Historia

OFITAS

Ofitas es la designación aceptada en la literatura de la historia eclesiástica para un grupo de sectas gnósticas.

Pintura del siglo I de la Villa de Agripa, Pompeya
Pintura del siglo I de la Villa de Agripa, Pompeya
Nombre y clasificación.
Sin embargo, no puede determinarse una característica común de estas sectas. La mención de la serpiente, de la que derivan su nombre, no ocurre en la doctrina de algunas de ellas y, allí donde ocurre, no tiene la misma prominencia relativa. Ofitas, entonces, es un mero término colectivo para aquellas sectas gnósticas que no se asociaban con alguna cabeza de alguna escuela particular, o con personas investidas con dones especiales proféticos o filosóficos. De hecho emergen de esa gran corriente del movimiento sincretista hombres individuales que, disfrazando su gnosticismo bajo apariencia cristiana, se convirtieron en un peligro para las congregaciones cristianas. Tales hombres fueron Satornil, Basílides y Valentín que desarrollaron ideas filosóficas independientes y fundaron escuelas. Pero junto a esas tendencias la principal corriente de todo ese desarrollo sectario, que floreció en la tradición depositada en la literatura pseudo-epigráfica, a su vez transformó de forma diversa lo mismo. A estas sectas las denominamos ofitas. En su caso están más sumergidas en la superstición pagana y toman más del carácter de las asociaciones de misterios que de las escuelas filosóficas, aunque incluso en este aspecto no es posible trazar una clara línea de distinción entre ellos y las otras sectas. Es costumbre separar las sectas según sus cosmologías y cosmogonías; una segunda marca diferenciada pueden ser los misterios. Sin embargo, no se sabe cuánto desacuerdo se permitía o qué acuerdo se requería en tales puntos entre los miembros de la misma secta para su unidad. Más aún, si el conocimiento defectuoso y los todavía más defectuosos informes de los Padres de la Iglesia han de ser tenidos en cuenta, se llega a la conclusión de que no se pueden elaborar líneas definidas entre las sectas individuales. En vista de esto, hay que enumerar las sectas y su teología de forma abreviada: (1) Los denominados gnostici barbelo de Ireneo (Hær., i. 29;), cuya fuente existe en el Apocryphum Johannis, una traducción copta. (2) Los ofitas de Ireneo (Hær., i. 30; comp. Epifanio, Hær., xxxvii). (3) Los cercanos ofianos de Orígenes, que fueron conocidos por Celso. Orígenes declara que la secta en su tiempo se había prácticamente extinguido. Celso y Orígenes estaban al tanto de la gráfica descripción del mundo de esta secta, el denominado "diagrama de los ofitas." (4) Los naasenos, descritos por Hipólito. (5) Los peratæ, descritos por Hipólito. Éufrates, un maestro de esta secta, apodado por Orígenes (según Hipólito), Perático. (6) Justino el gnóstico. (7) Los setitas, descritos por Hipólito. (8) Otra secta, denominada setitas, es descrita en Epifanio, Hær., xxxix. (9) Una rama de esta secta fueron los arcónticos de Epifanio, Hær., xl. Estuvieron representados en Tierra Santa por Pedro, un ancorita, y su discípulo Eutacto los llevó a Armenia. Esos hombres fueron contemporáneos de Epifanio. (10) Idénticos tal vez con los arcónticos son los oponentes gnósticos de Plotino (Porfirio, Vita Plotini, xvi). (11) Los severianos, de Epifanio, Hær., xlv. (12) Estrechamente relacionadas con las anteriores estaban las sectas que elaboraron la Pistis-Sophia y las primeras de las obras gnósticas coptas publicadas por Schmidt. (13) Los cainitas de Ireneo (Hær., i. 31) y Epifanio, Hær., xxxvii. (14) Los nicolaítas, descritos en 1 Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: "El que tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que anda entre los siete candeleros de oro, dice esto: 2 'Yo conozco tus obras, tu fatiga y tu perseverancia, y que no puedes soportar a los malos, y […]Apocalipsis 2 en Éfeso, Pérgamo y Tiatira. Son mencionados por Ireneo (Hær., i. 26) y Clemente de Alejandría (Stromata, iiL 4). (15) Antitactæ. (16) Prodicianos: Ésta y la anterior fueron sectas antinomianas mencionadas sólo por Clemente (Stromata, iii. 4). (17) La facción descrita en Epifanio, Hær., xxvi, bajo las diversas designaciones de gnósticos, fibionitas, barbelitas, borborianos, stratióticos y codianos. Epifanio los encontró en Egipto durante su juventud, expulsándolos de una cierta localidad.

El Himno Naaseno.
Indudablemente el documento más antiguo del gnosticismo ofita es el Himno Naaseno. Expresa de la manera más simple las ideas fundamentales no sólo de los ofitas sino también de los gnósticos en general. He aquí una paráfrasis de Harnack:

"El principio generador del universo, el primero en orden fue 'la razón'; pero el segundo principio fue el primogénito 'caos' emitido; y el tercer principio fue recibido mediante el alma, que desciende de ambos. Por tanto, modelada como un ciervo tembloroso, el alma lucha por liberarse de la atadura de la muerte (fortaleciéndose por tales ejercicios). Ahora ella obtiene el dominio y ve la luz... de nuevo, en las profundidades del mal la infeliz queda atrapada en un laberinto. Entonces habló Jesús: He aquí ¡oh Padre! este ser, perseguido por las enfermedades, deambulando sobre la tierra, lejos de tu aliento, quiere escapar del caos y no sabe a dónde escapar. Por tanto, envíame, oh Padre, con los sellos en mi mano yo descenderé; atravesaré todos los eones, revelaré todos los misterios y mostraré las formas de los dioses. Entregaré el secreto del camino santo y lo llamaré gnosis."
Aquí, pues, razón y caos, el mundo inteligente y el material, están en oposición; y entre ellos está el alma humana, que pertenece a ambas esferas, luchando por lo más elevado y espiritual. El alma es incapaz de ascender por su propio poder; por tanto, un ser celestial, de acuerdo con la voluntad del principio supremo, desciende al mundo humano y redime el alma mostrando el camino a través de las esferas que la separan del mundo divino. Esas ideas primarias fueron luego diversamente ampliadas entre las varias sectas. No es mera sed de conocimiento lo que impulsa a los gnósticos a especular sobre estas materias, sino esencialmente un interés por la salvación. Porque la salvación gnóstica depende de la posesión de la gnosis respecto a esas cosas.

Rex, tenple sobre lienzo de Mikolajus Čiurlionis.Museum Čiurlionis, Kaunas
Rex, tenple sobre lienzo de Mikolajus Čiurlionis.
Museum Čiurlionis, Kaunas
Ideas cósmicas.
Como la gnosis en conjunto, los ofitas enseñan la existencia de un Ser Supremo, que está infinitamente por encima del mundo visible, cualificado como puramente espiritual, la base fundamental de todas las cosas, el punto de partida del proceso cósmico. Sus nombres son, Padre del Universo, Hombre Primordial, el "Increado", el "Inefable", el "Dios Inaccesible". Él está auto-evolucionando y por tanto se convierte en la fuente de todo ser. El primer producto de esta espontánea evolución pertenece todavía a las esferas puramente espirituales. La teología ofita tiende a separar a este Dios supremo en un número siempre creciente de entidades separadas. En el himno anteriormente referido, sólo el Hijo es mencionado además del Padre; pero una tétrada ocurre entre los ofitas de Ireneo y los naasenos y una década completa entre los gnostici barbelo, mientras que los escritos gnósticos muestran una incontable hueste de seres elevados. El modo de evolución del Ser Supremo es expuesto unas veces como generativo y otras como un proceso psicológico, combinándose frecuentemente las dos ideas. Algo de la mitología pagana yace obviamente en la raíz del asunto; lo que explica también sus ideas syzygiales, pues, en parte al menos, los ofitas procuraban interpretar los antiguos mitos como procesos psicológicos, aunque con resultados a medias y con poca consecuencia. Frente al Ser Supremo está el caos, el principio material. No obstante aquí no hay un dualismo estricto. En el himno, la frase "el primogénito caos emitido" implica que se deriva de un ser superior. En sólo muy pocos ejemplos es el caos un poder malo, un principio activo. No es la existencia del caos lo que contradice la perfección, sino más bien la mezcla de partes luminosas con elementos materiales. La mezcla, en una palabra, es la gran calamidad, la pérdida que debe ser recuperada por la redención. ¿Cómo se produjo esta mezcla? El himno señala al alma, el principio de este compuesto, como el producto común de mente y caos. Tal es la teoría de los peratæ y los setitas, mencionada por Hipólito. Esas sectas se aproximan mucho al esquema dualista, aunque no queda definido claramente. En Justino, también, el dualismo está disminuido.

Entre los ofitas de Ireneo el origen del mundo mezclado está casi completamente representado. Cuando el Padre y el Hijo engendran a Cristo del Espíritu Santo, el Espíritu, o prima femina, no pudo abarcar la plenitud de su luz efusiva y por tanto un segundo nacimiento resultó de la abundancia y efervescencia de los numerosos atributos del primer masculi, a partir de la primera femina. Éste fue la Sophia o Prunicos, también llamada Sinistra, un ser bisexual. Esta sabiduría no pertenece ya a la esfera de lo incorrupto, sino que se convierte en el instrumento del proceso cósmico. Prunicos asciende una vez más a los elementos y al unirse éstos con ella surge el mundo mezclado. Prunicos ahora expande el cielo (el firmamento o estrellas fijas) con su cuerpo y engendra a los siete arcontes, que son los espíritus planetarios, Ialdabaoth, Iao, Sabaoth, Adoneus, Eloëus, Horeus y Astaphæus. Esos arcontes ya no tienen un conocimiento del mundo superior y continúan el proceso generador descendiente. Primero los ángeles vienen a ser, luego, engendrada la materia por Ialdabaoth en ira, surge el Nus serpentiformis o "mente en forma de serpiente" y los poderes del mal; finalmente, los seres humanos. Considerablemente más complejo es el universo de las esferas divinas y el mundo humano en Pistis-Sophia. También en los otros escritos coptos la esfera intermedia está poblada con una numerosa progenie.

La noche, Poema del Atlántico,óleo sobre lienzo de Néstor Martín Fernández de la Torre.Museo Néstor, Las Palmas de Gran Canaria
La noche, "Poema del Atlántico",
óleo sobre lienzo de Néstor Martín Fernández de la Torre.
Museo Néstor, Las Palmas de Gran Canaria
Hombre, revelación y redención.
El dilema ofita es cómo el hombre, que tan evidentemente pertenece al mundo material y es una criatura de las fuerzas materiales, al mismo tiempo es portador de una afinidad con el mundo superior. La solución es que la creación del hombre fue en sí misma un comienzo de su redención o una separación de la inapropiada mezcla. Ahora bien, los hombres no son todos semejantes. Los ofitas, en común con otros gnósticos, son deterministas. E Hipólito expresamente acentúa la doctrina de la clasificación humana entre los naasenos, que discriminan al "intelectual o angélico", al "espiritual" y al "terrestre" como tres iglesias distinguidas la una de la otra. Pistis-Sophia trata con una multitud de clases de hombres. Junto con muchos otros factores, la constelación predominante en el nacimiento determina a qué clase pertenecerá un hombre. La religión astral influencia a la filosofía cósmica de estas sectas considerablemente. Un conocimiento comparativo de Dios está de acuerdo incluso con el paganismo. Las naasenos alegorizan todo lo posible los mitos, ideas y prácticas místicas paganas, hallando en todas partes sugerencias escondidas de las más elevadas verdades. Homero es empleado igual que el Antiguo Testamento. Justino conoce un intento de revelar la gnosis redentora a los paganos. La idea usual es que los paganos, seducidos por espíritus subordinados, los adoraron como sus dioses. Los ofitas, en común con otras sectas gnósticas, comparten la opinión de que el Dios de los judíos es sólo el demiurgo, quien pretendió para el pueblo de Israel ser el Dios supremo. Consistente con esa actitud hacia la religión de Israel, hay una crítica singular de la historia bíblica. Los peratæ, cainitas y borborianos se alinean con todos esos caracteres a los cuales el Antiguo Testamento presenta como bellacos y los convierten en siervos del verdadero Dios y enemigos dadores de luz del demiurgo. Otras sectas sólo presentan una variación de la versión bíblica del episodio del paraíso. La serpiente ministró a los poderes benéficos y trajo a los hombres la gnosis del Dios supremo y de la inferioridad del demiurgo. Aquí, también, la serpiente puede ser tratada apropiadamente. Como un espíritu malo, este animal se encuentra entre diversas sectas. Pero Ireneo, incluso en su tiempo, observa que la serpiente era diversamente representada y según su testimonio algunos identifican a Sofía misma con la serpiente. De nuevo, ocupa una posición equívoca, a la vez como ser malo y como el redentor y portador de la gnosis que es necesaria para la salvación. De hecho, hay una mención incluso a la adoración de la serpiente. El problema de la redención es liberar de su falsa conjunción con la materia a los atributos de la esfera divina de la luz. Esta conjunción existe principalmente en los hombres, al menos entre los espirituales. Pero igualmente aparece en Sofía, en tanto ella juega una parte en el ámbito de las ideas de las sectas. Hay trasladado al mundo superior, no sólo lo que se derivó de Sofía, sino la persona del hombre mismo; sólo se eliminó el material añadido. La redención propiamente consiste parcialmente en el debilitamiento de los poderes mundanos y parcialmente en la revelación del conocimiento que otorga a su poseedor el dominio sobre esos poderes. El portador de la salvación es invariablemente un ser del mundo más elevado, el Soter o Cristo; y permanece, en cada ejemplo, más o menos estrechamente asociado con la personalidad de Jesús. A partir de ahí los ofitas no borran el carácter del cristianismo como religión histórica y redentora; pero el Salvador de los pecadores lo cambiaron por un ser celestial que trae conocimiento a los hombres sobre la esfera divina y los eleva. La unión de este ser celestial con el hombre Jesús la conciben en diversas formas. Para algunos tuvo lugar en su nacimiento; para otros a la edad de 12 años y para otros en su bautismo. Sin embargo, la materia no es tan gran problema para los ofitas como llegaría a ser para la teología de la Iglesia, porque, en el caso de la encarnación divina no es en absoluto el gran hecho decisivo para la salvación, sino que la redención más bien consiste principalmente en la revelación de la gnosis redentora. Tampoco los sucesos en la vida de Cristo tienen ningún valor salvador, tal como su muerte y resurrección. Como mucho, esos sucesos son susceptibles de una interpretación simbólica. Tampoco hay nada que hacer con una expiación, la cual es innecesaria por razón de que, bajo el mismo determinismo de la gnosis, no puede haber cuestión de culpa en la premisa. El sujeto inocente envuelto en la materia debe ser liberado mediante el contacto con lo espiritual, cuyos resultados los logra la gnosis o la revelación del mundo superior y los ritos redentores.

Cíclope de Odilon Redon.Otterlo Rijksmuseum Kröller Müller
Cíclope de Odilon Redon.
Otterlo Rijksmuseum Kröller Müller
Los misterios.
En primer lugar, la obra de redención simplemente lleva a las almas la posibilidad de entrar a la esfera de la luz, aunque la realización de esta entrada está todavía amenazada por toda clase de dificultades. El alma debe ser purificada de elementos inmundos por medio de ceremonias prescritas y debe aprender las fórmulas mágicas que ayudan a protegerla contra las maldades de los arcontes. Esas ideas aparecen incorporadas en la gnosis en la mayoría de las sectas ofitas. Son también prácticamente el producto más importante de la secta. En los documentos coptos el número de sus efectos se multiplica increíblemente. Esta expansión la promovió la disciplina penitencial, en la que contra los pecados recurrentes tras la participación en los sacramentos expiatorios tuvieron que diseñarse nuevos misterios. Como es obvio, este sacramentalismo artificial neutraliza todo interés moral. La confianza del creyente descansa totalmente en los misterios. Por medio de ellos obtiene el alma ese estado en el cual ningún poder hostil puede ya molestarla más. Tal santidad ceremonial ocurre sólo entre algunas sectas ofitas más antiguas. Pero sabemos muy poco del asunto por los tratados sobre la herejía, porque esos sacramentos eran secretos y no se comunicaban a los no iniciados. Por eso en el himno naaseno Jesús está representado diciendo: "Descenderé con los sellos en mi mano", con alguna implicación obvia evidentemente a tales ritos místicos. Los misterios consisten en mostrar las formas de los dioses y en manifestar el secreto del camino santo, tal como afirma el himno. Este santo camino es el único que el alma espiritual debe seguir, cuando liberada del cuerpo ha de tener entrada en la divina esfera. Los dioses son los arcontes, quienes obstruyen ese camino. Por tanto, el alma debe ser exactamente consciente de la serie sucesiva de esos seres y saber lo que dice cada uno mediante una contraseña efectiva. Algunas veces, como en los documentos coptos, consiste de meros sonidos conglomerados sin sentido, como los encontrados en los papiros de magia antigua. Aquí también la religión ha descendido al grado más inferior de la adivinación. La conquista de los obstáculos en el camino al mundo del mas allá encuentra un lugar también en los relatos apócrifos de los apóstoles, notablemente en las oraciones de los apóstoles antes de su muerte. Esos hechos apócrifos no son atribuibles a ninguna secta definida, sino productos de un tipo vulgar de gnosis. Pero están libres de magia y Dios es invocado simplemente para que ayude contra esos poderes adversos. La moralidad se desprecia, ya que todo el interés de los hombres se concentra en la magia redentora. Las sectas son tanto libertinas, practicando los excesos más abominables, como ascéticas. La historia de las sectas ofitas es la de una continua degeneración, por lo que la Iglesia en general las venció fácilmente.