Historia
MENSES PAPALES
El origen de los meses papales está en los siguientes hechos. Desde el siglo XII los papas comenzaron a recomendar titulares para los beneficios vacantes de iglesias particulares, al principio por solicitudes escritas (preces) y si este medio no era eficaz suplirían la vacante con el titular designado por un rescripto imperativo (mandatun de providendo). Cuando el mandato no se observaba era costumbre publicar, en sucesión debida, literiæ monitoriæ, præceptoriæ y executoriæ (breves de amonestación, imposición y ejecución) y luego, si era necesario, seguía la realización. Como esos mandatos eran emitidos, en su mayor parte, en favor de pretendientes indigentes, tales concesiones fueron calificadas per formam communem, o in forma pauperum. Sin embargo, mucho antes la publicación del mandata de providendo se aplicó a los beneficios no solo actuales sino también prospectivamente, lo cual suponía una violación de una provisión del concilio de Letrán de 1179, en la que se prohibía la concesión de una titularidad contingente. Una regulación de la práctica fue acometida por el concilio de Basilea (1418) y por el concordato de Viena (1448), aunque quedó modificada posteriormente por la costumbre y por indultos especiales.