Historia
POLÉMICA, TEOLOGÍA
- Naturaleza, lugar y función
- Polémicas pre-Reforma y católica
- Polémicas protestantes
- Fase posterior
- En Gran Bretaña y América
Naturaleza, lugar y función.
Teología polémica es esa rama de la teología que trata la historia de las controversias mantenidas dentro de la Iglesia o por ella y con la dirección de tales controversias en defensa de las doctrinas consideradas esenciales para la vida cristiana o en apoyo de principios denominacionales distintivos. Sin embargo, se puede preguntar si la polémica pertenece a un departamento especial de la dogmática, ética o teología práctica, o si constituye una rama independiente del estudio. El cristianismo, desde el principio, ha tenido que luchar con armas científicas contra judíos, paganos, herejes y cismáticos, por lo que desde el principio se desarrolló una rica y variada literatura controversial en todas las ramas de la teología, aunque los métodos y medios han variado según la naturaleza del asunto bajo discusión y las personas involucradas.
Teóricamente no hay un departamento distintivo de teología polémica, pero prácticamente hay una necesidad muy real de una rama independiente de esta naturaleza. Por tanto, la teología polémica científicamente combate conceptos erróneos y actitudes equivocadas hacia el cristianismo en sus diversas fases, con el propósito de defender la posición de la comunión a la que el controversista pertenece. Al haber tenido la antigua Iglesia que luchar contra las clases de oponentes ya citados, los modernos polemistas deben defender el espíritu del cristianismo contra los filósofos no cristianos, el sectarismo, el indiferentismo y el separatismo. El problema surge en cuanto al lugar ocupado por la polémica en el campo general de la teología. Schleiermacher dividió la teología en "filosófica", "histórica" y "práctica" y subdividió la "teología filosófica" en "polémica" y "apologética", dirigiéndose la primera hacia lo interno y la segunda hacia lo externo. Sin embargo, esta división es insatisfactoria. En primer lugar, la polémica se aplica a la dogmática, pues la polémica comienza con ciertas posiciones dogmáticas. También es aplicada a los símbolos, ya que las confesiones dogmáticas se desarrollan mejor en el ordenado crecimiento de una comunión plenamente consciente de su organización distintiva. Por tanto, teológicamente la polémica encuentra un lugar tras la dogmática y la apologética. Si, en adición a las cuestiones de doctrina, se tiene en consideración la conducta de vida, se relaciona con la ética y puede extenderse a la organización y el derecho, así como a la liturgia, misiones, ciencia y arte. Los límites del asunto dependen de circunstancias prácticas, necesidades del período y la disposición de los controversistas.
Polémicas pre-Reforma y católica.
Las falsas doctrinas fueron combatidas por los apóstoles y los Padres de la Iglesia siguieron la misma línea, por lo que la literatura polémica ha existido desde el tiempo de Justino Mártir, aunque su obra "Contra todas las herejías" se ha perdido. La literatura polémica existente comienza con el "Contra herejías" de Ireneo. El Apologeticum y De præscriptione hæreticorum de Tertuliano le siguió e Hipólito continuó en el siglo tercero con su obra sobre las herejías. La teología dogmática de la Iglesia griega fue fuertemente polémica desde el siglo cuarto al octavo y durante el mismo periodo la teología occidental asumió un carácter polémico, por su lucha con el donatismo, pelagianismo, semipelagianismo y maniqueísmo, siendo un gran número de escritos de Agustín de este carácter. La literatura polémica de la Edad Media contra herejes, judíos y librepensadores filosóficos fue dogmática en carácter desde Agobardo de Lyón hasta el Triumphus crucis de Savonarola. En el siglo XVI se produjo la controversia entre el catolicismo y el protestantismo. Los escritos de los jesuitas fueron especialmente polémicos. Alfonso de Castro escribió Adversus omnes hæreses libri quatuordecim (París, 1534), siendo seguido por Enchiridion controversiarum de Franciscus Coster (Colonia, 1585) y Gregorio de Valencia, De rebus fidei hoc tempore controversis (1591). Sin embargo, la principal obra fue Disputationes de controversiis Christianæ fidei (3 volúmenes, Roma, 1581–91) de Bellarmino, que fue seguida por Martín Becan († 1624) con su Manuale controversiarum hujus temporis (Maguncia, 1623). La polémica jesuita contra el protestantismo continuó sin interrupción, siendo una de las obras más notorias de este carácter Il Protestantesimo e la regola di fede (3 volúmenes, Roma, 1853) de G. Perrone. Círculos más populares los alcanzó la Exposition de la doctrine de l'église catholique sur les matières de controverse (París, 1671) de Bossuet.
Polémicas protestantes.
Los protestantes, a su vez, no fueron menos activos polémicamente desde el siglo XVI al XVIII. Aquí se puede hacer mención especial de Martin Chemnitz, Examen concilii Tridentini (Frankfort, 1565); Konrad Schlüsselburg, Hæreticorum catalogus (1597–99); Nicolaus Hunnius († 1643), Diaskepsis de fundamentali dissensu doctrinæ Lutheranæ et Calvinianæ (Wittenberg, 1616); Abraham Calovio, Synopsis controversiarum (1685) y Johann Georg Walch, Einleitung in die polemische Gottesgelehrtheit (Jena, 1752). El interés en la polémica cesó con Lehrbuch für die neueste Polemik (1782) de Friedrich Samuel Bock. En el lado reformado se debe hacer mención de Rudolf Hospinian, Concordia discors (Zurich, 1607); Daniel Chanier, Panstratia catholica (4 volúmenes, Ginebra, 1626); Johann Hoornbeck, Summa controversiarum, (Utrecht, 1653); Francesco Turretini, Institutio theologiæ elenchticæ (Ginebra, 1681–85) y varios escritos de Friedrich Spanheim, el Viejo y el Joven.
Fase posterior.
La polémica entró en una nueva fase con Schleiermacher, cuya inserción de la polémica entre las ramas de la teología ya se ha mencionado. Fue seguido por Karl Heinrich Sack, con Christliche Polemik (Hamburgo, 1838), quien definió la polémica como la rama de la teología que detecta y refuta el error que amenaza la fe cristiana y la pureza de la Iglesia y por Johann Peter Lange, cuya Christliche Dogmatik (3 partes, Heidelberg, 1849–52) llama a la polémica y a la pacífica "dogmática aplicada." Teóricamente, desde mediados del siglo XIX, la polémica no ha sido estimada como un departamento distintivo de la teología. Sin embargo, prácticamente una nueva era en la polémica comenzó por las duras críticas al protestantismo hechas por los estudiosos católicos en tiempos posteriores. Este movimiento fue inaugurado por Johann Adam Möhler, Symbolik (Maguncia, 1832), esencialmente una polémica contra el protestantismo desde un punto de vista católico idealista, siendo seguida por la gran polémica histórica de Johann Joseph Ignaz von Döllinger, Die Reformation, ihre innere Entwickelung und ihre Wirkungen (3 volúmenes, Regensburgo, 1846–18). El espíritu ultramontanista desplegado fue igualmente manifiesto en la obra de Johannes Janssen, Geschichte des deutschen Volkes seit dem Ausgang des Mittelalters (8 volúmenes, Friburgo, 1877–94) y Heinrich Suso Denifle, Luther und Luthertum in der ersten Entwickelung (2 volúmenes, Maguncia, 1904–10). Los protestantes replicaron vigorosamente a esos ataques con la obra de Ferdinand Christian Baur, Gegensatz des Katholicismus and Protestantismus nach den Prinzipien and Hauptdogmen der beiden Lehrbegriffe (Tubinga, 1834), Carl Immanuel Nitzsch, Protestantische Beantwortung der Symbolik Dr. Möhlers (Hamburgo, 1835) y varias otras. Mientras que los libros mencionados son necesariamente limitados en alcance, una completa, aunque puramente negativa, discusión de los principales puntos de diferencia entre el catolicismo y el protestantismo fue proporcionada por Karl August von Hase, Handbuch der protestantischen Polemik gegen die römisch-katholische Kirche (Leipzig, 1862) que discute la Iglesia (clero y papado), salvación (fe, obras, sacramentos) y accesorios (ritual, arte, ciencia, literatura, política, nacionalidad). Paul Tschackert continuó esta línea, Evangelische Polemik gegen die römische Kirche (Gotha, 1885), que no sólo critica el sistema católico en detalle, sino que también proporciona un sustituto para cada punto criticado, al presentar la enseñanza protestante sobre el principio cuestión. Finalmente, se debe hacer mención de la propaganda anticatólica llevada a cabo por el Schriften des Vereins für Reformationsgeschichte (Halle, 1883 y sig.) y por el Evangelischer Bund zur Wahrung der deutsch-protestantischen Interessen (fundado en 1886).
En Gran Bretaña y América.
En Gran Bretaña y América la polémica tomó un curso diferente del asumido en el continente. Varias causas contribuyeron a ello. La teología enciclopédica ha sido mucho menos exacta en sus divisiones y donde la polémica no ha sido reconocida como una disciplina separada, ha sido incorporada en el conjunto de la construcción teológica. Sólo ha habido un pequeño interés en la historia de esta rama de la discusión teológica. Además, la tolerancia ha sido una marcada característica del pensamiento religioso inglés y americano (comp. Milton, Areopagitica y Jeremy Taylor, Liberty of Prophesying, que desafortunadamente no ejemplificó posteriormente). Además, el filo del espíritu controversial ha sido anulado por la naturaleza práctica de la mente anglosajona, la disposición al compromiso, la falta de consistencia intelectual completa, junto con una tendencia racionalizadora que ha atenuado la crítica hacia las posiciones de otros. La polémica ha aparecido bastante tanto en la discusión apologética como en la doctrinal. A continuación se citan algunas de las ocasiones históricas de polémica y los nombres de las principales personas envueltas en ellas.
(1) La controversia deísta (1648-1775), en la que entre los defensores de la religión sobrenatural aparecen Richard Bentley, Remarks upon a Late Discourse of Free Thinking (Londres, 1713), una réplica a Anthony Collins, Discourse of Free Thinking (ib. 1713); Thomas Sherlock, Trial of the Witnesses of the Resurrection of Jesus Christ (ib. 1729), contra Woolsen, Discourse on Miracles (ib. 1727–29) y W. Warburton, Divine Legation of Moses (ib., volumen i, 1737–38, volumen ii, 1741).
(2) Contra los arminianos, incluidos también los arrianos, de los cuales fueron Daniel Whitby, Discourse concerning... Election and Reprobation (ib. 1710); Samuel Clarke, Boyle Lectures, 1704–05 y Scripture Doctrine of the Trinity (ib. 1712) y John Taylor, The Scripture Doctrine of Original Sin (ib. 1740), que dio origen a muchas réplicas por D. Waterland (comp. Works, volumen i. "Vida" por Van Mildert, Oxford, 1823) y otros en Gran Bretaña, en Nueva Inglaterra por Jonathan Edwards, Inquiry into the Freedom of the Will (Boston, 1754).
(3) La controversia unitaria en Nueva Inglaterra se desató por la elección de Henry Ware como profesor de teología en Harvard en 1805. Los principales escritores del lado ortodoxo fueron Moses Stuart, profesor de literatura sagrada en el seminario teológico Andover, Letters to Rev. William E. Channing, D.D., on the Divinity of Christ (Andover, 1819); Samuel Worcester, Letters to Rev. Dr. William E. Channing (tres tratados, Boston, 1815) y Leonard Woods, también profesor en Andover,
(Andover, 1820), Reply to Dr. Ware's Letters to Trinitarians and Calvinists (ib. 1821) y Remarks on Dr. Ware's Answer (ib. 1822).
(4) El movimiento tractariano en Gran Bretaña (1833-41), llevado a una crisis por el Tract No. 90 de John Henry Newman, provocó una tormenta de oposición primero desde el Christian Observer (Mar., 1834) y al final de Archibald Campbell Tait (arzobispo de Canterbury, 1868-1882) quien, con otros tres tutores de Oxford, firmó una protesta contra el tratado de Newman. Debido a la violenta controversia que se desató la serie fue "interrumpida."
(5) El movimiento liberal en la Iglesia anglicana se centró en Frederick Denison Maurice, cuyo Theological Lectures (ib. 1853) fue vehementemente atacado por R. W. Jelf, principal of King's College y por Henry Mansel, Man's Conception of Eternity (ib. 1854); What is Revelation? de Maurice (ib. 1859) quedó sujeto a severa crítica por Examination of the Strictures on the Bampton Lectures, 1858 (ib. 1859) de Mansel.
(6) En América la controversia N. W. Taylor-Bennet Tyler incluyó las cuestiones de la depravación, el poder auto-determinante de la voluntad, la regeneración y la permisión divina del pecado. (Para Taylor, comp. The Quarterly Christian Spectator, New Haven, 1832–1833; también, G. P. Fisher, Discussions in History and Theology, Nueva York, 1880. Para Tyler, comp. The Spirit of the Pilgrims, Boston, 1832–33; también, Letters on the New Haven Theology, ib. 1837.)
(7) En 1835-1837 culminó en la Iglesia presbiteriana una acalorada discusión, en la que se hizo un fiero ataque contra Albert Barnes y Lyman Beecher, ocasionada por sus ideas de la expiación y asuntos relacionados.
(8) En la última parte del siglo XIX (1882-93) la denominada "herejía de Andover", que se originó en un capítulo de Progressive Orthodoxy (Boston, 1886), defendía la probación tras la muerte para aquellos que habían sido privados de probación en esta vida. La controversia se enfocó en la política de la A. B. C. F. M., de si aquellos que mantenían esta idea eran elegibles para ser designados misioneros de la Junta. Se resolvió permanentemente en 1893 mediante instrucciones al comité para comisión de quien sostuviera esta posición. Posiblemente es importante que el seminario teológico Andover, que fue fundado en parte para combatir el unitarismo, entre otras herejías, celebró su centenario, en 1908, con la afiliación con la escuela de teología de Harvard, cuya historia ha sido identificada con el unitarismo.