Historia
MARBURGO, CONFERENCIA DE

La controversia sobre la Cena del Señor había asumido considerables dimensiones cuando se convocó en el verano de 1526 la dieta de Spira; a los protestantes les costó trabajo llegar a un acuerdo para presentar un frente unido ante sus oponentes. Los esfuerzos para la armonía se originaron entre los teólogos de Estrasburgo, pero se vieron frustrados por la firme adhesión de Lutero a sus convicciones. Hubo un intento de Bucero en el verano de 1526 para influir en Lutero por medio de Justo Jonás, pero también sin resultado. Jonás sugirió que tal vez un encuentro personal de los dirigentes sería una solución, pero fue Johann Haner, antiguo predicador de la catedral en Würzburgo, quien propuso al landgrave Felipe de Hesse que se realizara una conferencia. Ulrich de Württemberg ejerció su influencia sobre el joven príncipe con el mismo propósito. Desde el principio las maquinaciones políticas fueron un factor para lograr la armonía. En febrero de 1528 el duque Ulrich invitó a Ecolampadio y Bucero a la corte del landgrave en Marburgo, probablemente con el propósito de obtener el apoyo de Felipe para los alemanes del sur.


El 27 de septiembre de 1529 Zwinglio y Ulrich Funk de Zurich, Ecolampadio y Rudolph Frey de Basilea, Bucero, Hedio y Jacob Sturm de Estrasburgo llegaron a Marburgo. Incluso antes de la llegada de Lutero, Zwinglio había llegado a un entendimiento con el landgrave sobre cuestiones políticas; pero para hacerlo efectivo era necesario reconciliar a Lutero. Éste llegó a Marburgo el 30 de septiembre, con Melanchthon, Jonás, Cruciger, Veit Dietrich y Georg Rörer de Wittenberg, Myconius de Gotha y Menius y Eberhard von der Thann de Eisenach. El duque Ulrich de Württemberg llegó la misma noche. El coloquio comenzó el 2 de octubre, tras la llegada de los luteranos alemanes del sur Osiander, Brenz y Stephan Agrícola. Aunque una gran multitud se había congregado en Marburgo, sólo entre 50 y 60 personas fueron admitidas. Al comienzo se acordó que la cuestión de la Cena sería el punto principal de la discusión. Lutero se adhirió a las palabras llanas y sencillas de Cristo "esto es mi cuerpo", que escribió con un trozo de tiza en la mesa, rechazando cualquier interpretación metafórica. Ecolampadio, quien replicó primero, partió de 1 Después de esto, Jesús se fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. 2 Y le seguía una gran multitud, pues veían las señales que realizaba en los enfermos. 3 Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos. 4 Y estaba cerca la Pas[…]Juan 6 y luego señaló la existencia de numerosas metáforas en la Escritura, lo cual Lutero no negó. Sin embargo lo que exigió era la justificación para la asunción de una metáfora en el pasaje de la Cena, donde el texto es claro sin necesidad de ella.

Así se terminaron las negociaciones oficiales, pero todavía el landgrave esperaba lograr algo mediante su influencia personal en los esfuerzos para la unión. Lutero se declaró dispuesto a elaborar una declaración sobre los más importantes puntos de doctrina, en los cuales era posible un acuerdo. De esta manera se elaboraron el 4 de octubre los llamados "Artículos de Marburgo". Catorce tesis testificaron del acuerdo sobre la doctrina de la Trinidad, la persona de Cristo, la fe y la justificación, la palabra de Dios, el bautismo, las buenas obras, la confesión, la autoridad secular, la tradición u orden humano y el bautismo de niños. El artículo decimoquinto, sobre el sacramento del cuerpo y sangre de Cristo, confesaba la uniformidad de doctrina en la necesidad de participar del mismo en ambas especies y rechazaba la misa, también que el comer espiritual del cuerpo y sangre es principalmente necesario para cada cristiano. En cuanto al punto en disputa en la Cena, la caridad cristiana debería mostrarse recíprocamente. El documento fue firmado en tres copias por los 10 participantes oficiales en el coloquio: Lutero, Jonás, Melanchthon, Osiander, Agrícola, Brenz, Ecolampadio, Bucero, Hedio y Zwinglio. Al firmar los artículos, Zwinglio había ido evidentemente hasta el límite extremo de concesión en favor de sus grandes planes. No falto de razón, Melanchthon pensó que los suizos habían "seguido la opinión de Lutero". Como el círculo de Wittenberg no tenía idea de las maquinaciones políticas que provocaron la búsqueda de Zwinglio de la paz, sacaron la impresión de que sus oponentes habían sido humillados completamente. Pero Zwinglio se atribuyó la victoria no menos a sí mismo y explicó los artículos en su propio sentido. Pronto se hizo obvio que en lugar de tender puentes, la conferencia de Marburgo fue la expresión de la oposición entre ambas partes.