Historia

MENONITAS

Menonitas es el nombre de diversas entidades religiosas que se originaron en el continente europeo en el siglo XVI, caracterizadas por su anti-paidobaptismo y sus doctrinas anti-sacerdotales.

Una familia de hutteritas del siglo XVI, de la portada de un libro anabaptista (1589)
Una familia de hutteritas del siglo XVI, de la portada de un libro anabaptista (1589)

Orígenes.
Desde el siglo XVII su principal centro ha sido Holanda. Deben ser claramente distinguidos de los bautistas, pues aunque los bautistas generales evolucionaron a partir de los menonitas, desde 1609 en adelante, su principio distintivo de inmersión fue tardío e infrecuente en la antigua organización. A principios del siglo XVII el término anabaptista [usado peyorativamente para anti-paidobaptistas de todas las clases] no denotaba ninguna iglesia especial, sino que se aplicaba a toda una tendencia que se desarrolló en Europa central y occidental entre 1521 y 1550 desde el lado popular de la Reforma alemana, de la que tomó prestado forma y colorido. Bajo la influencia del evangelio recién descubierto, rechazó el cristianismo recibido por el bautismo de niños sobre la base de que no efectuaba la regeneración. Se exigía por tanto no sólo el bautismo de adultos, sino también un cristianismo basado en la fe personal, esperando que la regeneración sucediera en el corazón y se extendiera a toda la cristiandad, con el establecimiento de una Iglesia viva de Cristo en el mundo. Como representante del cristianismo voluntario o incluso subjetivo, enseñó la absoluta separación de la vida religiosa y secular, defendiendo la libertad de conciencia. Después de mediados del siglo XVI algunas iglesias, especialmente las de tendencia unitaria, entraron en relación estrecha con los menonitas. Sus adherentes y el espíritu de ellos se convertiría en años posteriores, tras 1640, en una fuerza independiente en Inglaterra entre organizaciones tales como los cuáqueros. Sin embargo, un siglo antes habían recibido una organización permanente en comunidades que han continuado hasta el día de hoy y son todavía llamadas menonitas.

El término Wiedertäufer ("rebautizadores") se puede emplear para denotar a esa facción de los anabaptistas que procuró establecer el reino de Cristo sobre la tierra por la fuerza temporal y no intentaba reformar las condiciones sociales simplemente por la regeneración de los individuos. El tipo de esta facción fue el reinado de Münster y sus planes sociales revolucionarios. La única facción de anti-paidobaptistas que ha preservado una continuidad histórica hasta el día actual son los menonitas, divididos histórica y geográficamente en (1) suizos y alemanes meridionales, (2) holandeses, que son la base de los alemanes occidentales y septentrionales y éstos, a su vez, de los rusos y (3) americanos.

Anti-paidobaptistas suizos y alemanes meridionales.
La primera iglesia independiente dentro del movimiento anabaptista general se formó en Zurich en 1523. El 18 de enero de 1525 la Iglesia comenzó a bautizar sobre la profesión de fe, a pesar de los esfuerzos de las autoridades para suprimirla por la fuerza, y hacia el mismo tiempo se fundaron comunidades similares en Augsburgo, Nuremberg y Worms. La idea de formar iglesias de cristianos piadosos apartados del mundo se originó en la Unitas Fratrum y no era desconocida para Lutero, mientras que al principio el bautismo de niños no fue contemplado como obligatorio por Zwinglio, Bucero, Farel, Erasmo, Capito, Schwenckfeld, Billican, Hübmaier o Brunner. Aunque los anabaptistas no eran un fenómeno sin fundamento, surgido súbitamente de la Reforma, hay poca evidencia que demuestre que se derivaron de cuerpos religiosos más antiguos. Los anabaptistas negaban la doctrina de una gracia que era decretada desde fuera y que era, por tanto, independiente de la piedad personal y vacía de influencia en la vida. La fe, declaraban, debe ser personal y estaban, por tanto, influenciados por el mismo espíritu que dirigió a Michael Sattler a rechazar el bautismo de niños por suponer que "la piedad y la salvación se consiguen por su medio" y porque "no abandonaban su separación del mundo" (esto es, las iglesias mundanas). La doctrina de que la gracia de Dios debe ser obtenida por el hombre, sin embargo, ha sido común entre algunos protestantes desde tiempos antiguos, mientras que los ideales monásticos de pobreza y celibato, atribuidos a los anabaptistas, estaban en realidad en las antípodas de sus auténticos principios. Tampoco se consideraban a sí mismos sin pecado, aunque sostenían que un cristiano puede tener una buena conciencia y vivir sin mancha.

Inmediatamente tras la Guerra del Campesinado, las comunidades anabaptistas surgieron por toda Alemania en Estrasburgo, Augsburgo, Salzburgo y por doquier, dirigidas por Denk, Gross y Kautz. Ya el 24 de febrero de 1527 una asamblea se congregó en Schleitheim cerca de Schaffhausen convocada por Sattler, quien había fundado las comunidades de Horb y Rottenburg sobre el Neckar. Por todo el Palatinado del Rin y Suabia muchos abandonaron el catolicismo y el protestantismo y se pasaron al anabaptismo, aunque los predicadores itinerantes, que no tenían imprenta ni grandes congregaciones, sólo podían exhortar a individuos a arrepentirse y bautizarse. También existían comunidades en Saint Gall, Berna y Basilea, mientras que en 1526 los anabaptistas entraron en el Tirol y Moravia. Tras la primavera de 1527, la extensión del movimiento se detuvo, salvo en Moravia, por hostiles persecuciones. Según los registros de las autoridades de Innsbruck 700 personas fueron ejecutadas, desterradas o castigadas de otra manera en el Tirol en 1530, mientras que 600 fueron ejecutadas en Ensisheim antes de 1525. Sólo Estrasburgo, Nuremberg y Felipe de Hesse se abstuvieron de derramar sangre y en Augsburgo, que estaba protegida por privilegio imperial y el edicto de Worms, Hut a duras penas pudo escapar de la hoguera. Las autoridades evangélicas en la dieta de Spira concordaron con la decisión imperial de 1529 de que todos los anabaptistas fueran ejecutados sin juicio ante jueces eclesiásticos, siendo su motivo probablemente el temor de que la tendencia separatista de la organización destruiría todas las instituciones civiles y sociales.

Ha existido la errónea opinión de que el anti-paidobaptismo significaba la propiedad de bienes y la abolición de la propiedad privada. Pero tales principios sólo fueron practicados en Moravia e incluso el sometimiento de los derechos privados fue algo puramente voluntario y limitado a los miembros de esa iglesia. Por otro lado, está claro que ellos negaban el derecho del Estado a imponer la creencia y a regular la religión, o a desterrar a causa de la creencia, pues "la tierra es del Señor"; aunque "en la perfección de Cristo" no había magistrado ni espada, prestaban obediencia a las autoridades temporales. Fue una excepción que Hut y algunos otros enseñaran la rápida llegada del día del juicio y la condenación de los impíos por medio de los justos. Aunque Zwinglio constantemente acusó a los anabaptistas de inmoralidad, no hay fundamento para esa afirmación, ni se conocen casos de poligamia entre ellos, como luego habría posteriormente en Münster. Sin embargo, esto no significa que no hubiera elementos discordantes en el anabaptismo, o que sus persecuciones, en particular, no les llevaran a excesos. La posición de la mayoría de los mártires, así como la de los miembros ricos de las comunidades del Tirol, los escritos de Denk, la traducción de Worms de los profetas y la rica himnodia, hacen saber que los anabaptistas no pertenecían a los grados más inferiores de la sociedad.

Todos aquellos que podrían haber dado una formulación teológica de sus doctrinas y haberse convertido en dirigentes de distinción fueron pronto arrebatados por la muerte. Por tanto, es imposible hablar de uniformidad en sus dogmas, especialmente al palidecer su interés doctrinal ante su entusiasmo por el cristianismo práctico. Sus himnos, los tratados de Denk y Hübmaier, las cartas de Sattler y otros recuerdos de los mártires respiran el mismo espíritu: el amor a Jesús y hacia la Biblia, la cruz como señal del cristiano, el gozo de la conciencia de la salvación, la gratitud por haber salido de este mundo malo, el amor fraternal y la total libertad de conciencia. En todo lo demás había la mayor divergencia. Denk, Kautz y Hetzer estimaban a Cristo como su predecesor y ejemplo, no como el mediador en la presencia de Dios; pero en su Getrewe Warnung los estrasburgenses "no saben por qué los anabaptistas llaman a Nuestro Señor 'Jesucristo de Nazaret', ya que él es del cielo." Por otro lado, su himno bautismal dice:

"Sólo yo soy el único Dios,
Sólo yo, no soy tres"
mientras que Hoffmann, por otro lado, era un comprometido trinitario. La palabra interior interpretaba las Escrituras para Denk, otros basaban su exégesis en el significado literal y algunos anabaptistas ponían énfasis especial en las revelaciones, visiones y sueños. La tendencia panteísta de Denk fue compensada por la profunda moralidad pietista de Sattler y el milenarismo de Hut. Algunos estimaban el bautismo indiferente y el lavamiento de pies fue practicado, aunque raramente. Sin embargo, todos seguían a Zwinglio en el partimiento del pan en la Cena, como testigos de unidad, mientras que el arrianismo, el sueño del alma y la salvación universal fueron aquí y allá enseñados entre ellos. Su lazo unificador era la creencia de que por el bautismo de arrepentimiento y por el temor individual de Dios y el amor a él eran miembros de la Iglesia de Jesucristo, separados del mundo y purificados por el poder de la excomunión. Su credo, que no era dogmático, sino práctico, era la "unión fraternal de algunos hijos de Dios" formulado en la conferencia de Schleitheim. Esta confesión fue conocida en Zurich ya en 1527, siendo atacada por Zwinglio ese año y por Calvino en 1531. En sus artículos algunos de sus maestros se unieron sobre siete puntos: bautismo de arrepentimiento y cambio de vida, excomunión, partimiento del pan, separación, cuidado pastoral, la espada y la prohibición de juramentos, siendo todos problemas prácticos más que doctrinales. Sobre las cuestiones de la propiedad privada y el pago de impuestos con el propósito de financiar guerras surgió un cisma en Moravia en 1528.

Hacia 1530 no sólo la extensión y las persecuciones de los anabaptistas entraron en una nueva fase, sino la oscuridad que los había envuelto quedó disipada y el año anterior el hombre que iba a dar un nuevo hogar en el norte a la Iglesia, Melchior Hoffmann, fue bautizado. El mismo periodo fue el comienzo de las dos tendencias que han continuado una al lado de la otra entre los menonitas hasta el día de hoy, aunque ambas se oponen igualmente a una Iglesia oficial que enseña la fe y la salvación por medio del dogma y del sacramento. Un cuerpo (suizos, moravos), fundado por Hoffmann, subrayaba la vida personal y la formación de una Iglesia que ha de tener claras características externas. La otra facción (Denk, Hübmaier) contemplaba el cristianismo como un compendio de sentimientos internos y una tendencia espiritual en el mundo, no teniendo Iglesia terrenal, aunque reteniendo la excomunión.

Mapa de difusión de los grupos anabaptistas entre 1525 y 1550
Mapa de difusión de los grupos anabaptistas entre 1525 y 1550
Tras 1530 la condición externa de los anabaptistas cambió gradualmente. Aunque muchos, incluyendo a Lutero y Melanchthon, todavía los contemplaban como rebeldes, estaban libres de peligro de muerte en algunos distritos y podían vivir en calma relativa, a pesar de la opresión ocasional, encarcelamiento y excomunión. Sus números también crecieron en el Palatinado, Alsacia, Hesse, la parte oriental del cantón de Berna, el obispado de Basilea y especialmente Moravia. Sin embargo, en todas partes estaban expuestos a persecución constante, desapareciendo toda huella de ellos, falleciendo los pocos supervivientes o huyendo a Moravia, lo que fue el caso especialmente en Baviera, el Tirol, Austria y Silesia y en Suiza oriental. A pesar de muchas vicisitudes e incluso del destierro en 1525, los anabaptistas de Austria, Carintia y Silesia procuraron refugio en Moravia, de donde algunos de ellos posteriormente emigraron a Polonia, Hungría y Transilvania, mientras que hacia 1550 y después de 1561 los anabaptistas venecianos entraron en relación con sus hermanos tiroleses. Muchas de sus iglesias fueron muy importantes. En 1537 la de Lorsch contaba con 240 adultos, había 250 en Grünberg (Hesse) en 1538; entre 1.400 y 1.500 estaban en la controversia de los anabaptistas renanos celebrada en Worms en 1556; en el gran congreso de Estrasburgo de 1557 había representantes de casi 50 iglesias de Moravia, Suiza, Suabia, Württemberg, Breisgau y Alsacia. En 1545, según una estimación moderada, los anabaptistas moravos eran 2.000; los historiadores exactos muestran que en un tiempo posterior la Iglesia había aumentado considerablemente. Sin embargo, por todas partes las persecuciones continuaban con severidad implacable. En 1581 los anabaptistas habían sufrido ejecuciones en Alemania meridional y Austria, hasta contar 2.169 y muchas de ellas no están registradas.

En el siglo XVI los anabaptistas permanecieron fuertemente unidos, pero al final de este periodo disminuyó la comunión, parcialmente a consecuencia de la desaparición de muchos anabaptistas por la persecución y parcialmente porque la condición de otros era más tranquila y estable. Simultáneamente con esta nueva seguridad, por otro lado, entraron las diferencias e incluso las disensiones. Los seguidores de la comunidad de bienes de Jacob Hutter se separaron de los otros alemanes, a quienes llamaron "Hermanos Suizos". En 1533 logró organizar a la gran mayoría de anabaptistas moravos en un cuerpo de tendencias comunitarias que permaneció inamovible durante siglo y medio, inspirándolo con su espíritu y dándoles su nombre cuando él murió en la hoguera en Innsbruck en 1536. Durante la administración de los activos y eminentes ancianos que le sucedieron, el bávaro Hans Amon († 1542), el silesiano Peter Riedemann (1532-56), el tirolés Peter Walpot (1565-78) y Claus Braidl o Schuster (1585-1611), los seguidores de Hutter recibieron continuas adiciones de hombres de capacidad, trabajo y economía de otros países. Su lema era la separación del mundo, aunque sin huellas de ascetismo, mientras que todo su interés se dedicaba a una vida moral, la organización de la Iglesia y el desarrollo económico industrial, por lo que abandonaron la teología enteramente. No publicaron sino pocas obras, que ahora casi han desaparecido, tales como Rechenschaft unserer Religion, Lehre und Glaubens de Peter Riedemann (Brunn, 1525), existiendo un número de tratados y una masa de himnos sólo en manuscrito. Los seguidores de Hutter enviaron muchos misioneros, incluyendo a Hans Raiffer, o Schmidt (quemado en la hoguera en Aachen, en 1558), que eran infatigables en exhortar a los fieles a ir a Moravia y ser recibidos en la Iglesia. Por otro lado, eran hostiles a los anabaptistas "suizos", entre los cuales, a su vez, surgieron diferencias que fueron expuestas en congresos en el curso del siglo, aunque sólo se conocen las conferencias de Estrasburgo.

Las cartas de esas asambleas están entre los mejores productos de los anabaptistas no hutteritas del siglo XVI. El 24 de agosto de 1555, a instancias de los hermanos holandeses y los seguidores de Hoffmann, tuvo lugar la primera convención y se consideraron las doctrinas de la encarnación y la Trinidad. Creyendo que sus disensiones eran, tal vez, un castigo por pretender obtener un mayor conocimiento del que Dios ha dejado al hombre, declararon que todos deberían contentarse a partir de entonces con seguir los mandamientos de Dios con un corazón puro y humilde y una vida muerta al mundo. En una segunda conferencia celebrada dos años más tarde, hubo la mayor moderación, especialmente en el uso de la excomunión, no exigiendo, en caso de que un casado hubiera caído bajo excomunión, que el cónyuge se apartara de él o ella. De esta manera se apartaron profundamente de la idea de Menno y de la mayoría de los anabaptistas holandeses.

La diferencia entre los discípulos de Hutter y los católicos eran más amplia que entre los anabaptistas alemanes y las iglesias reformadas, aunque éstas no podían aceptar la insistencia menonita en la excomunión, ni concordar que ni los sacramentos ni la obediencia a la Iglesia, sino sólo la fe interior y experimental hacían a alguien cristiano. Gradualmente los luteranos y calvinistas comenzaron a no estimar a los anabaptistas como a herejes y enemigos de todas las ordenanzas, humanas y divinas, que serían destruidos con fuego y espada, sino más bien como almas errantes que habían de ser ganadas por medios gentiles para renunciar a su separatismo y unirlos con la Iglesia. Esta fue la actitud del diplomático Bucero, quien, a solicitud del landgrave, celebró una conferencia con los hermanos de Hesse en Marburgo en 1538. Los problemas tratados eran la igualdad del Antiguo con el Nuevo Testamento, que los anabaptistas negaban, la expiación de Cristo y su muerte, la encarnación, la necesidad de las obras, el bautismo cristiano, la magistratura y los juramentos y la excomunión. El rechazo de los anabaptistas a someterse a la Iglesia organizada estatal levantó la hostilidad de las autoridades más que su doctrina. Sin embargo, era contrario a los intereses del Estado expulsar a los menonitas por el hostigamiento, por lo que, mientras que en Hesse y en Berna se ejerció toda severidad contra los enviados de Hutter con su defensa de la emigración, se estipuló la propiedad de los hijos de los menonitas que habían sido excomulgados o castigados. Esto explica el esfuerzo de las autoridades para inducir a los anabaptistas a entrar a la Iglesia por medio de conferencias religiosas, como en Marburgo, Pfeddersheim y especialmente en Frankenthal (1571), mientras que se hicieron peticiones para libertad de conciencia hacia los menonitas en Zurich y Berna ya en 1558.

La presión de las autoridades, ejercida con misericordia e incluso con reconocimiento, gradualmente indujo a muchos a unirse a la Iglesia por lo que hacia 1600 las comunidades de Hesse, todavía florecientes tras la Conferencia de Marburgo de 1538, casi habían desaparecido. Los anabaptistas ya no contemplaron a la Iglesia estatal como anti-cristiana en sí misma, sino que la rechazaron solamente a causa de su falta de fruto espiritual. Algunos incluso otorgaron que el bautismo de niños no era realmente impío, por lo que, aunque no era bíblico, podía ser ventajoso, en caso de que fuera seguido por una educación cristiana. Desde este punto de vista era incluso posible organizar una iglesia de piadosos que estuviera separada por la excomunión, pero dio igual ámbito a la tendencia opuesta por la cual cada uno podía unirse a una iglesia visible. Además, había muchos elementos peculiares a los anabaptistas que difícilmente podían tender a fortalecer la comunidad: la falta de una teología formulada, la ausencia de dogmatismo, su exclusión de las universidades y de todo nivel cultural elevado y la opresión y oposición de las iglesias. Esas desventajas aumentaron por la falta de organización, común a todos los cuerpos similares. En el período de su primer entusiasmo esto no era una desventaja, pero con el desvanecimiento de su celo quedó poco que sostuviera a la Iglesia, por lo que el sur no fue el distrito donde los menonitas podrían sobrevivir y preservar una vida espiritual activa; esta tierra fue Holanda, especialmente la provincia de Frisia y las ciudades de Ámsterdam y Haarlem.

Los menonitas en Holanda antes de 1536.
Ideas evangélicas tales como la negación de la transubstanciación habían sido desde hacía tiempo normales en los Países Bajos, aunque el hecho de que Holanda fuera una heredad imperial hizo imposible que ganaran abierto reconocimiento hasta 1530, cuando los anabaptistas del bajo Rin y Frisia oriental fueron influyentes entre los holandeses. En ese año el elocuente predicador laico apocalíptico Melchior Hoffmann trabajó y bautizó en Emden, enseñando la Biblia y la comunidad de creyentes en oposición a la Iglesia, aunque inculcando la obediencia a la magistratura, la no resistencia y la pureza moral. Al regresar a Estrasburgo designó a Jan Volkerts Trijpmaker obispo y éste fue pronto a Ámsterdam donde fundó la primera comunidad holandesa, pero fue decapitado, con otros nueve, el 5 de diciembre de 1531. En Emden el 10 de diciembre del año anterior había bautizado a Sicke Freerks Snyder, quien fue decapitado en Leeuwarden el 20 de marzo de 1531. En un plazo increíblemente corto de tiempo había "covenanters" en grandes números por toda Holanda, Zelanda y Frisia, hablando los testimonios de 3.500 en Ámsterdam y 400 en Kampen. Los convertidos eran todos seguidores de Hoffamnn, que estimaban el bautismo como la señal del pacto por la cual ellos habían entrado en el reino de Cristo. Muchos de ellos eran pacíficos, rectos pietistas, incluso después de noviembre de 1533, cuando Jan Mathys se proclamó Elías, precursor inmediato del reino de Cristo, y cuando la espera pasiva se convirtió en agresión activa. Una minoría se propuso desde noviembre de 1533 a mayo de 1535 ganar posiciones fortificadas. Que no se trataba más que de un pequeño grupo está claro tanto por los juicios y por el hecho de que sólo 40 o 50 de los muchos anabaptistas tomaron parte en el ataque a Ámsterdam el 11 de mayo de 1535, aunque su obispo, Jacob de Kampen, condenó toda violencia. Tras 1534, los elementos puros e impuros juntamente, principalmente en Holanda y Frisia, pero también del Rin y Westfalia, se unieron para ir a Münster, la ciudad escogida por Dios como la Nueva Jerusalén, adonde fueron llevados por Juan de Leyden. Con la caída de Münster el 2 de junio de 1535 desaparecieron las esperanzas del poder temporal sostenidas por una facción. La conferencia en una localidad cerca de Bockholt (Westfalia) marcó la amistosa separación entre los que no estaban dispuestos a renunciar a la esperanza de un reino terrenal (que sin embargo no sería establecido por la fuerza) y los que habían encontrado el reino en los corazones de los regenerados, estando esta facción en armonía con Obbe y Dirk Philips, obteniendo un dirigente en diciembre de 1536 en Menno Simons. Las persecuciones en Holanda desplazaron a los anabaptistas al exilio en Holstein, Mecklenburgo, Inglaterra y Prusia. En este último país hallaron muchos simpatizantes, especialmente entre los seguidores de Schwenckfeld, logrando permanecer allí, a pesar de algunas expulsiones oficiales hasta ese tiempo. Había también menonitas de habla francesa hacia 1536, probablemente en la Bélgica valona, Gante y Estrasburgo, mientras que incluso hubo anabaptistas en Suecia. Los representantes de varios países estuvieron presentes o fueron esperados en Bockholt. En 1540 todos los menonitas formaron una sola, aunque flexiblemente organizada, "Iglesia de Cristo."

Retrato del pastor menonita Anslo y de su mujer, 1641, por Rembrandt. Museo Dahlem, Berlín
Retrato del pastor menonita Anslo y de su mujer, 1641, por Rembrandt. Museo Dahlem, Berlín
En el norte. En Holanda 1536-80 (1640).
Después de 1536 los ancianos (Menno Simons, Dirk Philips, Adam Pastor, Gillis de Aachen, Lenaert Bouwens y otros) trabajaron para poner orden en la confusión. Su objetivo crucial era el mantenimiento de la verdadera Iglesia de Cristo, opuesta tanto a la Iglesia nacional Frisia oriental y Prusia por un lado y a las enseñanzas de David Joris por otro, quien rechazó formar abiertamente una congregación y expuso a sus seguidores a excesivos peligros morales. Menno y sus seguidores continuamente avisaban a sus discípulos de no formar una secta, sino más bien establecer la verdadera Iglesia de Cristo. Los menonitas son importantes, por tanto, al ser el único cuerpo en el siglo XVI que no procuró reformar la Iglesia, sino que creyeron estar justificados en reestablecerla en la antigua enseñanza apostólica y apelaron diligentemente a los Padres de la Iglesia, deseando vivificar la Iglesia de los apóstoles, que había quedado oscurecida durante un tiempo, en lugar de continuar el secularizado eclesiasticismo medieval. El infatigable trabajo de los ancianos y, aún en mayor grado, la persuasión ejercida por la piedad de los hermanos produjo éxito y ni las persecuciones de los católicos ni la posterior opresión de las autoridades evangélicas pudieron detener el crecimiento de los menonitas. Probablemente 5.000 protestantes fueron ejecutados por las autoridades católicas en los Países Bajos después de 1530. De ellos 3.700 eran menonitas; de los luteranos y otros un seis por ciento eran mujeres y de los menonitas un treinta por ciento. En el norte el último en morir fue quemado en la hoguera en 1574 y en el sur una joven fue quemada viva en 1597.

Las persecuciones, especialmente tras 1550, desplazaron a cientos desde el sur de Holanda hacia el norte, siendo expulsados a otros países, donde encontraron una morada tanto a causa de sus anteriores inmigraciones y por los movimientos independientes anabaptistas. Su refugio más seguro fue Frisia oriental. Tras 1550 existían congregaciones organizadas en estrecho contacto con Holanda, en Westfalia, Oldenburgo, Cleves, Jülich, Berg, Colonia, Aachen y Odenkirchen. Surgieron nuevos círculos de iglesias igualmente en Holstein, Wismar y Rostock, aunque después de Emden su principal centro fue Schottland, suburbio de Danzig, donde vivió Dirk Philips. Existieron congregaciones anabaptistas en Elbing y Montau cerca de Graudens ya en 1552 e incluso en Wisby, en Gothland.

Ya que el protestantismo reformado prevaleció en casi todos esos países, los menonitas se vieron obligados a protegerse, mientras que los reformados, a su vez, se sentían amenazados por el anabaptismo. Las pretensiones de las iglesias, sus predicadores y su bautismo, que ejercía un control exclusivo sobre el pueblo, así como el carácter oficial de la religión y la Iglesia, nunca fueron reconocidos por los menonitas, mientras que sus oponentes atacaron las ideas anabaptistas sobre el Estado, la guerra, los juramentos y principios similares, pero reservaron su principal polémica por su doctrina de la encarnación. Este dogma, como Hoffmann había enseñado, decía que el Hijo de Dios es hombre y "fue hecho carne" (Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.[…]Juan 1:14) siendo transformado en hombre. Jesús no recibió nada en su concepción de María ni tiene una unidad de dos naturalezas. Los reformados justamente acusaron a los menonitas de unitarismo. Cuando la magistratura e Iglesia holandesa fueron reformadas después de la revolución de 1572, Guillermo de Orange protegió a los anabaptistas tanto en sus derechos civiles como religiosos, aunque frecuentemente fueron atacados por la Iglesia reformada y sus predicadores. Las comunidades y sus doctrinas obtuvieron seguridad en Holanda y disfrutaron de libertad de conciencia tras la unión de Utrecht en 1579.

Al haber salvado los menonitas su concepto de una Iglesia libre a través de una dura batalla desde 1530 a 1580, se vieron forzados a soportar la lucha interna durante casi un siglo antes de que su democracia pudiera ser independiente. Esos problemas hallaron expresión en las controversias sobre la excomunión y la separación de los fieles que habían caído, así como en todo lo relacionado con la Iglesia religiosa y secular. Sus otras características fueron la negación del pecado original y el énfasis en la libertad de la voluntad, como norma consecuente de medida en términos de moralidad, por lo que la regeneración era la mejora de la vida, permaneciendo indiferentes a todos los dogmas escolásticos. Fue sin duda por miedo a la exclusión de la cristiandad que Adam Pastor fue atacado por Menno y excomulgado por Dirk Philips por negar la Trinidad, al afirmar que Cristo era uno con el Padre en obras y propósito, pero no en esencia, pues no habría podido orar a Dios en Getsemaní. A los ojos de los menonitas ni el bautismo ni la Cena eran, hablando estrictamente, sacramentos. En sus reuniones sólo los alemanes oraban audiblemente, un uso que gradualmente impregnó a Holanda también tras el siglo XVII.

En 1555 los "waterlanders" se apartaron de los menonitas estrictos, rechazando la excomunión sin previo aviso así como evitando a los caídos en cualquier relación, salvo la de la religión y oponiendo la paciencia y flexibilidad al rigor de los ancianos. Entre 1566 y 1567 la Iglesia se dividió en frisones y flamencos, permitiendo estos últimos gran lujo en el vestir, insistiendo en una actitud más amistosa hacia el mundo y oponiéndose a ciertas medidas organizativas y centralistas de los ancianos. El resultado fueron divisiones y subdivisiones interminables, hasta que después de 1600 muchos adoptaron el punto de vista de los "waterlanders", quienes contemplaban a la Iglesia como una ordenanza de hombres y concedían a las congregaciones locales un considerable grado de autogobierno. Sin embargo, en Holanda el gobierno por ancianos fue retenido, tanto por los "antiguos frisones" como por los "antiguos flamencos", quienes se adherían más fuertemente a la tradición, hasta el fin del siglo XVIII, mientras que en Prusia y Rusia sobrevivió más tiempo, igual que el rebautismo y el lavamiento de pies, que desaparecieron ambos en Holanda hacia 1780.

Holanda y Alemania septentrional 1580 (1640)-1700.
Una vez que los "waterlanders" y su dirigente Hans de Ries (1553-1638) habían luchado desde 1577 para unir sus propias comunidades y todas las otras que estaban dispuestas, en una unión orgánica libre de una aplicación rigurosa de la excomunión, los menonitas moderados se unieron más y más estrechamente. Muchos "waterlanders" asistieron a la conferencia frisona y alto alemana en Colonia el 1 de mayo de 1591, celebrándose convenciones de esa clase ocasionalmente hasta 1640. La conferencia dio origen al primer símbolo escrito de los menonitas, tal como el credo de Hans de Ries y Lubbert Gerrit en Colonia (1591), igualmente el símbolo adoptado en una conferencia entre "waterlanders" y una comunidad de brownistas ingleses o independientes (1615), el credo del Olivo (1627), el de Jan Cents (1630) y el símbolo de Dort de Adrian Cornelius (1632). Todas esas declaraciones simbólicas fueron fórmulas de unión, no de gobierno en dogmática.

Un nuevo factor mientras tanto había entrado en la Iglesia. Desde 1580 la tendencia unitaria de los menonitas había recibido renovada vida de los socinianos, a pesar de la oposición de Hans de Ries y otros. Los "antiguos flamencos", más estrictos respecto a la vida comunitaria y práctica, fueron los más liberales en doctrina. Muchos menonitas permanecieron en estrechas relaciones con los remonstrantes y obtuvieron su preparación teológica en el seminario remonstrante. Ambas facciones proporcionaron candidatos para los collegians o rhynsburgers, que en 1622 tomaron de los socinianos el bautismo por inmersión. Esta tendencia racionalista sociniana y anti-eclesiástica se mezcló con elementos pietistas, pero se levantó una profunda oposición desdembocando en Ámsterdam en 1664 en una división entre liberales y conservadores. Casi sin excepción las iglesias holandesas tomaron partido por una u otra facción, pero la controversia fue de corta duración y las dos facciones fueron obligadas a trabajar en armonía fraternal en 1672, aunque la administración dual continuó en Ámsterdam hasta 1801.

A través del siglo XVII los menonitas fueron combatidos por los reformados por despreciar a la Iglesia y negar las doctrinas cristianas del pecado original, la predestinación y la divinidad de Cristo, aunque su principio de no resistencia y su rechazo a tomar juramentos fueron respetados. Sin embargo, quedaron incapacitados, como todos los no reformados, para asumir posiciones oficiales. A pesar de esto, su número y su riqueza les convirtieron en un cuerpo influyente. Entre 1580 y 1660 tenían al menos 200.000 adherentes, más de la décima parte de la población y entre ellos se incluían algunos de los más grandes artistas, poetas e ingenieros de Holanda. Ya que las facultades teológicas reformadas les estaban cerradas, se dedicaron principalmente a la medicina y la ciencia. No fue hasta el siglo XVIII que tuvieron pastores asalariados íntegramente dedicados a esa labor.

Reunión menonita
Reunión menonita
En Holanda 1700-1909.
Los menonitas y los remonstrantes fueron los más celosos adherentes y propagandistas de las doctrinas científicas y filosóficas de la Ilustración que se abrieron paso en Holanda en el siglo XVIII. No se tomaron la molestia de dar ayuda financiera ni diplomática en favor de sus correligionarios oprimidos en Suiza, el Palatinado, Jülich, Polonia y Lituania, mientras que quedaron más y más convencidos de que toda distinción eclesiástica era anticuada. Elementos adicionales de disolución fueron la simpatía que sentían por los moravos a través de la facción pietista entre ellos, la restricción del oficio público a quienes pertenecieran a la Iglesia reformada y la frecuente falta de predicadores en los distritos rurales. Números crecientes se unieron a la Iglesia establecida y ni el seminario teológico fundado por la comunidad nacional en 1735 ni la unión de congregaciones para apoyo mutuo financiero y espiritual pudo detener el flujo. En 1808 los menonitas contaban sólo con 28.000 miembros. Este declive acabó, sin embargo, por la fundación de Algemeene Doopsgezinde Societeit en Ámsterdam en 1811, que tenía el cargo del seminario teológico y el cuidado de las comunidades necesitadas. Ahora las congregaciones tenían ministros que habían recibido preparación académica y se contaban 134 comunidades con 126 predicadores y 60.000 adherentes con casi 10.000 en Ámsterdam. Los otros protestantes ya no eran hostiles a ellos y sus pastores frecuentemente oficiaban en las iglesias de otras denominaciones y viceversa y los maestros en su seminario teológico tenían rango de profesores de la universidad de Ámsterdam. El hecho de que algunos de ellos representaran a la ortodoxia en oposición al racionalismo prevaleciente no destruyó su unidad inherente. Su hostilidad hacia el Estado había desaparecido, recibiendo muchas de las congregaciones ayuda estatal y tomando parte los menonitas en los oficios públicos. Sus características distintivas eran la abstinencia de hacer juramentos, el bautismo de adultos y la sustitución del dogma por la sinceridad moral y la piedad. Las congregaciones poseían plena autonomía y estaban dirigidas por el predicador, quien no necesitaba autorización oficial o cualificación, y por los diáconos, escogidos por todos los miembros, varones y mujeres.

En el bajo Rin y en Alemania septentrional y Rusia 1700-1909.
Durante el período de opresión, que duró hasta 1720, la mayoría de los menonitas en Jülich, Berg, Cleves y distritos vecinos emigraron a Holanda, mientras que muchos se establecieron en Crefeld, donde entraron en contacto con pietistas como Hochmann y Tersteegen. Sin embargo, el principal centro menonita de Alemania estuvo en Prusia occidental, donde había 11.000 miembros de los 18.000 de Alemania. Todas esas comunidades pasaron por las mismas etapas que sus correligionarios holandeses, aunque los dos cuerpos dejaron de estar asociados desde 1780. Mantuvieron su doctrina de la no resistencia hasta 1868, cuando la igualdad política y el crecimiento de la cultura puso fin a su aislamiento de los otros ciudadanos. Para evitar el peligro de absorción en cuerpos religiosos más grandes, se fundó el Vereinigung der Mennonitengemeinden im deutschen Reiche en Hamburgo en 1884. El principal órgano de los menonitas alemanes es el Mennonitische Blatter, fundado en 1854.

La concesión en Rusia de grandes territorios y el derecho sin limitaciones de libertad religiosa religiosa hizo que unos pocos miles de menonitas emigraran de Prusia a Rusia en 1788, donde recibieron numerosas facilidades hasta 1824. En sus comunidades, muy definidas social y económicamente, las iglesias y escuelas estaba excelentemente organizadas, siendo las primeras rígidamente controladas, como las congregaciones rurales de Prusia, por ancianos y por predicadores escogidos entre los hermanos y que ejercían su cargo además de su llamamiento civil. Fueron especialmente notorios por su trabajo, sobre todo en la agricultura. Miles emigraron a América cuando se les impuso el servicio militar y por supuesto cuando estalló la Revolución.

Alemania meridional y Suiza 1600-1909.
Durante el siglo XVII los menonitas fueron sometidos a presión por los gobiernos suizos, no siendo hasta 1715 que el encarcelamiento y la deportación a las galeras italianas cesaron en Zurich. En Berna, por otro lado, la emigración, con la ayuda financiera de los holandeses, de todos los menonitas a quienes el gobierno pudo tomar para que buscaran nuevo hogar en América, no pudo impedir la continuidad de las iglesias en Emmenthal, el obispado de Basilea y Neuenburg, que han sobrevivido hasta el día actual. Su órgano es el Zionspilger. Tras 1600 un gran número de menonitas se estableció en las posesiones de nobles alsacianos, donde se juntaron con comunidades anabaptistas más antiguas que todavía existen, como sus correligionarios de habla francesa en Francia oriental. En el siglo XIX su número quedó muy disminuido por la emigración a América. Muchos también entraron en el Palatinado y de ahí procuraron ir a América, tras aceptar las rígidas enseñanzas de Jacob Amman, quien, hacia 1690, introdujo en las tierras altas de Berna las doctrinas de evitar a todos los que estuvieran bajo excomunión, el lavamiento de pies y la condenación de lujos tales como el uso de botones en la ropa, fundando de esta manera el grupo "amish". El destino de los seguidores de Hutter fue más patético. Expulsados de Moravia en 1622, se afincaron en Hungría y Transilvania, donde renunciaron a su comunidad de bienes en 1685. Sin embargo, fueron incapaces de hacer frente a los jesuitas tras 1680 y entraron en la Iglesia católica en números crecientes después de 1762.

Bautismo de anabaptistas, grabado
Bautismo de anabaptistas, grabado
En Estados Unidos y Canadá 1683-1909.
Los menonitas de los Países Bajos y Holstein se establecieron en Nueva Ámsterdam (Nueva York) ya en 1650 y el 6 de octubre de 1683 trece familias de Crefeld ocuparon el territorio sobre el Delaware que habían comprado a Penn y fundaron Germantown, que es parte actual de Filadelfia. En 1688 sus números aumentaron por correligionarios del Palatinado y Crefeld, comenzando una emigración que duró durante los siglos XVIII y XIX. Tras 1820 recibieron nuevas incorporaciones de Suiza y Alemania meridional, a la vez que comunidades enteras de rusos se unieron a ellos tras 1870. Muchos menonitas americanos permanecieron en relaciones estrechas con cuáqueros, schwenkfeldianos y otros cuerpos. Sin embargo, otros mantuvieron su individualidad, separándose rígidamente de los demás. Mantienen el lavamiento de pies y la excomunión en caso de matrimonios mixtos. Sólo tras larga deliberación permitieron a ancianos que no habían recibido la imposición de manos en Europa administrar el bautismo y la Cena. La mayoría de los menonitas se aferran a su pasado, recordando con orgullo su protesta contra la esclavitud ya en 1688 y reteniendo todavía, tras el paso de los siglos, su dialecto germano renano ("holandés de Pensilvania"). Como en el caso de los cuáqueros, su principio de no resistencia fue respetado tanto en la Revolución como en la Guerra Civil, aunque en 1786 muchos, desaprobando la resistencia a Inglaterra, emigraron a Canadá, donde su número se vio incrementado especialmente por inmigrantes rusos a Manitoba en 1874.

En Alemania septentrional y Holanda no poseen una doctrina unificada, dándose a la vez el unitarismo más racionalista junto a la ortodoxia pietista. Sus características distintivas son sus doctrinas de oposición a todo control eclesiástico, responsabilidad personal, autonomía de las iglesias, libertad de conciencia, separación de la Iglesia y el Estado y una piedad práctica, desprovista de dogma, manifestada en virtudes domésticas y económicas. Sus características externas son el bautismo de adultos, evitar los juramentos, la no resistencia, y, entre algunos, el lavamiento de pies como símbolo de igualdad de todos en el amor ministerial. Sus iglesias son esencialmente voluntarias y organizaciones familiares, lo que explica incluso más que el largo periodo de persecuciones que han soportado y su resultante precaución, su renuencia a recibir nuevos miembros. Aunque defienden sus propias doctrinas no polemizan contra las de otros.

Menonitas de Rusia llegando a Nueva York
Menonitas de Rusia llegando a Nueva York
En América. Antecedentes.
De los diversos cuerpos de menonitas en América algunos representan los cismas y divisiones de la herencia en la que Menno Simons fue el dirigente más prominente, mientras que otros son anteriores a la renuncia de Menno a la Iglesia de Roma. Los menonitas actuales son los sucesores directos de las tres denominaciones anabaptistas distintivas del tiempo de la Reforma: los Hermanos Suizos, los obbenitas y los hutteritas.

Hermanos Suizos.
Los Hermanos Suizos, la denominación anabaptista de Suiza y el sur de Alemania, quedó organizada primero en Zurich en enero de 1525. Sus primeros dirigentes fueron Conrad Grebel, Felix Manz, Georg Blaurock, Michael Sattler y Pilgram Marpeck. Los Hermanos Suizos fueron los únicos anabaptistas en Alemania meridional y Suiza que sobrevivieron a la incansable persecución contra los disidentes. Su principal fortaleza fue Estrasburgo, donde sus sufrimientos incluyeron destierro, confiscación y encarcelamiento. En cuanto a su posición doctrinal hay varias fuentes confiables, tales como la confesión de Schleitheim (1527), los protocolos de las diputaciones de Zofingen (1532), Saint Gall (1532) y Frankenthal (1571); los procedimientos de varias conferencias celebradas en Estrasburgo o en sus inmediaciones en 1555, 1557, 1568 y 1607, en Obersülsen (fecha exacta desconocida) y en Offstein en 1688. También hay numerosas cartas y el Ausbund, el himno de esta denominación, publicado por vez primera en 1570 o 1571 (R. Wolkan, Die Lieder der Wiedertaufer, p. 122, Berlín, 1903), que ha sido impreso muchas veces. Desde Menno Simons los Hermanos Suizos difieren en ciertos puntos a los que Menno atribuyó gran importancia. Entre 1693 y 1700 Jacob Amman, un ministro suizo, comenzó a insistir en el distanciamiento hacia los excomulgados, enseñado por Menno; su agitación resultó en un cisma que ha continuado hasta el día de hoy. Los seguidores de Amman, llamados ammanitas o amish, están en América, aunque sólo la antigua orden amish ha retenido todas sus peculiaridades originales. Tras la secesión de los amish de los Hermanos Suizos, éstos fueron a veces llamados hermanos reist, de Hans Reist, su ministro dirigente en el tiempo del cisma. El cuerpo menonita más grande en América, conocido en algunos Estados como "antiguos menonitas", desciende de los Hermanos Suizos (reist), a quienes siguen en doctrina y práctica. Tanto los hermanos reist y los amish, con la excepción de la antigua orden amish, han adoptado el nombre menonitas; en Suiza y Francia este nombre no lo utilizan oficialmente.

Obbenitas.
Sobre la relación de los Hermanos Suizos con Menno Simons se ha de decir en primer lugar que la esfera de influencia de Menno quedó confinada a los Países Bajos y Alemania septentrional, donde el holandés o el bajo alemán eran las lenguas vernáculas. En 1536 Menno Simons, hasta entonces sacerdote católico, se unió con un grupo llamado obbenitas, de Obbe Philips. Este grupo había renunciado al catolicismo hacía sólo unos años para convertirse en adherentes de Melchior Hoffmann. Durante un corto tiempo Hoffmann practicó el bautismo de adultos solo y rechazó el bautismo de niños, de ahí que es generalmente considerado un anabaptista; pero pronto suspendió esta práctica y unos años más tarde expresamente sancionó el bautismo de niños, mientras que rechazó retractarse de otras enseñanzas a las que dio gran importancia. Ofensiva para los luteranos y Hermanos Suizos a la vez era su fe en las profecías de Úrsula Jost de Estrasburgo, cuyas visiones datan desde el año 1524. Hoffmann aceptó sus sueños como divinamente revelados y consecuentemente creyó que grandes cambios en la Iglesia y el Estado eran inminentes y que un maravilloso período de libertad de conciencia y actividad misionera (no el milenio) estaba por suceder. Hoffmann desarrolló una peculiar doctrina de la encarnación: que la naturaleza humana de Cristo al igual que la divina eran del cielo. También enseñó la impecabilidad de los creyentes y otras doctrinas que fueron estimadas como anti-bíblicas por los Hermanos Suizos, a quienes él consideró fuera de la verdadera iluminación espiritual. Sus seguidores fueron conocidos como melchioritas. Tras el encarcelamiento de Hoffmann en Estrasburgo en 1533, Jan Matthysen, un panadero de Haarlem, fundador de la secta de los munsteritas, inculcó a sus seguidores, sobre la base de revelaciones que él había estado recibiendo, que el tiempo del cese de la persecución era inminente y que los santos serían usados por Dios para inaugurar un nuevo orden de cosas. Sería establecida una nueva Iglesia estatal, no como las Iglesias estatales católica y protestante, en la que santos y pecadores son obligados por el Estado a ser miembros, sino una que debería ser la verdadera comunión de los santos y usada por Dios para traer juicio sobre aquellos que lo merecían. Hay que resaltar que algunas de las enseñanzas más ofensivas y atroces excesos de los munsteritas son de una fecha posterior. El principal oponente de Matthysen desde las filas de los melchioritas fue Obbe Philips, quien, con su hermano Dirk, no sólo vio en él un lobo vestido de oveja y un fanático, sino que también se dio cuenta de que algunas de las ideas y enseñanzas de Melchior Hoffmann eran perjudiciales. Obbe y sus amigos se hicieron biblistas estrictos; la palabra de Dios era la única norma de doctrina y el Nuevo Testamento la regla de vida y práctica; la revelaciones especiales eran consideradas peligrosas e innecesarias. Los creyentes debían llevar la cruz y seguir al humilde y no resistente Nazareno; debían sufrir con él si iban a reinar con él en el mundo venidero. Sólo aquellos que estuvieran dispuestos a seguir sus pasos y ser bautizados sobre la confesión de su fe pueden ser miembros de la Iglesia de Cristo. Obbe Philips excomulgó a todos los que recibieron enseñanzas munsteritas, no siendo permitido a nadie tener compañía con ellos o comer con ellos (según Sino que en efecto os escribí que no anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador; con ése, ni siquiera comáis.[…]1 Corintios 5:11). Éste fue el principio de la práctica de evitar a los excomulgados, que estaba destinado a desembocar en disputas interminables y provocó varios cismas entre los menonitas. Este último nombre sustituyó a la designación obbenitas, una vez que Obbe Philips (en 1540) se hubo retirado de ese cuerpo y Menno Simons se convirtió en su principal dirigente. Los escritos de Menno proporcionan información completa sobre las doctrinas, prácticas y propósitos de los obbenitas. Menno testifica que los obbenitas, cuando él se identificó con ellos, eran "intachables en doctrina y vida"; en otras palabras, sus características no experimentaron un cambio a través de su influencia. Esta declaración está corroborada por otra evidencia y es enteramente confiable. La doctrina de la perfección de los creyentes de Hoffmann y la imposibilidad de obtener el perdón de pecados que han sido conscientemente cometidos tras la regeneración fueron rechazadas por los obbenitas. Insistieron en evitar estrictamente a los excomulgados, salvo en caso de emergencia; incluso la relación marital debía, en un caso dado, ser suspendida. El rechazo de las iglesias de los Waterlander, en Holanda, a sancionar la separación marital desembocó en el primer cisma entre los seguidores de Menno en 1555. Fue sobre la "separación" y la encarnación que los Hermanos Suizos difirieron de Menno y sus amigos. Los primeros celebraron una conferencia en Estrasburgo en Alemania meridional en 1555 y de nuevo en 1557 y señalaron su posición sobre esas cuestiones. La conferencia de 1557 escribió una carta amistosa a Menno Simons rogándole la unión y la fraternidad, a pesar de las diferencias prevalecientes. Pero Menno afirmó que una doctrina de la Escritura estaba en juego. En su opinión el rechazo de la "separación" era un asunto de gran importancia. En el coloquio de Frankenthal en el Palatinado, 1571, los Hermanos Suizos declararon que "Menno no es y nunca ha sido de una mente con nosotros." Ellos nunca aceptaron su enseñanza sobre los puntos en cuestión, aunque algunos de ellos, en una fecha posterior, adoptaron el nombre de menonitas, reconociendo en Menno Simons el principal expositor de sus enseñanzas fundamentales.

Dos grupos de iglesias.
Entre los menonitas cuyos antecesores eran seguidores de Menno Simons hay que distinguir dos grandes grupos: (1) Las iglesias de Holanda y las del noroeste de Alemania; (2) las iglesias de Preussen occidental, una provincia de Prusia, incluyendo sus descendientes en Rusia y América. Todos los menonitas de Rusia meridional, así como aquellos que emigraron de Rusia y Prusia a América son los descendientes de las iglesias de Preussen occidental. Son principalmente de ascendencia holandesa. Hacia mediados del siglo XVI varias familias holandesas huyeron a lo que ahora es Preussen occidental, pero que entonces era parte de Polonia. La mayoría de los menonitas de este grupo, contándose en no menos de 110.000 de los cuales un gran número se hallan en América, descienden de esos fugitivos holandeses. Continuaron usando la lengua holandesa en la adoración hasta después de mediados del siglo XVIII. Merece la pena constatar que el número de nombres de familias en este grupo es sorprendentemente pequeño; la mayoría de los nombres están representados por un gran número de familias y los nombres que se encuentran en los asentamientos menonitas rusos en América son los mismos que los de los menonitas de Preussen occidental y Rusia. La emigración desde Prusia a Rusia comenzó en 1788 y de ambos países a América en 1874. La lengua de todos los menonitas de este grupo, incluyendo los de Rusia, es el alemán. Mientras que las iglesias de este grupo, así como las de aquellos que son descendientes de los Hermanos Suizos, son ortodoxas sobre cuestiones principales como la Trinidad, la Deidad de Cristo, la expiación, la inerrancia de las Escrituras, la resurrección, etc., los menonitas de Holanda y Alemania noroccidental son de una tendencia decididamente liberal y racionalista. La suposición avanzada por algunos de ellos de que la enseñanza menonita antigua tuvo una tendencia liberal nunca sido demostrada por la evidencia. El ala más liberal de los primeros menonitas, los waterlanders que se desgajaron del cuerpo principal en 1555, aceptaban sin reservas las doctrinas ortodoxas, tal como fueron establecidas en su confesión de 1577. Las confesiones de las otras facciones menonitas enseñan la misma doctrina. Menno Simons, así como Dirk Philips, colaborador con Menno, fue ortodoxo en la preexistencia y Deidad de Cristo. Fue en una fecha muy posterior que las iglesias de Holanda y Alemania noroccidental aceptaron las ideas racionalistas. Los principios de no resistencia y el rechazo al juramento son seguidos por todos los menonitas americanos.

En algunos de los cuerpos menonitas en América hay varias prácticas que pueden ser explicadas sólo desde su historia, especialmente en el caso de la antigua orden amish. Es improbable que alguna otra denominación soportara tan implacable persecución como los Hermanos Suizos en los cantones de Zurich y Berna. A consecuencia de su principio de no resistencia, a la que ellos estrictamente se adherían, fueron verdaderamente "como ovejas al matadero." A pesar de la persecución tan severa, que se extendió por un período de más de 200 años, las pequeñas iglesias continuaron existiendo en las montañas del cantón de Berna. Cuando algunos de los oprimidos hallaban posible congregarse para adorar, los servicios duraban varias horas; al estar los miembros esparcidos por un gran territorio y siendo las sendas por las montañas difíciles, consecuentemente era necesario proporcionar comida a los congregados. Esta comida, que venía tras el servicio, tuvo un significado semi-religioso que se retiene entre los hermanos de la antigua orden amish, siendo el hermano en cuya casa la congregación se reúne el anfitrión de la congregación. La costumbre de los ministros de entrar a la sala una vez que la congregación ha cantado algunos himnos, data del tiempo cuando la opresión había tomado el lugar de la persecución sangrienta y las órdenes eran detener solamente a los ministros.

Subgrupos menonitas.
Los menonitas en América se dividen en general en antiguos menonitas, conferencia general, hermanos menonitas en Cristo, Mennoniten Brüdergemeinde, menonitas reformados y antigua orden amish.

Antiguos menonitas.
Son del tronco "holandés de Pensilvania" y de ascendencia suiza. Observan como ordenanzas, además del bautismo de creyentes (por aspersión) y la Cena, el lavamiento de los pies, la unción de los enfermos, el beso de caridad y la aplicación literal de Pero toda mujer que tiene la cabeza descubierta mientras ora o profetiza, deshonra su cabeza; porque se hace una con la que está rapada.[…]1 Corintios 11:5. Sus casas de reunión son bastante sencillas; no se toleran los instrumentos musicales en la adoración. Las iglesias están, como norma, bien suplidas con ministros que son escogidos de la fraternidad, no siendo considerada la preparación especial como algo esencial para los candidatos. En caso de que más de uno reciba los votos de la congregación, la decisión se hace por suertes. Pocos de los ministros reciben apoyo financiero. El salario ministerial se considera anti-bíblico. La disciplina está estrictamente impuesta. Antes de cada servicio de comunión se celebra una "reunión del consejo" para comprobar si algún miembro que ha ofendido rechaza hacer la reparación, según el recordatorio fraternal de uno o dos miembros. En caso de ofensa seria se le pide al ofensor una confesión pública. Sólo los que están en paz con la Iglesia y que confiesan paz con Dios pueden participar de la Cena. La simplicidad en el atuendo, en oposición a los siempre cambiantes gustos de la moda, es una exigencia bíblica. Los títulos, como señor o reverendo, no se usan. Los miembros de sociedades secretas están excluidos. Los juramentos están prohibidos, así como las causas penales. La no resistencia y la condenación de la guerra se subrayan enfáticamente. Esta rama de la denominación tiene misiones en el exterior y en el interior. Publican libros y tratados sobre la doctrina y la historia de su Iglesia.

Conferencia General menonita.
Es la rama más progresista de la denominación, consistente principalmente de congregaciones alemanas que han venido desde Europa, especialmente de Rusia y Prusia. Han abandonado la mayoría de las antiguas peculiaridades. Tienen instituciones de enseñanza y misiones en el exterior y en el interior.

Hermanos menonitas en Cristo.
Bautizan por inmersión, tienen comunión abierta y practican el lavamiento de pies como ordenanza. Su reuniones de avivamiento son dirigidas según la manera de los antiguos metodistas.

Mennoniten Brüdergemeinde.
Consiste de los colonos alemanes que emigraron a las partes occidentales de Rusia y no concuerdan entre sí sobre la administración del bautismo. Tienen misiones en el exterior y el interior.

Menonitas reformados.
Llamados también herritas, por su fundador John Herr (quien en 1812 se apartó de los antiguos menonitas). Considerados incluso desde el punto de vista de Menno Simons son ultraconservadores.

Carro amish camino de la granja
Carro amish camino de la granja
Antigua orden amish.
Hacia 1690 se apartaron de los menonitas en Suiza y Alsacia. Sus congregaciones son necesariamente pequeñas, debido al hecho de que no construyen edificios de reunión. Se reúnen para la adoración en casas. En su opinión, bajo la dispensación cristiana, ningún lugar puede sobrepasar a otro en santidad. No puede haber otra casa de Dios que su verdadera casa espiritual, la Iglesia. El hecho de que Salomón, por mandato de Dios, construyera un templo es considerado bajo la misma luz que las ofrendas sacrificiales bajo el antiguo pacto. El principal propósito de las ceremonias y ley mosaica fue tipificar a Cristo y el nuevo pacto. Varias costumbres que fueron permitidas bajo el antiguo pacto como resistir por la fuerza, quitar la vida humana, hacer juramentos y divorciarse, quedaron abolidas por Cristo, quien cumplió toda la ley. El Antiguo Testamento ha de ser interpretado a la luz del Nuevo, que es la única regla cristiana de vida y adoración. La construcción de edificios eclesiásticos es el primer paso hacia el ritualismo, lo cual es totalmente ajeno a la enseñanza del Nuevo Testamento y significa la muerte de la verdadera piedad cristiana. Entre la antigua orden amish los cultos son dirigidos exclusivamente en lengua alemana y ordinariamente duran unas cuatro horas, mientras que la comunión del domingo continúa desde la mañana hasta el atardecer sin interrupción, estando siempre un número de ministros presentes. No se proporciona texto en tales ocasiones; el sermón comienza con los primeros padres del género humano y cubre el contenido de la Escritura. Se puede decir que el asunto tiene que ver con la maldad del pecado y la fidelidad de Dios hacia aquellos que aman y guardan sus mandamientos. Su himnario es todavía el Ausband, el antiguo himnario de los Hermanos Suizos, que fue publicado por vez primera en 1571 y reimpreso muchas veces en América. Los himnos son cantados en lo que se supone que es el tono original, que nunca ha sido puesto por escrito en notación musical. Tras la reunión se sirve la cena para la congregación entera por la familia donde la reunión se celebra. No hay propiedad eclesiástica salvo himnarios, sencillos bancos y los utensilios necesarios para preparar una cena para los congregados. Viven en una voluntaria semi-comunidad de bienes. Su indumentaria y casas son extremadamente sencillas. Alfombras, cortinas y cuadros están prohibidos, así como el seguro de la vivienda. Están establecidos en Pensilvania, Ohio, Indiana y Ontario.

Además de estas divisiones hay un número de pequeños cuerpos menonitas.

Los hutteritas tienen 475 comunidades en Estados Unidos y Canadá, sobre todo en Manitoba, Alberta y Saskatchewan. Debido a la persecución, los hutteritas emigraron de lo que actualmente es la República Checa a Eslovaquia, Rumanía, Rusia, Estados Unidos (1874) y Canadá (1918). Se denominan a sí mismos "hermanos hutteritas" por Jacob Hutter, quien fue quemado en la hoguera en Innsbruck en el Tirol en febrero de 1536. Su organización data del año 1533. Aunque nunca en ningún sentido se han identificado con los menonitas, sostienen las mismas doctrinas y principios salvo en un punto: Practican una estricta comunidad de bienes, la más antigua en los Estados Unidos, estando basada en principios religiosos. El principio de no resistencia es llevado hasta el extremo de desaprobar el pago de impuestos para la guerra. Hay un interés social en ellos por su posesión de numerosos documentos antiguos de considerable valor histórico, entre los que están la importante y completa confesión de fe de Peter Riedemann († 1566) y algunas valiosas "crónicas" que han sido coleccionadas y publicadas. Su lengua materna es un dialecto alemán de la provincia austriaca de Carintia. El inglés se usa en las comunidades en escuelas privadas y públicas. La enseñanza religiosa se da en el alemán del siglo XVI. Las comunidades son gobernadas por hombres, incluyendo un ministro y administrador, elegido por los varones adultos bautizados. Viven primordialmente de la agricultura y algunas comunidades tienen manufacturas para complementar sus ingresos. Su estilo de vida se caracteriza por la jerarquía de relaciones ordenada por Dios, el respeto a la autoridad y el orden, la voluntad comunal sobre la individual, la separación del mundo, la autarquía económica y la sencillez en el vestir. Los hutteritas están constituidos en tres ramas: Dariusleut, Lehrerleut y Schmiedeleut, dependiendo del grado de su conservadurismo.

Las iglesias de la antigua colonia (un nombre dado a ellos en Rusia), cuerpo que nunca se ha desviado en doctrina o práctica (incluyendo la "separación") de los menonitas antiguos, están en Manitoba y Saskatchewan. Constituyen un cuerpo distinto contando con varios miles de miembros. Otro pequeño cuerpo de la misma línea, conocido como Die kleine Gemeinde, también han perpetuado las antiguas costumbres y usos menonitas. Están en Manitoba y Kansas.

Entre los descendientes más conservadores de los hermanos suizos (reist) hay un pequeño grupo, llamado los antiguos suizos, que tiene unas pocas congregaciones en Ohio e Indiana. Los menonitas conservadores amish difieren del antiguo orden amish en que tienen casas y son en alguna manera menos estrictos en disciplina. El cuerpo más progresista de los menonitas amish, los menonitas independientes de Illinois, tienen varias iglesias. Los Menonitas Indefensos datan del año 1866 cuando Jacob Egli, de Indiana, se apartó del antiguo orden amish sobre la base de que la conversión y la experiencia religiosa no tenían un lugar suficiente en la enseñanza amish. Tienen varias congregaciones. Los menonitas wisler son un cisma de los antiguos menonitas, de los cuales se separaron en 1870, creyéndoles demasiado progresistas en innovaciones tales como reuniones continuadas y empuje general. Tienen varios miles de miembros en los Estados Unidos y Canadá.

Árbol de los menonitas en Estados Unidos.

Árbol de los menonitas en Estados Unidos