Historia

MODERNISMO

Modernismo es el nombre aplicado a un movimiento ambiguamente definido pero que estuvo ampliamente extendido en la Iglesia católica, con el propósito, como el nombre indica, de ponerla en contacto con los métodos de pensamiento desarrollados por la erudición filosófica y crítica moderna. La palabra "modernista" aparece primero en inglés en los escritos del deán Swift. En su forma latina fue usada por los escritores escolásticos tardíos. En contraste con los otros movimientos anti-oficiales del siglo XIX en la Iglesia católica tiene dos marcas características: (1) Es internacional, teniendo representantes en América, Inglaterra, Francia, Italia, Alemania e incluso España. (2) Es especialmente difícil resumir en una serie de principios el punto de partida de la escuela modernista. Cuando el papa Pío X lo hizo en su encíclica y syllabus de 1907, los modernistas se unieron en protesta de que no sólo eran malinterpretados por algunas proposiciones particulares que supuestamente se habían extraído de sus escritos, sino que fueron igualmente unánimes al objetar que una serie de fórmulas tales no podían representar adecuadamente lo que ellos sostenían. Se puede decir que el movimiento modernista representa una actitud temperamental o intelectual más que una serie de proposiciones. Es incontrovertible que la oposición entre los modernistas y la postura oficial de la Iglesia católica se agudizó por el intento de Pío X de establecer concretamente y en detalle los principios teóricamente expuestos por León XIII, cuando estableció el sistema filosófico y teológico de Tomás de Aquino como norma de enseñanza eclesiástica. Pero esta línea fue desechada en la práctica por muchos profesores católicos en Italia, Francia y Alemania. Se publicaron revisiones, disertaciones y libros, mostrando todos que el sistema escolástico estaba siendo pasado por alto y relegado a un segundo plano. Los eruditos católicos usaban en sus investigaciones los métodos seguidos por la erudición moderna en general. Además de introducir los sistemas modernos de filosofía y teología, muchos católicos se dedicaron a la crítica bíblica siguiendo tendencias no tradicionales. En ambos aspectos el antagonismo entre los nuevos métodos de enseñanza y la tradición del sistema católico en su lado intelectual se agudizó. Loisy el más eminente de los críticos bíblicos franceses, quien en sus métodos concordaba prácticamente con Wellhausen, Schmiedel y Van Manen, fue excomulgado. La encíclica papal iba dirigida principalmente contra su posición. Además de ser un crítico, Loisy intentó también en varias obras una síntesis entre la historia del dogma y los principios de la psicología religiosa. El caso del padre Tyrrell, miembro de la orden jesuita,quien fue incuestionablemente el dirigente del movimiento modernista en Inglaterra, es diferente, pues su variación de la enseñanza oficial no es tan decididamente determinada como en el caso de Loisy. Los libros de Tyrrell, publicados con sanción oficial, eran de carácter religioso popular y aunque obviamente eran incompatibles con el sistema escolástico estricto, fueron publicados con la sanción oficial de las autoridades eclesiásticas, siendo la causa inmediata de la excomunión de Tyrrell una carta personal, publicada poco después bajo el título de The much Abused Letter, escrita a un profesor italiano al que exhortaba a que permaneciera en la comunión romana, aunque muchos puntos en la enseñanza y práctica de la Iglesia fueran contrarios a sus convicciones y desagradables a sus sentimientos. Quedaba claro que el punto de vista del padre Tyrrell no era el de su interlocutor; evidentemente, por tanto, la condenación de Tyrrell la provocó al hablar en una forma ligera sobre la administración de la Iglesia y no sostener que el escolasticismo era absolutamente parte del sistema católico. Se ha hecho notar que el padre Minocchi, el erudito bíblico italiano, fue amonestado porque se atrevió a hablar en el campo de la crítica bíblica del carácter mítico de la narrativa en los primeros capítulos del Génesis. Sacerdotes individuales fueron disciplinados en Francia e Italia, después de que la encíclica papal hubiera sido publicada, de quienes no se sabía que hubieran escrito o hablado nada parecido a los principios condenados en el documento papal. Los dirigentes del movimiento de la democracia cristiana en Francia e Italia fueron señalados especialmente. Al parecer una especie de modernismo político y social no oficial es tan desagradable a las autoridades del Vaticano como el de tipo crítico y filosófico. Los pronunciamientos papales no han tomado en cuenta específicamente ese desarrollo, pero los modernistas sociales quedaron en una situación más precaria que los filosóficos. Laberthonniere, quien como editor del Annuale de la philosophie chrétiene fue especialmente activo para sustituir el escolasticismo por un sistema cristiano renovado de filosofía, eludió la excomunión, aunque su revisión ha sido clarificadora para muchos escritores modernistas franceses. Pero varios del clero francés que editaron periódicos de la democracia cristiana favorables a la República fueron disciplinados.

El modernismo tuvo pocas víctimas en Alemania y Austria, no porque el movimiento no tuviera muchos simpatizantes, sino principalmente porque los críticos del sistema tradicional de la Iglesia católica eran profesores en universidades católicas donde tenían la protección del Estado. Hubo algunos intentos de interferir por parte del Vaticano, pero la sensación es que los obispos católicos de Alemania actuaron como parachoques entre los eruditos de la Iglesia y los católicos que tenían cátedras. Los católicos en Alemania se vieron agitados por el caso de Hermann Schell, un profesor católico en Würzburgo, quien fue disciplinado por Roma a causa de su sistema de teología no escolástico; pero este caso ocurrió varios años antes de que la encíclica fuera publicada y antes de que la agitación modernista comenzara. De hecho, el comienzo de la política de la Iglesia católica en este aspecto se puede estudiar en los casos separados de condenación oficial. En ese sentido merecen ser mencionadas la condenación del padre Zahm, un profesor católico americano, quien fue excomulgado por su reinterpretación de varios dogmas teóricos a la luz de la teoría evolucionista moderna; la condenación del padre Duggan, párroco inglés católico que publicó una obra que circuló ampliamente sobre la reunión de la cristiandad y la prolongada discusión sobre la condenación del denominado americanismo en la Iglesia católica, que surgió de la biografía del padre Hecker, que fue traducida al francés y tuvo amplia influencia en la escuela francesa modernista.