Historia
NATURAL, LEY
Origen estoico.
Este pensamiento se originó con los estoicos. Ellos deseaban mostrar que "lo bueno" no está ligado a un estatuto arbitrario humano, sino a una necesidad interior, queriendo establecer, en contraste con el antiguo particularismo ético, un sistema de moral obligatorio para todos. El pensamiento era plausible en razón de que entre los pueblos de la tierra prevalecía una unanimidad de largo alcance en el juicio moral. Este acuerdo parecía meramente haber sido sacado a la luz por la comunicación social, aunque en realidad había sido, en su mayor parte, creado por tal intercambio. El vehículo para el desarrollo de este pensamiento fue la metafísica y psicología de la filosofía idealista. Al convertir las "ideas" arquetípicas de Platón en inmanentes, "logoi" activos, y combinarlas en un simple "logos" que ellos identificaban con la Deidad, los estoicos llegaron a la concepción de una razón universal divina, de la cual la razón del individuo es una parte. Se manifiesta en los dictados de la razón finita como ley imperativa de la Deidad. El conocimiento de esta ley natural moral es instintivo y se percibe a priori por medio de las intuitivamente evidentes "nociones comunes" (griego koinai ennoiai). Aunque esas ideas eran designadas "innatas" (emphytoi) antes del tiempo de Cicerón, él fue realmente el primero en contemplar este original conjunto de la razón práctica y, también, no sólo en embrión sino en bosquejo general, puesto que el germen de las leyes morales se encuentra en los impulsos animales para la procreación y cuidado de los jóvenes y porque las cuatro virtudes cardinales están ya pre-formadas en el sentido de perfección por la verdad, orden social, tamaño e independencia y actitud y armonía. Bajo los emperadores este pensamiento fue llevado a la jurisprudencia romana, cuando la sociedad romana hubo cambiado su carácter nacional por el cosmopolita. A las arbitrarias leyes del hombre, que cambian de tiempo y lugar, condicionadas por consideraciones prácticas y no siempre perfectas, se opone la ley natural, sancionada por Dios, válida universalmente e inmutable, la ley perfecta y la norma para todo estatuto legal.
En la teología cristiana.
Esta concepción histórica fue llevada a la teología cristiana por los apologistas para establecer la verdad de la revelación y fijar una frontera entre el cristianismo y el judaísmo. Su argumento era que la ley eterna, universal y natural, al haber sido oscurecida por el pecado, fue públicamente promulgada por Moisés y después confirmada por Cristo, con la revocación de las añadiduras ceremoniales y políticas. Al principio la ley natural moral, postulado fundamental del cristianismo, se quiso usar para explicar, establecer y poner en vigor el conocimiento ético que ya estaba a mano, siendo concebida como un atributo original de la razón. Luego la ley moral natural, junto con la concepción del derecho natural, se convirtió, en el sistema eclesiástico, en el fundamento de la nueva ley revelada en Cristo, que tiene en cuenta el propósito sobrenatural del hombre. Esta nueva ley trasciende tanto la ley natural como la de Moisés, al aplicarse tanto al hecho como a la intención, exigiendo hechos espirituales que cultiven la gracia y proporcionando finalmente los consejos evangélicos. El hecho de que la ley natural fuera estimada como oscurecida daba a la Iglesia, como custodia de la ley revelada, el control y administración de las leyes de la tierra.
En la Reforma.
En contraste con el concepto católico del cristianismo como nova lex, la Reforma reconoce a Jesús como redentor solo y no como legislador. Ve en la ley natural el reconocimiento del destino sobrenatural del hombre, que le es impartido con la creación de la facultad racional y consecuentemente incluye en la ley natural y en la ley de Moisés, que confirma lo mismo, las demandas más elevadas del cristianismo, esto es, humildad, dependencia, humilde confianza en Dios, etc. Sin embargo, ya que en cuanto a su contenido la ley natural está oscurecida y requiere la gracia de Dios para que aparezca en todo su esplendor, la afirmación de que es innata no es sino una expresión del sentimiento de obligación para cumplir la exigencia cristiana. Si ha de mover a la conciencia, entonces el alma debe ser formada de acuerdo a ella. Además, la concepción de ley natural fue útil en el conflicto con los visionarios para separar las partes de la ley de Moisés que eran universalmente vigentes de aquellas que lo eran para los judíos solo. Finalmente, estableció la independencia de las autoridades temporales frente a las de la Iglesia, ya que los actos externos que la regulan son descubiertos por la razón. Con Melanchthon llegó la designación bajo la cual esta base humana de ética greco-romana se usó para enseñar el evangelio y demostrar su verdad. A consecuencia, el derecho natural y la ley natural moral se convierten en los medios de emancipación de la continuada actividad de los motivos católicos en el protestantismo.
Desarrollo posterior.
La concepción teocrática del Estado como guardián de las dos tablas de la Ley hizo al Estado responsable de la verdadera adoración de Dios y la salvación de sus súbditos. Pero por el desarrollo añadido de la idea de la ley natural, un nuevo concepto ganó ascendencia, al contemplar al Estado como una institución humana que tiene como objetivo la paz temporal. La revelación siempre se ha mostrado como una fuente de libertad de la personalidad y al mismo tiempo como el dominio tiránico de una voluntad ajena. Como medio de emancipación de esta autoridad sobrenatural de la revelación los representantes del deísmo y de la Ilustración hicieron uso de la tradicional ley moral innata. En la ética filosófica el racionalismo y el empirismo se oponen aquí entre sí. Según la idea racionalista, o bien la verdad de imperativos éticos absolutos, como los de los axiomas matemáticos y lógicos, suministra su evidencia a la conciencia intuitivamente, o bien, como Kant mantiene, la ley moral siguió al poder formal de la razón para captar la unidad incondicionada o postulada. Por otro lado, el empirismo sostiene que la ley moral es sólo la suma total de esas normas de vida, aprendidas por la experiencia, que, si son seguidas, proporcionarán la mayor cantidad posible de satisfacción a un instinto previo moral, ya sea el egoísta, el altruista o ambos. El hecho de que entre diferentes pueblos y en diferentes edades la ley moral no siempre haya tenido el mismo contenido, hace evidente que la conciencia moral ha tenido una historia, y que ésta es el resultado de un desarrollo gradual. Con este nuevo punto de vista el antiguo antagonismo entre racionalismo y empirismo quedó absorbido en el que hay entre idealismo y evolucionismo. Mientras que el idealismo concibe la mente como causa inmanente de este desarrollo, el evolucionismo deduce sus cambios de factores externos, según la analogía de los métodos de la ciencia natural.