Historia
MÜNSTER, OBISPADO DE
En los primeros dos siglos tras la fundación de la sede, la población de Westfalia era escasa y exclusivamente agrícola. Los pueblos crecieron alrededor de los monasterios que Liudger fundó en relación con la sede episcopal, tal como testifica el nombre de Münster que suplantó al antiguo nombre Mimigernæford, Mimigardevord. La alta posición asignada por Carlomagno a los obispados sajones puso la jurisdicción temporal en manos de los obispos desde el principio. En el siglo XII esto se incrementó por ricas donaciones y tras la muerte del duque Enrique el León en 1180, el obispo Hermann II, conde de Katzenelnbogen (1174-1203), asumió los poderes locales en su diócesis. Sus sucesores ejercieron similares derechos, reconociendo sólo al emperador como su soberano en asuntos temporales. Esos derechos fueron tenazmente contestados en la parte frisona de la diócesis y no fueron plenamente reconocidos hasta 1276. En el siglo XIII el capítulo tuvo la posición de primer estado de la diócesis, tomando la nobleza el segundo y las ciudades, bajo el liderazgo de Münster, el tercero. Pero los dos últimos lucharon incesantemente para incrementar su poder incluso por la fuerza de las armas. Otón IV, conde de Hoya (1192-1404), estableció firmemente el poder que el obispado disfrutó largamente en Westfalia. La introducción de las enseñanzas de la Reforma en 1524 fue respaldada por el espíritu independiente de la población y la localidad se convirtió en un centro de disturbios anabaptistas. Pero con la elección de Ernesto, elector de Baviera y arzobispo de Colonia (1585-1612), el conflicto se decidió a favor del predominio de la religión católica, aunque la extensión de la diócesis quedó notablemente disminuida durante el siglo XVI.