Historia

POLITEÍSMO

Alcance y definición

Significado en la Escritura.
El politeísmo o la doctrina y creencia de que hay más de un Dios es el término más científico para lo que es conocido como idolatría y paganismo y se refiere a aquellas religiones que están en contradicción con el monoteísmo del judaísmo, el cristianismo y el islamismo.

Está basado en la tendencia natural del hombre a buscar relaciones religiosas con la divinidad a la luz de la revelación de la religión natural solamente. El veredicto del Antiguo y del Nuevo Testamento sobre la naturaleza y valor del politeísmo es esencialmente el mismo. Se trata de la negación del Dios vivo, al adorar ídolos vanos y la perversión de la verdad divinamente revelada convertida en falsedad, oscuridad y asociación con demonios. Los dioses de los paganos son impotentes (Mas ¿dónde están tus dioses, los que hiciste para ti? Que se levanten, a ver si pueden salvarte en el tiempo de tu calamidad; porque según el número de tus ciudades son tus dioses, oh Judá.[…]Jeremías 2:28; He aquí, todos ellos son falsos; sus obras inútiles, viento y vacuidad sus imágenes fundidas.[…]Isaías 41:29; 42:17; 46:1 y sig.) y hechos por el hombre de material perecedero (especialmente 1 Guardad silencio ante mí, costas, y renueven sus fuerzas los pueblos; acérquense y entonces hablen, juntos vengamos a juicio. 2 ¿Quién ha levantado del oriente al que El llama en justicia a sus pies? Ante El entrega naciones, y a reyes somete. Los […]Isaías 41; 44; Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombre.[…]Salmos 115:4 y sig.; 135:15-18). Hasta donde existen, son demonios (Ofrecieron sacrificios a demonios, no a Dios, a dioses que no habían conocido, dioses nuevos que vinieron recientemente, a los que vuestros padres no temieron.[…]Deuteronomio 32:17; comp. Porque el SEÑOR vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible que no hace acepción de personas ni acepta soborno.[…]Deuteronomio 10:17; 32:17; Salmos 96:15; 106:27). En el Nuevo Testamento los ídolos son vanos y realmente no son dioses (y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis estas cosas? Nosotros también somos hombres de igual naturaleza que vosotros, y os anunciamos el evangelio para que os volváis de estas cosas vanas a un Dios vivo, QUE HIZO EL CIELO, LA TIERRA, EL MAR, Y TODO LO Q[…]Hechos 14:15; 19:26; Porque aunque haya algunos llamados dioses, ya sea en el cielo o en la tierra, como por cierto hay muchos dioses y muchos señores,[…]1 Corintios 8:5; Pero en aquel tiempo, cuando no conocíais a Dios, erais siervos de aquellos que por naturaleza no son dioses.[…]Gálatas 4:8) y el que come sus ofrendas se alimenta de los demonios (19 ¿Qué quiero decir, entonces? ¿Que lo sacrificado a los ídolos es algo, o que un ídolo es algo? 20 No, sino que digo que lo que los gentiles sacrifican, lo sacrifican a los demonios y no a Dios; no quiero que seáis partícipes con los demonios. 21 N[…]1 Corintios 10:19-21; Y el resto de la humanidad, los que no fueron muertos por estas plagas, no se arrepintieron de las obras de sus manos ni dejaron de adorar a los demonios y a los ídolos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, que no pueden ver ni oír ni a[…]Apocalipsis 9:20).

Caída del monoteísmo.
Al considerar el origen del politeísmo, el desarrollo usual del panteísmo desde una etapa más antigua de politeísmo, ilustrado en la India por el brahmanismo y en Grecia por los sistemas eleático y estoico, lleva naturalmente a la conclusión de que la primitiva forma de toda religión consiste en la adoración de una pluralidad de dioses de la cual incluso el monoteísmo bíblico se desarrolló. Sin embargo, ni el Pentateuco ni los escritos proféticos contienen ninguna huella de un politeísmo anterior y el Antiguo Testamento muy decididamente contempla el politeísmo de los paganos causado por una caída del primitivo monoteísmo en el relato de la torre de Babel (Toda la tierra hablaba la misma lengua y las mismas palabras.[…]Génesis 11:1 y sig.). El gradual desarrollo del politeísmo desde un monoteísmo original está apoyado por la historia de Abraham (18 Entonces Melquisedec, rey de Salem, sacó pan y vino; él era sacerdote del Dios Altísimo. 19 Y lo bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador del cielo y de la tierra; 20 y bendito sea el Dios Altísimo que entregó a tus enemigos[…]Génesis 14:18-20; Y Josué dijo a todo el pueblo: Así dice el SEÑOR, Dios de Israel: "Al otro lado del río habitaban antiguamente vuestros padres, es decir, Taré, padre de Abraham y de Nacor, y servían a otros dioses.[…]Josué 24:2 y sig.); de Jacob, quien fue testigo de la introducción de los terafines en su casa (19 Y mientras Labán había ido a trasquilar sus ovejas, Raquel robó los ídolos domésticos que eran de su padre. 20 Y Jacob engañó a Labán arameo al no informarle que huía. […]Génesis 31:19-20; 35:2-3); de José, que se casó con la hija de un sacerdote egipcio del sol (Y le nacieron a José dos hijos antes de que llegaran los años de hambre, los que le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.[…]Génesis 41:50) y de Moisés, quien pudo mantener a su pueblo fiel a Dios sólo mediante una enconada batalla contra el paganismo de Egipto y Madián (comp. Entonces Miriam y Aarón hablaron contra Moisés por causa de la mujer cusita con quien se había casado (pues se había casado con una mujer cusita);[…]Números 12:1 y sig.; Pero Jesurún engordó y dio coces (has engordado, estás cebado y rollizo); entonces abandonó a Dios que lo hizo, y menospreció a la Roca de su salvación.[…]Deuteronomio 32:15; 25 ¿Acaso me ofrecisteis sacrificios y ofrendas de cereal por cuarenta años en el desierto, oh casa de Israel? 26 Más bien, llevasteis a Sicut, vuestro rey, y a Quiyún, vuestros ídolos, la estrella de vuestros dioses que hicisteis para vosotros. […]Amós 5:25-26). Ideas similares están representadas en el Nuevo Testamento, como en Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido.[…]Romanos 1:21 y sig.; el cual en las generaciones pasadas permitió que todas las naciones siguieran sus propios caminos;[…]Hechos 14:16; 17:29.

Clasificación

Desde el tiempo de David Hume y los deístas ingleses y del alemán G. L. Bauer, la teoría del origen del monoteísmo y del politeísmo ha pasado a través de tres etapas definidas: los dioses se derivaron de fetiches, antecesores muertos u otros espíritus, o de los cuerpos celestes. Esas tres teorías pueden ser convenientemente denominadas fetichismo, animismo (con sus variedades de espiritismo, chamanismo, adoración de antepasados, culto al héroe) y sabaísmo.

Fetiche del Congo. Aisiatische Kunst.Rijksmuseum, Ámsterdam
Fetiche del Congo. Aisiatische Kunst.
Rijksmuseum, Ámsterdam
Fetichismo.
La teoría del fetichismo, que data del período de Voltaire y Hume, fue establecida esencialmente por Charles De Brosses en su Du culte des dieux fétiches (París, 1780), siendo posteriormente desarrollada por Auguste Comte (especialmente en el quinto volumen de su Cours de philosophie positive (París, 1830–42), quien asumió que de la adoración de rudos objetos de superstición infantil en la magia, o fetiches, se desarrolló primero el politeísmo de las civilizaciones paganas más civilizadas, mientras que de este último evolucionó el monoteísmo como forma ética más elevada de religión. Esto se convirtió en un dogma favorito de los positivistas en Francia, Inglaterra y Norteamérica así como en Alemania, tal como está ilustrado por las obras de Lord Avebury, Origin of Civilization (Londres, 1870); S. Baring Gould, Origin and Development of Religious Belief (1869); C. Meiners, quien sostuvo, en su Allgemeine kritische Geschichte der Religionen (Hanover, 1806), que el fetichismo no sólo fue la más antigua sino también la más general forma de adoración; G. P. C. Kaiser en su Biblische Theologie (Erlangen, 1813–21); Hegel en su Vorlesungen über Philosophie der Religion (Berlín, 1832) quien mantuvo que la magia, cambiando constantemente sus objetos de adoración en la forma de fetichismo, crea el primer y más inferior tipo de religión y T. Waitz, en su Anthropologie der Naturvölker (Leipzig, 1859–65). La teoría fetichista la desarrolló en un sistema formal F. Schultze en Der Fetischismus, ein Beitrag zur Anthropologie and Religionsgeschichte (Leipzig, 1871), en el que se intenta una interpretación de las tendencias individuales del fetichismo, sobre la presuposición de que el fetichismo más crudo de los aborígenes modernos es necesariamente el más cercano en aproximación al tipo primitivo de todas las religiones. Esta teoría del fetichismo ejerció más o menos influencia sobre los historiadores de la civilización, K. Twesten y F. von Hellwald, filósofos naturales como C. Sterne, E. Haeckel e investigadores de religiones como A. Wuttke, cuyo Geschichte des Heidentums (Breslau, 1852–53), aunque partiendo desde un rígido monoteísmo, estima al fetichismo como el tipo de religión más antiguo y primitivo conocido en la historia y G. Roskoff en Geschichte des Teufels (Leipzig, 1869) y Religionswesen der rohesten Naturvölker (1880). En oposición a la frecuente presuposición tras Darwin de que hay numerosos pueblos primitivos sin ninguna huella de religión, por lo que el ateísmo absoluto es propuesto como el fundamento real y período de partida de todo el desarrollo religioso y ético de la humanidad, Roskoff, en la segunda obra, reúne una serie de hechos confirmados por un conjunto de eruditos; pero cae también en la idea naturalista, contemplando la magia como el prototipo de toda actividad religiosa. La teoría del fetichismo es científicamente falsa. El fetiche no es, según De Brosses y otros naturalistas, un objeto encantado y por tanto profético (como si procediera de fari, fanum, o fatum), sino que es algo artificialmente hecho (portugués, feitiço, latín, facere) especialmente para propósitos religiosos, tales como un amuleto, cruz o ídolo. Hablando apropiadamente los fetiches son objetos devocionales o de culto que suponen una etapa relativamente desarrollada de la religión y son incluso típicos de una decadencia incipiente de la vida religiosa. Hay invariables restos de un antiguo y más perfecto concepto de la divinidad; pero alguna clase de idea de un ser superior que ha de ser invocado debe haber estado presente antes de que se den los pasos para hacer un fetiche. La piedra, bloque, hueso o trapo, que constituye tal ídolo mágico para un africano, nunca fue nada sino un ídolo caprichoso adaptado a un largamente desarrollado, aunque tosco y vago, concepto de Dios. La adoración de fetiches forma un paralelo tosco con la veneración de reliquias y objetos de superstición, tales como el diente de Buda en Ceilán, los talismanes musulmanes, los amuletos greco-romanos o los terafines o serpientes orientales de los pueblos con los que los israelitas entraron en contacto. Lejos de pertenecer a la infancia de la religión, como Meiners, Hegel, Lord Avesbury y otros han sostenido, por la forma de muñecos de los fetiches y el homenaje infantil de danzas y tambores en su honor, el fetichismo es decadente, tal como la senilidad frecuentemente asume una apariencia de infantilismo. Ni el fetichismo ni el ateísmo primitivo asumido por Avesbury pueden racionalmente ser declarados el fundamento del desarrollo religioso de la humanidad en conjunto ni de troncos o pueblos individuales (comp. J. Happel, Die Anlage des Menschen zur Religion, páginas 112, 134 y sig., Leiden, 1877; O. Pfleiderer, Religionsphilosophie, páginas 318–319, 742–743, Berlín, 1878; F. M. Müller, Lectures on the Origin and Growth of Religion, especialmente el volumen ii, Londres, 1878; P. Schanz, Apologie des Christentums, 2ª edición, ii. 37, 297, y siguientes, Friburgo, 1887–88; y C. von Orelli, Allgemeine Religionsgeschichte, páginas 15, 265–266, 841–842, Bonn, 1899).

Los orígenes: El pólipo deformado anda por la orilla,litografía de Odilon Redon.Bibliothèque Nationale, Cabinet des Estampes, París
Los orígenes: El pólipo deformado anda por la orilla,
litografía de Odilon Redon.
Bibliothèque Nationale, Cabinet des Estampes, París
Animismo.
La hipótesis animista, o culto al alma, como fuente de todo desarrollo religioso es considerablemente posterior a la del fetichismo. Tal como fue introducida en la religión comparativa por E. B. Tylor en su Primitive Culture (Londres, 1871) y Anthropology (1881), el animismo denota una creencia, ampliamente esparcida entre los pueblos primitivos de todo el mundo, en almas o espíritus más o menos poderosos que habitan en objetos materiales, en una palabra, "adoración del espíritu" (comp. J. Lippert, Der Seelenkult nach seinen Beziehungen zur hebräischen Religion, Berlín, 1881; O. Seeck, Geschichte des Untergangs der antiken Welt, páginas 339–377, Berlín, 1901). Lógicamente, esta forma de religión es un grado más elevado del fetichismo, estimando sus objetos cúlticos penetrados o poseídos de ciertos seres espirituales, que la magia humana puede hacer que aparezcan y sean operativos. Al mismo tiempo, las más toscas ideas y costumbres fetichistas se encuentran en el animismo, especialmente en el carácter mágico de los sacerdotes de ambos tipos. Se pueden distinguir tres formas de animismo: fisiolatría, antropolatría y patriolatría. El animismo fisiolátrico es la adoración de ciertos espíritus naturales residentes en pozos o ríos (ninfas), en colinas o rocas, en árboles o en animales y semejantes, siendo las dos principales subdivisiones de las dos últimas la fitolatría y la zoolatría, comprendiendo la segunda la ofilatría. El animismo antropolátrico es la adoración de los muertos, sean contemplados como seres en algún médium inanimado o en algún animal viviente, desde la simple inhabitación a la metempsicosis; esta clase es la más oscura del espiritismo, desembocando en la nigromancia y el chamanismo fanático. La patriolatría, o adoración del ancestro, es la adoración de los antepasados de familias especiales o clanes enteros. Desemboca frecuentemente en el totemismo, en el que los ancestros han sido ciertas bestias o pájaros, que de este modo se convierten en emblemas de las familias o clanes en cuestión. Todos los intentos de hacer de cualquiera de estos tipos de animismo la fuente del desarrollo de la religión han fracasado. La adoración del ancestro en particular, defendida por H. Spencer en su Principles of Sociology (Londres, 1876–82), J. Lippert y otros es nimia, porque la piadosa estimación de los ancestros presupone un desarrollo demasiado largo y una civilización demasiado madura para ser estimada como fuente primitiva de la religión, como por ejemplo el culto chino y los pitris y rishis de la India y los griegos.

Harmonia Macrocosmica, de Andrea Cellarius, 1660. Ámsterdam
Harmonia Macrocosmica,
de Andrea Cellarius, 1660. Ámsterdam
Sabaísmo.
La teoría sabaísta, o el postulado de que el culto a los cuerpos celestes es la fuente de la religión, parece retroceder, hablando estrictamente a Padres de la Iglesia tales como Clemente de Alejandría y Fírmico Materno, quienes sostienen que, aunque el monoteísmo fue la religión original, las etapas de declive comenzaron con la adoración de los cuerpos celestes. Fueron seguidos por Maimónides y, entre estudiantes posteriores, por los que investigan principalmente las religiones que poseen un fundamento astronómico, como la egipcia, babilónica y fenicia. Un exponente principal de esta teoría fue el astrónomo francés C. F. Dupuis, quien, en su Origine de tous les cultes ou religion (12 volúmenes, París, 1795), procuró demostrar que la adoración primero del sol y luego de los otros cuerpos celestes fue el punto de partida de toda la evolución religiosa. Intentos similares los hicieron J. A. Kanne en Neue Darstellung der Mythologie der Griechen (Leipzig, 1805), J. G. Rohde en Versuch über das Alter des Tierkreises and den Alter der Sternbilder (Breslau, 1809), E. von Bunsen en su Einheit der Religion (Berlín, 1870) y Die Plejaden and der Tierkreis (1879) y C. Ploix en La Nature des dieux (París, 1888), en los que mezclaron el sabaísmo y el fetichismo. Sin embargo, si un culto estelar se desarrolló en la adoración del zodíaco, los planetas y otros objetos celestes, presupone un grado de cultura que es incompatible con el período primitivo de la humanidad. La forma verdaderamente primitiva de adoración de los cuerpos celestes parece más bien ser monoteísta, siendo el elemento divino contemplado no tanto como el sol, la luna o "el ejército de los cielos", sino el cielo mismo como símbolo o manifestación del poder benéfico más elevado, en comparación con el cual las estrellas individuales constituían meras divinidades inferiores. Un número de seguidores del monoteísmo primitivo han estimado al sabaísmo como la etapa media por la que el hombre pasó en su decadencia desde el monoteísmo a las formas básicas de politeísmo. La crítica del sabaísmo desemboca necesariamente en postular un monoteísmo primitivo, aunque no en su forma absoluta.

Desarrollo

Sacrifico a Pan, atribuido a Goya, colección privada
Sacrifico a Pan, atribuido a Goya,
colección privada
Corrupción del monoteísmo.
Un monoteísmo relativo, consistente de una base teísta con elementos panteístas, lo asumió Schelling como base de todo desarrollo religioso en Philosophie der Metologie und Offenbarung (Stuttgart, 1856–59), siendo seguido por muchos otros. Este monoteísmo relativo del período histórico más temprano fue denominado katenoteísmo o henoteísmo por Max Müller y aunque restringido por él sólo a ciertas características de la religión védica, se pudo aplicar, mutatis mutandis, a los períodos más antiguos de la religión de diversos pueblos de antigüedad similar. Este henoteísmo es definido por Müller como una fe ingenua en poderes individuales de la naturaleza que alternativamente aparecen como supremos. La religión de los chinos parece ser un despliegue del culto del cielo y los antiguos registros religiosos iraníes muestran huellas similares de un monoteísmo primitivo relativamente puro, ya que entre el supremo creador del universo Ormuz y sus divinidades subordinadas, los seis Amshaspands, se mantiene que existe un considerable intervalo. Los conceptos religiosos más antiguos de los otros pueblos indo-germánicos fueron ricos en elementos politeístas, aunque incluso en ellos el dios-cielo fue dominante. Entre las religiones de Asia sudoccidental, los antiguos árabes y los fenicios tuvieron un fundamento de monoteísmo primitivo, consistente en la relación de un dios supremo de la luz o del sol (Ilâh o Shamah en Arabia septentrional, Bel entre los sabeos de Arabia meridional y Baal Hamman entre los fenicios), aunque incluso en los registros más antiguos este fundamento ha recibido muchas adiciones de politeísmo estelar. Lo mismo es válido para la religión de la antigua Babilonia. El dios-cielo Anu, la divinidad suprema más antigua ha recibido por su parte un Bel y una Ea, incrementándose posteriormente su número con diversas divinidades naturales más jóvenes, tales como el dios-luna Sin y el dios-sol Shamash, así como las cinco divinidades planetarias: Marduk, Ishtar, Adar, Nergal y Nebo. Muchos de los más competentes egiptólogos concuerdan en situar a la cabeza del desarrollo de la religión egipcia un "rey" o "padre" celestial creativo de los dioses, que fue llamado Amón-Ra por los tebanos y Ptah en Memfis; Le Page Renouf, en Lectures on the Origin and Growth of Religion, p. 119 (Londres, 1880), declara: "Las porciones más sublimes [de la religión egipcia] no son el resultado comparativamente tardío de un proceso de desarrollo y eliminación de lo más grosero. Las porciones más sublimes son demostrablemente antiguas y la última etapa de la religión egipcia, conocida a los escritores griegos y latinos, estuvo lejos de ser la más grosera y corrupta." Sin embargo, no ha de suponerse que este proceso de degeneración del monoteísmo tomó en todas partes el mismo curso o pasó por las mismas fases.

Estimación ética

Sobre la relación del politeísmo con la moralidad, ha de sostenerse el duro juicio que el Antiguo y el Nuevo Testamento, a la vez, pronuncian sobre la idolatría sin distinción de sus varias formas o grados. Los idólatras son malhechores castigados por la ley con los más severos castigos y reprendidos por los profetas por sus monstruosidades. En el Nuevo Testamento pecadores y paganos son paralelos (Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuesto.[…]Mateo 18:17; Nosotros somos judíos de nacimiento y no pecadores de entre los gentiles;[…]Gálatas 2:15; En efecto, se oye que entre vosotros hay inmoralidad, y una inmoralidad tal como no existe ni siquiera entre los gentiles, al extremo de que alguno tiene la mujer de su padre.[…]1 Corintios 5:1), mientras que la idolatría está clasificada entre las "obras de la carne", siendo puesta entre la lascivia y la hechicería (idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, sectarismos,[…]Gálatas 5:20), estando repetidamente designada entre las peores abominaciones (Tú que dices que no se debe cometer adulterio, ¿adulteras? Tú que abominas a los ídolos, ¿saqueas templos?[…]Romanos 2:22; 15 'Así tú también tienes algunos que de la misma manera mantienen la doctrina de los nicolaítas. 20 'Pero tengo esto contra ti: que toleras a esa mujer Jezabel, que se dice ser profetisa, y enseña y seduce a mis siervos a que cometan actos inmorales[…]Apocalipsis 2:15,20; 9:21; 17:4-5; 18:22) y sendero a la más torpe sensualidad (24 Por consiguiente, Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos; 25 porque cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador,[…]Romanos 1:24-28). Este juicio no sólo es verdadero de la antigüedad clásica, sino también de cualquier tipo de idolatría en cualquier tiempo.