Historia
PRELATURA
Prelatura es el nombre original y estrictamente aplicado a un oficio eclesiástico que comporta una jurisdicción ejercida en nombre del titular. Esas dignidades se dividen en tres clases: (1) las que poseen todos los obispos diocesanos, pero no los obispos coadjutores o titulares; (2) aquellas a las que la dignidad quedó posteriormente asociada por un acto especial, incluyendo cardenales, legados y nuncios papales, archidiáconos y arciprestes medievales y los rectores de fundaciones colegiatas, abades y órdenes Militares en los casos cuando estuvieran exentos de jurisdicción episcopal y dotadas con una jurisdicción cuasi-episcopal propia; (3) los prebostes y deanes de capítulos durante la Edad Media, que como los archidiáconos, habían adquirido una cierta jurisdicción propia, tras cuya pérdida reclamaron el rango y el título. Actualmente el rango y el título los otorga el papa a un gran número de oficiales reales o nominales de la curia que no poseen jurisdicción. Los prelados se distinguen por títulos e indumentaria especial y por el derecho de ser recibidos con incienso en su entrada formal en una iglesia.