Historia

POSITIVISMO

Positivismo es el nombre aplicado a las enseñanzas de Auguste Comte, las cuales, desde mediados del siglo XIX, fueron reconocidas en el sentido más estricto por lo que prácticamente era una secta y más ampliamente por una gran escuela de admiradores de su "filosofía positiva."

Auguste Comte
Auguste Comte
Esta última, la más numerosa, ha contemplado su posterior enseñanza política, si no como el producto de una aberración mental, al menos como una ilusión sentimental, o como algo análogo a la "República" y "Leyes" de Platón, que pueden ser admiradas teóricamente pero incapaces de realización práctica. El sistema diseñado por Comte en su primera gran obra era esencialmente ateo y anti-teológico; las únicas ciencias a ser consideradas como ramas principales del pensamiento humano eran las matemáticas, mecánica (incluyendo astronomía), física, química, fisiología y sociología. Incluso la psicología, el nexo entre fisiología y sociología, se omitía, un defecto que los seguidores ingleses de Comte, bajo el liderazgo de John Stuart Mill, se vieron obligados a suplir. Esta actitud fundamentalmente no religiosa está basada en un aspecto en la filosofía sensualista inglesa y francesa del siglo XVIII, especialmente en Etienne de Condillac, Thomas Reid y Dugald Stewart; en su especulación socialista dependía grandemente de Marie Jean Caritat de Condorcet y en las ideas directrices de su filosofía de la historia de los italianos Giovanni Battista Vico y Tommaso Campanella. De hecho, lo que se ha estimado frecuentemente como el principal logro de Comte, la definición de la ley del progreso humano por las tres etapas de teología, metafísica y positivismo, o empiricismo puro en las ciencias exactas, se halla realmente en los últimos dos citados, así como en el fisiócrata francés Anne Robert Jacques Turgot. De manera semejante su doctrina de la transición del proceso que lleva a la perfección social desde la conquista beligerante a la defensa por la fuerza y de ahí de nuevo al trabajo pacífico, no es nada más que un simple desarrollo de lo que Condorcet había enseñado en 1793; en cuanto a su teoría del fetichismo como forma principal de religión retrocede en su esencia a Charles de Brosses (1760).

Sin embargo, por encima de esta falta de finalidad y a pesar de la transformación que el sistema recibió a manos de John Stuart Mill, Herbert Spencer, John Fiske y otros, la "jerarquía de las ciencias" y la línea de pensamiento general de Comte mantuvieron un considerable grado de popularidad entre los filósofos de habla inglesa y francesa. Entre estos últimos influenció especialmente a Émile Littré, Hippolyte Taine, Ernest Renan y Théodule Ribot, mientras que Henry Thomas Buckle, George Henry Lewes, Leslie Stephen, John Tyndall y Thomas Henry Huxley partieron de la misma base "positiva", no habiendo huellas de su influencia en el sensualismo escocés de pensadores tales como Alexander Bain. En América John William Draper siguió prácticamente la misma senda que Comte en su History of the Conflict between Religion and Science (Nueva York, 1874) y posteriormente Paul Carus, editor de The Monist y autor de varias obras de tendencia parecida, llevó a cabo una propaganda que tenía mucho en común con la de Comte. Italia tuvo sus pensadores de la misma escuela en Tito Vignoli, Roberto Ardigò, Pietro Siciliani y Andrea Angiulli y no pocas cátedras de filosofía de España y Portugal estuvieron ocupadas por seguidores de Comte. Entre los positivistas alemanes en el sentido más estricto se pueden citar a Ernst Laas, Adolf Steudel, Friedrich Jodl, Alois Riehl y Georg von Gizycki, pudiéndose también mencionar en un grado menor a filósofos como Wilhelm Wundt, Theobald Ziegler y Julius Baumann.

Sin embargo, ha habido mucha confusión en el intento de relacionar ciertos sistemas modernos no religiosos directamente con Comte. El evolucionismo de Darwin y Spencer realmente tiene poco en común con su doctrina; él vigorosamente combatió al precursor de Darwin, Jean Baptiste Pierre Antoine de Monet Lamarck, y Huxley y otros dirigentes de la escuela evolucionista a su vez le han criticado a él. No obstante, su actitud hacia la religión tuvo no poco que ver con algunos de los más destacados oponentes de los sistemas religiosos de los tiempos modernos. Está claro que Karl Marx tomó algunas de sus más importantes y características doctrinas de la sociología de Comte. Y Friedrich Nietzsche, tras un período de devoción casi exclusiva hacia el pesimismo de Arthur Schopenhauer, adoptó varios puntos de la enseñanza de Comte.

La secta positivista, basada en el Système de politique positive de Comte, usó manuales populares de enseñanza y práctica en el Calendrier positiviste (París, 1849) y el Catéchisme positiviste (1853). Enseñaba "la transformación de la filosofía en religión"; pero la filosofía así transformada es la filosofía positivista, sin ninguna creencia en Dios, el alma o la inmortalidad. El culto a la humanidad en la que descansa es una veneración fantástica de héroes, hombres y mujeres de genio y científicos. El calendario contiene nueve sacramentos y 84 festividades recurrentes. Los 13 meses, con 28 días cada uno, toman sus designaciones de notables benefactores de la humanidad. Moisés, Homero, Aristóteles, Arquímedes, César, Pablo, Carlomagno, Dante, Gutenberg, Shakespeare, Descartes, Federico II y Bichat (un famoso médico y anatomista parisino muerto en 1802). Cada uno de los días de la semana estaba dedicado a un héroe menor, como Sófocles, Horacio, Copérnico, Galileo y Cuvier. Para la administración de los sacramentos y la dirección general de la institución se postula una especie de jerarquía. La secta en Inglaterra estuvo durante largo tiempo bajo la dirección de Frederic Harrison y Richard Congreve y en Francia principalmente bajo la de Pierre Laffitte en París. Cuando éste murió en 1903, muchos pensaron que el positivismo "ortodoxo" estaba cerca de su extinción; pero aunque hay un sector de los seguidores de Comte que todavía preserva un cierto tipo de sentimiento religioso, no se puede decir que se adhieren estrechamente a sus prescripciones. De hecho, sus fórmulas varían entre un deísmo débilmente naturalista y un ateísmo radical. El grupo de los positivistas que surgió alrededor de Francis Ellingwood Abbot en América, se denominaron a sí mismos hacia 1870 los profesantes de una "religión libre" y sus ideas, expresadas en "Cincuenta afirmaciones" de Abbot, eran en muchas formas más radicales que las de Comte. De naturaleza similar son algunas manifestaciones de librepensamiento en Francia y Bélgica, tal como aparecieron en el periódico La Politique positive (París y Versalles) de Jean François Eugène Robinet y en el Catéchisme du libre-penseur (Amberes, 1877) de Edgar Monteil, cuyo ateísmo está parcialmente camuflado bajo unas pocas frases que tienen un sabor teísta, enseñando un plan de moralidad que en su esencia es mero epicureísmo. Las sectas de librepensadores alemanes fundadas por Eduard Löwenthal y Eduard Reich son realmente productos alemanes, que no tienen conexión estrecha demostrable con Comte, aunque algunas cuestiones (tales como el título de la Iglesia de la Humanidad) son reminiscencias de su enseñanza.