Historia

PORT-ROYAL

Port-Royal fue uno de los más famosos conventos franceses de monjas, notorio por la influencia que ejerció en el siglo XVII sobre la Iglesia católica y la sociedad de Francia durante la batalla contra los jesuitas.

Refectorio de la abadía de Port-Royal
Refectorio de la abadía de Port-Royal
Fundación: Angélique.
Fue fundado para la orden cisterciense en 1204 por Matilde de Garlands en un insalubre y cenagoso valle del Yvette, a pocos kilómetros al suroeste de Versalles. Gracias al favor de los papas quedó exento de la jurisdicción del arzobispo de París y en 1223 Honorio III le concedió el privilegio de la eucaristía, aunque todo el país estuviera bajo entredicho y el privilegio de asilo para los laicos, sin tomar los votos, para retirarse del mundo y practicar la penitencia. Aunque el convento se hizo popular y rico, ya que sus abadesas estaban entre los miembros de las más distinguidas familias de Francia, no fue importante en la historia de la Iglesia hasta que Jacqueline Marie Arnauld fue nombrada abadesa. Ella era hija de Antoine Arnauld (adoptó el nombre de Angélique de Ste. Madeleine) y de una distinguida familia enconadamente opuesta a los jesuitas. Llegó a ser abadesa en 1602 a la edad de 11 años, acometiendo una rigurosa reforma y poniendo en marcha un movimiento de largo alcance en la Iglesia católica de Francia. En Port-Royal el ayuno, la mortificación de la carne, la rígida reclusión y la renuncia a toda propiedad eran requisitos y las obras prácticas de amor, tales como el cuidado de los enfermos, así como ejercicios de santificación y devociones, se cultivaban con igual fervor. Ella logró ganar a su distinguida familia a su posición, entrando 19 miembros en Port-Royal. En 1618 Angélique fue, a petición del abad de Clairvaux, a Montbuisson para reformar el decadente convento. Cinco años más tarde regresó a Port-Royal acompañada por 30 monjas. A causa de la malsana situación, Angélique compró el edificio que luego fue el hospicio de la maternidad, cerca de Luxemburgo, París, llamándolo Port-Royal de París al cual trasladó el convento. En 1627 el convento pasó de la jurisdicción del abad de Citeaux a la del arzobispo de París y las abadesas fueron escogidas por períodos de sólo tres años. En 1630 Angélique renunció, cumpliendo los deseos de Sebastian Zamet, obispo de Langres, quien (1626-33) era el director espiritual de Port-Royal, dándole una línea enteramente diferente al sustituir la magnificencia por la simplicidad.

Jean du Vergier, por Philippe de Champaigne
Jean du Vergier, por Philippe de Champaigne
Saint Cyran y la comunidad masculina.
En 1633 Zamet abrió un convento cerca del Louvre para la adoración perpetua del Bendito Sacramento, del cual el arzobispo de Saint Cyran París hizo a Angélique madre superiora. Poco después Jean du Vergier de Hauranne era capellán y confesor; él había sido abad de Saint Cyran desde 1620, siendo posteriormente conocido como Saint Cyran. Amigo de Jansenio desde sus días de estudiante, e igualmente enemigo declarado de los jesuitas y adaptado admirablemente para ser un confesor, era un hombre de gran influencia personal. En 1633 un librito de Agnes, hermana de Angélique, Chapelet secret du St. Sacrement, en el que discutía 18 virtudes de Cristo, fue condenado por la Sorbona. Sin embargo, Zamet lo aprobó, tal como hicieron Saint Cyran y Jansenio. En gratitud por su ayuda, Zamet presentó a Saint Cyran en el convento del Bendito Sacramento, cuyas internas habían quedado ofendidas por el libro, y por su influencia las tendencias secularizantes de Zamet se difuminaron más y más, hasta que el 16 de mayo de 1638 este convento fue abandonado y su propiedad y privilegios transferidos a Port-Royal. En 1636 Angélique regresó a Port-Royal, donde su hermana Agnes fue escogida abadesa. Aquí también Saint Cyran se convirtió en guía espiritual. Bajo su influencia no sólo hubo una destacada renovación de la piedad católica en el convento de Port-Royal, sino que se formó una comunidad de varones ascetas, entre los cuales estaban tres hermanos, Antoine Lemaistre, Louis Isaac Lemaistre de Sacy y Simon de Séricourt, y también Robert Arnauld d'Audilly. Este último era el hermano mayor y los tres hermanos eran sobrinos de Angélique. La comunidad contaba sólo con 12 miembros en 1646, cuando estaba en su apogeo. Estos nuevos ermitaños no cortaban totalmente con el mundo, alternaban entre sus deberes y diligente estudio de la Biblia y los Padres de la Iglesia (especialmente Agustín) con sus meditaciones y conversaciones sobre temas religiosos. Se dedicaba gran atención a la educación de la juventud y en 1646 se abrieron escuelas regulares en París y en 1653 en el país. El número total de alumnos no pudo haber sido más de 1.000. Sin embargo, en 1660 las escuelas fueron suprimidas y desde 1670 a 1678 sólo jovencitas podían ser educadas. El método estaba caracterizado por la instrucción individual con énfasis religioso y moral, que llevó a los resultados más felices. El objetivo era despertar y promover los poderes menores y conquistar las tendencias malignas. La disciplina estaba marcada por la vigilancia, incansable paciencia, gentileza y oración. La imagen divina y la falibilidad humana del alumno estaban constantemente siendo tenidas en cuenta. Racine fue el más distinguido alumno y las "Petites Écoles" hicieron una famosa contribución a la historia de la pedagogía.

Interrogatorio a los internos de la abadía de Port-Royal
Interrogatorio a los internos de la abadía de Port-Royal
Conflicto.
Pero la prominencia de Port-Royal no podía quedar sin oposición. Un libro sobre la virginidad, que mostraba independencia de pensamiento, hizo que Richelieu encarcelara a Saint Cyran el 14 de mayo de 1638 en la torre de Vincennes, donde permaneció hasta su liberación el 6 de febrero de 1643, dos meses después de la muerte de Richelieu, y sin haber dejado de dirigirse ininterrumpidamente a sus seguidores mediante su correspondencia. Su gran logro durante este periodo fue la conversión del hermano más joven de Angélique, Antoine Arnauld (1612–94), el teólogo más grande de Port-Royal. En 1643 la obra de Arnauld, De la frequente communion (París, 1643), con su protesta contra la comunión descuidada, su insistencia en el arrepentimiento y sus avisos contra el opus operatum, eran una aplicación práctica de los principios jansenistas y el manifiesto con el que Port-Royal declaró abiertamente la guerra a los jesuitas. Arnauld fue citado a comparecer en Roma, pero no fue, permaneciendo durante varios años escondido. El período de 1648-56 fue el de mayor prosperidad para Port-Royal. Durante la guerra de la Fronde el monasterio se puso del lado real, pero cuando, en su bula de 31 de mayo de 1653, Inocencio X condenó cinco tesis de Jansenio, la guerra contra Port-Royal como fortaleza francesa del jansenismo estalló. Arnauld, expulsado de la Sorbona, Sacy, Fontaine y Nicole procuraron esconderse en París. La comunidad obedeció el mandato de retirarse de Port-Royal, pero el golpe fue evitado por la defensa que hizo Pascal del jansenismo en sus Lettres provinciales y por el milagro de la santa espina, cuatro días después del retiro, que consistió en la supuesta cura de una úlcera en el ojo de Marguerite Perier, sobrina de Pascal, efectuada al tocar la santa espina y que fue exaltado por los defensores de Port-Royal como una confirmación de su fe y por los jesuitas como una nueva oportunidad divina para los jansenistas. Los años siguientes fueron un período de paz, pero al ascender en 1660 Luis XIV al trono determinó aniquilar el jansenismo y el protestantismo en Francia y en abril del año siguiente ambos monasterios fueron obligados a despedir a sus pensionados, postulantes y novicias. Antoine Singlin, superior de las monjas, a duras penas escapó de la Bastilla y de nuevo procuró esconderse con Arnauld en París. Port-Royal fue obligado a aceptar al molinista Louis Bail como superior y ni Arnauld, Pascal, ni Singlin se atrevieron a regresar. El rígido examen de Bail a las monjas, una tras otra en ambos conventos, desde el 11 de julio al 2 de septiembre de 1661 resultó en que no encontró apoyo para las alegaciones contra ellas. Sin embargo, el 28 de noviembre de 1661 fueron obligadas a firmar la fórmula sin reservas. Las controversias de Luis XIV con la curia dieron entonces un breve respiro a Port-Royal, pero el intento de alcanzar un entendimiento pacífico fue torcido por la obstinación de Arnauld. Con el nombramiento de H. de Péréfixe como arzobispo de París en 1664 se iniciaron las persecuciones de nuevo y el 21 de agosto negó a las monjas la recepción de la eucaristía. Doce de las monjas fueron dispersadas en otros conventos y monjas de esos conventos fueron llevadas a Port-Royal en París. El 29 de noviembre fueron trasladadas más monjas y unos pocos días después el arzobispo excomulgó a todo el monasterio de Port-Royal des Champs. Se les negaron los sacramentos y ninguna novicia podía ser recibida. Enmudeció el sonido de las campanas y la adoración corriente cesó, haciéndose forzosa la reclusión de los amigos del exterior, hasta que a principios de 1669 el papa Clemente IX al permitir una supuesta ambigüedad en la suscripción, permitió a la mayoría de la facción jansenista incluyendo a Arnauld, De Sacy y Pierre Nicole que firmaran la fórmula. Las monjas finalmente fueron persuadidas a que firmaran una petición de sometimiento, repudiando las cino tesis, ante el arzobispo de París y el 3 de marzo de 1669 el entredicho fue formalmente levantado. Así acabó la larga controversia en la humillación de Port-Royal, siguiendo inmediatamente su ruina financiera. Port-Royal de París y Port-Royal des Champs quedaron separados, manteniendo el primero las dos terceras partes de las propiedades.

Monasterio de Port-Royal
Monasterio de Port-Royal

Declive.
Hasta 1679 Port-Royal disfrutó de una paz tolerable y las polémicas de los dirigentes de la facción iban ahora dirigidas contra el protestantismo. Arnauld y Nicole publicaron La Perpetuité de la foi de l'église catholique touchant l'Eucharistie (París, 1669) y Arnauld aprobó también completamente la revocación del Edicto de Nantes. Durante este período de paz el convento de nuevo creció en número; los ermitaños regresaron, Pascal escribió sus Pensées y Nicole sus Essais de Morale (25 volúmenes, París, 1741, 1755). Sin embargo, cuando en 1677 Nicole imploró a Inocencio XI que condenara las laxas enseñanzas de los casuistas, el rey estimó su acto como una violación de la tregua y en la enconada controversia sobre las regalías se ofendió de que los jansenistas se aliaran con el papa. Arnauld y Nicole se vieron obligados a huir de nuevo de Francia y el 17 de julio de 1679 el arzobispo Harlay presentó el mandato real de despedir a los alumnos y a los ermitaños y a no admitir más monjas hasta que el número hubiera bajado a cincuenta. Cuando esto tuvo lugar, se le negó el privilegio; el monasterio comenzó a extinguirse y en 1706 la última abadesa de Port-Royal des Champs, Elisabeth de Ste. Anne Boulard, murió. La bula Vineam Domini de Clemente XI (15 de julio de 1705), con su sumaria condenación del jansenismo, apresuró la catástrofe. Las monjas firmaron sólo con reservas. Les fue prohibido recibir novicias o elegir una nueva abadesa. El 22 de noviembre de 1707 el convento fue de nuevo excomulgado y el rey procuró la promulgación de una bula papal el 27 de marzo de 1708 que permitía la dispersión de las monjas. El 11 de julio del año siguiente un decreto del arzobispo de París declaró el convento de Port-Royal des Champs suprimido y dio sus estatutos a Port-Royal de París. El 29 de octubre las 22 monjas restantes, con edades entre 50 y 80 años, fueron expulsadas por la fuerza militar y dispersadas, suscribiendo todas la bula menos dos. La desaprobación real se extendió incluso a los edificios de Port-Royal y por mandato del 22 de enero de 1710 el convento e iglesia fueron destruidos, siendo incluso los cadáveres exhumados y enterrados en un cementerio de las inmediaciones.