Historia
NIMBO

nimbo en una miniatura del año 800
hecha en Aquisgrán
Consiste de un espacio circular o rectangular iluminado alrededor de la cabeza de la figura, ocasionalmente con líneas o rayos de luz saliendo de la cabeza. Este uso tuvo sus precedentes en varias religiones no cristianas, como el brahmanismo, budismo, paganismo eslavo y especialmente las religiones de Grecia y Roma. La elección del atributo es en alguna manera sorprendente en vista de las descripciones de las apariciones divinas y angélicas en la Biblia y en la literatura apócrifa y patrística. Dios y los ángeles aparecen al hombre, es verdad, en medio de luz, pero también en medio de nubes, fuego y relámpagos (Y aconteció que cuando el sol ya se había puesto, hubo densas tinieblas, y he aquí, apareció un horno humeante y una antorcha de fuego que pasó por entre las mitades de los animales .[…]Génesis 15:17; Y se le apareció el ángel del SEÑOR en una llama de fuego, en medio de una zarza; y Moisés miró, y he aquí, la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.[…]Éxodo 3:2; 13:21; 19:16,18; Y el día que fue erigido el tabernáculo, la nube cubrió el tabernáculo, la tienda del testimonio, y al atardecer estaba sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana.[…]Números 9:15; 14:14, etc.). En la narrativa de la transfiguración de Cristo se subraya el fulgor de su gloria, en la que Moisés y Elías también aparecen (Seis días después, Jesús tomó* consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó* aparte a un monte alto;[…]Mateo 17:1; Seis días después, Jesús tomó* consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó* aparte, solos, a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos;[…]Marcos 9:2; Y como ocho días después de estas palabras, Jesús tomó consigo a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar.[…]Lucas 9:28), pero ni en el Nuevo Testamento ni en la literatura extra-canónica hay ninguna indicación de un fenómeno análogo al nimbo. En referencia directa a pasajes como los citados, el arte cristiano antiguo y medieval describe a Dios (o la mano de Dios) entre nubes en el sacrificio de Isaac y dando la ley y en llamas en la zarza ardiendo, a Cristo con una aureola, a los ángeles entre nubes, etc. Pero al mismo tiempo las figuras de Dios y Cristo o sus emblemas, los ángeles, etc., aparecen con mayor frecuencia con el nimbo, enteramente sin referencia a ninguna expresión escritural o patrística. Ya que el arte pre-cristiano se había ido acostumbrando a describir no sólo a los dioses y héroes sino a los emperadores y sus familias con el nimbo, surge la cuestión de qué uso tomaron prestado los artistas cristianos el suyo propio. Sin entrar en una discusión detallada, se puede observar no solo que si el nimbo se tomó prestado del uso referente a los dioses, sería difícil explicar por qué no se hizo prevaleciente antes del siglo cuarto y también por qué la corona de rayos, frecuentemente usada para Zeus, Serapis, Dionisio, Apolo, etc. no se adoptó. Por otro lado, cuando se sabe que, desde Constantino en adelante, se convirtió en una de las más usuales características de rango imperial (no sólo para los emperadores mismos, sino para los miembros de su familia), ambas dificultades se resuelven por la adopción de la última teoría. Hay apoyo añadido a esta conclusión por el hecho de que en los cientos de relieves en sarcófagos originarios de Roma e Italia el nimbo escasamente se usa antes del siglo quinto, mientras que en el pequeño número hallado en Rávena, hechos bajo influencia bizantina, ocurre comparativamente muchas más veces. La misma evidencia la proporcionan las pinturas en las catacumbas romanas, que representan a Cristo con el nimbo cuando él aparece como maestro o legislador. La figura de Cristo en el ábside de Santa Pudenziana en Roma recuerda a la de Constancio II en la cronografía de 354; ambas figuras están sentadas majestuosamente sobre un trono cubierto por un gran cojín y ambas llevan el nimbo; la única diferencia está en la vestidura, el gesto de la mano derecha y el objeto en la izquierda, un libro en el caso de Cristo y un cetro en el del emperador. Evidentemente el nimbo era meramente una señal de rango.
Desarrollo cronológico.
Si los mosaicos del Cristo glorificado en los dos nichos en Santa Constanza en Roma se consideran tan antiguos como los otros existentes en el anterior mausoleo, entonces son el ejemplo más antiguo del uso del nimbo; pero tal como ha sido justamente disputado, el primer lugar en antigüedad demostrada se debe asignar al Cristo entronizado con su símbolo, el cordero, en Santa Pudenziana en Roma, perteneciente a la última década del siglo cuarto. Cristo tiene un nimbo circular dorado con un borde verde y el cordero otro azul. El nimbo se encuentra incluso antes para Cristo en pinturas en las catacumbas, una de las cuales, no anterior al pontificado de Dámaso, muestra un nimbo simple circular y la misma clase, de un tono azul, se encuentra en las cabezas de Pedro y Pablo, que aparecen así por vez primera en mosaico en el arco triunfal de San Pablo Extramuros, perteneciente probablemente al tiempo de León Magno. Los mosaicos en la nave de Santa María la Mayor, que De Rossi y otros sitúan en el pontificado de Liberio, son especialmente importantes; aquí por vez primera parece el nimbo circular dorado para Dios, uno blanco con borde verde para los tres invitados de Abraham (Cuando alzó los ojos y miró, he aquí, tres hombres estaban parados frente a él; y al ver los corrió de la puerta de la tienda a recibirlos, y se postró en tierra,[…]Génesis 18:2) y uno verde para "el capitán del Señor de los ejércitos" (Y sucedió que cuando Josué estaba cerca de Jericó, levantó los ojos y miró, y he aquí, un hombre estaba frente a él con una espada desenvainada en la mano, y Josué fue hacia él y le dijo: ¿Eres de los nuestros o de nuestros enemigos?[…]Josué 5:13), conteniendo esta última pintura un nimbo para los ángeles en el siglo IV. Ángeles similarmente adornados aparecen varias veces en el arco de San Pablo, que data del siglo tercero. María con el nimbo no aparece en ningún diseño que pueda ser fechado ciertamente en el siglo cuarto. Los símbolos de los cuatro evangelistas parecen haber sido finalmente introducidos en el arte cristiano hacia finales de este siglo y en Santa Pudenziana los evangelistas aparecen todavía sin el nimbo; en San Pablo, Marcos y Juan lo tienen y en varios casos sólo el emblema de Mateo se distingue, presumiblemente como marca de dignidad especial. La extensión del nimbo a personajes todavía no mencionados no sucede hasta el siglo quinto. Se encuentran en el caso de Juan el Bautista en el bautisterio y posiblemente en el de Lorenzo en la tumba de Galla Placidia en Rávena y a partir de ahí con frecuencia creciente. Cuando el arte antiguo occidental llegó a su fin, con la terminación del siglo sexto en Roma y un centenar de años después en las provincias, el uso del nimbo se esparció, pero no gobernado por ninguna regla fija y de esta manera la Edad Media lo revivió, usándolo más extensamente que nunca. En el Renacimiento el arte encuentra una cierta aversión al uso de este adorno.
Formas y variaciones.
En cuanto a forma, los primeros ejemplos cristianos no difieren esencialmente de los griegos y romanos; pero una innovación característica se introduce cuando la cabeza de Cristo, o de su símbolo el cordero, tiene el nimbo en la forma del monograma griego XP, o algunas veces flanqueado por alfa y omega, o con una cruz. La cruz se hizo más y más usual, para el Padre y el Espíritu Santo también. Ha de recordarse, sin embargo, que el uso del monograma y la cruz preceden al nimbo en el orden del tiempo y se encuentran en unos pocos ejemplos antiguos colocados sobre la cabeza. Diferentes partes del mundo muestran su propia preferencia en esta materia. En los sarcófagos romanos e italianos falta el nimbo sencillo y cruciforme; en los de la Galia se muestra el nimbo sencillo, pero no el monograma o la cruz; los de Rávena, por otro lado, frecuentemente usan el monograma y el alfa y la omega. La cruz gradualmente fue preferida al monograma y en la Edad Media fue la marca distintiva usual de Cristo. Sin embargo, el monograma es la forma más antigua, posiblemente perteneciente a finales del siglo cuarto, mientras que el nimbo cruciforme fue una invención del quinto; no antes del sexto se halla un nimbo rectangular, en la mayoría de los casos denotando que la persona estaba viva todavía en el tiempo de la representación. En Italia y Grecia, y posteriormente en Alemania, Dios Padre fue designado en el arte menos antiguo por un nimbo triangular, con rayos que salen y los de forma hexagonal se suceden en Italia, como un tributo de las virtudes cardinales. En la Edad Media el arte cristiano desarrolló una forma de nimbo que en cierta manera recuerda a la corona de rayos pre-cristiana. Las líneas de luz salen de la cabeza de las figuras y forman una especie de sol o a veces, especialmente en el caso de Cristo, una cruz. De esta forma se halló el camino para la clase de nimbo hallado en los grabados góticos, en los cuales el efecto del marco modelado del disco es aumentado por la introducción de rayos, por lo que era un asunto sencillo omitir el marco totalmente. El arte del Renacimiento o bien redujo el nimbo a una radiación tenue alrededor de la cabeza o lo eliminó totalmente.