Historia
ORDALÍA
- Definición y carácter
- La prueba de fuego
- Agua
- Otras ordalías
- Entre los pueblos primitivos
- Códigos no cristianos
- En el Antiguo Testamento
- El cristianismo
- Posición eclesiástica oficial
Definición y carácter.
Ordalía es una forma de juicio para determinar la culpabilidad o inocencia, en la que se supone que una inteligencia sobrehumana controla la operación y guía al resultado correcto.

de Giotto di Bondone en la iglesia de San Francisco,
Asís, c. 1295-1300

Museo Episcopal de Vic, Barcelona
En el caso del fuego, es muy persistente el método de caminar con los pies descalzos sobre ascuas ardiendo o pasar entre las llamas. No es infrecuente poner la mano en el fuego o saltar a través de las llamas. Pero mucho más usual es el uso de hierro candente, muy frecuente en la forma de arados (siete, nueve, diez o doce, números sagrados todos ellos) calentados hasta al rojo vivo, caminando el sujeto con los ojos vendados, cuando la suerte dirige el asunto, o pisando sobre cada uno, dependiendo la decisión entonces del grado de daño infligido. Común es llevar en la mano un hierro candente, a veces de forma no descrita, que puede ser un arado o una bola de peso determinado o sin determinar, una distancia señalada y arrojarlo o ponerlo en un punto definido o receptáculo. En raros casos el hierro era aplicado a la lengua. Tras portar el hierro, generalmente las manos eran envueltas y selladas por los oficiales que dirigían la ordalía y las envolturas eran quitadas al tercer o último día, inspeccionándose las heridas hechas. La extensión, o presencia o ausencia, del daño determinaba la culpa o inocencia del sospechoso. Según las leyendas indias, norse y cristianas, las reliquias sagradas quedaban sujetas a la prueba de fuego y si salían indemnes se establecía su autenticidad. Es un hecho interesante que en la cristiandad los abades fueron a veces los guardianes del hierro usado, que a veces recibían la bendición episcopal. Era inusual la prueba por metal fundido que aparece sólo en círculos zoroástricos.
Agua.
las pruebas por agua fueron muy numerosas y diversas, al facilitar esta sustancia una variedad de formas de uso. Era empleada fría, una vez que se pronunciaba una invocación o imprecación sobre la misma por el oficial religioso judicial; se daba pura como una poción, suponiéndose que la imprecación traería mal al receptor en caso de culpa; o se mezclaba con alguna sustancia inocua en sí misma, pero que supuestamente obraría mal en el caso de culpa (de esta manera era el agua de los celos hebrea), tal como cuando el agua se bebía pura; o se añadía un veneno, siendo la idea que los poderes sobrehumanos protegerían al inocente del daño. O bien el sospechoso era arrojado al lago o río, asumiéndose que el agua como elemento puro y purificador rechaza a los culpables de impureza; a veces se empleaba el principio de la contrabalanza, metiéndose al sospechoso en un saco y una piedra en otro, siendo los dos arrojados juntos al agua; si el hombre flotaba, era inocente; por esta misma prueba los celtas y teutones determinaban la legitimidad de los hijos, siendo los que flotaban tenidos por legítimos. En la India se practicó la auto-inmersión mientras se disparaba una flecha y era recuperada, siendo una mera prueba de habilidad contener la respiración. Una forma legendaria atribuye al agua fría el poder de escaldar al culpable que se atreve con la prueba. Mucho más común fue el uso de agua caliente, ocupando el lugar del arado y la bola descritas anteriormente. El método usual era depositar algún objeto, una piedra, anillo, pieza de metal o semejante, en un caldero de agua cuya ebullición mantenía al objeto en movimiento; el sospechoso era entonces obligado a meter su mano y brazo en el agua y sacar el objeto. En el caso de los ainus la decisión depende del grado de daño recibido. En circunstancias menos primitivas la mano es envuelta y sellada y el juicio se interpreta como en el caso de las ordalías del fuego. Esta prueba está precedida por exorcismos o imprecación del elemento, siendo la dirección religiosa de la prueba el acompañamiento invariable. En la India y en otras partes se sustituye el agua caliente por aceite caliente o mantequilla fundida.
Otras ordalías.
Mientras que el fuego y el agua, posiblemente, al ser dos elementos universalmente empleados en ceremonias de purificación, son los más usados, hay otras sustancias y métodos comunes.
(1) La tierra se usa, como en la India, al tomar un puñado y ponerlo en la boca del sujeto, tras lo cual jura su inocencia; en el ritual hebreo se tomaba polvo o tierra del suelo del tabernáculo; en África se toma de un lugar que supuestamente está embrujado por los espíritus; en Australia, en caso de un derecho disputado sobre la tierra, se toma tierra de la zona bajo discusión.
(2) La balanza se emplea en la India; el sospechoso es primero pesado exactamente y tras el intervalo se pesa de nuevo tras la imprecación "Tú, oh balanza, eres la mansión de la verdad, tú fuiste antiguamente creada por los dioses; declara la verdad y límpiame de toda sospecha. Si soy culpable, o venerable como mi propia madre, entonces abáteme, pero si soy inocente, elévame." (Citado por H. C. Lea, Superstition and Force, p. 295, Filadelfia, 1878). Si el platillo se levanta es declarado inocente. En el cristianismo esta forma de ordalía se empleó en los juicios contra las brujas, siendo la Biblia usada como contrapeso en Inglaterra, Holanda, Hungría y otros países.
(3) Como ya se ha dicho en la ordalía del agua a veces se mezclaba veneno. El veneno también se empleaba solo, variando la sustancia particular con el entorno, necesitándose que se produjera un milagro para que la inocencia fuera declarada. Esto es especialmente común en África, particularmente en casos de brujería y allí el veneno de una legumbre es el medio ordinario empleado, siendo responsable de miles de muertes anualmente.
(4) Bastante común es lo que entre los anglosajones fue denominado corsnæd. El pueblo citado tomaba una pequeña porción de pan o queso consagrado por las ceremonias usuales y lo administraba al sospechoso, suponiéndose que el culpable era incapaz de tragárselo. En la India tomó la forma de una especie de arroz consagrado por las invocaciones a los dioses, mientras que entre las tribus dravídicas se usa la sal en la misma manera. Fue casi inevitable que en el cristianismo todo esto se trasmitiera al uso de la hostia, siendo acompañada por una oración a Dios o Cristo para comprimir la garganta del culpable, de modo que fuera incapaz de tragársela. Que la autosugestión jugaba su papel está más allá de toda duda. Hildebrando empleó este sistema contra Enrique IV, quien se negó a la prueba.
(5) El uso de símbolos religiosos era común, como cuando en África un fetiche se pone en la mano y se realiza el juramento de expurgación. Semejante razonamiento originó en el cristianismo el uso de la cruz. Aquí la ordalía puede ser singular, dual o plural, el sospechoso, o el acusador y defensor, o ellos y sus testigos están con los brazos en cruz, siendo el primero en bajarlos el que pierde la causa.
(6) Se empleaba la suerte, que se consideraba especialmente efectiva a la hora de que la divinidad señalara manifiestamente al inocente.
(7) En regiones cristianas desde el siglo XIII se usaron las andas. Un sospechoso de asesinato era llevado ante la presencia del cadáver de una persona asesinada para tocarlo, siendo la creencia que al contacto con la persona culpable el cadáver sangraría de nuevo. En la Edad Media tardía se amplió esta forma especialmente contra los judíos, que fueron acusados de matar niñas cristianas.
(8) El juramento, ya sea actual o implícito, está contenido en todo lo anterior, aseverando la persona sometida a ordalía su inocencia en forma solemne. Es una apelación a la divinidad en forma directa y entre los pueblos atrasados es todavía una creencia supersticiosa que el perjurio resultará en una inmediata visitación punitiva de Dios en forma física.
Entre los pueblos primitivos.
El campo de la ordalía es el mundo. En África esta institución florece. Entre los barotse la ordalía del agua caliente se usa para detectar a los adivinos y si la piel se despega es señal de culpabilidad. Se usa la prueba vicaria, dándosele el veneno a las aves de corral y la muerte del animal demuestra la ofensa. O el veneno es bebido por el individuo acusado y la muerte revela su culpa. O una pluma se quita del ala de un ave de corral y es puesta en la lengua del sospechoso; si la pluma se dobla se demuestra su inocencia. En Madagascar se bebe un licor inocuo y en caso de culpa se muestra venenoso. En Ceram la comida puesta en una espada cumple el mismo propósito y en Teninmber el sospechoso bebe su propia sangre en la que una espada se ha sumergido. Un samoyedo bebe agua a la que pólvora y tierra se han añadido y en la que una espada ha sido sumergida e invoca la enfermedad, la pólvora y la espada contra sí mismo si es culpable, teniendo los malayos una costumbre paralela. Los balineses usan un tazón de agua pura. No es infrecuente que el elemento de la ordalía se efectúe en la iniciación en los misterios de las tribus, siendo el propósito descubrir la idoneidad de los candidatos ante los espíritus, que son patronos de los misterios.
Códigos no cristianos.
El instinto conservador nativo del hombre justifica una costumbre tan universal entre los pueblos primitivos, que se perpetúa incluso entre los más avanzados y llega a ser parte de un procedimiento judicial reconocido. En Babilonia, en el código de Hammurabi se demanda la ordalía del agua al arrojar al "río sagrado" al sospechoso de adivinación o adulterio, demostrándose su inocencia si flota. En el zoroastrismo el Vendidad (iv. 54-55) especifica una ordalía del "agua, azufre, oro que conoce la verdad", pero el contexto no arroja luz sobre el método empleado. En iv. 44-46 el agua hirviendo es el medio. El Shayast la-Shayast menciona la única ordalía de metal fundido que, derramado sobre el cuerpo o pecho del creyente, es inocuo e incluso placentero; pero a los pecadores les devora la carne; la misma fuente (xiii. 17) se refiere a las seis ordalías calientes del Husparam (Sakadun) Nask. El Dadistani Dinik (xxxxvii. 74) se refiere a una ordalía de veneno que evidentemente el litigante procura evadir. El Dinkart (iv. 33) menciona el fuego y el hierro fundido. En la India los Institutos de Visnú regulan el uso de ordalías y nombra a aquellos que las realizan teniendo, mientras toman el juramento, una brizna de grasa o de sésamo o de plata u oro; también se menciona la libación sagrada de tres puñados de agua en los que se ha lavado una imagen, la balanza, el fuego, el agua y el veneno. En una ordalía de fuego de la India en el código de Yajnavalkya el sujeto bañado se frota las manos con salvado de arroz, con una serie de siete objetos vegetales y con cebada humedecida con cuajada y luego invoca al fuego: "Tú, oh fuego, que invades todas las cosas; oh causa de pureza, que das evidencias de virtud y pecado, declara la verdad en mi mano." Entonces lleva el hierro candente a la distancia estipulada.
En el Antiguo Testamento.
En el Antiguo Testamento se da un caso típico de ordalía, estando todo el proceso bajo la protección y dirección de las autoridades religiosas (11 El SEÑOR habló además a Moisés, diciendo: 12 Habla a los hijos de Israel, y diles: "Si la mujer de alguno se desvía y le es infiel, 13 teniendo alguno relaciones carnales con ella sin que su marido se dé cuenta, ni sea descubierta (aunque ella se […]Números 5:11-31). La mujer sospechosa trae una ofrenda al sacerdote. En el agua que ha sido consagrada por el sacerdote echa polvo del suelo del tabernáculo y esta mezcla es bebida por la mujer, mientras el sacerdote pronuncia sobre ella una promesa de inmunidad de daño en caso de inocencia, que se convierte en una terrible imprecación si es culpable, a lo que la mujer da su asentimiento. La promesa o imprecación es escrita en un libro y luego borrada con parte del agua de la ordalía. Después el sacerdote toma la ofrenda de la mano de la mujer, la mece ante el altar y quema un puñado de ella; luego la mujer bebe el resto de la bebida y se marcha libre si es inocente; en el caso de culpabilidad se supone que sufrirá la muerte en una forma horrible por la acción de la poción que ha bebido. Lo esencial de la ordalía se empleaba en el uso de la suerte, como cuando la ofensa de Acán fue descubierta (13 Levántate, consagra al pueblo y di: "Consagraos para mañana, porque así ha dicho el SEÑOR, Dios de Israel: 'Hay anatema en medio de ti, oh Israel. No podrás hacer frente a tus enemigos hasta que quitéis el anatema de en medio de vosotros.' 14 "Por[…]Josué 7:13-26) y en el caso de la ruptura de la prohibición por Jonatán (36 Entonces Saúl dijo: Descendamos contra los filisteos de noche, tomemos despojo de entre ellos hasta el amanecer, y no dejemos ni uno de ellos. Y ellos dijeron: Haz lo que te parezca bien. Entonces el sacerdote dijo: Acerquémonos a Dios aquí. 37 Y […]1 Samuel 14:36-45). Intérpretes rabínicos sostienen que en Y sucedió que al día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado, y yo ahora voy a subir al SEÑOR, quizá pueda hacer expiación por vuestro pecado.[…]Éxodo 32:30 el agua bebida en la que se mezcló el becerro de oro de Sinaí fundido fue una ordalía, haciendo el oro rojas las barbas de aquellos que habían adorado al ídolo. Como exégesis, se trata por supuesto de un error, pero es interesante porque desvela la continuidad de la mentalidad de la ordalía entre los judíos.
El cristianismo.
Los pueblos que fueron convertidos al cristianismo trajeron con ellos esta institución, dándose durante un tiempo sanción religiosa a su empleo. Más aún, el estatus legal del proceso se demuestra por la frase usada en documentos de la forma judicium ferri, "juicio por hierro", en el hecho que el peso del hierro era en algunas partes fijado por ley y el método de uso se determinaba de la misma manera, mientras que la mano, tras ser envuelta, era sellada por la firma del juez. El proceso como medio judicial se incorporó en varios códigos europeos desde el siglo octavo al doce, entre los sálicos, visigodos, anglosajones y lombardos, desde Inglaterra a Hungría y desde Noruega a España e Italia. La relación con la Iglesia se muestra por el hecho de que la ordalía iba a veces precedida por dos días de ayuno a pan y agua en el caso de la ordalía por hierro, a tres días si se usaba el agua y la prueba tenía lugar tras la recepción del sacramento, de que (como en España) el obispo bendecía el hierro, que a veces los abades eran los custodios de los instrumentos usados, que la Inquisición recurrió a ello, que tales imprecaciones se usaron en el procedimiento sacramental como: "Este cuerpo y sangre de Nuestro Señor Jesucristo sea para ti este día una manifestación" (E. Baluze, Miscellanea, edición de J. D. Mansi, ii. 575 etc. 4 volúmenes, París, 1761-64) y que el exorcismo del agua se llevó a cabo con el uso de varias fórmulas todavía preservadas en Baluze. En muchos casos hubo una ceremonia solemne en la iglesia, mientras que el agua, la tierra o arados se ponían en el pórtico de la iglesia y rociados con agua bendita. A los eslavos de Mecklenburgo (para citar sólo un ejemplo de muchos) cuando se convirtieron se les mandó que se abstuvieran de hacer juramentos en árboles sagrados, fuentes y semejantes, y de llevar criminales para ser juzgados por hierro candente (E. Lindenborg, Scriptores verum Germanarum, p. 215, Francfort, 1609). Hincmaro de Reims defendió sobre fundamentos simbólicos la ordalía del agua hirviendo, ya que combinaba los elementos del fuego y el agua y de esta manera representaba el juicio final y el diluvio (De divortio Lotharii, vi). La ordalía del agua fría la defendió sobre la misma base como lo hicieron los no cristianos: "La naturaleza pura del agua reconoce como impuros y rechaza como incompatible la naturaleza humana que está contaminada con la culpa."
Posición eclesiástica oficial.
No obstante, la actitud oficial de la Iglesia no fue consistente. Varios sínodos dirigieron, aprobaron o recomendaron su uso (Salzburgo, 799; Maguncia, 848; Soissons, 853; Worms, 868; Tribur, 895; Tours, 925; Selingenstadt, 1023; Maguncia, 1028; Auch, 1068; Gran, 1099 y Reims, 1157, contra los cátaros). Gregorio VII (1073-85) la aprobó y usó; Calixto II la aprobó en Reims (1119). Otros eclesiásticos además de Hincmaro la defendieron, tales como Guiberto de Nogent y Juan, obispo de Avranches (1061); Ivo de Chartres declaró sus decisiones indisputables, mientras que Honorio de Autun la defendió como una prerrogativa de su orden (los benedictino). En 1182 la abadía de La Seauve recibió el derecho de disfrutar de los ingresos procedentes de las tasas impuestas para el proceso. No obstante, hubo una intermitente protesta desde el principio. Avito de Vienne en el siglo sexto objetó contra el uso de la apuesta en la guerra; Agobardo de Lyón escribió dos obras contra la ordalía; el papa León IV (847-855) la condena, como hicieron Esteban V (885-891), Silvestre II (999-1003), Alejandro II (en el cuarto concilio de Letrán, 1215, que prohibió las ceremonias eclesiásticas en las ordalías) y Honorio III (1216-27). El poder civil muestra la misma fluctuación. Carlomagno sancionó la ordalía de la cruz entre sus descendientes en casos de disputa sobre territorios; Ludovico Pío la prohibió (816); su hijo, Lotario, primero siguió a su padre y luego la sancionó; Enrique IV en 1219 instruyó a oficiales judiciales a que emplearan otros métodos, lo que fue prohibido por la Iglesia; Alejandro II de Escocia (siglo XIII) la prohibió, como hizo el código napolitano de 1231. Aunque la ordalía fue usada bajo auspicios cristianos al menos ya en el siglo sexto, todavía se hacía a finales del siglo XIII en Alemania, sobreviviendo en España hasta el XVI. Durante el siglo XVI la ordalía del agua fría se recuperó en Alemania para el juicio de las brujas y en el XVII fue un procedimiento judicial reconocido en Francia. Jacobo I de Inglaterra defendió la ordalía y en su tiempo se empleó en Escocia y en el siglo XIX en Bélgica; mientras que sobre la base de una confesión procurada por el uso de las andas se obtuvo una convicción en el estado de Nueva York en 1824, recogida en los libros de leyes.