Peregrinación de la gracia es el nombre que recibe un levantamiento surgido en 1536 en los condados septentrionales de Inglaterra, siendo el único descontento abierto mostrado contra la legislación reformista de Enrique VIII. Parte del resentimiento procedía de los intentos, especialmente del ministro Thomas Cromwell, para aumentar el control del gobierno en el norte; había un elemento de oposición campesina a los cercamientos de tierras para pastos y también un elemento religioso, suscitado por la disolución de los monasterios que entonces se estaba realizando.
Peregrinación de la gracia, ilustración de Cassell's Illustrated History of England
La llegada de los comisionados enviados por Cromwell para recaudar un subsidio financiero y disolver los monasterios más pequeños encendió la mecha. En Louth, Lincolnshire, hubo disturbios el 1 de octubre y los comisionados fueron atacados. Los rebeldes ocuparon Lincoln, exigiendo el fin de la disolución, represalias contra Cromwell y la dimisión de los obisposheréticos. Pero Enrique se negó a tratar con hombres que se habían levantado en armas contra él (aunque profesaban ser leales) y el movimiento se colapsó el 19 de octubre. Mientras tanto, un movimiento más grave había surgido en Yorkshire, dirigido por Robert Aske, propietario y abogado. Aske tomó York y el 24 de octubre ya contaba con un apoyo de unos 30.000 hombres armados y por magnates como Edward Lee, arzobispo de York, y Thomas Darcy, barón Darcy de Templehurst. El gobierno no tenía suficientes tropas en la zona, pero el 27 de octubre, en Doncaster Bridge, Thomas Howard, tercer duque de Norfolk, contemporizó con Aske, hasta que fuerzas suficientes pudieran ser reunidas. En una reunión en Pontecraft el 2 de diciembre, los rebeldes presentaron sus demandas, similares a las de los hombres de Lincolnshire pero incluyendo un retorno de Inglaterra a la obediencia papal y la convocatoria de un parlamento libre de la influencia real, demandas a las que Norfolk, el 6 de diciembre, hizo vagas promesas y ofreció un perdón general, por lo que Aske asumió ingenuamente que había conseguido sus objetivos, persuadiendo a sus seguidores a dispersarse. Alborotos esporádicos en enero y febrero de 1537 permitieron al gobierno tratar poco a poco los problemas; entre 220 y 250 hombres fueron ejecutados, incluyendo a Darcy y Aske. El movimiento no logró nada y no tuvo respaldo en otras partes del país.