Historia

NAZARENOS

Nazarenos es el nombre dado a dos grupos religiosos. (En este artículo no está incluida la Iglesia pentecostal de los nazarenos).

1. Seguidores de Jacob Wirz, un tejedor de seda de Basilea (nacido en 1778 y muerto en 1858). Esta pequeña secta debe su origen a los más diversos elementos espirituales. Sus doctrinas están basadas en las ideas católicas medievales y en las concepciones místicas de Jakob Böhme, Michael Hahn y Friedrich Christoph Oetinger. Entre sus creencias están las siguientes: Jesús decidió ser total y perfectamente engendrado en Jacob Wirz, quien llegó a ser por gracia lo que Jesús es por naturaleza. Jesús Jehová, siendo uno con el Padre y el Espíritu Santo, es el fundamento de la vida y acción del hombre, a quien abarcamos en conexión con la santa comunidad madre en el cielo y sus verdaderos miembros sobre la tierra, por lo que podemos juntos crecer en un templo perfecto de la sabiduría divina en Cristo. Los siguientes elementos son prominentes: (1) el elemento católico, expresado en las súplicas a María y los santos, en la práctica de hacer la señal de la cruz y en la alta estima del celibato; (2) los elementos teosóficos, de los que los adherentes extraen su sabiduría. Respecto a los hechos objetivos de la salvación así como al proceso subjetivo de la misma, la crudeza de las nociones es notoria, como por ejemplo, la explicación del nacimiento, muerte y resurrección de Jesucristo. Si "la sangre de Jesús" es el material para el renacimiento de todo el universo "entonces el hombre que desea ser bendecido debe enteramente absorber esta sustancia humana y divina por la fe, que posee un poder magnético." Por tanto, la justificación se imputa sólo al principio; debe elevarse al grado de justificación santificante y unificadora, que trae con ella una transformación en el ser divino de la luz. La fe firme en este supuesto conocimiento superior produce una cierta autoconciencia que no sólo se vuelve contra el cristianismo eclesiástico, sino también, y más especialmente, asume una actitud de la oposición a los teólogos y se opone a toda investigación científica por apartarse de Cristo. La vitalidad y crecimiento de esta secta fue muy limitada, existiendo sólo en unos pocos lugares dispersos, tales como Barmen y Elberfeld y en algunos distritos en la parte montañosa de Württemberg.

2. Anabaptistas húngaros. Tienen su origen en 1845 y realizaron una activa propaganda, reproduciendo el tipo de anabaptismo más pacífico de mediados del siglo XVI. Poco se sabe de ellos porque no muestran simpatía hacia nada de lo que sea estrictamente religioso. Su himnario es su publicación oficial.

El nombre "nazarenos" se ha usado oficialmente. Probablemente los hermanos Hemsey, que trabajaron hacia 1840 como artesanos en Suiza y entraron en contacto con Frölich y sus seguidores en Thurgau o cerca de Estrasburgo, trajeron ese tipo de cristianismo a su tierra natal. Tras 1848 se encontró un gran número de nazarenos en Hungría, cuyo apóstol más celoso fue Stephen Kalmár († 1863). Desde entonces se esprcieron por toda Hungría meridional. Solo tienen un artículo de fe: la Biblia establece los mandamientos de Dios y guardarlos conscientemente es "el camino" de salvación. Admiten que hay hijos de Dios en otras iglesias, pero afirman que deben unirse a los nazarenos. Subrayan la puesta en práctica de la voluntad de Dios y el sufrimiento. Les caracteriza una pasividad completa y soportar los insultos y malos tratos. No se quejan por la opresión severa, a la que quedaron especialmente expuestos. Esta es la porción, dicen, de los hijos de Dios. Rechazan firmemente prestar juramento y rehúsan hacer el servicio militar. No es al hecho de portar armas en sí mismo a lo que objetan, sino el propósito de matar al enemigo lo que entienden como anticristiano. En su fraseología religiosa concuerdan con otros pietistas y prefieren usar el lenguaje bíblico. Son notorios por su hermoso canto. Se arrodillan en la oración, a veces observando silencio. El bautismo es de adultos y por inmersión, seguido por acción e imposición de manos por los ancianos. Son estimados como trabajadores por su diligencia, sobriedad, honestidad y ahorro. Las persecuciones por las que pasaron a veces produjeron en ellos un cierto fanatismo, característicamente anabaptista, evidenciado en su odio hacia la Iglesia, sacerdotes y ministros educados, a quienes les aplican todas las palabras habladas por Jesús contra los fariseos y escribas. Por su postura pietista, toda formalidad externa de adoración les parece que pertenece al reino de la apostasía. Por tanto no forman una organización eclesiástica, no registrando ni siquiera a sus miembros bautizados. Todos los que se "convierten" y "tienen testimonio de la congregación" pueden recibir la inmersión. A partir de entonces quedan unidos no a una "iglesia" organizada sino a la "congregación del Cristo viviente." Casi todos los nazarenos se conocen entre sí, por más dispersos que puedan estar. Sus ancianos gozan de una influencia casi sin límites, aconsejando en todo posible asunto, incluso en lo concerniente al matrimonio. Su posición no está fijada por norma; no hay control formal sobre la administración financiera, siendo un asunto de confianza. Los nazarenos tienen una relación personal y epistolar con los fröhlichianos en Zurich y Estrasburgo, con algunos neo-bautistas en Württemberg, con loringianos y con los amish menonitas en América, a quien ellos llaman correligionarios. Pero su relación con los bautistas, en ninguna manera es amistosa. Definen las congregaciones bautistas lo mismo que a una "Iglesia." Los bautistas que se unen a ellos deben bautizarse de nuevo. Sus seguidores proceden de las clases inferiores. El periodo 1848-1868 fue su tiempo de conflicto. Sus hijos les fueron arrebatados y bautizados en las iglesias, sufriendo ellos mismos largos períodos de cárcel por rechazar hacer el servicio militar. Muchos murieron en prisión, siendo sentenciados algunos incluso a la muerte en la guerra de 1866 a causa de esa negativa. Desde 1868 la constitución les otorgó libertad de conciencia, lo que no siempre fue observado. Todavía en 1902 había algunos en prisión por rechazar hacer el servicio militar. Incluso sus costumbres matrimoniales les pusieron en conflicto con las autoridades. Con la nueva legislación húngara de 1894 y 1895 se produjo algo de alivio, no siendo obligados a pertenecer a ninguna de las confesiones reconocidas.