Historia
NUREMBERG, PAZ RELIGIOSA DE

La peligrosa posición en la que los protestantes habían quedado por las decisiones de la dieta de Augsburgo (19 de noviembre de 1530) les obligaron a renovar sus esfuerzos para formar una alianza de protección. Los juristas lograron persuadir a Lutero y al elector de que si el emperador no guardaba su juramento, ellos estaban justificados para tomar medidas de auto-defensa; poco después de Navidad de 1530 se formó la Liga de Esmalcalda. Al terminar el tiempo de gracia permitido a los protestantes (15 de abril de 1531) su posición había mejorado notablemente; los turcos estaban amenazando atacar no meramente Hungría sino las tierras de la corona de Austria. Fernando aconsejó a su hermano el emperador que llegara a algún compromiso con los protestantes para tener su apoyo contra este peligro. La Liga estaba teniendo un inesperado grado de solidaridad y los Estados católicos estaban inquietos por los rumores de preparativos de guerra por su parte. Clemente VII mismo estaba considerando la posibilidad, si no había otro medio de conjurar el peligro de los turcos por un lado y de celebrar un concilio general por otro, de conceder a los protestantes el matrimonio del clero y la comunión en ambas especies.
El primer paso para un acuerdo se tomó cuando el emperador ordenó (8 de julio de 1531), en un decreto no publicado inmediatamente, que la acción del Reichskammergericht en los casos que surgían de la decisión de la dieta de Augsburgo debería ser suspendida hasta la próxima dieta. Añadidas negociaciones se realizaron en el otoño de 1531 que no sirvieron para nada. Los dirigentes protestantes decidieron no aparecer en la dieta de Regensburgo (abril de 1532) sino encontrarse simultáneamente en Schweinfurt y comenzar entonces una serie de esfuerzos para alcanzar un acuerdo. Las negociaciones progresaron muy lentamente y los miembros de la Liga se aferraron a las ventajas que habían obtenido, estando Fernando tan convencido de su éxito final que sus representantes a duras penas se aventuraron a comunicarle las propuestas del otro lado. Cuando la dieta se reunió, los Estados católicos hicieron oídos sordos a las demandas protestantes, pidiendo la ejecución del Receso de Augsburgo y su mantenimiento hasta la convocatoria del concilio. El emperador vio que no había nada que hacer sino actuar sin ellos y hacer la paz a toda costa y Lutero por su parte exhortó fuertemente a procurar lo esencial mediante el abandono de la oposición en puntos tales como la disputa sobre la validez de la elección de Fernando. El sultán estaba en aquel momento llevando sus amenazas a la práctica y algunos de los Estados protestantes se movieron por el patriotismo y el temor al reproche de estar ociosos en lugar de movilizarse en apoyo del emperador para salvar a la cristiandad.

Tras tediosas negociaciones se alcanzó un acuerdo el 23 de julio y la paz de Nuremberg se promulgó el 3 de agosto. El emperador, en su propio nombre, garantizaba a los evangélicos el mantenimiento del statu quo hasta la convocatoria del concilio, o si no tenía lugar dentro de un año, hasta la próxima dieta. No era una garantía absoluta de que los casos llevados ante el Reichskammergericht fueran retirados, sino una "seguridad" privada por parte del emperador, que todavía estaba más debilitado por la exigencia de que se hiciera una aplicación formal en cada caso. En una palabra, fue más una tregua que una paz; pero significaba, después de todo, una considerable victoria para los evangélicos. El Receso de Augsburgo, en el cual la facción católica en la dieta había insistido tan fuertemente, quedó anulado; el estatus legal de las iglesias protestantes se aseguró, al menos de momento, y Lutero acertó en su contentamiento, porque garantizaba suficientes ventajas incluso para aquellos que en un futuro se hicieran protestantes, aunque no estuvieran expresamente incluidos en sus operaciones. Bajo su protección, la Reforma hizo grandes progresos en los siguientes años y siguió siendo un útil punto de partida para posteriores negociaciones.