Historia
NICOLAÍTAS
Censurados por Juan.
La comunidad de Éfeso fue alabada a causa de su oposición a ellos ('Sin embargo tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.[…]Apocalipsis 2:6), mientras que la comunidad de Pérgamo es acusada (14 'Pero tengo unas pocas cosas contra ti, porque tienes ahí a los que mantienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer actos de inmoralidad. 15 'Así […]Apocalipsis 2:14-15) de permitir a tales personas en su medio. A esta comunidad se le reprocha el pecado en el que los israelitas cayeron por Balaam, esto es, el de la fornicación y el de participar en las comidas ofrecidas a los ídolos y también por adoptar tales enseñanzas (15 'Así tú también tienes algunos que de la misma manera mantienen la doctrina de los nicolaítas. 24 'Pero a vosotros, a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esta doctrina, que no han conocido las cosas profundas de Satanás, como ellos[…]Apocalipsis 2:15,24). La misma secta es ciertamente aludida en las palabras del ángel a la comunidad de Tiatira: "Tengo unas pocas cosas contra ti, que toleras que esa mujer Jezabel, que se llama profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a cometer fornicación y a comer de cosas sacrificadas a los ídolos" (2:20).
Datos patrísticos.
Lo que los Padres de la Iglesia tienen que decir sobre los nicolaítas se opone a la pretensión de que se originaron en el siglo segundo o de que, aparte de los nicolaítas de Apocalipsis, hubo alguna secta de ese nombre en el siglo segundo. Que los nicolaítas no son mencionados hasta el tiempo de Ireneo no significa que se originaran o reaparecieran durante el intervalo. Es verdad que en cada lista de herejes los nicolaítas son nombrados después de Basílides y Satornil, pero el orden en la lista de herejes no es cronológico (comp. Lipsius, Quellen der Alteren Ketzergeschichte, páginas 28, 35, 47), y el acuerdo comparativo de esas listas se explica por su común dependencia de Ireneo. Sin embargo, éste expresamente dice (Hær., III, xi.1) que los nicolaítas "mucho antes" de Cerinto tuvieron una doctrina similar y que Juan escribió su evangelio contra ambos. Esto muestra que él sitúa a los nicolaítas en tiempos apostólicos y al catalogarlos después de Basílides y Cerinto es sólo por las similitudes en doctrina con esos herejes. Sin embargo, lo que relata de los nicolaítas se deriva casi exclusivamente del Apocalipsis. Todavía más claro es que lo que Tertuliano dice de ellos procede de Apocalipsis. Su comentario (Hær., xxxiii) de que en su tiempo hubo también nicolaítas, sólo que de otra clase, llamados la herejía de Gayo, excluye expresamente la idea de que hubo alguna secta contemporánea con ese nombre. Las declaraciones de Hipólito se fundan en las de Ireneo. En todos los datos patrísticos sobre los nicolaítas la única declaración a ser tenida como basada en tradición histórica independiente de Apocalipsis es la afirmación de Ireneo de que su maestro era Nicolás, uno de los siete diáconos de la comunidad primitiva (Hær., I, xxvi. 3) y la declaración, probablemente anterior a la de Hipólito, de que este Nicolás fue llevado al error por celos sobre su esposa. Es posible que esta última declaración pueda ser mítica y que incluso la primera esté solamente basada en conjeturas; sin embargo, ya que se asume en Apocalipsis que el nombre nicolaítas era conocido para sus lectores, es al menos probable que este nombre no se derive de una designación simbólica del de Balaam ("señor" o "conquistador del pueblo"; Vitringa y Hengstenberg), sino del nombre del dirigente de la secta.
La secta bohemia.
En la Edad Media las violaciones de la regla del celibato fueron a veces designadas con el nombre de nicolaitismo, prestado de Apocalipsis, pero no hay absolutamente ninguna conexión entre los nicolaítas de Apocalipsis y una secta del mismo nombre que surge en Bohemia en el siglo XIV y se mantuvo allí y en Moravia hasta el XVII. Esta secta deriva su nombre del campesino bohemio Nicklas de Wlasenic († 1455), quien fue imitado por sus seguidores en su rechazo a la autoridad eclesiástica y su pretensión de una nueva e inmediata revelación.