Historia

ORTODOXIA Y HETERODOXIA

Ortodoxia se refiere a una adhesión consciente a la fe cristiana tal como está enseñada en la Biblia (o en los credos ecuménicos) y heterodoxia a una divergencia de tal enseñanza.

Derivación.
Los conceptos no aparecen en la Biblia, pues frases tales como las de 9 reteniendo la palabra fiel que es conforme a la enseñanza, para que sea capaz también de exhortar con sana doctrina y refutar a los que contradicen. 13 Este testimonio es verdadero. Por eso, repréndelos severamente para que sean sanos en la fe, […]Tito 1:9,13; Como te rogué al partir para Macedonia que te quedaras en Efeso para que instruyeras a algunos que no enseñaran doctrinas extrañas,[…]1 Timoteo 1:3; Retén la norma de las palabras sanas que has oído de mí, en la fe y el amor en Cristo Jesús.[…]2 Timoteo 1:13, no se corresponden con la antítesis expresada mediante esos términos. Sin embargo, los pasajes citados proporcionan el fundamento del concepto de ortodoxia, ya que Pablo manda que la enseñanza cristiana sea conforme a las palabras pronunciadas por Cristo y sus discípulos, siendo igual autoridad afirmada para ambos en pasajes tales como 20 Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. 40 El que os recibe a vosotros, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. […]Mateo 10:20,40; El que a vosotros escucha, a mí me escucha, y el que a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y el que a mí me rechaza, rechaza al que me envió.[…]Lucas 10:16; En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre.[…]Juan 14:12, que ponen el testimonio de los apóstoles bajo la inspiración directa del Espíritu Santo. Aunque la Iglesia, en su establecimiento del canon de la Escritura, definitivamente reconoció esta norma de doctrina, no procedió inmediatamente desde la Biblia, ya que siempre intervino la interpretación general de la Palabra y la creencia general de la cristiandad. Ambos factores progresaron, aunque no simultánea y directamente; en tal forma que el tiempo actual, con todas sus herramientas históricas y filológicas en exégesis, se queda corto de la fe viva del período patrístico o de la Reforma, mientras que la enseñanza de la Iglesia entonces hizo un progreso que no puede ser igualado. Si el significado de la ortodoxia se ha de tomar, en su sentido más general, como conformidad con las doctrinas prevalecientes de la Iglesia, se sigue que la tal ortodoxia no es una entidad constante, pues en el curso del tiempo una creencia puede ser ortodoxa en un momento y heterodoxa en otro. Esta evolución puramente histórica se complica además por las divisiones de la Iglesia, dando así origen a una ortodoxia luterana, una reformada, una católica y una griega, además de la ortodoxia de los más variados grupos. Esto desemboca en la aplicación más amplia de los términos, pero un sentido más estrecho se aproxima al considerar en qué medida se puede esperar la conformidad de los miembros de la Iglesia con la doctrina de la Iglesia. Aunque los términos se usan raramente en referencia a los laicos y los no teólogos, todos deberían ser instruidos de tal modo que puedan dar razón de la fe que hay en ellos (comp. Considerad la paciencia de nuestro Señor como salvación, tal como os escribió también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le fue dada.[…]2 Pedro 3:15). Quienes dan instrucción religiosa, por otro lado, deben estar en conformidad con la enseñanza de la Iglesia convirtiéndose la ortodoxia de importancia decisiva para el clero y los teólogos, pues ellos expresamente tienen la obligación de defender y presentar las enseñanzas de la Iglesia a cuyo servicio entran. Pero no sólo deberían dar sermones y enseñanzas ortodoxas, sino ser ortodoxos ellos mismos. Incluso concediendo que el maestro académico y el escritor teológico deberían tener un horizonte más amplio que el clero general, no obstante ninguna Iglesia puede disociar su teología de la relación con el credo que profesa hasta permitir que el teólogo cambie la bandera de la Iglesia por la ciencia liberal. Al mismo tiempo, surge la cuestión de donde cesa la ortodoxia y comienza la heterodoxia y hasta donde la heterodoxia ha de ser tolerada antes de que se convierta en error auténtico.

Desenvolvimiento histórico.
Al responder a este problema, Marheineke, en Studien (1807) muestra en los tres primeros siglos el desarrollo gradual de una norma fija y autorizada de doctrina por el desenvolvimiento de la regla de fe, los trabajos de los Padres de la Iglesia y el episcopado católico. La cristalización de la doctrina supuso dos elementos, el divino, que aseguraba el fundamento de la fe cristiana (es decir, el correcto entendimiento de las Escrituras) y el humano, que elaboró la transición a una ortodoxia estereotipada que socavó la vida espiritual de la Iglesia griega más y más desde el tiempo de Juan de Damasco. En la Iglesia occidental, por otro lado, los papas, más por negligencia que por intención, dieron amplio campo durante toda la Edad Media a conceptos y presentaciones individuales de las doctrinas de la Iglesia. Un gran cambio se gestó en la Reforma, pues los protestantes no sólo hicieron para ellos mismos credos formales, sino que obligaron a otros a hacer lo mismo. Por tanto, el siglo XVI fue el período de los credos y el XVII el de la ortodoxia. No sólo fue verdad esto en el protestantismo, especialmente en Alemania, sino que en Francia, durante el mismo periodo, la ortodoxia católica, especialmente la jesuita, libró su gran batalla contra el jansenismo y la Iglesia griega, despertada de su apatía por Cirilo Lucar, formuló de nuevo sus doctrinas en la "Confesión" de Petrus Mogilas. Cuando la ortodoxia se convirtió en un ídolo e intentó afirmar su despotismo exclusivo sobre la Iglesia, se produjo su caída. Pero el mismo torrente de heterodoxia en el siglo XVIII pronto reveló que un muro había sido removido, no pudiendo el pietismo ni el sobrenaturalismo resistir los asaltos del racionalismo, la Ilustración, el escepticismo y la especulación. A pesar de todo esto, la fe gradualmente halló una base más firme, aunque no había retorno, por la misma naturaleza de las cosas, al siglo XVII.

Conflictos en América y Gran Bretaña.
La ortodoxia y heterodoxia reciben una aplicación diferente según haya una iglesia establecida o un credo vinculante que ha de ser interpretado por una autoridad constituida, o un grupo de iglesias más o menos conjuntadas con una declaración de fe sujeta a revisión o susceptible de un considerable margen de explicación. En América y Gran Bretaña este asunto ha producido una variedad de condiciones. En América, por ejemplo, hacia mediados del siglo XVIII, la posición arminiana sobre el libre albedrío y el pecado original representada por Daniel Whitby († 1725) y John Taylor († 1761) fue catalogada por Jonathan Edwards y otros como heterodoxa, peleando contra ella como el enemigo mortal de la religión en Nueva Inglaterra. Posteriormente, con el surgimiento del unitarismo, en las iglesias congregacionales de Nueva Inglaterra la línea entre ortodoxia y heterodoxia fue claramente establecida por Noah Worcester y Moses Stuart, por un lado, y por otro por Heny Ware, W. E. Channing y Andrews Norton. La siguiente controversia emergió casi simultáneamente en las iglesias presbiteriana y congregacional. En la Iglesia presbiteriana, en relación con el movimiento que resultó en la organización de la rama Nueva Escuela, fue juzgado y condenado Albert Barnes por su presbiterio y posteriormente absuelto por la Asamblea General y Lyman Beecher fue juzgado, pero absuelto, por su defensa de la universalidad de la expiación. Unos pocos años más tarde Horace Bushnell fue repetidamente amenazado con procesos por algunos de sus colegas en el ministerio en Connecticut por supuestos escritos heréticos sobre la educación cristiana, la Trinidad y la expiación. Esos movimientos fueron abortados finalmente y las enseñanzas sospechosas cedieron su lugar a otras acreditadas doctrinas de las respectivas iglesias. Hacia finales del siglo XIX otros dos movimientos aparecieron en los mismos cuerpos religiosos. El profesor C. A. Briggs del Union Seminary Theologcal (presbiteriano), fue juzgado por herejía por el presbiterio de Nueva York y absuelto, siendo al año siguiente suspendido por Asamblea General por enseñanzas heterodoxas con referencia a la crítica histórica del Antiguo Testamento. El mismo año un destino similar y por parecidas razones lo experimentó el profesor Henry Preserved Smith de Lane Theological Seminary. En la denominación congregacional (1882-93) la denominada hipótesis de Andover de probación tras la muerte se convirtió en sujeto de una enconada controversia, en la que no sólo el seminario Andover, sino todos los que simpatizaban con esa enseñanza, fueron acusados de apartarse de la fe ortodoxa. Esta controversia se resolvió con la designación de hombres como misioneros que estaban en simpatía con Andover, por una declaración del concilio nacional de las iglesias congregacionales en Minneapolis, en el sentido de que los credos serían usados "no como examen, sino como testimonio" y finalmente (1908) por la afiliación del seminario Andover con la escuela de teología de la universidad de Harvard, un suceso de importancia extraordinaria a la luz de la historia primitiva de ambas instituciones. En la Iglesia episcopal protestante la oposición a la enseñanza contemplada por muchos como herética estalló aquí y allá, acusándose al reverendo T. H. MacQueary de negar los milagros, siendo suspendido durante seis meses (1891) y el reverendo A. S. Crapsey fue desposeído del ministerio (1908) por rechazar la historia del nacimiento de Jesús en el primer y tercer evangelio. Otras denominaciones han experimentado conflictos similares entre ortodoxia y heterodoxia, como los bautistas en la lucha que desembocó en el retiro del profesor C. H. Toy de la cátedra de hebreo en el Seminario Teológico Bautista del Sur, Louisville, Kentucky, en 1879 y en la convulsión de los bautistas del norte sobre el asunto del bautismo (inmersión) como sine qau non para la admisión a la Cena.

En Gran Bretaña en la Iglesia de Inglaterra, en un tiempo la evangélica y en otro la Alta Iglesia, profesando la fe ortodoxa, han señalado a la facción liberal como herética, sin ser capaces, sin embargo, de excomulgar a los dirigentes. Escocia fue el escenario de una dura batalla cuando William Robertson Smith, profesor de hebreo en Free Church College de Aberdeen, fue en 1881 depuesto de su cargo por la asamblea general, a causa de sus artículos en la Enciclopedia Británica, en la que había defendido las ideas de Wellhausen y su escuela sobre la religión de Israel y el canon del Antiguo Testamento.