Historia

PREMONSTRATENSES

Premonstratenses (norbertinos, canónigos blancos) es el nombre de una orden de canónigos regulares que combinan en su propósito la santidad personal, la predicación y la práctica de acuerdo a la regla de Agustín. Su fundador fue Norberto (nacido en Xanten hacia 1080 y muerto en Magdeburgo el 6 de junio de 1134).

Norberto de Xanten
Norberto de Xanten
Organización y carácter de la orden.
La congregación fundada por Norberto era una orden creada según la organización de los cistercienses, pero diferenciándose de ellos por seguir la regla de Agustín, junto con artículos tomados por Norberto de la congregación parisina de St. Víctor. De esas instituciones de los premonstratenses fueron tomadas literalmente las provisiones de la regla dominica. Su innovación consistía en la designación de canónigos regulares para el oficio de la predicación, el confesionario y el cuidado pastoral. La constitución de la orden se desarrolló similarmente a la de los cistercienses, ya que, en contraste con las antiguas órdenes, obtuvo un carácter internacional. A la cabeza de toda la orden estaba el abad de Prémontré, como abad general a quien la constitución premonstratense confería un estricto poder monárquico. No hay nada peculiar en las regulaciones litúrgicas de los premonstratenses. Comer carne estaba estrictamente prohibido para los que estuvieran sanos; los ayunos eran frecuentes y el látigo se usaba para las mortificaciones de la carne y para la disciplina. Los ejercicios penitenciales se obserbavan diariamente. Los pecados se clasificaban en veniales, intermedios, graves, muy graves y gravísimos, siendo sometido el culpable a diversas penas según la clase de pecado en cuestión. Las más livianas eran recitar ciertas oraciones y súplicas en el convento y las más severas la encarcelación y expulsión de la orden.

Crecimiento posterior.
La orden se esparció rápidamente. La bula de ratificación en 1126 enumeraba ocho fundaciones. Previa y colateralmente a la orden cisterciense, la premonstratense se esparció por Alemania oriental, de ahí que el distrito en la margen derecha del Elba fuera entonces cristianizado. Importante fue la creación de colonias modelo entre los nuevos asentados holandeses y sajones y en la instrucción de los wendos en la agricultura, teniendo a Magdeburgo como centro. No fue hasta que Enrique el León y Alberto el Oso sometieron a los paganos que las fundaciones premonstratenses florecieron en suelo eslavo, al este del Elba. Los capítulos catedralicios en Brandeburgo, Havelberg y Ratzeburgo se suplieron con premonstratenses y según pasó el tiempo las sedes episcopales en esos obispados fueron ocupadas casi continuamente por ellos. La orden se difundió por todos los países católicos: Hungría, Dinamarca, Inglaterra, Suecia, Noruega, Livonia, Portugal, España e Italia, así como en Tierra Santa.

Fundaciones monásticas en la Edad Media
Fundaciones monásticas en la Edad Media
Un siglo después de su fundación había no menos de mil fundaciones de canónigos, quinientas abadías de monjas premostratenses, trescientos prebostazgos y cien prioratos en treinta distritos. Sus principales tareas eran enseñar a las poblaciones nativas a labrar sus tierras, trabajos misioneros, reforma del clero, promoción de la predicación, enseñanza y escuelas. Como sucedió con las órdenes monásticas en general, en esta siguió un periodo de ciertas mitigaciones de la regla original y la creación de nuevas congregaciones. Una vez que Inocencio IV subrayó la prohibición de comer carne (1245), Nicolás V (1288) les permitió hacerlo cuando estuvieran de viaje y Pío II (1460) hizo concesiones añadidas, limitando la prohibición de carne al viernes y sábado, Adviento y Cuaresma. La mayoría de las fundaciones usaban esta libertad, dividiéndose la orden entre fundaciones de 'mayor o común observancia' y 'pequeña y estricta observancia'. La vasta extensión de la orden quedó reducida por la Reforma, que la privó de numerosas fundaciones en los países septentrionales de Europa. Diversas fundaciones austriacas fueron abrogadas por José II; las abadías francesas quedaron suspendidas por la Revolución Francesa y las fundaciones en Baviera y Württemberg se secularizaron. Las mujeres fueron admitidas en la orden por Norberto. Hay también terciarios a los que Benedicto XIV otorgó ricos privilegios en 1752.