Placer es un sentimiento o deseo agradable gratificante que despierta en la persona que lo experimenta un ansia por su continuidad o renovación.
Soplando jabón, de Jean Baptiste Chardin Ni el sentimiento ni el impulso son necesariamente pecaminosos, pues el deseo y su gratificación son esenciales para una vida completa. Igual que el hombre que no se complace en nada es insano, así el que no busca ni desea nada está en peligro de convertirse mental y moralmente en una insignificancia. Éticamente , el placer, igual que el sentimiento y el deseo, está determinado por su relación con el ego, por el libre albedrío del hombre y por su objeto. Donde, como en la ética de Demócrito, Epicuro, Protágoras y otros, el ego exalta sus propias sensaciones naturales y deseos en una norma de vida, el placer decide lo que es bueno y lo que es malo. Por otro lado, la personalidad que se ha sometido a la voluntad divina determina por sí misma lo que será placentero. Es la revelación divina la que guía aquí al hombre, por lo que el salmista puede decir: "Deléitate asimismo en el Señor y el te concederá las peticiones de tu corazón." (Pon tu delicia en el SEÑOR, y El te dará las peticiones de tu corazón.[…] Salmos 37:4 ; comp. 1:2; 73:23-28; 111:2; 112:1; 119); el Nuevo Testamento hace de la comunión con Dios el más elevado y perfecto placer del cristiano (comp. y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.[…] 2 Corintios 5:15 ; Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.[…] Gálatas 2:20 ; yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a mí.[…] Juan 17:23 ). Sin embargo, ese placer no excluye el disfrute de otros placeres. El placer en lo auténtico (ciencias) y bello (arte), e incluso el placer corporal con moderación, son apropiados y consistentes con la vida cristiana. El ascetismo extremo es anticristiano (3 prohibiendo casarse y mandando abstenerse de alimentos que Dios ha creado para que con acción de gracias participen de ellos los que creen y que han conocido la verdad. 4 Porque todo lo creado por Dios es bueno y nada se debe rechazar si se recibe […] 1 Timoteo 4:3-5 ; 16 Por tanto, que nadie se constituya en vuestro juez con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposo; 17 cosas que sólo son sombra de lo que ha de venir, pero el cuerpo pertenece a Cristo. 18 Nadie os defra[…] Colosenses 2:16-23 ). El placer se convierte en pecado sólo cuando el deseo acompañante se convierte en codicia, abruma la voluntad y esclaviza la personalidad. Como una salvaguarda contra ello el ascetismo moderado de Pablo es necesario (sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.[…] 1 Corintios 9:27 ; 11 No que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. 12 Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad; en todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener[…] Filipenses 4:11-13 ).
Aunque el deseo es un elemento esencial de la naturaleza humana, requiere un freno. Según la doctrina católica , ese freno fue un don especial de gracia otorgado a Adán, sin el cual el hombre estaría completamente entregado a la sensualidad. El deseo del primer hombre estuvo originalmente dirigido por Dios, pero Adán renunció a esa guía y el deseo se convirtió en concupiscencia y codicia, transmitiéndose esta depravación del primer hombre a todo el género humano. A veces Pablo usa "codicia" como sinónimo de "pecado" (¿Qué diremos entonces? ¿Es pecado la ley? ¡De ningún modo! Al contrario, yo no hubiera llegado a conocer el pecado si no hubiera sido por medio de la ley; porque yo no hubiera sabido lo que es la codicia, si la ley no hubiera dicho: NO CODICIARAS.[…] Romanos 7:7 ); pero en el uso del Nuevo Testamento el carácter ético del deseo, sea bueno o malo, depende del sujeto más que del objeto (comp. Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, moriréis en vuestros pecados.[…] Juan 8:24 ; Por consiguiente, Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos;[…] Romanos 1:24 ; Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne.[…] Gálatas 5:16 ; Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.[…] 1 Juan 2:16 ). El deber del cristiano hacia los impulsos naturales pecaminosos queda expuesto en Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.[…] Gálatas 5:24 y Por tanto, considerad los miembros de vuestro cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría.[…] Colosenses 3:5 .
La diferencia doctrinal entre el catolicismo y el protestantismo sobre el pecado original depende principalmente de su divergente interpretación del deseo, manteniendo el concilio de Trento que, tras la pérdida del don especial de la gracia, la naturaleza del hombre quedó debilitada, aunque ni la pérdida de su justicia original ni el deseo que permanecen incluso en el regenerado son necesariamente pecaminosos. Por el contrario, el protestantismo sostiene que la concupiscencia es mala en sí misma.