Historia

MARONITAS

Maronitas es el nombre de un pueblo sirio que forma dentro de la Iglesia cristiana una peculiar comunidad semi-independiente.

Mapa de extensión de nestorianos, jacobitas y maronitas hacia el año 1066
Mapa de extensión de nestorianos, jacobitas y maronitas hacia el año 1066

Carácter y creencias.
Sus miembros viven esparcidos por toda Siria, teniendo congregaciones en Alepo, Damasco, Nazaret y la isla de Chipre; pero su hogar propiamente dicho está en el Líbano, desde Trípoli en el norte a Tiro y el lago de Genesaret en el sur. Los distritos de Kesrawan y Baherre están habitados exclusivamente por maronitas, mientras que en otros lugares viven maronitas, griegos, jacobitas, drusos y otros como vecinos. Se dedican a la agricultura y a la cría de ganado, habiendo tenido considerable éxito en el cultivo de los gusanos de seda. Su lengua nativa ha sido durante siglos el árabe, pero también son de descendencia siria. La liturgia empleada en su servicio es el siríaco, aunque solo unos pocos entienden esa lengua; la lectura de los evangelios se hace en árabe. Se consideran una nación y de hecho siempre han logrado mantener una cierta medida de independencia política. Están gobernados por jeques, elegidos de entre su propia nobleza. A la cabeza de su Iglesia (Ecclesia Maronitarum) hay un patriarca, que es elegido por ellos mismos y tiene el título de patriarca de Antioquía y de todo el este. Es elegido por los dos tercios de los votos de los arzobispos y obispos. Reside durante el verano en el monasterio Kanobin, en el Líbano y durante el invierno en Bkerki. Recibe la confirmación del papa, al existir desde finales del siglo XII una relación entre la sede de Roma y los maronitas. Aunque esta relación depende más de una base externa y de ajustes hechos de tiempo en tiempo y aunque la verdadera unidad en doctrina o adoración nunca ha existido, la afirmación de los autores maronitas posteriores es a veces de que desde los tiempos apostólicos su Iglesia ha mantenido una ortodoxia imperturbable, la misma de la Iglesia católica. Los autores que han escrito en esta línea son Abraham Ecchellensis y Fausto Nairon, en Dissertatio de origine, nomine ac religione Maronitarum (Roma, 1679). A esos escritores siguen de alguna manera estrechamente unos pocos escritores católicos, aunque ha habido huellas manifiestas de tendencia monotelita.

Origen del nombre. Relatos antiguos.
Sobre el Orontes, entre Hamat y Emesa, hay un antiguo monasterio dedicado a San Maron. En el siglo sexto fue reparado por Justiniano, según Procopio (De ædificiis, v, ix), siendo el más prominente entre los monasterios sirios. El tal Maron, según el cual el monasterio es llamado, es considerado generalmente idéntico con el ermitaño cuya vida Teodoreto había escrito (Religiosa historia, xvi), el monje y presbítero de quien Crisóstomo habla con tanto encomio (Epist., xxxvi), quien probablemente vivió hacia el año 400. Pero la gran época y la celebridad del monasterio hacen más probable que tomara su nombre de algún santo mucho más antiguo, tal vez de Mari, misionero en Babilonia, quien fue enterrado en el monasterio Deir Mar Mari, cerca de Seleucia, en el Tigris, o de Mari el persa, mencionado por Ibas de Edesa (W. Wright, Hist. of Syriac Literature, Londres, 1894, páginas 48-49, 59). Pero sea como sea, es del monasterio de donde los maronitas derivan su nombre. Algunos eruditos, sin embargo, lo derivan de Marones, una localidad a 30 millas romanas al este de Antioquía y otros de Johannes Maron. El nombre no ocurre hasta el siglo octavo, cuando lo usa Juan de Damasco para designar una secta herética. Exactamente la misma forma ocurre posteriormente en los escritos de autores cristianos en Egipto (quienes escriben en árabe), tales como Eutiquio (Ibn Batrik, comienzos del siglo X), Benassalus (Ibn el-Assal, siglo XIII) y otros. Eutiquio dice: "En el tiempo del emperador Mauricio vivía allí un monje, Marun, quien enseñó que Cristo tuvo dos naturalezas, una voluntad y una actividad (¿operación?). La mayoría de sus adherentes, llamados maronitas, habitaron en Hamat, Kinnesrim y 'Awasim. Tras su muerte, los ciudadanos de Hamat construyeron el monasterio Deir Marun y profesaron abiertamente su enseñanza." Benassalus distinguía a los maronitas de los melquitas (griegos ortodoxos) y de los francos (latinos), e informa que los maronitas se pasaron a la religión de los francos. Guillermo de Tiro señala que un pueblo que moraba en las inmediaciones de Biblos y que durante 500 años había seguido la enseñanza del heresiarca Maron, había entrado en 1182 en relaciones con el patriarca Aimerico de Antioquía, renunciando a su herejía, aceptando la fe ortodoxa y recibiendo obispos de la Iglesia católica. Estos escritores muestran un sesgo contra los maronitas y Guillermo de Tiro depende en este asunto de Eutiquio, no pareciendo suponer que todos los maronitas se pasaron a la Iglesia católica. No obstante, que los maronitas no fueran estimados como ortodoxos se aprecia por los continuados esfuerzos en el siglo XVIII para adaptar su enseñanza al sistema católico. Los maronitas, al afirmar su ortodoxia antigua y continua, apelan al hecho de que en las actas del sexto concilio (680), que condenó a los monotelitas, no se menciona a los maronitas. Pero otro testimonio que ellos aducen para su ortodoxia está tomado de escritores posteriores, cuyas producciones son más o menos sospechosas tanto por su fecha tardía como por su mezcla de leyenda en sus relatos sobre Johannes Maron, extraídos de una fuente árabe no anterior al siglo XIV o XV.

El primer patriarca, Johannes Maron.
El relato sobre Johannes Maron, a quien los maronitas reconocen como su primer patriarca, es que nació en Sirûm, cerca de Antioquía, siendo educado en Antioquía y en el monasterio de San Maron. Más tarde estudió en Constantinopla, se hizo monje en San Maron, fue ordenado sacerdote y escribió contra los herejes. Fue presentado al legado papal en Antioquía y por él hecho obispo de Botrus en 676. Entonces convirtió a todos los monofisitas y monotelitas de la región del Líbano a la fe católica, ordenando sacerdotes y consagrando obispos y dio a los maronitas su constitución militar y política. Cuando Teófanes, patriarca de Antioquía, murió, en el segundo año del reinado de Justiniano II, se dice que Johannes estaba presente en la ciudad y fue unánimemente elegido patriarca y consagrado por el papa Honorio; que construyó un nuevo monasterio cerca de Botrus, tras destruir los griegos el antiguo, y que murió allí en 707. Pero esta historia contiene elementos anacrónicos, ya que Honorio vivió casi un siglo antes de ese tiempo. Como ningún biógrafo de Maron conoce un patriarca de Antioquía de ese nombre, la historia de su patriarcado parece una fabricación. Renaudot incluso va más lejos al negar la misma existencia de Maron; pero no es razón para dudar de que realmente fuera elegido obispo de Líbano y ejerciera gran influencia allí en firme oposición a los griegos. Los maronitas le celebran el 2 de marzo. Una singular característica de esta historia de Johannes Maron es que erróneamente identifica a los mardaítas y maronitas y atribuye a éstos los aguerridos hechos de los primeros, un asunto que ha originado diversas explicaciones que no tienen valor histórico.

Relación con el monotelismo y monofisismo.
Los informes antiguos no proporcionan un conocimiento de la condición religiosa y eclesiástica antes del siglo séptimo. Si en ese siglo los maronitas eran monotelitas, pueden haber recibido la doctrina monofisita difundida por Jacobo Baradeo en Siria. Y si, como se informa, los monjes del monasterio de Maron fueron martirizados por su acuerdo con las conclusiones del concilio de Calcedonia, no pudieron ser respaldados por sus paisanos. Los maronitas confiesan que hay pasajes heréticos en su literatura, pero afirman que fueron introducidos por los monofisitas y monotelitas. En su celo por Roma han quemado muchos libros de este carácter y se jactan de la rectitud de su literatura posterior, especialmente la impresa en Roma. Sus historiadores declaran que al principio del siglo XII un tal Tomás, arzobispo de Kafar Tab, cerca de Alepo, predicó entre los maronitas las doctrinas de los monotelitas y la consecuencia fue una controversia con el patriarca griego de Antioquía. Éste puede haber sido el cisma al que se refirió Guillermo de Tiro, finalizado por el acuerdo de los maronitas y la Iglesia católica en 1182, y puede haber proporcionado el pretexto de predicar la doctrina a los maronitas que vivían en Chipre, donde la herejía permaneció hasta el tiempo del papa Eugenio IV.

Relaciones con Roma.
La gran conversión al catolicismo en 1182 no fue completa. Una reacción anti-romana se levantó que fue castigada por un entredicho papal, del que el país no fue absuelto hasta 1215. Costó mucho mantener la unión, como por ejemplo en 1445, a consecuencia del concilio de Florencia. Un sínodo nacional se celebró al mandato de Clemente VIII en 1596, en el monasterio de Kanobin, al que Girolamo Dandini, un jesuita, fue como legado papal, encargado de la revisión de todos los asuntos maronitas. Según su informe (Missione apostolica al patriarca e Maroniti del Monte Libano, Cesena, 1656), el resultado del concilio fue la sumisión a la sede romana y un acuerdo con respecto a las doctrinas. Sin embargo, las diferencias no fueron ni pocas ni sin importancia. Los maronitas retuvieron la celebración de la eucaristía bajo ambas especies, la liturgia siríaca, el matrimonio de los sacerdotes, sus propios días de fiesta y sus propios santos. Un nuevo concilio se celebró en 1736 en el monasterio de María, en Luweiza, en el distrito de Kesrawan. El célebre erudito maronita J. S. Assemani fue enviado desde Roma como legado papal con el propósito de asegurarse entre los maronitas la aceptación de los cánones del concilio de Trento. Lo incompleto del éxito de su misión se aprecia por el comentario de un monje maronita: "(Los maronitas) reconocen al papa como cabeza (de la Iglesia), aparte de lo cual no tienen nada esencialmente católico." Las principales concesiones de los maronitas fueron que aceptaron el filioque y arrodillarse en la consagración, reconociendo los concilios de 787 (segundo de Nicea), 869 (Constantinopla), 1439 (Florencia) y el de Trento; se introdujeron el catecismo romano (en árabe) y el calendario gregoriano; la exposición tridentina de la doctrina de la transubstanciación quedó establecida, el matrimonio del clero se redujo a los grados inferiores y el nombre del papa se introdujo en las oraciones y las misas. Otras provisiones trataban con la preparación de la hostia, su recepción por el clero en ambas especies, aunque por el laicado en una especie de sopa, las órdenes del clero y su ordenación y la constitución general de la Iglesia. Aunque este sínodo resolvió la forma moderna de la organización maronita, en muchos particulares suponía lo contrario de las costumbres antiguas.

Condiciones posteriores.
En 1584 Gregorio XIII fundó el Collegium Maronitarum en Roma y de esa institución salieron un número de célebres eruditos: Georgius Amira, Gabriel Sionita, Abraham Ecchellensis, los Assemani y otros. Un antiguo erudito maronita de categoría fue Teófilo, astrólogo en la corte del califa al-Mahdi, quien compiló una "Crónica" y tradujo a Homero al siríaco. Pero antes del acuerdo con Roma había poca actividad literaria entre los maronitas. Incluso después el pueblo permaneció atrasado en cultura, a pesar de las escuelas fundadas entre ellos y retuvo muchas de sus antiguas costumbres. Se crearon dos imprentas en Mar Hanna en 1795 y en Kashia en 1802, aunque no despertaron el interés en la lectura. Durante un largo período los maronitas mantuvieron una especie de supremacía sobre los drusos, pero tras 1840 su poder se debilitó grandemente, surgiendo contiendas entre ellos y los drusos, quedando el país terriblemente devastado. Como consecuencia la Iglesia maronita sufrió grandemente. Los sacerdotes eran pobres, siendo ayudados sólo por las ofrendas voluntarias del pueblo. Los monasterios también participaban de la pobreza general y muchos fueron destruidos. El clero incluye, además del patriarca, arzobispos y obispos, presbíteros, diáconos, subdiáconos, lectores y cantores.