Historia

MILENARISMO

Milenarismo es el término que denota en teología la creencia en el milenio, esto es, los 1.000 años del reinado de Cristo sobre la tierra según 1 Y vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo y una gran cadena en su mano. 2 Prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años; 3 y lo arrojó al abismo, y lo cerró y lo selló sobre él, pa[…]Apocalipsis 20:1-6. Más específicamente, la creencia de que Cristo reinará personalmente con sus santos antes del fin del mundo.

Miguel ata a Satanás, por William Blake
Miguel ata a Satanás, por William Blake
Característica fundamental de la doctrina.
Las creencias ampliamente sostenidas en diferentes épocas sobre la segunda venida de Cristo y su reinado sobre la tierra constituyen un fenómeno histórico cuyo significado puede ser plenamente entendido sólo desde la historia misma. El período definido de un millar de años que está implicado en las palabras que se emplean comúnmente para tales creencias es realmente un subordinado y no siempre estrictamente entendido en detalle; lo principal es el concepto de un período glorioso de paz y gozo en el que los elegidos morarán bajo el gobierno personal e inmediato de Cristo, sobre la tierra, tras su regreso y el cierre de la presente dispensación. Cualesquiera que sean las modificaciones que la doctrina pueda haber experimentado con sus últimos representantes, nunca incluye el concepto de una percepción terrenal de la Iglesia en su estado de desarrollo histórico; el reino milenial no es una condición ideal del mundo producida previa e independientemente a la segunda venida de Cristo, que se efectúa por la operación de la levadura divina que actúa ahora. Es una irrupción sobrenatural del otro mundo en este mundo, que no está preparado para ella y lucha por resistirla. La creencia milenarista tiene en común con la doctrina de la Iglesia una esperanza en el retorno visible de Cristo, pero va más allá cuando intercala entre dicho regreso y el fin del mundo un reino de 1.000 años.

Surgimiento de la doctrina.
La creencia es mucho más antigua que la Iglesia cristiana. La concepción de un período de 1.000 años que sigue a la caída de poderes hostiles, relacionados, también, con la resurrección de los muertos, se halla en el zoroastrismo. No aparece en la profecía del Antiguo Testamento, donde se promete simplemente un reinado del Mesías, en el cual, tras la restauración del reino judío y la unión de todas las naciones en la adoración de Dios, la felicidad del pueblo se expresará en circunstancias externas de paz y bienestar político; de ahí procede el externalismo del judaísmo posterior, que no distinguió entre las palabras literales y simbólicas de los profetas y fue impulsado por su posición a subrayar el lado político de sus esperanzas. Pero el lado trascendental de esas esperanzas no quedó olvidado; los conceptos de un juicio general y un fin de este mundo, de la resurrección de los muertos y una vida futura, gradualmente se modelaron y adquirieron fuerza. Al convertirse en obvia la oposición entre la antigua esperanza judía de una vida feliz de los justos en Israel y la nueva idea de un reino celestial, ante el cual este mundo pasará, puede haber habido un intento de reconciliar ambas, lo que dio origen al milenarismo. Sin embargo, no era, ni siquiera en el tiempo de Cristo, el sentimiento universal de los judíos. La concepción detallada de las últimas cosas está plenamente desarrollada en 2 Esdras vii:xxviii y sig., donde aparece el siguiente orden de sucesos: Un tiempo de prueba final, la llegada del Mesías, una guerra de las naciones contra él que acaba en su derrota, el descenso de la Jerusalén celestial, la reunión de los israelitas dispersados, un reinado de 400 años del Mesías, siete días de absoluto silencio, la renovación del mundo, la resurrección general y el juicio final. Con esta enseñanza apocalíptica está relacionado el reconocimiento de períodos definidos en la historia del mundo; el cálculo de seis o siete mil años que fue posteriormente tan usual en la Iglesia aparece en los traductores del Pentateuco (c. 280 a. C. según Lagarde, Mittheilungen, iv. 315, Gotinga, 1891 y en Enoc 33).

La doctrina de Cristo y de Pablo.
La enseñanza de Cristo no es milenarista. En y diciendo: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio.[…]Marcos 1:15, de hecho, anuncia que el reino de Dios está cerca; pero no habla de un reino provisorio que ha de ser fundado por él o de alguna diferencia entre el suyo y el de su Padre. Su venida es idéntica con la del juicio final, hasta cuando el trigo y la cizaña crecen juntos. La "resurrección de los justos" en y serás bienaventurado, ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos.[…]Lucas 14:14 no sigue a un periodo preliminar. La renovación del mundo en Y Jesús les dijo: En verdad os digo que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, os sentaréis también sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.[…]Mateo 19:28 está conectada con el juicio final. Al describir las glorias del reino de los cielos, emplea conceptos ya existentes y no deja duda a sus discípulos de que hay una analogía entre los gozos terrenales más elevados y las bendiciones del período mesiánico (Pero el que os sentéis a mi derecha o a mi izquierda, no es mío el concederlo, sino que es para quienes ha sido preparado.[…]Marcos 10:40; 13:27; Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados.[…]Mateo 5:4; 8:11; 22:1-14; 25:1-13; Y vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.[…]Lucas 13:29; 14:15-24; 22:16,30). Pero dejó claro a los saduceos (24 Jesús les dijo: ¿No es ésta la razón por la que estáis equivocados: que no entendéis las Escrituras ni el poder de Dios? 25 Porque cuando resuciten de entre los muertos, ni se casarán ni serán dados en matrimonio, sino que serán como los ángeles e[…]Marcos 12:24-27) que no sabían nada de las Escrituras ni del poder de Dios si creían que no podía sino repetirse en el otro mundo el orden de éste; y en la última cena habló del carácter sobrenatural de los futuros gozos a sus discípulos (En verdad os digo: Ya no beberé más del fruto de la vid hasta aquel día cuando lo beba nuevo en el reino de Dios.[…]Marcos 14:25). Que algo de las nociones apocalípticas judías del Mesías pasaron a la iglesia primitiva queda fácilmente explicado por el hecho de que los primeros cristianos eran de nacimiento judío. De Pablo se puede al menos decir que por su enseñanza de un reinado limitado de Cristo (Pues El debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.[…]1 Corintios 15:25 y sig.) dio a la Iglesia fundamento para expectativas milenaristas. Pero el principal apoyo estuvo en la enseñanza apocalíptica de Juan (También vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y se les concedió autoridad para juzgar. Y vi las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su imag[…]Apocalipsis 20:4 y sig.).

Períodos de desarrollo.
El desarrollo posterior se apartó en muchos particulares del tipo judeo-cristiano, ya que los cristianos gentiles trasladaron la creencia en términos de sus antiguos mitos a una edad dorada o mediante nuevas inspiraciones y revelaciones dadas en forma individual. La historia de la doctrina se puede convenientemente dividir en tres principales periodos. En los primeros siglos formó parte constante, aunque no incuestionablemente, de la doctrina de la Iglesia, hasta que un cambio radical en las circunstancias externas y en actitud la desplazó a la posición de herejía. Tras la Reforma, se convirtió en doctrina favorita de entusiastas y sectas místicas, que la consideraron un consuelo ante la decepción de sus deseos y esperanzas. Desde mediados del siglo XVIII comenzó de nuevo a penetrar más profundamente en la vida de la Iglesia, construyendo su evidencia para el futuro sobre la historia del pasado.

Doctrina patrística y medieval.
En el primero de esos períodos, cercano a las antiguas concepciones judías, recibió su más poderoso impulso por las persecuciones que forzaban a los hombres a buscar una compensación próxima. Se encuentra no sólo en Cerinto, en el Testamento de los Doce Patriarcas y entre los ebionitas, sino en los escritores ortodoxos del período post-apostólico, en la epístola de Bernabé (15) y los fragmentos de Papías (en Ireneo, Hær., V, xxxiii. 3 y sig. y Eusebio, Hist. Eccl., III, xxxix). Ecos también se hallan en la primera epístola de Clemente (50:3), en el Pastor de Hermas (i. 3) en la Didaché (x, xvi) en la segunda epístola de Clemente, el Apocalipsis de Pedro y el antiguo credo romano, que se cierra con la creencia en la resurrección de la carne. Hacia mediados del siglo segundo Justino Mártir (Trypho, lxxx) conoce a creyentes que no comparten la esperanza de una perfección terrenal de la Iglesia, aunque él mismo la considera expresión de ortodoxia completa. La doctrina aparece en Melitón de Sardis (Eusebio, Hist. Eccl., V, xxiv.5) y en las cartas de los cristianos de Lyón (ib. V, i sqq); Ireneo (Hær., V, xxxii y sig.), como Papías, encontró su creencia en las palabras de aquellos que habían sido enseñados por los apóstoles mismos. La primera objeción surge por sus fanáticas exageraciones entre los montanistas; su primer oponente literario en la Iglesia occidental fue el presbítero romano Cayo, aunque Hipólito todavía seguía a Ireneo. La oposición de los alejandrinos fue más importante. El idealismo platónico de Orígenes, que le enseñó a ver la sede de todo lo malo en la materia, le contó entre sus oponentes (De principiis, ii.11); pero este razonamiento no influenció sino a la clase educada. En Egipto el obispo Nepos, profesando defender el sentido literal de la Escritura, levantó una violenta agitación entre el clero y el pueblo; el conciliador obispo Dionisio de Alejandría logró aquietarle por sus escritos sobre el sentido espiritual de las profecías. Metodio, obispo de Tiro, apoyó el milenarismo. Su eco final en el este fue el tratado polémico de Apolinar de Laodicea contra Dionisio en la segunda mitad del siglo cuarto. Se mantuvo como creencia popular en el oeste y el reinado milenial fue descrito en colorido material por Comodiano, Lactancio y Victorino, obispo de Pettau. Con Agustín (comp. De civitate Dei, XX, vii. 9) esta doctrina quedó finalmente resuelta. A partir de entonces fue un principio establecido que la Iglesia era el reinado de Dios sobre la tierra. Con el cese de la persecución, y todavía más con la conversión al cristianismo de los poderes seculares, no había que buscar un período de triunfo terrenal sobre los enemigos de la fe. La Edad Media repitió las fórmulas tradicionales sin especial interés. La expectativa del fin del mundo a la conclusión de los primeros 1.000 años de la era cristiana era sólo el resultado de la idea, usual desde Agustín, que reconocía la duración del reinado milenial, identificado con la Iglesia, desde el comienzo del cristianismo. Las facciones y sectas apocalípticas, que proclamaron la próxima llegada de la edad del Espíritu Santo, no lo vieron en el regreso de Cristo en majestad externa, sino en una vuelta a la pobreza apostólica, conectada en Joaquín de Fiore con la contemplación y el amor entusiasta; en los "espirituales" con la imitación de los detalles más pequeños de la vida de Cristo; entre los Hermanos Apostólicos con la unión fraternal bajo el dominio de un papa santo enviado por Dios. Más tarde, las enseñanzas de Joaquín fueron usadas con propósitos políticos en la revolución que intentaron los taboritas de Bohemia.

Desarrollo durante y después de la Reforma.
Con la Reforma comienza el segundo período de la historia del milenarismo. El nuevo interés en la Escritura y la creencia de que el Apocalipsis contenía en tipo toda la historia del reino de Dios sobre la tierra, hizo que se buscara allí la explicación de los signos de los perturbadores tiempos; y la supuesta próxima caída del "anti-cristiano" papado parecía un preludio cierto de la llegada del Señor. Como en los siglos primitivos, los mártires de los protestantes perseguidos recordaban las promesas de la redención venidera. Algunos anabaptistas se prepararon para la próxima revelación de Cristo por la abolición del gobierno y de la función didáctica de la Iglesia y en Münster en 1534 fundaron la nueva Sion, con comunidad de bienes. Tanto la Iglesia luterana en la Confesión de Augsburgo (17) como la Iglesia reformada en la Confesión Helvética (11) rechazaron esa caricatura del verdadero milenarismo como mero judaísmo visionario, haciendo menos sitio la Iglesia católica todavía para tales especulaciones. La teosofía de Jakob Böhme y de los místicos que seguían a Paracelso despertó esperanzas apocalípticas, al describir la restauración del paraíso en los colores más brillantes; pero fue en el siglo XVII cuando el milenarismo tuvo el protagonismo mayor. Las convulsiones políticas que sacudieron Europa, las revoluciones en Inglaterra, las guerras religiosas en Alemania y el maltrato de los protestantes en Francia, difundieron esta enseñanza más allá de las paredes de las iglesias. Sobrios y entendidos hombres se convirtieron en profetas bajo la presión de los tiempos. Hacia el fin de este siglo la Iglesia luterana fue influenciada en esta dirección por el movimiento pietista. Spener mismo (en su Hoffnung künftiger besserer Zeiten, 1693) proclamó un refinado milenarismo al que Joachim Lange añadió una nota apocalíptica más fuerte en 1730. La Biblia Berleburg y los escritos de Jane Lead († 1704) influenciaron a hombres de pensamiento en Alemania muy ampliamente desde comienzos del siglo XVIII.

Doctrina en el siglo XIX.
Pero las doctrinas milenaristas recibieron su más poderoso apoyo de Johann Albrecht Bengel, cuyos escritos se puede decir que abren el tercer período. Inglaterra, América y Alemania fueron los países en los que la doctrina se esparció más ampliamente. En el primero, la facción milenarista de los Hermanos de Plymouth surgió entre 1820 y 1830 y en 1832 los irvingianos fundaron su Iglesia católica apostólica, proclamando que el Señor estaba cerca. Los mormones en América establecieron los fundamentos de la nueva Sion y el grupo de los adventistas fundado por William Miller esperó la venida de Cristo en 1847. Mientras tanto, entre los más recientes teólogos, según su actitud hacia el texto de la Escritura y la revelación en particular, algunos rechazan la doctrina totalmente, mientras que otros no están dispuestos a abandonar una forma refinada de la misma.

Tiempo y lugar.
Tan antigua como la doctrina misma son los intentos de definir el tiempo del período milenarista. El fracaso en las predicciones de la fecha no han desanimado a hacer nuevos intentos. Desde Hipólito hasta el día actual ha habido una continuidad en esos cálculos, suficientemente arbitraria tanto en su punto de partida como en sus métodos de reconocimiento. Los Padres antiguos comúnmente esperaban la segunda venida al final de 6.000 años de la historia del mundo y muchas fechas definidas se anunciaron confiadamente. En cuanto a la duración del reinado ha habido más unanimidad, apoyándose sobre 4 También vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y se les concedió autoridad para juzgar. Y vi las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su im[…]Apocalipsis 20:4,6 y sig.; Porque mil años ante tus ojos son como el día de ayer que ya pasó, y como una vigilia de la noche.[…]Salmos 90:4; Pero, amados, no ignoréis esto: que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.[…]2 Pedro 3:8. El período de 1.000 años se ha adoptado casi universalmente, aunque el evangelio de Nicodemo lo acorta a 500 años y Bengel, por una mala interpretación exegética de 1 Y vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo y una gran cadena en su mano. 2 Prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años; 3 y lo arrojó al abismo, y lo cerró y lo selló sobre él, pa[…]Apocalipsis 20 hace dos periodos sucesivos de 1.000 años. Los posteriores milenaristas, sin embargo, tales como Rothe, Ebrard y Lange, directamente tomaron los 1.000 años de Apocalipsis como un símbolo profético y renunciaron a intentar fijar un periodo definido. En cuanto al lugar, la gran mayoría de milenaristas han esperado el reino de Cristo en la tierra y su punto central (salvo donde las creencias han escogido otro punto, como con los montanistas, irvingianos y mormones) en la restaurada y glorificada Jerusalén o la Jerusalén celestial, adornada con oro y joyas que desciende a la tierra.

El número de los participantes.
El número de los elegidos que han de compartir esas bendiciones ha sido muy discutido. Una interpretación demasiado literal de También vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y se les concedió autoridad para juzgar. Y vi las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su imag[…]Apocalipsis 20:4 los limitó a los mártires y aquellos que permanecieran fieles en la persecución final; hubo sectarios estrechos que excluían a todos aquellos que no pertenecieran a su grupo. El milenarismo de la Iglesia fue mucho más amplio. Los Padres (por ejemplo Justino, Ireneo) dieron por sentado que serían todos los cristianos y los justos del antiguo pacto. Poirêt incluyó paganos, tales como Sócrates, que habían sido iluminados por el Logos, aunque no reinarían sino que serían súbditos felices. Muchos, sobre la base de las profecías todavía no cumplidas en cuanto al futuro de Israel, han establecido que el pueblo judío, convertido y restaurado a Israel, formará el núcleo del reino de Cristo. Ebrard encuentra esta predicción no sólo en las profecías del Antiguo Testamento sino también en Entonces los que estaban reunidos, le preguntaban, diciendo: Señor, ¿restaurarás en este tiempo el reino a Israel?[…]Hechos 1:6 y sig., 3:20 y sig.; porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables.[…]Romanos 11:29. La condición de los participantes ha sido también diversamente descrita. Los escritores posteriores se concentran, algunos en el lado teológico del cambio que esperan, en una asimilación religioso-ética con Dios; otros, en el lado teosófico, en la espiritualización de nuestra naturaleza. En todos los casos esperan el efecto de la presencia personal inmediata de Cristo, aunque se conciben varios modos, según las diferentes ideas de la naturaleza del reino. Las representaciones abarcan todos los placeres imaginables, desde el éxtasis de los sentidos hasta la pura contemplación de la Majestad divina. Las ideas más ordinarias, como las de Cerinto, los ebionitas y los Libros de la Sibila pudieron hallar eco sólo en fanáticos como Felgenhauer. Pero incluso personas de categoría se engañaron a sí mismas con sueños sobre una fertilidad maravillosa de la naturaleza (Ireneo) y una progenie numerosa (Comodiano, Lactancio). Las concepciones más ideales abarcan la abolición de la idolatría, la unidad y espiritualidad de la adoración de Dios, el conocimiento pleno de la verdad y la contemplación de la Deidad en toda su gloria esencial, a la que se añadió la libertad de los males de esta vida. Siempre quedó entendido que el pecado no sería totalmente abolido; el período transicional del milenio se distingue de la eternidad principalmente por el hecho de que la amenaza del mal todavía está acechando. Pero el poder del mal quedará restringido e inocuo (Kurtz, Lange), sobrepasando el número de los elegidos al de los pecadores (Jurieu). La naturaleza todavía tendrá los atributos de corruptibilidad, ya que según la Escritura (pero los cielos y la tierra actuales están reservados por su palabra para el fuego, guardados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos.[…]2 Pedro 3:7; Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe.[…]Apocalipsis 21:1) los nuevos cielos y nueva tierra pertenecen a la perfección completa y final de la eternidad.

Pre-milenarismo y post-milenarismo.
Las dos ideas del milenio se distinguen como pre y post-milenarismo. Con diversas pero poco importantes diferencias, los pre-milenaristas sostienen: (1) El milenio es un periodo de justicia mundial, inaugurado por la súbita y visible venida de Jesucristo. (2) El evangelio ha de ser primero predicado a todo el mundo. (3) Los sucesos de los 1.000 años son: (a) Los justos resucitarán (algunos limitan esto a los mártires) y reinarán con Cristo sobre la tierra, organizando su reino; (b) el Señor y sus santos provocarán una "gran tribulación" (Y yo le respondí: Señor mío, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que vienen de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.[…]Apocalipsis 7:14; "Tú los quebrantarás con vara de hierro; los desmenuzarás como vaso de alfarero."[…]Salmos 2:9); (c) Israel, probablemente rebelde todavía, confesará a Jesucristo como Mesías (Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén, el Espíritu de gracia y de súplica, y me mirarán a mí, a quien han traspasado. Y se lamentarán por El, como quien se lamenta por un hijo único, y llorarán por El, como se llora p[…]Zacarías 12:10; HE AQUI, VIENE CON LAS NUBES y todo ojo le verá, aun los que le traspasaron; y todas las tribus de la tierra harán lamentación por El; sí. Amén.[…]Apocalipsis 1:7); (d) por el derramamiento del Espíritu Santo un gran número de pecadores todavía en la tierra serán convertidos; (c) Satanás será atado y encerrado en el abismo. (4) Después de los 1.000 años (a) Satanás, desatado, hará un esfuerzo final, pero inútil, para recuperar su terreno perdido; (b) él mismo, sus ángeles y todos los perdidos, levantados de la muerte, serán juzgados y arrojados en el lago de fuego, siendo sentenciados a tormento eterno; (c) la tierra renovada por fuego se convertirá en el hogar eterno de los redimidos. La doctrina post-milenarista enseña: (1) A través de los cristianos el evangelio gradualmente penetra en el mundo entero y se convierte en una fuerza eficaz que todo lo invade. (2) Esta condición alcanzada continuará durante 1.000 años. (3) Los judíos serán convertidos bien al principio o en algún momento durante este periodo. (4) Tras ello habrá una breve apostasía y un terrible conflicto de los cristianos con las fuerzas malignas. (5) Final y simultáneamente sucederá el regreso de Cristo, la resurrección general, el juicio y el antiguo mundo será destruido por fuego, siendo revelados los nuevos cielos y la nueva tierra (Confesión de Westminster, 32,33).

Pre-milenarismo en Gran Bretaña y América.
En Gran Bretaña y América el pre-milenarismo ha tenido muchos abogados. Entre los de Gran Bretaña hubo muchos teólogos de la Asamblea de Westminster (comp. Robert Baillie, Letters and Journals, Edimburgo, 1841-42) Isaac Newton, Charles Wesley, Augustus Toplady, Trench, Edward Bickersteth (A Practical Guide to the Prophecies, Londres, 1835), Horatius Bonar (Prophetical Landmarks, ib. 1839), T. R. Binks (Outline of Unfulfilled Prophecy, ib. 1854), H. G. Guinness (Light for the Last Days, páginas 338-339, Nueva York, 1885), C. J. Ellicott (Commentary on I and II Thess. and II Tim., Londres, 1866, 1869), H. Alford (Greek Testament, volumen iv, páginas xxxiii, 732, ib. 1871), John Gumming (Apocalyptic Sketches, ib. 1852). Algunos premilenaristas sostienen una restauración universal (comp. A. Jukes, Second Death and Restitution of All Things, ib. 1878). En Escocia, Edward Irving dio un profundo impulso a esa creencia (comp. Works, ib. 1879). En América el pre-milenarismo ha aparecido en diferentes campos: (1) Eruditos cristianos como R. J. Breckenridge (The Knowledge of God Subjectively Considered, páginas 667-682, Nueva York, 1860); J. A. Seiss (The Last Times, Filadelfia, 1878); E. R. Craven (Lange's Conmientary on Revelation, páginas 93, 339, 352, Nueva York, 1874). (2) Los adventistas. Sus doctrinas difieren de la creencia común de los cristianos evangélicos en dos aspectos: el sueño del alma tras la muerte hasta el juicio y la aniquilación de los impíos. (3) Evangelistas. La reunión más importante en este aspecto, siguiendo a una convención similar en Londres en febrero del mismo año, se celebró en Holy Trinity Church, Nueva York, octubre de 1878, en la que estaban representadas 10 denominaciones y cuyos resultados están preservados en Premillennial Essays of the Prophetic Conference, Chicago, 1879.

Dispensacionalismo.
Entre 1910 y 1930 se desarrolló en algunos círculos evangélicos americanos un pre-milenarismo basado en el dispensacionalismo (la noción de que Dios trata con la humanidad de diferente manera, de acuerdo a la división de la historia en varias dispensaciones o revelaciones específicas de la voluntad de Dios). La Biblia de Scofield fue un fuerte factor que difundió esa creencia más allá de sus fronteras originales.