Historia
PATRÓN DE UNA IGLESIA
Patrón de una iglesia (patronus sanctus) es el santo particular al que una iglesia es dedicada y bajo cuya protección es puesta. La Iglesia antigua, en una variedad de formas, puso santos guardianes en lugar de las divinidades tutelares (dei titulares) conocidas de las religiones paganas en conexión con objetos y relaciones específicas. En tiempos antiguos los patronos de las iglesias se tomaron especialmente de entre los mártires, a quienes se estimaba como influyentes mediadores ante Dios. Cuando la veneración de los santos se hubo desarrollado a partir de la veneración de los mártires, los patronos guardianes fueron elegidos de entre los santos no sólo para iglesias aisladas, sino también para países, diócesis, órdenes, conventos, ciudades, congregaciones, corporaciones, fraternidades, etc. La posesión de las reliquias del santo de una cierta iglesia a veces determinaba su elección como patrón. Cuando subsecuentemente surgió la costumbre de nombrar las iglesias según algún misterio cristiano, como por ejemplo la Santa Trinidad, el Espíritu Santo, el Sagrado Corazón de Jesús, sucedió que la iglesia podía estar encomendada a la protección de un santo sin llevar su nombre, creándose así la distinción entre un patrono protector y uno titular. De acuerdo con su enseñanza sobre los santos y la veneración de reliquias, la Iglesia católica ha desarrollado una doctrina especial sobre la veneración, elección, alteración, etc. de los santos patronos de las iglesias (comp. el decreto confirmado por Urbano VIII, el 23 de marzo de 1630, en L. Ferraris, Bibliotheca prompta eanonica, 11 volúmenes, Venecia, 1782-94, s.v. patroni sancti).
Algunas iglesias protestantes han mantenido la antigua costumbre de designar a sus iglesias por el nombre de santos o de misterios cristianos, con el propósito de otorgarles un nombre definido.