Historia
NIÑOS, SALVACIÓN DE LOS

de Jean-Baptiste Chardin, Louvre, París
Las doctrinas de la condenación de los niños y de los niños no elegidos eran desconocidas para la Iglesia antigua. Que el bautismo de niños se retrasara a veces hasta la semana de Pascua demuestra que no se consideraba una pérdida si el niño moría sin bautizar. Pero al difundirse las ideas sacerdotales y eclesiásticas en la Iglesia, se subrayó más y más el bautismo, hasta que en el siglo IV Gregorio de Nacianzo y Ambrosio afirmaron que los niños sin bautizar no se podían salvar. Fue Agustín quien enseñó primero la condenación de los niños, aunque sus sufrimientos, si bien eternos, son de carácter mitigado (De peccatorum meritis, i. 16); de hecho él dudaba de si eran castigados de alguna manera. La Iglesia católica, al aceptar las nociones de Agustín sobre la necesidad de la salvación y de la suavidad del castigo de los niños que mueren sin bautizar, concordó con él en que eran enviados al infierno, pero a un lugar distintivo, llamado el limbus infantium o puerorum (comp. Tomás de Aquino, Summa, III, quæst. lxviii. 2, Sup. quæst, lxxi. 7). El concilio de Trento se negó a posicionarse sobre el asunto, aunque afirmó la necesidad del bautismo (Sesión v. 4) y, desde entonces, algunos teólogos han seguido a Pedro Lombardo en la suposición de que los niños sufren alguna especia de miseria en castigo por el pecado original (Bellarmino, De amissione gratiæ, vi. 6); otros, como el cardenal Celestino Sfondrati (Nodus Prædestinationis dissolutus, Roma, 1697, I, i. 23) han mantenido que disfrutan de tanta felicidad como son capaces. Perrone representa, probablemente, la idea prevaleciente cuando dice (v. 275) que sufren sólo la pérdida de la visión beatífica, estando en "una condición de naturaleza pura." Y, además, teólogos católicos enseñan que el deseo del bautismo, incluso por parte de niños no nacidos, es aceptado como el bautismo mismo; por tanto, no hay que temer por los niños de cristianos que mueren en la infancia.
Declaraciones confesionales protestantes.
El primero en alistarse contra la teoría de la necesidad del bautismo para la salvación de los niños fue Zwinglio. Enseñó que todos los niños electos que mueren en la infancia se salvan, estén bautizados o no, sean paganos o cristianos; además, todos los que mueren en la infancia son electos, ya que su temprana muerte es una señal de la peculiar misericordia de Dios y por tanto de su salvación. Por otro lado, Lutero enseñó la necesidad del bautismo para la salvación, siendo esta doctrina parte del credo luterano, que supone la regeneración bautismal. Calvino sostuvo la elección respecto a los niños y habla de esta manera:
'En cuanto a los niños parecen perecer no por su propia culpa sino por la culpa de otro. Pero hay una doble solución. Aunque el pecado no aparece todavía en ellos, está latente; pues son portadores de la corrupción encerrada en el alma, por lo que ante Dios son culpables.' 'Que el Señor regenera a las criaturas que quiere salvar, como es del todo cierto que salva a algunas, es del todo evidente.'
Institutos, iv, xvi. 17> Esta doctrina de la salvación de los niños por la elección se expresa en los símbolos calvinistas. Los cánones del sínodo de Dort (1619) declaran'Puesto que debemos juzgar la voluntad de Dios por medio de Su Palabra, la cual atestigua que los hijos de los creyentes son santos, no por naturaleza, sino en virtud del pacto de gracia, en el que están comprendidos con sus padres, por esta razón los padres piadosos no deben dudar de la elección y salvación de los hijos a quienes Dios quita de esta vida en su niñez (Y estableceré mi pacto contigo y con tu descendencia después de ti, por todas sus generaciones, por pacto eterno, de ser Dios tuyo y de toda tu descendencia después de ti.[…]Génesis 17:7; Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llame.[…]Hechos 2:39; Porque el marido que no es creyente es santificado por medio de su mujer; y la mujer que no es creyente es santificada por medio de su marido creyente; de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mas ahora son santos.[…]1 Corintios 7:14).'
Artículo xvii> Y la Confesión de Westminster (1648) afirma:'La eficacia del bautismo no está ligada al preciso momento en que es administrado; (1) sin embargo, por el uso correcto de este sacramento, la gracia prometida no solamente se ofrece, sino que realmente se manifiesta y se otorga por el Espíritu Santo a aquellos (sean adultos o infantes) a quienes corresponde aquella gracia, según el consejo de la propia voluntad de Dios; en su debido tiempo.'
xxviii.
6 'Los niños electos que mueren en la infancia son regenerados y salvados por Cristo, mediante el Espíritu, quien obra cuando, donde y como le agrada.'
x. 3> Pero la Segunda Confesión Escocesa (1580) dice:Ya que los calvinistas distinguen entre niños electos y no electos, no es extraño que algunos de sus teólogos hayan hablado de niños electos y niños réprobos. Musculus afirma:'Aborrecemos y detestamos... su cruel juicio [del papa] contra los niños que mueren sin bautismo.''Ya que esta discriminación de niños electos y réprobos está escondida de nuestro juicio, no es apropiado que inquiramos en ella, no sea que por ignorancia rechacemos los vasos de gracia.'
Loci Commmunes, 336.> Y los teólogos suizos en el sínodo de Dort dicen:'Que hay una elección y reprobación de niños, no menos que de adultos, no podemos negarla en la presencia de Dios, quien ama y aborrece a los niños no nacidos.'
Acta synod. Dort. judic. 40.> En el siglo XVII los arminianos retomaron la posición de Zwinglio y, consistentemente con su teoría de que el pecado original no es punible aparte de las transgresiones actuales, enseñaron la salvación general de los niños, lo mismo que los metodistas y bautistas. Por otro lado, los luteranos, y todos los que enseñan la regeneración bautismal, están lógicamente limitados a la idea de que los que mueren sin bautizar se pierden. También el reverendo John Henry Blunt, hablando en nombre de la facción anglicana de la Alta Iglesia, dice:'Difícilmente se puede dudar de que son objeto de una pérdida, de la clase que sea. En Institution of a Christian Man, la Iglesia de Inglaterra declara: "Los niños que mueren en su infancia indudablemente se salvarán de ese modo (es decir, por el bautismo), de otra forma no." En la revisión del Libro de Oración Común se lee: "Es cierto por la palabra de Dios que los niños que están bautizados y mueren antes de cometer pecado actual, se salvan indudablemente"; en otras palabras, estamos seguros de la felicidad futura de los bautizados, pero no tenemos seguridad de salvación de los niños no bautizados. El asunto debe dejarse en la oscuridad, pues no tenemos suficiente garantía para ir más allá de la cauta declaración de nuestra Iglesia.'
(Dictionary of Doctrinal and Historical Theology, p. 346, nota 1, Londres, 1870).> Tendencias modernas.
Pero la tendencia es hacia ideas más suaves. Se puede preguntar si hay un solo teólogo luterano vivo que limite la gracia de la salvación a los niños bautizados. Igualmente el corazón es más fuerte que la lógica para los calvinistas. Charles Hodge enseña enfáticamente la salvación de todos los niños que mueren en la infancia, afirmando que es la "doctrina común de los protestantes evangélicos" (Systematic Theology, i. 26). La Confesión de Westminster x. 3 fue complementada en 1903 para su propio uso por los presbiterianos americanos, mediante la siguiente "resolución declaratoria":'No se ha de considerar como enseñanza que cualquiera que muere en la infancia se pierde. Creemos que todos los que mueren en la infancia están incluidos en la elección de gracia y son regenerados y salvados mediante Cristo por el Espíritu, quien obra cuando, donde y como le place."