Historia

PERFECCIÓN

Perfección, en el sentido más amplio del término, es la realización de esa armonía por la que la vida concuerda con su expresión ideal. Dentro de la esfera de la religión y la moralidad consiste en la conformidad continuada a la voluntad de Dios en pensamiento, palabra y obra.

El Jardín de las Delicias, de El Bosco.Museo del Prado, Madrid
El Jardín de las Delicias, de El Bosco.
Museo del Prado, Madrid
Al mismo tiempo, la perfección genuina debe distinguirse del grado menor de sujeción a la ley, tal como lo practicó Pablo mientras era fariseo (y cómo yo aventajaba en el judaísmo a muchos de mis compatriotas contemporáneos, mostrando mucho más celo por las tradiciones de mis antepasados.[…]Gálatas 1:14; en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia de la ley, hallado irreprensible.[…]Filipenses 3:6). En la filosofía griega el sistema estoico, seguido en ello por Cicerón, distinguió entre la moralidad del sabio virtuoso, que obtiene la perfección por la supresión de todas las pasiones, y la moralidad media practicada por las masas. La literatura rabínica hizo una triple división ética entre moralidad perfecta, ordinaria y deficiente, siendo el criterio el grado en el que cada individuo cumplía la ley. La noción judía penetró en la Iglesia, surgiendo una doble norma de perfección, como se aprecia no sólo en la Didaché, sino también en De opere et eleemosynis de Cipriano y De oficiis clericorum de Ambrosio. El desarrollo se vio fortalecido por el surgimiento del monasticismo, que fue considerado el ideal de perfección, con su exaltación del celibato y el monasticismo. Por otro lado, Agustín mantuvo que la gracia era necesaria para la perfección y que al ser la impecabilidad imposible en la tierra, la perfección solo se puede obtener en la vida venidera.

La doctrina medieval típica de la perfección la desarrolló Tomás de Aquino (Summa, II, ii, quæstio 184). Él aceptó la distinción entre "principiantes, avanzados y perfectos", delimitando la perfección terrenal al compararla con la perfección de Dios y la de aquellos que han sido hechos perfectos. La perfección más elevada obtenible por los "principiantes" y los que "avanzan" es la que excluye tanto los pecados mortales que se oponen al amor de Dios como también todo lo que impide que el alma se vuelva enteramente a Dios. De ahí que la condición de la perfección se encontrara en el monasticismo, aunque Tomás mantuvo que el ascetismo era sólo un medio para un fin. Pero mientras los laicos pueden, y deben, alcanzar un cierto grado de perfección, el más elevado se alcanza por un "aumento espiritual."

El protestantismo, partiendo de la teoría de que la conducta ética se evidencia en el amor al prójimo, negó todo valor al ascetismo y rechazó la distinción entre perfección clerical y laica, manteniendo que era igualmente posible alcanzarla para todos (comp. Confesión de Augsburgo, xxvii). Al mismo tiempo, los teólogos dogmáticos protestantes subrayaron la imperfección hasta de la mayor santidad posible en la tierra, aunque con el surgimiento del pietismo volvió una marcada tendencia a buscar la perfección absoluta.

Desde el tiempo de la Iglesia primitiva, la perfección y la impecabilidad se han identificado (Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.[…]1 Juan 1:9). Los gnósticos, influenciados por la filosofía estoica y platónica, atribuyeron la perfección a los pneumáticos, declarando también los anabaptistas que era posible conseguirla. Ideas similares mantienen los metodistas. Sin embargo, aunque la noción de perfección es esencial para la ética cristiana (comp. Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.[…]Mateo 5:48; Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad.[…]Colosenses 3:14), no hay que igualar la perfección y la impecabilidad (comp. 6 Todo el que permanece en El, no peca; todo el que peca, ni le ha visto ni le ha conocido. 9 Ninguno que es nacido de Dios practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. […]1 Juan 3:6,9 con 1:10). Juan, en los pasajes citados, supone simplemente que la actividad pecaminosa como tal no está incluida en la personalidad regenerada, si bien la naturaleza pecaminosa puede todavía pecar, desafiando los impulsos vitales del hijo de Dios. Los seguidores de la enseñanza de la perfección adoptan una idea superficial que mide pasivamente la perfección por la ausencia de faltas, olvidando el deber activo de las obligaciones virtuosas, lo que se intensifica al no reconocer faltas personales ya que tal reconocimiento anularía las afirmaciones de perfección.

La perfección no es un predicado universal cristiano, como lo muestra el apóstol Pablo al hacer la distinción entre niños y maduros, entre carnales y espirituales (Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; pero una sabiduría no de este siglo, ni de los gobernantes de este siglo, que van desapareciendo,[…]1 Corintios 2:6; 3:1; 14:20; 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de[…]Efesios 4:13-14). El discipulado y su autenticación moral están claramente diferenciados por Cristo mismo (No todo el que me dice: "Señor, Señor", entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.[…]Mateo 7:21 y sig., 25:34 y sig.; Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto.[…]Juan 15:2 y sig.), presentando la vida de fe como un proceso de desarrollo (Por eso dijo: Cierto hombre de familia noble fue a un país lejano a recibir un reino para sí y después volver.[…]Lucas 19:12 y sig.; Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en El: Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos;[…]Juan 8:31, etc.). La misma noción es la de la enseñanza apostólica (13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de[…]Efesios 4:13-14; A El nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo.[…]Colosenses 1:28; a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.[…]2 Timoteo 3:17). Pablo enseña que la perfección cristiana está en el amor (1 Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe. 2 Y si tuviera el don de profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe como para […]1 Corintios 13; 12 Entonces, como escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; 13 soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Cristo os perdonó, así t[…]Colosenses 3:12-14), manteniendo la misma idea que los evangelios, donde la perfección, análoga a la del Padre celestial, consiste en el amor generoso y sacrificado (Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen,[…]Mateo 5:44 y sig.); en manera semejante Juan enseñó que el amor de Dios revelado en Cristo se realiza donde el amor fraternal se manifiesta en hechos, no en meras palabras. Santiago describe la perfección de la fe mostrada en hechos, la realización de la perfecta ley de la libertad y de la Regla de Oro, en el amor al prójimo (Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste será bienaventurado en lo que hace.[…]Santiago 1:25; 2:8). La conciencia de imperfección es una parte necesaria de la práctica cristiana y Pablo mismo condenó el exceso de la teoría perfeccionista (12 No que ya lo haya alcanzado o que ya haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús. 13 Hermanos, yo mismo no considero haber lo ya alcanzado; pero una cosa […]Filipenses 3:12-15), ya que la perfección en su sentido completo pertenece a la vida venidera (pero cuando venga lo perfecto, lo incompleto se acabará.[…]1 Corintios 13:10).