Historia

MONTECASSINO

Montecassino es la casa madre de la orden benedictina.

Mapa de las fundaciones monásticas en la Edad Media
Mapa de las fundaciones monásticas en la Edad Media
Aunque repetidamente perturbada por las hordas bárbaras durante el gobierno de los tres abades que vinieron después de Benito († 543), Constancio, Simplicio y Vitalis, fue destruida primero por los lombardos en 589, cuando Bonito era abad. Los monjes escaparon a Roma y Pelagio II les permitió construir un monasterio al lado de Letrán, donde permanecieron casi un siglo y medio, disfrutando del favor especial de Gregorio Magno. Mientras tanto solo unos pocos ermitaños se quedaron en Montecassino y hacía 653 se dice que los huesos de Benito y su hermana Escolástica habían sido trasladados a Fleury en Francia (de ahí que fuera llamado St. Benoit sur Loire) por Aigulfo y sus compañeros. Consecuentemente surgió una larga controversia entre los monjes del restaurado monasterio de Montecassino y los de Fleury y una bula del papa Zacarías supone que los huesos en cuestión estaban en su tumba original en Montecassino hacia el año 742. La explicación parece ser que solamente ciertas partes de los restos fueron llevados a Fleury.

El monasterio de Montecassino fue restaurado hacia 720, durante el pontificado de Gregorio II, por el abad Petronar de Brescia († 750). Durante su mandato la copia autógrafa de la regla de Benito, llevada a Roma cuando el monasterio fue destruido, se dice que regresó a Montecassino en 748 por Zacarías, quien también otorgó al monasterio privilegios especiales y enriqueció su biblioteca. En este mismo período, también, comenzó la fama literaria de Montecassino y allí Pablo Diácono, excanciller del último rey lombardo, Desiderio, escribió su Historia Longobardorum y Expositio in regulam Sancti Benedicti. El monasterio fue posteriormente ampliado y embellecido durante la abadía de Gisolfo (797-817) y enriquecido por donaciones principescas en el período inmediatamente posterior. El abad Bertario (856-884) fue un distinguido erudito, así como exégeta, gramático y médico y sus escritos sobre medicina fueron el comienzo de los servicios de Montecassino a la ciencia médica. El monasterio poseyó un excelente hospital y de esta manera influenció en el monasterio benedictino de Salerno y a su escuela médica.

Fragmento de una pintura de El Sodoma, abadía de Monte Oliveto Maggiore
Fragmento de una pintura de El Sodoma,
abadía de Monte Oliveto Maggiore
Un segundo período de devastación y de 70 años de exilio se originó en el año 884 por los sarracenos, quienes mataron al abad Bertario en el altar. Los monjes supervivientes huyeron a Teano, donde permanecieron 30 años, tras lo cual se fueron a Capua. Allí degeneraron, pero, al regresar a Montecassino, el abad Aligerno (949-985) comenzó una rígida reforma y una restauración de la antigua grandeza del monasterio. Sin embargo, un nuevo periodo de degeneración sucedió bajo los abades Manso (985-996) y Atenulfo (1011-1022), hasta que Teobaldo (1022-35), ayudado por Odilo de Cluny, restauró una disciplina estricta. Bajo Desiderio (1059-87), posterior papa Víctor III, Montecassino alcanzó su cumbre. Desiderio volcó toda su influencia en ventaja del monasterio, incrementando el número de monjes, restaurando los edificios y embelleciendo la basílica con la ayuda de artistas de Italia, Amalfi y Constantinopla. Promovió el progreso del saber mediante la obtención de valiosos libros litúrgicos y amplió el hospital del monasterio.

La política de Desiderio fue continuada por sus sucesores Oderisio I (1087-1105) y Bruno (1107-23). Aunque el poder temporal de Montecassino declinó en los siglos XII y XIII por la hostilidad de los señores feudales y los emperadores Hohenstaufen, el monasterio fue todavía adornado por autores notorios, tales como Pedro Diácono y por artistas, especialmente vidrieros. En 1240 los monjes fueron expulsados por Federico II. El declive de la disciplina se había vuelto tan pronunciado que no pudo ser restaurado permanentemente por los esfuerzos del abad Bernardo Ayglerio (1263-82), quien preparó una nueva regla, ni por Celestino V, quien procuró cambiar a los benedictinos en celestinos (1294), ni por Juan XXII, quien hizo de la abadía un obispado y a sus monjes clérigos en la catedral (1132). En 1349 un terremoto casi destruyó sus edificios y durante el pontificado de Urbano V el abad Andreas de Faenza hizo de nuevo una reforma transitoria de la disciplina. Tras la mitad del siglo XV Montecassino fue gobernado por abades seculares in commendam, quienes vergonzosamente lo saquearon e impidieron su disciplina. Julio II, en 1504, le obligó a aceptar la reforma de Santa Justina y en 1515 el abad Squarcialupi comenzó una extensa renovación de sus edificios.

Durante el siglo XVI Montecassino controló cuatro obispados, dos principalidades, 20 condados, 1.662 iglesias, siendo sus ingresos estimados en medio millón de ducados. Más importantes aún eran sus tesoros artísticos y literarios. En 1625 su biblioteca era la más importante de Italia y una de las más valiosas de Europa, conteniendo más de 1.000 documentos de papas, emperadores, reyes y príncipes y más de 800 manuscritos anteriores al siglo XIV. En 1816 el monasterio fue declarado monumento nacional de Italia y se convirtió en una institución educativa bajo control clerical, mientras que al mismo tiempo sus tesoros literarios se hicieron más accesibles que lo habían sido hasta entonces.