Historia

NOMOCÁNONES

Nomocánones es el nombre dado en la Iglesia oriental a las normas eclesiásticas. Nomoi, por otro lado, designa las leyes seculares y especialmente las imperiales. Los cánones griegos fueron arreglados al principio cronológicamente, en colecciones especiales, pero fueron luego dispuestos sistemáticamente por conveniencia práctica, bajo cincuenta títulos, entre otros por Johannes Scholasticus. Las regulaciones y normas seculares se recopilaron en varias colecciones, parcialmente privadas y parcialmente oficiales, especialmente en el código de Justiniano, la colección de Novellæ y más tarde en las basilicanas. Con el gran número de regulaciones imperiales se hizo evidente la necesidad de hacer una colección especial sobre los asuntos eclesiásticos. Poco después de la muerte de Justiniano un arreglo y combinación sistemático se comenzó para los cánones y aquellas nomoi que tenían que ver con asuntos eclesiásticos, usándose el nombre Nomocanon para esta colección. No mucho después de la muerte de Johannes Scholasticus tal colección se hizo a partir de su codificación en cincuenta capítulos, de la mencionada Novellæ en ochenta y siete capítulos y de otras fuentes, siendo posteriormente elaborada, aumentada y perfeccionada. De mucha mayor importancia y difusión fue otro monocanon de catorce títulos que durante largo tiempo se atribuyó a Focio. La colección original pertenece al siglo VII. En 883 la obra se terminó, pero no por Focio, a quien fue atribuida por una declaración de Balsamon. En el gran sínodo de Constantinopla en 920 fue declarada vinculante para toda la Iglesia. En el siglo XI este nomocanon se revisó de nuevo, siendo aumentado. El comentario más importante sobre el nomocanon lo compuso Theodoros Balsamon entre 1169 y 1177. Aunque este nomocanon fue tenido en alta estima y se difundió grandemente, pronto se hizo necesario un arreglo más conveniente del contenido; el Syntagma de Mattheus Blastares, en 1335, suplió esta necesidad y puede ser contado entre los nomocánones, aunque no lleva tal nombre. Consiste de 303 títulos que están arreglados alfabéticamente, según los nombres de sus normas; como regla primero vienen las regulaciones canónicas y luego las nomoi; sin embargo, bajo algunos títulos, hay solo kanones, bajo otros solo nomoi. Esta obra (impresa en W. Beveridge, Synodicon, volumen ii, parte ii, Oxford, 1672) ha tenido amplia circulación en el oriente y fue, con el nomocanon de catorce títulos, el manual general del clero. El gran número de manuscritos, incluso de tiempos posteriores, demuestra que ambas obras preservaron su reputación entre los griegos incluso bajo dominio turco. Otro nomocanon estuvo muy en uso según numerosas copias existentes, siendo compilado en 1561 por Manuel Malaxos, notario de Tebas.

En la Iglesia rusa hay en uso, aun hasta tiempos actuales, una colección frecuentemente publicada, empleada también en los tribunales seculares y que lleva el nombre de Kormitshaia Kniga, 'Libro del piloto'; entre otras regulaciones contiene también un nomocanon de catorce títulos. La primera compilación de esta colección se refiere a los trabajos del arzobispo serbio Sava, de comienzos del siglo XIII. Desde Serbia la colección llegó a Bulgaria y de ahí a Rusia a solicitud del metropolitano Cirilo II, donde fue reconocida como colección oficial en un sínodo celebrado en Vladimir en 1274. En 1630 se publicó por vez primera.

Además de la Kormitshaia, se usó en la Iglesia serbia el Syntagma de Blastares, empleándose también en Bulgaria. En Rusia en el siglo XIX, se formó una colección más conocida como Kniga pravil; se usó en relación con la Kormitshaia, y en Serbia, además de esta última, se usa una edición privada de Zbornik (Zara, 1884; 2ª edición, Neusatz, 1886), que contiene también el monocanon de catorce títulos.

En Moldavia, lo mismo que en Valaquia, esas antiguas colecciones fueron anteriormente de uso general, especialmente el Syntagma de Blastares, hasta que, en la primera parte del siglo XVII, los moldavos formaron su propia codificación canónica en su propia lengua. El primero (1632) es una traducción del nomocanon de Manuel Malaxos. Otra codificación apareció en 1652 y es llamada Pravila cea mare o Indreptarea legji. Esta colección, de la que Peter Dobra en 1772 hizo una traducción latina, constituyó la colección oficial de la Iglesia ortodoxa rumana.

Además de las obras ya mencionadas hay muchas colecciones bajo los nombres de Nomocánones, Kanonaria, Nomima, que contienen cánones solo, y no normas canónicas y seculares. A las primeras pertenecen, entre otras, los Nomocanon Doxopatris y la colección de Nicodemus y Agapius (1793) llamada Pedalion, 'El timón', que en el momento actual es la colección de uso oficial en la Iglesia ortodoxa.