Historia
NOTAS DE LA IGLESIA
Notas de la Iglesia es un término empleado para abarcar ciertas características fundamentales de la Iglesia, a las que apelar puede significar bien controversia o bien enseñanza. Algunas de las primeras son: La antigüedad de la Iglesia y su prioridad a las comuniones heréticas (Tertuliano Hær., xii, XX); la unidad de las enseñanzas de la Iglesia y la sucesión apostólica (Ireneo, Hær., passim); el consenso ecuménico, el nombre católico y la continuidad de existencia desde los tiempos de los apóstoles (Agustín y Jerónimo, passim). Bellarmino incrementó el número de notas de la Iglesia a quince, incluyendo puntos tales como la continuidad de los milagros y la profecía y la infelicidad de los que se oponen a la Iglesia. Lutero asignó a esta categoría la verdadera e incorrupta predicación del evangelio, el bautismo, la Cena, las llaves, un ministerio legítimo y el servicio en lengua vernácula (De ecclesiæ notis, Opera, edición de 1550, vii. 147). Calvino (Institutos, IV, i. 10) estipula solo la verdad de la doctrina y la correcta administración de los sacramentos. La idea anglicana, aunque no totalmente concordante al ser expuesta por diferentes teólogos, reconoce como notas la antigüedad, duración continua a lo largo de las edades, sucesión apostólica en el obispado, interunión de los miembros y su unión con Cristo y santidad de doctrina. Tal vez las más fundamentales y conocidas sean las del credo niceno-constantinopolitano: 'Una, santa, católica y apostólica.'