdadero Dios que había comisionado a Zoroastro, Buda y Jesús. Esta concepción es la misma que aparece en la literatura clementina, el "gran profeta" del pensamiento elkaisita. Cuán poco intentó Manes aceptar a Jesús como precursor se evidencia en el relato persa posterior donde el sistema de Manes hace de Jesús un demonio. Tras deambular largamente, cuando posiblemente fueron creadas muchas comunidades maniqueas en el Turquestán, Manes regresó a Persia, donde sus seguidores habían aumentado. Intentó ganar al hermano de Shapur, aunque las circunstancias políticas deben haber predispuesto al rey a rechazar intentos de acercamiento por los peligros hacia la dinastía del sacerdocio persa; sin embargo, el maestro parece haber impresionado favorablemente a Shapur. Se dice que le fue otorgada la libertad para practicar su religión a sus seguidores, aunque este favor fue posteriormente retirado, ya que Manes tuvo que huir dos veces. Sobre el resto de su vida poco que sea confiable ha llegado. Su seguimiento se incrementó en varios puntos del imperio y se dice que disfrutó del favor de Hormisdas I, el sucesor de Shapur I, y de haber recibido una ciudad en Juzistán, como residencia. Al ascenso de Bahram I fue crucificado y desollado, siendo su piel mezclada con paja y clavada en la puerta que antes llevó su nombre. Entonces comenzó una intensa persecución contra sus seguidores. De las características personales de Manes se sabe poco, pero el Fihrist dice que tenía un defecto físico, una pierna mal formada. Tenía dones filosóficos y lingüísticos, profundo conocimiento religioso y una decidida actitud para la obra literaria. Sus preceptos morales son valiosos.

Cosmogonía maniquea.
Como base para el estudio del sistema maniqueo el Acta Archelai y los informes de Agustín ya no se emplean, sino más bien el Kitab al-Fihrist y los informes de Teodoro bar Choni, quien depende de escritos maniqueos antiguos. La parte fundamental en este sistema es la teoría del origen del mundo, que se enraíza en el dualismo persa. El mundo comenzó en una mezcla de dos elementos opuestos, luz y tinieblas, uno esencialmente bueno y el otro esencialmente malo. La luz original era aún existente y fue llamada "la primera (u original) excelencia", es decir, la fuente de las "excelencias" derivadas o eones, también "el rey del paraíso de las luces." Esta existencia enteramente espiritual consistía de cinco elementos eternamente existentes, que compusieron el cuerpo y alma del ser divino; los cinco elementos corpóreos fueron mansedumbre, conocimiento, entendimiento, secreto y discernimiento; los cinco elementos espirituales eran amor, fe, fidelidad, generosidad y sabiduría. El reino de la luz, coeterno con el rey, incluía un éter de luz y una tierra de luz; el éter estaba compuesto de los mismos elementos materiales que el cuerpo del rey de luz, mientras que la tierra tuvo de elementos el aliento, viento, luz, agua y fuego. Esta tierra de luz está bajo el gobierno de una divinidad de luz especial, quien estaba rodeada por dos excelencias de naturaleza semejante. Era correlativa trascendentalmente a la tierra actual. Desde arriba y a los lados esta luz del mundo no tenía límite, pero bajo ella se encontraba la esfera de las tinieblas, que estaba sin límites desde abajo y a los lados. Esta oscuridad era también un ser personal, quien llenó su mundo en manera semejante como el dios de la luz, aunque nunca es llamado "Dios" por Manes. La descripción de las tinieblas recuerda la de la antigua Tiamat babilónica, el caos personificado. Las tinieblas también estaban constituidas por cinco elementos: nube, brasas, viento ardiente, aire y oscuridad y las regiones estaban divididas como las de la luz, aunque la descripción sigue en parte la exposición mandea de las regiones inferiores. El primer paso hacia la combinación de los dos elementos y la formación de la tierra vino por la formación de Satanás en la esfera de las tinieblas, quien surgió de los elementos externos de las tinieblas. Es descrito con la cabeza de un león, el cuerpo de un dragón, las alas de un ave, la cola de un pez y con cuatro piernas. Se movía en las tinieblas y descubrió una chispa de luz, que le pareció un desafío, proponiéndose atacarla. El rey de la luz puso al "hombre original" (primus homo) para que repeliera el asalto. Hay diferentes relatos de la forma como sucedió el combate, pero la lucha acabó en la derrota del hombre, que quedó circundado por los elementos de las tinieblas. El rey de la luz entró en conflicto con otras divinidades de la luz, rescató al hombre original y puso en fuga a los poderes de tinieblas. Entre los eones ayudantes estuvieron "el amigo de la luz", "el espíritu de vida" y "gozo." La victoria parece haber sido ganada en parte gracias al poder místico del conocimiento del nombre secreto de las tinieblas, aunque los relatos varían en diferentes autoridades.

Combinación de luz y tinieblas.
Mientras tanto los elementos del mundo de la luz se combinaron, pareja con pareja, para producir el mundo de los sentidos. A este pareja de elementos diversos de naturaleza se deben los diversos efectos de la materia sobre las sustancias y el hombre, produciendo los elementos de la luz efectos correspondientes a su carácter, benéfico y agradable, y los elementos de las tinieblas resultados destructivos y maléficos. Por eso el fuego tiene una doble agencia, preserva y avisa o consume y destruye. En el progreso de creación del espíritu de vida por sus tres hijos tomó a los tres poderes hechos prisioneros por el hombre, los mató y los despellejó, haciendo de su piel la bóveda del cielo. Las regiones del universo fueron divididas, designándose unos ángeles para ayudar al cielo y otros a la tierra. Según un registro había 10 cielos y ocho tierras. La cosmología se elaboró en preciso detalle y la geografía de cada región quedó establecida. El sol y la luna fueron colocados en su lugar, siendo el primero lugar del "hombre original", del "amigo de la luz" y del "espíritu de vida"; en la luna residió la "madre de vida" (Ishtar) y la "señora de luz." Ambos cuerpos fueron creados del material más puro de luz posible tras la combinación de los elementos, el sol del fuego bueno y la luna del agua buena, y ambos navegan en el océano del cielo. El sol y la luna ejercen una eficacia limpiadora, separando los elementos de la luz pura de los elementos de las tinieblas, hasta que queda el residuo más pequeño posible de mezcla. Toda la luz permanece en el universo presente mezclada con tinieblas, esperando la liberación, siendo denominada colectivamente por los maniqueos orientales según una terminología cristianizada "el Jesús sufriente, colgado de todo árbol" y en forma panteísta los maniqueos africanos vieron en objetos de color brillante o luminoso al Jesús sufriente o "luz de las almas." Ellos lo relacionan con la idea del siervo sufriente de Isaías y el anhelo de la creación de Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.[…]Romanos 8:18 y sgg. Los príncipes de las tinieblas, llamados arcontes, que fueron hechos prisioneros en el combate entre los dos poderes, fueron puestos por el espíritu de vida en los cielos como estrellas.

Origen del hombre.
El poder del príncipe de las tinieblas continuó incluso tras su conquista en el mundo inferior. Para retener el poder sobre la luz que le había capturado, el principal arconte se alió en matrimonio con cinco poderes malos femeninos y engendró a Adán, el primer hombre. Adán combinaba en sí mismo la naturaleza de la luz y de las tinieblas, su cuerpo pertenecía a la clase inferior de la materia oscura, mientras en su alma se concentraban los elementos de luz. Como consecuencia los dos elementos entablaron guerra en él. Un segundo resultado del matrimonio del arconte fue el nacimiento de Eva, en el que la parte maligna tuvo preponderancia, lo contrario del caso de Adán. Reconociendo su perversa condición, ambos suplicaron ayuda de los eones superiores, siendo enviado Jesús, quien instruyó a Adán sobre la diferencia entre los dos reinos, sobre la combinación de los dos elementos, sobre la posibilidad de una liberación de la luz todavía combinada con las tinieblas y le avisó de que tuviera cuidado con Eva, quien como sierva de los demonios le arrastraría más allá en el mundo material. Hay otros relatos sobre el origen de Adán en la narrativa de Teodoro bar Choni, según los cuales Adán era el hijo de Ascalón, el hijo del rey de las tinieblas, mientras que Jesús viene para despertar a Adán de su sueño mortal. El Fihrist informa que el arconte de la tierra tuvo de Eva al odioso pelirrojo Caín, de quien Eva engendró a Abel de complexión bella y también tuvo dos hijas, "la sabiduría mundana" y la "hija de la codicia"; a ésta tomó Caín como esposa, dando la otra a Abel. La esposa de Abel, próxima por naturaleza a los elementos de la luz, se convirtió por un ángel de luz en la madre de dos hijas; Abel acusó a Caín de la paternidad y Caín airado mató a Abel y se casó con la viuda. Para compensar la pérdida de Abel, el arconte enseñó a Eva la brujería para conseguir a Adán, y ella engendró de Adán un hijo, Shatil o Set, quien estuvo, sin embargo, tan lleno de los elementos de luz que el arconte procuró matarle con la ayuda de Eva. Pero Adán tomó al niño y lo alimentó, invocando en su ayuda a los poderes de la luz, logrando frustrar los designios del arconte y de Eva. Ésta pudo mediante el demonio principal hacer que Adán fuera a vivir otra vez con ella, pero los reproches de Set produjeron la separación de la pareja y Set y Adán deambularon hacia el este y tras su muerte entraron al paraíso, como las hijas de la esposa de Abel, mientras que Eva, Caín y la "hija de la codicia" vagabundean en el infierno.

El fin del mundo.
El propósito que determina el desarrollo del mundo, esto es, la liberación de los elementos encarcelados de la luz, es ejecutado por los seguidores de la enseñanza de Manes. Durante la primera mitad de la luna, la nave de la luna se llena con las partículas ascendentes de la luz, incluyendo las almas de los rectos, siendo en la segunda mitad trasladadas al sol. Cuando toda la luz es así liberada, llega el fin del mundo de los sentidos, siendo dada la señal por "el Tercer Anciano", quien es también el "amigo de la luz". El espíritu de vida, el hombre original, los dioses de la luz y los santos se congregan, los ángeles que sostienen el cielo y la tierra retiran su apoyo, cayendo todas las cosas materiales y envolviéndolas un fuego universal que las quema durante 1.468 años, quedando la luz encarcelada libre y completándose la separación entre luz y tinieblas. El gobierno del reino de la luz será una vez más completamente establecido, mientras que las almas del mundo vuelven a su tumba en lo profundo, donde las tinieblas permanecen inamovibles.

Dos clases de maniqueos.
La comunidad maniquea se dividía en dos partes: adeptos y oyentes. La entrada estaba condicionada al resultado de una prueba sobre la capacidad del candidato para gobernar sus tendencias sensuales. Si fracasaba se quedaba fuera. Pero si todavía mostraba su simpatía con los fieles, podía ser un oyente. El verdadero maniqueo debe antes de nada suprimir toda codicia de cualquier clase. Para él está prohibido acumular riquezas, comer carne, beber vino, la adivinación, la hipocresía y el uso de tales artimañas como mostrar los dañinos efectos del fuego y el agua. Todas las cosas prohibidas están clasificadas juntas en la concepción de "los tres sellos." El sello de la boca prohíbe las palabras y los alimentos impuros, el de las manos se refiere a todos los asuntos que dañan el mundo de la luz; el del pecho a la purificación del pensamiento y el motivo. A los adeptos le estaba prohibido el matrimonio, siendo permitido a los oyentes condicionalmente como asunto de necesidad. Para los oyentes Manes compuso un decálogo. Esta clase tiene que tratar con los asuntos de este mundo tan poco como sea posible, no plantar un árbol ni construir una casa, aunque podían sustentar la relación familiar, involucrarse en negocios y desempeñar un oficio. El honor en el que los oyentes concebían a los adeptos era notable; los estimaban como existencias inmateriales de luz y eran sustentados por los oyentes con lo mejor de lo que tenían, arrodillándose al ofrecerles sus servicios. A causa de sus servicios a los adeptos, los oyentes eran a veces llamados "protectores" y "guerreros de la religión", teniendo la última expresión una relación con el mitraísmo, en el cual el miles "soldado" era el primer grado del clero. El número de los adeptos nunca fue grande.

Ayunos, fiestas y oración.
El maniqueísmo tuvo, como norma, siete días de ayuno cada mes. Sobre los detalles las fuentes difieren grandemente. Agustín y León Magno informan que los maniqueos del oeste del siglo quinto ayunaban, como norma, el domingo y lunes, los adeptos en ambos días, los oyentes sólo el domingo y con esto concuerda el Fihrist. Esos ayunos eran en honor del sol y la luna, o más bien de los espíritus cuya morada estaba colocada en esos astros. Los dos días después de una luna nueva constituían un ayuno mensual. Otro ayuno era cuando el sol estaba en Sagitario a finales del tercer cuarto del año y la luna estaba llena, aproximadamente hacia el 22-23 de noviembre. Un ayuno tiene lugar también en las fechas correspondientes aproximadamente al 21-22 de diciembre. Un ayuno parcial de un mes, cuando se tomaban alimentos sólo tras la puesta de sol, coincide con el Ramadán musulmán y fue posiblemente un préstamo que Mahoma tomó de los maniqueos. Indudablemente los ayunos babilónicos están en el fundamento de esta serie. La gran festividad especial era en memoria de la ejecución de Manes y se llamaba Bema, siendo celebrada en marzo, cuando un púlpito, elaborado con adornos, con cinco escalones, era colocado, pero no ocupado. Posiblemente fue instituido por el fundador en imitación a la institución de Cristo de la última cena. En general los maniqueos observaron las festividades del país en el que vivían, para eliminar hasta donde fuera posible las diferencias discernibles entre ellos y el resto de la población. La adoración entre los maniqueos no conocía el sacrificio, aunque la oración era de suprema importancia. Cuatro momentos de oración diaria se prescribían: al mediodía, a la tarde antes de la caída del sol, después de la caída del sol y por la noche, tres horas después de su puesta. Para la oración se preparaban mediante el lavamiento con agua corriente, permaneciendo de pie, luego se volvían hacia el sol, si era de día, o a la luna si era de noche y la luna era visible, de otra manera hacia el norte, prosternándose y dirigiendo sus peticiones. Sin embargo no era al sol ni a la luna en sí mismos a quien los maniqueos dirigían sus oraciones, sino que en esos cuerpos veían las principales representaciones visibles del mundo de la luz, mientras que el norte era la sede del rey de la luz. En cada momento de oración se hacían dos postraciones y se pronunciaban 12 oraciones. El tenor general de sus oraciones era de alabanza a los diversos poderes o instrumentos de luz que tenían un lugar en la jerarquía del sistema. Tenían una muy estrecha relación con la fórmula mandea y los himnos babilónicos. Los atributos a los seres adorados se derivaban a veces, e incluso se tomaron prestados, de los atribuidos a Marduk, Shamash y Sin en el sistema babilónico.

La Iglesia.
La confesión de cada miembro contenida en cuatro breves artículos que cada uno debía saber, aunque sólo los adeptos apreciaban su significado completo, eran fe en Dios, en su luz, su poder y su sabiduría, que son llamados "las cuatro excelencias." Tienen un sabor cristiano, pero de hecho Dios es el rey del paraíso de la luz, su luz es el sol y la luna, su poder son cinco ángeles y su sabiduría es la religión, es decir, la Iglesia maniquea. Los cinco grados de la Iglesia maniquea están simbolizados por los cinco escalones del Bema; el grado más alto está compuesto por los maestros, "hijos de mansedumbre"; el segundo por los servidores, "hijos del conocimiento"; el tercero por los presbíteros, "hijos del entendimiento"; el cuarto por la verdad (adeptos), "hijos del secreto" y el quinto por los adherentes (oyentes), "hijos del discernimiento." De esta manera la Iglesia visible consiste en al menos dos clases; un selecto número de los adeptos proporcionan el clero, estando la comunidad compuesta del resto de los adeptos y los oyentes o adherentes. Agustín menciona prácticamente el mismo arreglo, pero aplica a los grados los términos cristianos maestro, obispo, presbítero, elegidos y oyentes. Los epítetos aplicados al quinto grado tienen todos significado en la terminología del sistema. La clase más inferior es llamada hijos del discernimiento, porque han discernido en las enseñanzas de Manes la religión más perfecta. El tercer grado más superior se corresponde a los tres grados del clero mandeo. La declaración de Agustín de que había 12 maestros y 72 obispos es una indicación añadida de que Manes lo tomó del sistema cristiano, pues tal arreglo no se deriva del babilónico. Tanto Agustín como el Fihrist mencionan una cabeza de la Iglesia que se corresponde al Rish amma de los mandeos o papa de la Iglesia católica. Había servicios sagrados, como los sacramentos de la Iglesia cristiana, entre los maniqueos, pero eran empleados sólo entre los adeptos; a esto se debe la falta de información sobre los mismos. Los Padres de la Iglesia hablan de un bautismo y servicio de comunión maniqueo. En un tiempo, siglo cuarto, cuando los sacramentos de la Iglesia cristiana eran parte de una disciplina secreta, no es extraño que por un lado los maniqueos mantuvieran sus ritos en secreto, ni por otro que los enemigos de los maniqueos les acusaran de pervertir los ritos cristianos. El bautismo de los maniqueos sin duda debía estar relacionado con el empleo del agua en las religiones naturales y la comunión puede también referirse a ello, como en el caso de los mandeos. En los misterios eleusinos, en el parsismo y en el mitraísmo había una especie de comunión. Los maniqueos de la Edad Media sustituyeron el bautismo por la imposición de manos por la que los oyentes eran introducidos en el grado de adeptos. Sus iglesias como las de los mandeos eran pequeñas y sin adornos. Los sacrificios sangrientos no tenían parte en el sistema.

La vida futura.
Cuando uno de los adeptos moría su alma dejaba su cuerpo y el hombre original enviaba un dios de luz en la forma de un guía sabio, es decir, Jesús, y con él otras tres divinidades luminosas y una señora de luz, portadora de cinco artículos que simbolizaban la relación con el reino de la luz: una vasija de agua, una túnica, una cinta, una corona y una espiral de luz. El número cinco se corresponde con los cinco elementos de la divinidad de la luz y deriva de fuentes babilónico-arameas claramente. El parecido con las características maniqueas también es notable en algunos particulares. Aparte de esas fuentes, es discernible una estrecha dependencia del zoroastrismo, como por ejemplo en la señora de luz similar con la fravashi de Zoroastro. A la muerte del adepto, sin embargo, el demonio de la codicia y el demonio del deseo están alertas para atacar el alma, que clama a las divinidades de luz para ayuda; éstas se acercan y los demonios se retiran. Los artículos simbólicos son recibidos por el alma, que entonces asciende a la luna, de ahí al sol, de ahí a la "madre de los vivientes" y finalmente a la "luz superior" en el paraíso de luz, donde el alma obtiene su condición original antes de que se produjera la combinación de los dos elementos. A la muerte del oyente el mismo intento vano es hecho por los demonios como en el caso del adepto, pero encuentra ayuda de lo divino. Sin embargo, el alma deambula por largo tiempo en un estado como el del hombre que ha tenido un mal sueño, viendo formas horribles y esperando sumergirse en el fango y la suciedad. Finalmente sus partes constituyentes de luz son liberadas y entra en compañía de los adeptos. Sobre las almas de los que no pertenecen a esta fe los demonios tienen pleno poder para hacerse cargo de ellas, atormentarlas, especialmente mediante la introducción de formas tenebrosas. Sus súplicas a las divinidades de la luz sólo tienen la respuesta de los reproches y recuerdos de sus malos hechos. Su tortura continúa hasta el fin de este mundo y entonces son lanzados al infierno. La transmigración de las almas no parece haber sido enseñada por Manes, aunque pudo haber sido insinuada.

Actitud de Manes hacia la Biblia.
El carácter bajo el que Manes promulgó su sistema aparece en una fórmula de oración y también en una cita de su "evangelio": "Bienaventurado sea nuestro dirigente, el paracleto, el embajador de la luz." De hecho su empleo de la terminología del Nuevo Testamento, en otros asuntos que nos sean llamarse a sí mismo "el paracleto", surge en varios particulares. Los capítulos en su principal obra, "El Libro de los Secretos", tratan con "el hijo de la pobre viuda... a quien los judíos crucificaron", "el testimonio de Jesús en su relación con los judíos" y con "el testimonio de Adán sobre Jesús." Manes estimó a Jesús como un demonio, al igual que los mandeos, aunque humanamente hablando era el "hijo de una pobre viuda"; sin embargo, contemporáneo con Jesús estuvo el auténtico salvador, pero él estaba presente en un cuerpo que tenía sólo apariencia de realidad (la doctrina doceta). Este auténtico salvador vino del mundo de la luz para traer un mayor conocimiento de las cosas divinas, como había hecho antes viniendo a Adán. A este auténtico salvador Manes, a pesar de su rechazo del salvador histórico cristiano, le dio el nombre de Jesús y para discriminar entre los dos usualmente habló del salvador cristiano como el Mesías, tal como hicieron los mandeos. El auténtico salvador de Manes no tuvo existencia objetiva; su curso humano completo, incluyendo sus sufrimientos, fue sólo aparente. Los Padres de las Iglesias griega y romana se refieren a un Cristo redentor en el sistema de Manes, cuya sede está en el sol y la luna, éste es el "hombre original" y coopera como salvador con el Jesús celestial. Esta doctrina de un doble salvador es una de las enseñanzas características del maniqueísmo y la relación con el gnosticismo surge por la difusión del conocimiento como una de las funciones del redentor. Se desprende de la doctrina de Manes sobre la unión de los elementos celestiales e infernales en la obra de Cristo que hizo una clara distinción entre escritos genuinos y espurios en la Biblia, particularmente del Nuevo Testamento. Los evangelios no eran de los discípulos de Cristo, sino que fueron escritos, o al menos interpolados, por interpretaciones judías. Por tanto Manes escribió un nuevo "evangelio" (título de uno de sus libros). Los Hechos de los Apóstoles es espurio y las cartas de Pablo no están sin interpolaciones, aunque Pablo fue el más iluminado de los apóstoles. La enseñanza de Cristo, originalmente en parábolas y forma oscura, ha sido mal entendida y pervertida. Sin embargo, la luz asoma a veces incluso en los evangelios corruptos, como cuando Jesús trata de su descenso del cielo y su poder sobrehumano. La apariencia de la crucifixión es en sí misma una parábola del sufrimiento de la luz combinada con las tinieblas en la naturaleza y en el alma humana. El Antiguo Testamento es todavía más severamente juzgado, ya que se origina en los judíos. El Dios del Antiguo Testamento es el príncipe de las tinieblas y los profetas fueron siervos mentirosos del diablo. Moisés es expresamente llamado apóstol de tinieblas y su ley procede del arconte. Manes se proclamó a sí mismo el último de los profetas, siendo sus predecesores Adán, Set, Noé, Abraham, Buda, Zoroastro, el Mesías como "la palabra de Dios" y Pablo.

Literatura maniquea.
Manes fue el autor de una serie de escritos más voluminosos, siete en número, y de muchos pequeños tratados que tratan con asuntos individuales. Sus seguidores continuaron imitándole publicando tratados (a veces como cartas), mencionando el Fihrist de 76 títulos de este carácter. Desafortunadamente la literatura maniquea ha perecido casi enteramente, debido a las persecuciones. Los relatos de la actividad literaria de Manes proceden de varias fuentes: siríacas, árabes y greco-romanas. Al-Nadim informa en el Fihrist que Manes escribió un libro en persa y seis en "siríaco", es decir, arameo-babilónico. Manes parece haber usado una especie de clave, pero la escritura sasánido-persa se convirtió en la usada en los escritos maniqueos. Los libros supuestamente escritos en siríaco son: (1) El "Libro de los Secretos", mencionado por Epifanio y Tito de Bostra como Mysteria, y que entre los cristianos fue descrito como el libro que procura destruir la ley y los profetas. Probablemente contenía la dogmática y polémica de Manes. Los títulos de los capítulos según son dados en los relatos que han sido transmitidos parecen meros acertijos, aunque algunos de ellos probablemente se relacionan con fundamentos reconocidos en el sistema. (2) El "Libro de los Gigantes" trata con la cosmogonía y demonología, probablemente ejerciendo 1 Y aconteció que cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, 2 los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron para sí mujeres de entre todas las que les gustaban. 3 E[…]Génesis 6:1-4 una influencia sobre este concepto. El mito babilónico de la lucha entre dioses y demonios también es discernible. (3) El "Libro de los Capítulos" tiene que ver con la guía para los "elegidos", una especie de catecismo y probablemente el libro con el que Agustín trató en su célebre Contra epistolam Manichæi quam vocant Fundamenti. Félix el maniqueo afirmó que contenía "el principio, mitad y final", es decir, toda la enseñanza sobre la historia de los dioses hasta el final de los hombres. Fue escrita en forma epistolar en imitación del método de Pablo y tenía como propósito ser el libro fundamental de instrucción. Comienza con una descripción de las relaciones originales de la luz y las tinieblas antes de la combinación y sigue con los fantásticos desarrollos del Pléroma de luz, etc. (4) El título de la cuarta obra fue probablemente Shapurakan "(de Shapur"). Según Biruni, Manes escribió este libro para Shapur I, hijo de Ardashir, para ganarle a la fe. El Fihrist lo resume en tres capítulos que tratan con la muerte del adherente, del apóstata y del pecador. Este libro no fue probablemente conocido en el mundo occidental. (5) El "Libro del Avivamiento" lo conocieron probablemente Epifanio, Focio y Agustín como Thesaurus. Era de considerable tamaño, ya que Agustín cita un séptimo libro. (6) El Pragmateia era posiblemente el título original de otra obra que por otra parte se desconoce. La séptima de las principales obras de Manes, escrita en persa, fue su Engeliun ("evangelio"). Biruni dice que era de un carácter totalmente diferente a los evangelios cristianos, al que los maniqueos consideraban como el único correcto y lo llamaron el "evangelio de los 70", ordenado en el orden de las 22 letras del antiguo alfabeto arameo. Fue escrito durante el exilio del autor en el Turquestán, elaborándose letras capitulares iniciales, en forma persa, en diseño ornamental, por lo que entre los persas Manes fue conocido como "el pintor", una caracterización no conocida para los árabes o en el oeste. Posiblemente la referencia a este título tiene algo que ver con el carácter histórico de las representaciones de Manes de cielo y tierra. Biruni le atribuye también un "Libro de los libros." La primera, tercera, quinta y última de las obras aquí citadas fueron atribuidas a Escitiano; parte de la obra de Manes se pudo originar con su padre y haber sido ampliada por él mismo. No hay que subestimar en este sentido el Canticum amatorium, un himno litúrgico al padre eterno de luz a veces mencionado por Agustín. De los escritos menores maniqueos no pueden distinguirse los publicados por Manes y por escritores posteriores. Algunos van dirigidos a ciudades o regiones, hay tres a la India, seis a Kashgar (Chitral), siete a Armenia, diez a Ctesifonte, etc. Otros van dirigidos a personas que de otra manera serían desconocidas. Los asuntos que tratan son muy variados y van desde teorías del sistema a la conducta de vida. Las fuentes greco-romanas reconocen un número semejante de escritos menores, pero los títulos dados no permiten datos para identificarlos con los mencionados en el Fihrist. Una colección de sus documentos menores se hizo posteriormente, siendo conocida como "Libro de las epístolas." El Acta Archelai y Epifanio ha preservado fragmentos genuinos de un escrito, habiendo otros fragmentos en Fabricius-Harles, Bibliotheca Græca, vii. 311 y sgg.). En esos fragmentos la dependencia no se puede poner sobre las formas de los nombres de las personas a las que van dirigidos.

Mapa de las principales herejías, disidencias y cismas en los primeros siglos

Historia de la religión.
A pesar de las severas persecuciones que Bahram I declaró contra los maniqueos, el sistema creció rápidamente en todas las direcciones. Los maniqueos huyeron al Turquestán y de ahí se esparcieron en otras direcciones bajo persecuciones ulteriores. Tras alcanzar el oeste, adoptaron muchas ideas de los cristianos, como ya se ha dicho. Al crecer las diferencias en puntos especiales, surgieron las sectas entre ellos. De acuerdo con la dirección del fundador, la Iglesia entera estaba bajo un jefe llamado Imam, quien estaba obligado a residir en Babilonia. El primer sucesor de Manes se llamó Sis o Sisinio, a quien algunos de los escritos menores se le atribuyen. Una causa de división entre los maniqueos fue una disputa sobre la residencia del Imam; una facción conocida como los Dinawarier "religiosos", se escindió y se estableció a lo largo del Oxus, pero más tarde se reconcilió con los que permanecieron en Babilonia. Una división posterior, en la primera parte del siglo octavo, produjo los Miklasitas, llamados así por Miklas, sucesor de un asceta persa llamado Zadhurmuz, siendo su principio directriz la laxitud en la observancia de las normas de separación de los no maniqueos. El número de maniqueos varió grandemente en la parte septentrional de las regiones montañosas persas, refugio de todas las sectas. Nuevas persecuciones surgieron en el siglo octavo bajo Shapur II y Chosroes I. La religión ya se había esparcido hacia el este y aunque probablemente el fundador no llegó a la India, en la primera persecución tras su muerte sus seguidores llegaron a Malabar, que se convertiría en nuevo centro para la difusión de la fe. Hacia el año 930 una fuerte tribu turca en la frontera de China había abrazado la religión, habiendo huellas del hecho en inscripciones. Hacia el año 980 el número de maniqueos en Bagdad era pequeño, aunque en las poblaciones eran más numerosos. Al esparcirse hacia el oeste la religión alcanzó primero Siria y Tierra Santa, donde Tito de Bostra se enfrentó a ella; luego se difundió por Egipto y por el norte de África, donde su éxito fue grande. El África proconsular fue una de los principales regiones maniqueas, conociéndose un edicto de Diocleciano en el que se ordena la persecución contra la "secta procedente del hostil reino persa." De nuevo fueron atacados en edictos tras el año 377, pero en tiempo de Agustín su Iglesia estaba en florecientes condiciones en el norte de África, teniendo una buena organización, comunidades numerosas y dirigentes celosos. De hecho, esta rama es de especial interés a causa de los nueve años que Agustín estuvo entre ellos como adherente y por sus posteriores polémicas contra ellos. A causa de esos hechos, ha llegado hasta nosotros una información completa, especialmente en lo tocante a los maestros que entonces eran prominentes. Entre ellos estaban Félix y Fausto de Mileve, que se establecieron en Cartago en 383. Por la reputación de Fausto se sintió atraído Agustín, quedando pronto decepcionado, ya que al conocerle personalmente resultó superficial. Fausto escribió una polémica contra la Iglesia católica, que Agustín respondió en su Libri xxxiii adversus Faustum. Félix estuvo más íntimamente relacionado con Agustín, durando una disputa entre ambos en la iglesia en Hipona dos días, un suceso relatado en la obra de Agustín De actis cum Felice Manichæo, con el resultado de la derrota de Félix y su renuncia del maniqueísmo. Bajo los vándalos, los maniqueos del norte de África sufrieron gran persecución. En Italia, especialmente en Roma, la religión tuvo firme sustento y gran número de adherentes; León Magno procuró la ayuda de las autoridades civiles contra ellos, siendo tomadas medidas gubernamentales para suprimirlos bajo Valentiniano III y Justiniano. La religión llegó hasta España, donde quedó relacionada con el priscilianismo. Los maniqueos de tiempos posteriores fueron los cátaros del sur de Francia en los siglos XII y XIII, mientras en el este sus doctrinas continuaron en las enseñanzas de los paulicianos.

Fuentes componentes del sistema.
Se piensa que el gran éxito de esta creencia se debe a dos particulares: primero a su totalidad de desarrollo como creación gnóstica, usando plena, rica e inmediatamente las fuentes originales de todas las formas de fe gnóstica, es decir, la religión asirio-babilónica con su riqueza en material mítico; segundo, el genio de su fundador, quien sistematizó este desarrollo material en una unidad coherente y artística. Todas las cuestiones que surgieron por la investigación del pensamiento de su tiempo, preguntas que conciernen al ser, destino y deberes de Dios y el hombre, cuestiones que relacionan el pasado con el presente y el futuro, fueron respondidas en una manera plenamente consistente. Donde los antiguos sistemas gnósticos eran débiles, el de Manes era fuerte. El problema de la necesidad y el libre albedrío lo resolvió por la hipótesis del dualismo original del ser y la posterior combinación de los dos elementos. Aunque el fundador era un filósofo, vistió a sus ideas con ropaje totalmente mítico. Este ropaje, sin embargo, no fue creación suya, construido de su imaginación, difiriendo en este aspecto de las antiguas doctrinas gnósticas. Lo tomó prestado de las fuentes ya indicadas, de las inmediaciones en las que pasó su juventud y madurez. El "rey de la luz" es claramente Ea, originalmente el océano del cielo, la divinidad del conocimiento más profundo, entronizado en lo profundo del mundo del mar. En el sistema maniqueo el agua se convierte en luz, mientras que los mandeos retuvieron el agua como elemento sagrado. Marduk, hijo de Ea, reaparece en la enseñanza de Manes como el "hombre original" y sus vagabundeos son el antitipo de las aventuras del tipo, desarrolladas en las doctrinas maniqueo-elkaisitas y mandeas. El modelo para el "espíritu de vida" fue Rammanm con ecos de Shamash y Sin, mientras que el diablo original es el Tiamat babilónico. El mecanismo de redención sigue el modelo babilónico y el bema recuerda en forma al ziggurat. Esos particulares no hacen más que sugerir la completa apropiación del material presente en la religión babilónica. Por otro lado, es notorio que Manes hizo a las estrellas espíritus malos y prohibió la adivinación y la magia, que tan gran parte tuvo en la antigua fe. El período de transición de la antigua fe y la ruptura de su control estuvo bajo la influencia de los Mu'tasilah, a los que se deben algunos detalles prácticos de la religión. Al zoroastrismo algo debe acreditarse, aunque mucho menos de lo que anteriormente se pensó. Ambas religiones tratan fundamentalmente con la luz y muchas formas en los dos sistemas son idénticas, siendo fácilmente discernible la influencia de la oración y escatología zoroástrica. La gran sima entre las dos creencias se halla en la concepción de las tinieblas. En el zoroastrismo Ahrimán es una creación de Ormazd que se pervierte; en el maniqueísmo las tinieblas son tan esencialmente eternas como la luz y el mal lo es originalmente por naturaleza. Similarmente, la concepción parsi del hombre es que el cuerpo es una creación pura de Ormazd, quien también dio el alma, mientras que Manes lo hace una estructura de tinieblas y prisión del alma. La idea de Baur de que la moral maniquea se extrajo del budismo no puede sostenerse, siendo la conexión la similitud entre la idea del adepto y la del budista que alcanza el Nirvana.