Retrato del obispo Ludovico Beccadelli, por TizianoA cada diócesis correspondía uno solo, no siendo consagrado ninguno sin una diócesis definida (I concilio de Nicea, canon iii). Si, por tanto, surge ocasión para la designación de un representante que realice funciones episcopales en lugar de un obispo incapacitado, se hace necesario llamar a algún obispo vecino o a uno que diera la casualidad que estaba allí. En los siglos IX y X ciertos obispos españoles que habían sido expulsados de sus sedes por los sarracenos y en el X algunos de Prusia y Livonia, que quedaron en una posición similar, sirvieron en esta capacidad. El mismo servicio fue realizado en el siglo XIV por los obispos de sedes fundadas en el este durante las cruzadas y posteriormente ocupadas por los musulmanes. Por eso, incluso después de que toda esperanza de recuperación de sus territorios hubiera sido abandonada, los obispos continuaron siendo consagrados para esas diócesis, llamadas episcopi in pártibus infidelium ("obispos en las regiones de los infieles") hasta 1882, cuando León XIII ordenó el uso de la designación episcopi titulares. Sus funciones son variadas. En primer lugar sirven como obispos auxiliares o coadjutores en las diócesis donde existe necesidad, cuando el diocesano hace una petición al papa para tal nombramiento, proponiendo una persona idónea y dando garantía de su sostenimiento. Por supuesto el coadjutor posee toda la jura ordinis como cualquier otro obispo, pero la ejerce sólo bajo la dirección de su superior y no tiene, ex officio, las otras prerrogativas de un obispo diocesano. Los vicarios apostólicos, que administran distritos misioneros no constituidos en diócesis, son usualmente consagrados obispos, lo mismo que ciertos funcionarios romanos que son miembros de las grandes congregaciones, los nuncios papales y otros representantes diplomáticos. Los obispos titulares son también consagrados para ciertos propósitos especiales, tales como la administración de las órdenes sagradas a los griegos uniatos de Italia y la supervisión espiritual de las fuerzas militares y navales de ciertos países.