Historia
PECADO
- Naturaleza
- En el Antiguo Testamento
- En el Nuevo Testamento
- Idea antigua y medieval
- Doctrina de la Reforma
- Ideas post-Reforma
Naturaleza.
En la terminología religiosa pecado es el nombre para el mal. La filosofía práctica (en el sentido kantiano) lo considera una contradicción entre lo que es y lo que debería ser la vida humana, y, en su forma moral más intensa, como un "mal radical." El código criminal lo denomina falta, delito o crimen. El juicio moral popularmente hablando habla de falta de carácter, violación del deber y vicio. El mal es concebido como pecado en una filosofía religiosa sólo cuando es considerado negligencia en el deber a Dios y sus preceptos para la vida. El concepto de pecado supone una modificación peculiar del concepto de mal: (1) Su repugnancia es más seria, porque es una transgresión no sólo de un ordenamiento humano sino divino; (2) el alcance de esta condenación religiosa se extiende a ofensas que no dan ocasión a la censura y ni siquiera al apercibimiento de la autoridad humana; (3) con la idea de pecado está combinada la de un estado permanente de la persona que trasciende el acto individual, el cual destruye la relación con Dios. La palabra pecado supone un juicio moral y religioso de actos y personas. Ambos son más o menos inseparables. La religión natural considera pecado las transgresiones del culto y las costumbres religiosas. En las religiones éticas la norma positiva se presenta como un orden sagrado, asumiendo el pecado el carácter de violación legal. En las religiones éticas más elevadas, que pueden denominarse, con H. Siebeck, religiones de salvación, emerge, con una percepción interior de la vida ética, el conocimiento de una relación más íntima con la divinidad. Dios guía a su pueblo con benevolencia y fidelidad paternal, esperando a su vez no sólo obediencia sino también gratitud y confianza. Proporciona las normas de la vida religiosa para la comunidad, que trascienden las ordenanzas de la ley, procurando el mutuo ejercicio de la misericordia y el amor. Cuando se conoce la voluntad de Dios se revela la norma exhaustiva de lo bueno. Cuando esta norma se transgrede, la voluntad personal de Dios se viola y la comunión con él se interrumpe. El cristianismo, la fe éticamente perfecta, entiende por pecado la apostasía de Dios, que al mismo tiempo es inseparable de la violación de la norma ética absoluta de su voluntad. Ambas fases condicionan la naturaleza de la conciencia cristiana del pecado, la primera en su actividad permanente y la segunda en su gravedad.

Roma, finales del siglo III
En el Antiguo Testamento el pecado tiene tal carga de profundidad como no se halla en ninguna otra religión pre-cristiana. La noción semítica general de pecado como rebelión contra lo divino no sólo es seguida sino también modificada. La ofensa a la voluntad de Dios adquiere una importancia que no se agota en los consecuentes resultados del desastre. En los salmos penitenciales de Babilonia lo que despierta el sentido del pecado es la presión externa, seguida por el clamor de ayuda y perdón. Esta fusión de la necesidad de salvación con motivos de bienaventuranza se manifiesta también en los Salmos del Antiguo Testamento (1 Para el director del coro; con instrumentos de cuerda, sobre una lira de ocho cuerdas. Salmo de David. SEÑOR, no me reprendas en tu ira, ni me castigues en tu furor. 2 Ten piedad de mí, SEÑOR, pues languidezco; sáname, SEÑOR, porque mis huesos se e[…]Salmos 6, 10, 88, 102, 107), pero en las cumbres elevadas de la piedad israelita la idea ético-religiosa obtiene prominencia (1 Salmo de David. Masquil. ¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto! 2 ¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el SEÑOR no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño! 3 Mientras callé mi pecado[…]Salmos 32; 51) y la certeza de la cercanía de Dios eclipsa al suceso externo (Sin embargo, yo siempre estoy contigo; tú me has tomado de la mano derecha.[…]Salmos 73:23 y sig.). De ahí que para el tiempo de los profetas se reconoció que el favor de Dios no se podía lograr por el celo cúltico (Y Samuel dijo: ¿Se complace el SEÑOR tanto en holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la voz del SEÑOR? He aquí, el obedecer es mejor que un sacrificio, y el prestar atención, que la grosura de los carneros.[…]1 Samuel 15:22; Porque más me deleito en la lealtad que en el sacrificio, y más en el conocimiento de Dios que en los holocaustos.[…]Oseas 6:6). Entre los pecados reconocidos están, además de la adoración de los ídolos (Y la castigaré por los días de los Baales cuando ella les ofrecía sacrificios y se adornaba con sus zarcillos y joyas, y se iba tras sus amantes, y se olvidaba de mí--declara el SEÑOR.[…]Oseas 2:13; También su tierra se ha llenado de ídolos; adoran la obra de sus manos, lo que han hecho sus dedos.[…]Isaías 2:8; 'Y sabréis que yo soy el SEÑOR, cuando sus muertos estén en medio de sus ídolos alrededor de sus altares, en toda colina elevada, en todas las cumbres de los montes, bajo todo árbol verde y bajo toda encina frondosa, lugares donde ofrecían aroma agra[…]Ezequiel 6:13) y la magia (10 No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni hechicería, o sea agorero, o hechicero, 11 o encantador, o médium, o espiritista, ni quien consulte a los muertos. […]Deuteronomio 18:10-11), la incredulidad en el poder de Dios (y la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria es el hijo de Remalías. Si no creéis, de cierto no permaneceréis.'"[…]Isaías 7:9), la confianza en la ayuda humana (Entonces cayó la defensa de Judá. Confiasteis aquel día en las armas de la casa del bosque,[…]Isaías 22:8 y sig.), la injusticia en el juicio y la conducta ("¿Por qué has despreciado la palabra del SEÑOR haciendo lo malo a sus ojos? Has matado a espada a Urías heteo, has tomado su mujer para que sea mujer tuya, y lo has matado con la espada de los hijos de Amón.[…]2 Samuel 12:9 y sig.), la avaricia (1 Cantaré ahora a mi amado, el canto de mi amado acerca de su viña. Mi bien amado tenía una viña en una fértil colina. 2 La cavó por todas partes, quitó sus piedras, y la plantó de vides escogidas. Edificó una torre en medio de ella, y también excavó[…]Isaías 5: 8 y sig.) y la extravagancia (Los que se acuestan en camas de marfil, se tienden sobre sus lechos, comen corderos del rebaño y terneros de en medio del establo;[…]Amós 6:4 y sig.). La voluntad de Dios es moral y la exigencia de su voluntad es ley. La insensibilidad al amor de Dios (Oseas), la ingratitud (1 Cantaré ahora a mi amado, el canto de mi amado acerca de su viña. Mi bien amado tenía una viña en una fértil colina. 2 La cavó por todas partes, quitó sus piedras, y la plantó de vides escogidas. Edificó una torre en medio de ella, y también excavó[…]Isaías 5; Así dice el SEÑOR: ¿Qué injusticia hallaron en mí vuestros padres, para que se alejaran de mí y anduvieran tras lo vano y se hicieran vanos?[…]Jeremías 2:5) y la dureza de corazón (Escuchadme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia.[…]Isaías 46:12; 6 Comprende, pues, que no es por tu justicia que el SEÑOR tu Dios te da esta buena tierra para poseerla, pues eres un pueblo de dura cerviz. 13 También me habló el SEÑOR, diciendo: "He visto a este pueblo, y en verdad es un pueblo de dura cerviz. […]Deuteronomio 9:6,13) son pecado. La ley ceremonial del periodo post-exílico produjo un cambio que afectó más al contenido que a la intensidad del sentido del pecado. La atención se dirigió principalmente al precepto particular del mantenimiento de la obediencia y pureza del piadoso. Las deficiencias ceremoniales son pecaminosas (Sus sacerdotes han violado mi ley y han profanado mis cosas sagradas; entre lo sagrado y lo profano no han hecho diferencia, y entre lo inmundo y lo limpio no han enseñado a distinguir; han escondido sus ojos de mis días de reposo, y he sido profanad[…]Ezequiel 22:26). Sin embargo, no se perdió el sentido de pecado en la subjetividad aguda y la rigurosidad de las prescripciones positivas impulsó a la súplica para obtener gracia. En el periodo de la literatura sapiencial aunque permanece la noción de que el pecado es contra Dios (32 porque el hombre perverso es abominación para el SEÑOR; pero El es amigo íntimo de los rectos. 33 La maldición del SEÑOR está sobre la casa del impío, pero El bendice la morada del justo. 34 Ciertamente El se burla de los burladores, pero da graci[…]Proverbios 3:32-34), no obstante la idea más recurrente es que es una ofensa contra la sabiduría de la vida, lo que desemboca en una catástrofe (Porque he llamado y habéis rehusado oír , he extendido mi mano y nadie ha hecho caso;[…]Proverbios 1:24 y sig.). El Antiguo Testamento considera la universalidad del pecado en muchos ejemplos. A veces es consecuencia de la debilidad y fragilidad humana ("El no confía ni aún en sus siervos; y a sus ángeles atribuye errores.[…]Job 4:18). Hay justos que caminan con Dios como Enoc y Noé, pero son modelos de piedad, no de impecabilidad, que se desvanece a la luz de la majestad de Dios (En verdad yo sé que es así, pero ¿cómo puede un hombre ser justo delante de Dios?[…]Job 9:2). Los profetas llamados por Dios no están exentos de pecado (Entonces dije: ¡Ay de mí! Porque perdido estoy, pues soy hombre de labios inmundos y en medio de un pueblo de labios inmundos habito, porque han visto mis ojos al Rey, el SEÑOR de los ejércitos.[…]Isaías 6:5). La ley distingue entre pecados involuntarios (Habla a los hijos de Israel, diciendo: "Si alguien peca inadvertidamente en cualquiera de las cosas que el SEÑOR ha mandado que no se hagan, y hace alguna de ellas;[…]Levítico 4:2), que pueden ser expiados mediante el sacrificio, y pecados deliberados que ultrajan a Dios y acarrean la destrucción ("Pero aquél que obre con desafío, ya sea nativo o extranjero, ése blasfema contra el SEÑOR, y esa persona será cortada de entre su pueblo.[…]Números 15:30). Como involuntarios se pueden concebir los de la juventud (Pues escribes contra mí cosas amargas, y me haces responsable de las iniquidades de mi juventud.[…]Job 13:26) y los inconscientes (¿Quién puede discernir sus propios errores? Absuélveme de los que me son ocultos.[…]Salmos 19:12); pero incluso ellos también oprimen a una conciencia sensible y producen un anhelo de perdón (Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia.[…]Salmos 90:8; 32:6), pudiendo ser consolados quienes son de espíritu contrito y corazón quebrantado (Cercano está el SEÑOR a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de espíritu.[…]Salmos 34:18).

En el Nuevo Testamento.
El testimonio de Jesús contra el pecado está íntimamente asociado con la predicación profética. El pecado es la resistencia al gobierno de Dios, de donde surge la indiferencia hacia los requerimientos morales (anomia, Y entonces les declararé: "Jamás os conocí; APARTAOS DE MI, LOS QUE PRACTICAIS LA INIQUIDAD."[…]Mateo 7:23), desprecio de la gracia (Entonces comenzó a increpar a las ciudades en las que había hecho la mayoría de sus milagros, porque no se habían arrepentido.[…]Mateo 11:20 y sig.) y negación de la verdad (Por eso os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.[…]Mateo 12:31 y sig.). Lo trata como culpa que merece castigo (Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,[…]Mateo 6:17). Asume su universalidad, por lo que llama a todos al arrepentimiento (Desde entonces Jesús comenzó a predicar y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.[…]Mateo 4:17), denominando a todos malos (Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?[…]Mateo 7:11). Jesús basa la obligación de la misericordia en la necesidad general del perdón (En aquel momento se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién es, entonces, el mayor en el reino de los cielos?[…]Mateo 18:1 y sig.); llamó a sus contemporáneos generación mala y adúltera (Pero respondiendo El, les dijo: Una generación perversa y adúltera demanda señal, y ninguna señal se le dará, sino la señal de Jonás el profeta;[…]Mateo 12:39). Las víctimas de catástrofes particulares no son más pecadoras que los demás, quienes han de encarar un juicio que sólo se puede evitar mediante el arrepentimiento (2 Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque sufrieron esto? 3 Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. 4 ¿O pensáis que aquellos dieciocho,[…]Lucas 13:2-5). El mundo está bajo tal dominio del pecado que los tropiezos son inevitables (¡Ay del mundo por sus piedras de tropiezo! Porque es inevitable que vengan piedras de tropiezo; pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo![…]Mateo 18:7 y sig.). Aunque habla de los rectos a quienes no ha venido a llamar al arrepentimiento (Al oír esto, Jesús les dijo*: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.[…]Marcos 2:17), sin embargo su justicia es cuestionable. Los fariseos que la esgrimen son hipócritas (¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo:[…]Mateo 15:7). Incluso otros que la asumen como el joven rico no son lo suficientemente serios en su desprendimiento (Y he aquí se le acercó uno y dijo: Maestro, ¿qué bien haré para obtener la vida eterna?[…]Mateo 19:16 y sig.). El que mira el pecado en su hermano en lugar de en sí mismo es peor (3 ¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? 4 ¿O cómo puedes decir a tu hermano: "Déjame sacarte la mota del ojo", cuando la viga está en tu ojo? 5 ¡Hipócrita! Saca primero la […]Mateo 7:3-5). Jesús sondea el pecado desde su apariencia externa hasta su origen interno (21 Habéis oído que se dijo a los antepasados: "NO MATARAS" y: "Cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte." 22 Pero yo os digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: "Raca" […]Mateo 5:21-25; 15:19), viendo en el mismo una tendencia persistente (Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?[…]Mateo 7:16 y sig., 12:35). Las proporciones de pecado y culpa varían; hay tentadores merecedores del más severo castigo, inocentes relativos engañados por seductores (Pero al que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que se ahogara en lo profundo del mar.[…]Mateo 18:6) y un pecado que es imperdonable (Por eso os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.[…]Mateo 12:31 y sig.). Cuanto mayor es el conocimiento del mandato divino, mayor es la responsabilidad (47 Y aquel siervo que sabía la voluntad de su señor, y que no se preparó ni obró conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; 48 pero el que no la sabía, e hizo cosas que merecían castigo, será azotado poco. A todo el que se le haya dado mucho, mu[…]Lucas 12:47-48); donde la gracia revelada no recibe respuesta adecuada hay el máximo de culpa (Entonces comenzó a increpar a las ciudades en las que había hecho la mayoría de sus milagros, porque no se habían arrepentido.[…]Mateo 11:20). Finalmente, la actitud humana de aceptación o rechazo es decisiva, cuando el llamamiento a la salvación está a mano (¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste![…]Mateo 23:37). Jesús, igual que los profetas, no explica el origen del pecado; la caída no se menciona en los sinópticos. Desde el punto de vista práctico, Jesús atribuye la fuente del pecado al corazón humano (Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias.[…]Mateo 15:19) y a los escándalos del mundo (¡Ay del mundo por sus piedras de tropiezo! Porque es inevitable que vengan piedras de tropiezo; pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo![…]Mateo 18:7). Una fuente añadida es la tentación del maligno (El que tiene oídos, que oiga.[…]Mateo 13:9), pero el asunto no se trata teóricamente. La referencia sirve para subrayar el poder infeccioso y de largo alcance del mal (Antes bien, sea vuestro hablar: "Sí, sí" o "No, no"; y lo que es más de esto, procede del mal.[…]Mateo 5:37; Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para zarandearos como a trigo;[…]Lucas 22:31). La idea del reino de Satanás supone una estrecha relación de pecado y mal (Y conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no se mantendrá en pie.[…]Mateo 12:25 y sig.); su relación se ilustra (2 Y le trajeron un paralítico echado en una camilla; y Jesús, viendo la fe de ellos, dijo al paralítico: Anímate, hijo, tus pecados te son perdonados. 3 Y algunos de los escribas decían para sí: Este blasfema. 4 Y Jesús, conociendo sus pensamientos, […]Mateo 9:2-6), aunque no es permisible señalar su proporción en los individuos (2 Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque sufrieron esto? 3 Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. 4 ¿O pensáis que aquellos dieciocho,[…]Lucas 13:2-5). Que Dios juzga y castiga el pecado es algo que está en la raíz de toda la enseñanza de Jesús. De ahí que no puede haber salvación sin perdón ("Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.[…]Mateo 6:12; 18:23 y sig.), ni manera de aceptarla sino por la confesión de pecados (13 Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "Dios, ten piedad de mí, pecador." 14 Os digo que éste descendió a su casa justificado pero aquél[…]Lucas 18:13-14) y el arrepentimiento (Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.[…]Lucas 13:5). Lo nuevo en la enseñanza de Jesús es la elevación de sus ideas religioso-morales (Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.[…]Mateo 5:48), a la luz de lo cual aparecen como pecados lo que había sido previamente considerado defectos excusables y revelándose el camino de salvación en su persona (así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.[…]Mateo 20:28).

Pero este esquema alcanza su culminación evidente mediante otra serie de pensamientos de los que Pablo es indudablemente consciente. La carne es la fuente de la codicia que se opone a los mandatos de Dios (Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne.[…]Gálatas 5:16; entre los cuales también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.[…]Efesios 2:3) y en ello yace su importancia para el origen de esa inclinación de la vida contra Dios. La ley espiritual que declara la guerra a las pasiones se encuentra en oposición a la otra ley (8 Pero el pecado, aprovechándose del mandamiento, produjo en mí toda clase de codicia; porque aparte de la ley el pecado está muerto. 14 Porque sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado. […]Romanos 7:8,14) que se denomina "ley en los miembros" (pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros.[…]Romanos 7:23). Es siempre deber del cristiano una vez que ha sido liberado apartar sus miembros del servicio del pecado (18 y habiendo sido libertados del pecado, os habéis hecho siervos de la justicia. 19 Hablo en términos humanos, por causa de la debilidad de vuestra carne. Porque de la manera que presentasteis vuestros miembros como esclavos a la impureza y a la ini[…]Romanos 6:18-19). Esas declaraciones difícilmente podrían reconciliarse si no se asume que Pablo vio en la carne la puerta de entrada del pecado al organismo humano. El hombre natural es por tanto carne en el doble sentido de que está sin el Espíritu divino y mientras dure esa continuidad los deseos de la carne tienen domino sobre él. Una influencia más fuerte sobre el desarrollo de la doctrina cristiana que la línea precedente de pensamiento fue la forjada por Pablo en la enseñanza de los hechos de Adán y sus consecuencias (Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron;[…]Romanos 5:12 y sig.). El objeto del pasaje es dilucidar el poder de la obediencia de Cristo mediante el paralelo adverso de la desobediencia de Adán con un significado acorde. Como por la desobediencia entró la muerte, por la obediencia la vida. Se entiende la muerte física, pero el contraste con la vida de Cristo le da un significado más amplio. El origen y difusión del pecado no se puede deducir del pasaje; sólo señala que la transgresión de Adán fue el primer pecado, no que produjo la condición de pecar. Ha de admitirse que en 1 ¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo a los que conocen la ley), que la ley tiene jurisdicción sobre una persona mientras vive? 2 Pues la mujer casada está ligada por la ley a su marido mientras él vive; pero si su marido muere, queda libre de la l[…]Romanos 7 se dice lo mismo de la confrontación del individuo con el mandamiento que lo que se dijo del progenitor en 1 Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, 2 por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza[…]Romanos 5. El efecto del acto de Adán es diferente según se entienda la frase "por cuanto todos pecaron" (Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron;[…]Romanos 5:12), ya sea como circunstancia adicional o, lo que parece más probable, como referencia al acto de Adán, siendo entonces un acto total de la humanidad. Según lo primero Adán sólo sería el pionero; según lo segundo el representante totalmente válido o incluso el prototipo del género humano. De ello han surgido más preguntas que respuestas. Pero lo que ciertamente implica es que el pecado de Adán acarrea un juicio continuo sobre la humanidad ejecutado en la muerte, lo que concuerda con la idea de 1 Y la serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo que el SEÑOR Dios había hecho. Y dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: "No comeréis de ningún árbol del huerto"? 2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árb[…]Génesis 3 representada en círculos judíos posteriores.
Una asombrosa culminación de la doctrina del pecado de Pablo se halla en los escritos de Juan, en los que es prominente la totalidad de la vida pecaminosa. El pecado es el rebelde rechazo a aceptar la revelación divina de la verdad y el amor (y no queréis venir a mí para que tengáis vida.[…]Juan 5:40); es esencialmente incredulidad (de pecado, porque no creen en mí;[…]Juan 16:9), amor a las tinieblas (Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas.[…]Juan 3:19), ceguera culpable (Jesús les dijo: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero ahora, porque decís: "Vemos", vuestro pecado permanece.[…]Juan 9:41) y contradicción de la norma divina de vida (Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley, pues el pecado es infracción de la ley.[…]1 Juan 3:4). Constituye una esfera de la vida, contraria a la luz y vida divina (kosmos), asociada a lo que no permanece (No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.[…]1 Juan 2:15 y sig.). Los enemigos de la verdad se combinan en el pecado bajo el príncipe de este mundo (Ya está aquí el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.[…]Juan 12:31), odiando a los hijos de la luz y a la luz misma (Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no sois del mundo, sino que yo os escogí de entre el mundo, por eso el mundo os odia.[…]Juan 15:19), pero incapaces de sostenerse bajo la condenación de la luz de Cristo (Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas.[…]Juan 3:19). La fe y la incredulidad originan un determinado carácter, que trasciende el tiempo, por lo que un nacido de Dios es incapaz de pecar (Sabemos que todo el que ha nacido de Dios, no peca; sino que aquel que nació de Dios le guarda y el maligno no lo toca.[…]1 Juan 5:18) y el que tras haber conocido la verdad se vuelve atrás y la niega no se salvará (probablemente el pecado para muerte de Si alguno ve a su hermano cometiendo un pecado que no lleva a la muerte, pedirá, y por él Dios dará vida a los que cometen pecado que no lleva a la muerte. Hay un pecado que lleva a la muerte; yo no digo que deba pedir por ése.[…]1 Juan 5:16). Hay una constante necesidad de perdón en la vida cristiana (Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.[…]1 Juan 1:8). La epístola a los Hebreos considera al pecado un poder acuciante, que hace al hombre tropezar (Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,[…]Hebreos 12:1), contamina la conciencia (¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará vuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo?[…]Hebreos 9:14) y lo separa de Dios (Hebreros 12:14). Se discriminan los grados de pecado como en el Antiguo Testamento, tales como errores inconscientes (pero en el segundo, sólo entra el sumo sacerdote una vez al año, no sin llevar sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados del pueblo cometidos en ignorancia.[…]Hebreos 9:7) y pecados deliberados (Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados,[…]Hebreos 10:26), entre los cuales está la apostasía, para el cual no hay perdón (4 Porque en el caso de los que fueron una vez iluminados, que probaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, 5 que gustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, 6 pero después cayeron, es imposible ren[…]Hebreos 6:4-6). La carta de Santiago subraya que Dios no tienta para el mal, sino que el pecado es concebido por la codicia, que produce la muerte (13 Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie. 14 Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. 15 Después, cuando la pasión ha co[…]Santiago 1:13-15).

La doctrina eclesiástica es una continuación del desarrollo de la enseñanza bíblica sólo en una extensión muy limitada. La cuestión principal en la Escritura, la determinación del mal según la experiencia por la norma de la voluntad divina revelada, se convierte en subordinada; el primer pecado, su relación con los poderes maléficos extrahumanos, y sus consecuencias penales sobre el género humano se hacen preponderantes. Se levanta un trasfondo del estado original que tiene poco fundamento en la Escritura. La Iglesia oriental consideró el pecado una debilidad del intelecto y del libre albedrío, integrándolo en la caída, de la que deriva la muerte universal. Sin embargo, es incierto si la caída representa un estado estancado en un nivel inferior o un derrumbe de uno superior. En el caso de la segunda opción la pérdida de la imagen de Dios podía considerarse una consecuencia del pecado de Adán sobre el género humano. Se preserva el libre albedrío, ya en antagonismo con el materialismo del gnosticismo. Una concepción más seria del pecado se elaboró en occidente. Pero Tertuliano introdujo una fuerte mezcla sensual con su combinación de la unidad física de las generaciones a partir del estoicismo y la aversión a la procreación del ascetismo. En su presentación del pecado Agustín parte de la voluntad. Sólo tras la caída el pecado adquiere el carácter de una tendencia al mal impuesta sobre la naturaleza. Tal cosa produce en el género humano, "masa de perdición", la depravación moral, que es incapaz de buenos motivos, aunque lo sea de aparentes buenas acciones. La libertad se retuvo, pero el bien estaba más allá de su poder. Adán aparece ocasionalmente como el representante de la humanidad; sin embargo, predominantemente es considerado su cabeza física. La transmisión del pecado tiene lugar por la propagación de la "naturaleza corrompida." El pecado se reproduce en la "concupiscencia", acarreando un juicio divino. Este "pecado original" merece en sí mismo la condenación eterna; incluso los hijos que no han pecado están sujetos a esta condenación, aunque en el grado más suave, a menos que hayan sido bautizados. La desmoralización del pecado no la considera Agustín semejante en todos. En la noción griega había sólo un mal heredado; para Agustín ambos: un pecado original y una culpa original. El agustinianismo fue confrontado por el pelagianismo, que, al ser un moralismo ascético, preservaba el auto-desarrollo moral, manteniéndose alejado de toda representación física del pecado y de las ideas hiper-físicas de la gracia. Negaba que el pecado se pudiera heredar; sostenía que el pecado se diseminaba por la fuerza del ejemplo y afirmaba que se podía evitar, aunque admitía un hábito de pecar como impedimento moral. El bautismo no lo concebía como medio de gracia contra el pecado original. La gracia es más bien perdón y dirección moral que una investidura interior de poder. El semipelagianismo otorga al hombre en el estado de pecado la capacidad de acceder a la gracia y de proporcionarle una relación interior. El agustinianismo moderado continuó en el escolasticismo medieval. Sin abandonar las fórmulas de Agustín surgió una noción racional al lado de la religiosa, a la que suplantó gradualmente. En el estado original, que ya no era concebido como el normal, los poderes inferiores quedaron subordinados a la razón y ésta sujeta a Dios (Tomás de Aquino). Esta "justicia original" fue un "don sobreañadido", que no pertenecía a la naturaleza humana. La caída privó al hombre del don sobrenatural, permaneciendo la razón y el libre albedrío. El pecado original, según Tomás, es formalmente "un defecto de la justicia original" y materialmente "concupiscencia". Ésta no es un factor natural, pues "excede los límites de la razón"; es "contraria a la naturaleza" y una "injuria a la naturaleza". El pecado original, por tanto, es una corrupción de la naturaleza humana (habitus corruptus). Duns Escoto impugna el carácter pecaminoso de la concupiscentia, reduciendo el pecado original a la ausencia de un bien permanente.
Doctrina de la Reforma.
La Reforma reafirmó el carácter religioso del pecado, como poder fatal para la vida superior. El artículo 2 de la Confesión de Augsburgo describe al pecado como la deficiencia del temor de Dios y la confianza en él, estando la concupiscencia subordinada como consecuencia de su anormalidad. Melanchthon sigue a Lutero al considerar a la incredulidad el elemento esencial del pecado. El pecado original no es una mera herencia pasiva, sino el poder activo de una vida contraria a Dios que domina la voluntad personal. Adán no es sólo el remoto antepasado sino el tipo de cada cual, participando el género humano de su pecado. En la descripción ideal del estado original "la justicia original" no es "un don sobreañadido", sino la perfección natural del hombre. La caída resultó en la corrupción de la naturaleza humana, que se propagó en todos. Sólo Zwinglio rompió radicalmente con la doctrina agustiniana. Sin negar que Adán trajo la corrupción universal sobre la humanidad, él sólo admitía la culpa donde la inclinación al mal es afirmada por un acto de la voluntad. Aparte de eso es una enfermedad. La Fórmula de Concordia mantuvo la corrupción total de la naturaleza humana y la muerte espiritual del hombre natural. La cooperación humana en la salvación, o sinergismo, queda excluida totalmente. Por otro lado, las expresiones flacianas que de alguna manera sonaban a maniqueas sobre la realidad sustancial del pecado original se excluyen y la idea de capacidad para la justitia civilis, que pertenece a la razón universal, enseñada por Melanchthon, se reconoce. Los antiguos dogmáticos protestantes elaboraron esas ideas en un sistema, tomando en conjunto los materiales reconciliables de la tradición. Como un trasfondo iluminador de la doctrina del pecado se elaboró una amplia presentación de la excelencia del estado original, que era la más elevada perfección religiosa, moral y natural. La caída fue un brusco descenso hacia las profundidades tenebrosas, explicada sólo por el engaño satánico. El resultado fue el orgullo, la ambición y los deseos desordenados. El acto pecaminoso somete al hombre a la reprobación de Dios. Se hace culpable y merecedor de castigo. La paga de la muerte, esto es, muerte física y espiritual o privación de la perfección original, es la condena. El pecado original es fundamentalmente triple: pecaminosidad heredada, culpa heredada y castigo heredado. La sombra del pecado y sus consecuencias desde Adán sobre su progenie tiene lugar naturalmente por propagación y por imputación. Para escapar de la dureza de la segunda se elaboró la imputatio mediata, según la cual el propio pecado de los descendientes quedó sujeto a este juicio de culpa y castigo. Sin embargo, esta solución no produjo claros resultados. Adán es cabeza moral y natural de la raza y su pecado se imputa justamente a todos (Quenstedt). Su pecado se convierte en el de sus descendientes por propagación y el pecado original heredado justifica la imputación divina. Ese paralelismo se sostenía sólo hasta donde no se extrajera la distinción entre la condición heredada y el acto personal. Donde la pecaminosidad no llegaba a acción, como en el caso de los niños muertos sin bautizar, la inconsistencia era evidente. Según se manifiesta el pecado original se caracteriza como ceguera de la razón, entrega de la voluntad al mal y una vida de impulsos sin freno. Este "estado corrupto" es el terreno de los pecados actuales. Previo a su comisión pende el juicio de Dios sobre la humanidad, en virtud de la imputación. Como una segunda naturaleza este estado se propaga, formando el sustrato del desarrollo de la vida natural, que no desaparece nunca totalmente. El bautismo remueve la "culpa formal" o pecado original, pero no el deseo al mal o concupiscentia. Esta disposición no se pierde hasta la separación del alma y el cuerpo. En grado es total incapacidad moral, al menos en el sentido espiritual.
Ideas post-Reforma.
La doctrina del pecado original se convirtió en uno de los primeros objetivos de presa para la Ilustración, según el ejemplo de los arminianos. Kant asombró a los racionalistas al disertar sobre un "mal radical" en la naturaleza humana, una inclinación fundamental al mal, arraigada en la voluntad, que precede a todos los actos empíricos, que conlleva culpa y no puede ser erradicada por el poder humano. Ciertamente eso no era el pecado original, pues Kant rechazaba el origen histórico y la herencia física, insistiendo que el mal era inexplicable. Para Schleiermacher el pecado es el desgraciado sentido de impotencia para el conocimiento de Dios. Trasciende la vida personal, siendo en cada uno la obra de todos y en todos la obra de cada uno. Consiste en la total incapacidad para el bien. Juzgado por el más elevado ejemplo de la humanidad cumplido en Cristo, es una perturbación de la naturaleza; en vista de la salvación venidera y del conocimiento de Dios implicado se puede considerar ordenado por Dios mismo. El defecto de esta teoría es el olvido de la norma ética y del pecado como transgresión de la voluntad, en favor de un sesgo metafísico, que amenaza con hacer del pecado sólo un necesario momento de desarrollo. Esta idea es característicamente presentada por Hegel. El pecado es el punto de transición inevitable del espíritu finito que emerge del estado condicional de la naturaleza a la libertad. Richard Rothe considera el objeto de la vida humana una parte integral de un plan especulativo del drama mundial. La materia es el fundamento de la esfera terrenal; fue creada por Dios, aunque es su opuesto. El hombre continúa la creación de Dios, al vencer mediante la espiritualización progresiva la vaciedad material presente en sí mismo por ser sensual. El pecado es ese motivo de la vida que antagoniza el desarrollo normal, al revertir a la materia o no entidad. Si bien no es la determinación del hombre por impulsos egoístas y sensuales lo que constituye el pecado actual sino la afirmación positiva contraria a la ley moral; no el egoísmo natural sino el egoísmo asumido como principio. Al contradecir el orden cósmico el pecado adquiere importancia religiosa también en el grado de alienación de Dios y en oposición hostil a él. Resultados que están en las antípodas de lo mencionado son a los que llega Julius Müller. El pecado surge no de las condiciones naturales sino de la auto-determinación de la criatura. Su principio es el egoísmo, una tendencia de vida primaria basada en la libertad que usa el sentido como medio de expresión. Parte de una decisión primitiva extra-temporal que involucra el carácter de la libertad, de la que la caída es la primera revelación. La teoría procura preservar la universalidad del pecado sin reducir su carácter culpable, pero sólo lo logra basando la responsabilidad personal sobre una presunción artificialmente concebida y al desviar la atención de la unidad racial y su importancia para la vida del pecado. A. Ritschl subraya el efecto social del pecado, poniendo de relieve un elemento bíblico olvidado. El reino de Dios tiene su antítesis en un reino de pecado, en el que cada individuo pecaminoso está activa y pasivamente envuelto, recibiendo e impartiendo influencias del mal. Para apoyar su teoría apela a la doctrina del Nuevo Testamento del tropiezo (skandalon).