Historia
PREMONSTRATENSES

La congregación fundada por Norberto era una orden creada según la organización de los cistercienses, pero diferenciándose de ellos por seguir la regla de Agustín, junto con artículos tomados por Norberto de la congregación parisina de St. Víctor. De esas instituciones de los premonstratenses fueron tomadas literalmente las provisiones de la regla dominica. Su innovación consistía en la designación de canónigos regulares para el oficio de la predicación, el confesionario y el cuidado pastoral. La constitución de la orden se desarrolló similarmente a la de los cistercienses, ya que, en contraste con las antiguas órdenes, obtuvo un carácter internacional. A la cabeza de toda la orden estaba el abad de Prémontré, como abad general a quien la constitución premonstratense confería un estricto poder monárquico. No hay nada peculiar en las regulaciones litúrgicas de los premonstratenses. Comer carne estaba estrictamente prohibido para los que estuvieran sanos; los ayunos eran frecuentes y el látigo se usaba para las mortificaciones de la carne y para la disciplina. Los ejercicios penitenciales se obserbavan diariamente. Los pecados se clasificaban en veniales, intermedios, graves, muy graves y gravísimos, siendo sometido el culpable a diversas penas según la clase de pecado en cuestión. Las más livianas eran recitar ciertas oraciones y súplicas en el convento y las más severas la encarcelación y expulsión de la orden.
Crecimiento posterior.
La orden se esparció rápidamente. La bula de ratificación en 1126 enumeraba ocho fundaciones. Previa y colateralmente a la orden cisterciense, la premonstratense se esparció por Alemania oriental, de ahí que el distrito en la margen derecha del Elba fuera entonces cristianizado. Importante fue la creación de colonias modelo entre los nuevos asentados holandeses y sajones y en la instrucción de los wendos en la agricultura, teniendo a Magdeburgo como centro. No fue hasta que Enrique el León y Alberto el Oso sometieron a los paganos que las fundaciones premonstratenses florecieron en suelo eslavo, al este del Elba. Los capítulos catedralicios en Brandeburgo, Havelberg y Ratzeburgo se suplieron con premonstratenses y según pasó el tiempo las sedes episcopales en esos obispados fueron ocupadas casi continuamente por ellos. La orden se difundió por todos los países católicos: Hungría, Dinamarca, Inglaterra, Suecia, Noruega, Livonia, Portugal, España e Italia, así como en Tierra Santa.
