Historia

ORGULLO

Orgullo es un término que denota un sentimiento de autosuficiencia, usualmente manifestado en la arrogancia propia y el desprecio del valor de otros.

La construcción de la torre de Babel, Breviario Grimani, 1510-1520. Venecia, Biblioteca Nazionale Marciana, Ms. lat. XI67 (7531)
La construcción de la torre de Babel, Breviario Grimani,
1510-1520. Venecia, Biblioteca Nazionale Marciana,
Ms. lat. XI67 (7531)
La palabra se usa tanto en el sentido religioso como ético, pero las dos formas de orgullo están estrechamente relacionadas, ya que el orgullo hacia Dios está también dirigido contra la sociedad, mientras que la arrogancia hacia los semejantes se convierte en arrogancia hacia Dios. Actualmente la palabra se emplea principalmente en el sentido ético. Sin embargo, en la Biblia, donde el orgullo se contrasta con la humildad, es el sentido religioso el que prevalece. Dios detesta "la mirada altiva" (ojos soberbios, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente,[…]Proverbios 6:17) y a sus ojos toda manifestación de orgullo es una "abominación" (Y El les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos ante los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, porque lo que entre los hombres es de alta estima, abominable es delante de Dios.[…]Lucas 16:15). En el Nuevo Testamento el contraste del Antiguo Testamento entre orgullo y humildad es el fundamento de la distinción entre piedad farisaica y verdadera religión. Mientras que la humildad es el sentimiento de dependencia que necesariamente acompaña a la fe y el amor a Dios, el orgullo es esa autoconfianza, o justicia propia, que impide la recepción de la gracia de Dios en Jesucristo. Considerado éticamente, el orgullo consiste en auto-exaltación, con el consiguiente desprecio hacia los otros. En el campo religioso la peor forma de orgullo es la espiritual, que conlleva el peligro de la hipocresía (11 El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: "Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos. 12 "Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de tod[…]Lucas 18:11-14). Ya que la conciencia religiosa normal incluye la confianza absoluta en Dios, mientras que el orgullo se caracteriza por la confianza en uno mismo, es evidente que el orgullo es un obstáculo para la salvación. La transición del estado pecaminoso al estado de gracia es posible sólo en la experiencia de la absoluta dependencia de Dios y de la profunda impotencia para salvarse uno mismo. Por su misma naturaleza, la fe excluye al orgullo. Sin embargo, el orgullo persiste en la vida cristiana como una mancha y una señal de debilidad.

La caída de Satanás, grabado de Gustavo Doré
La caída de Satanás, grabado de Gustavo Doré
La noción de orgullo cambió completamente por el surgimiento y desarrollo del catolicismo. Por la autoridad de la jerarquía romana la sumisión a la Iglesia y sus enseñanzas sustituyó a la sumisión a Dios por la fe y cualquier intento de separarla de la Iglesia fue contemplado como arrogancia y auto-exaltación. De ahí que el orgullo se convirtió para la Iglesia católica en el pecado básico. Ya que en las órdenes monásticas la obediencia (es decir, humildad y auto-renuncia) era el principal requisito, cualquier independencia refractaria era identificada con el orgullo. Mediante esta supresión de la personalidad, el orgullo, o superbia, se concibió en la categoría de lo peor, como la misma raíz del pecado. Agustín repetidamente caracteriza la superbia como el pecado básico y principal, la fuente de los demás pecados y alaba la obedientia como la maxima virtus. Prudencio denomina a la superbia "raíz de todo mal." Esta concepción la introdujo en el escolasticismo Pedro Lombardo en las "Sentencias." Él categoriza a la superbia como el primero de los siete pecados capitales y deduce de ella los demás. Explica la caída del primer hombre e incluso la del diablo. La caída del hombre todavía se atribuye al orgullo (el deseo de "ser como Dios"), que hace de lo que ha de ser explicado la explicación, pues el origen del pecado ha de explicarse, y como el orgullo es pecado, debe demostrarse de dónde surge el orgullo. Si la esencia del pecado es el egoísmo, el orgullo no puede ser contemplado como un pecado especial ya sea hacia el hombre o hacia Dios; en ambas relaciones es la evidencia de una falsa y exagerada estimación de la dignidad propia, en lo cual consiste el pecado.