De Propaganda Fide es el nombre de una congregación de cardenales y un colegio, ambos en Roma, para la implantación de la fecatólica entre los paganos y herejes.
Dos jesuitas en la corte de un príncipe musulmán en la IndiaA comienzos del siglo XIII la actividad misionera fue llevada a cabo por diversas órdenes. Posteriormente entre ellas estuvieron los jesuitas, concibiendo el plan Ignacio de Loyola de fundar 'colegios nacionales' para preparar misioneros a fin de capacitar a jóvenes educados de los mismos países que fueran campos de misión, de modo que pudieran regresar bien equipados para propagar la fe católica. Cada una de esas instituciones y cada orden se involucraba con las misiones, cultivando independientemente el campo de actividad asignado. Pero el 21 de junio de 1622 Gregorio XV, primer alumno de los jesuitas en ascender al trono papal, creó la congregación de cardenales De propaganda fide, que centralizaba todo el sistema de trabajo misionero. Cuando la Propaganda planifica comenzar operaciones en un cierto distrito, que primero debe haber recibido total delimitación geográfica y etnográfica, son enviados misioneros, preparados por una orden religiosa o por colegios nacionales, bajo la autoridad de un prefecto apostólico, denominándose el distrito en cuestión prefectura apostólica. Todos los comisionados son sacerdotes y su primer objetivo es establecer en su prefectura centros misioneros estables, bien para individuos o para pequeños grupos. Para cada estación hay una subdivisión del distrito en probables parroquias. En caso de que la empresa florezca se delinean nuevas parroquias; pero aunque el progreso sea tal que se puedan formar clérigos totalmente o en parte de los convertidos de entre la población sin traer sacerdotes de fuera, no se crean nuevas diócesis hasta que se asuma que pueden ser permanentes. En lugar de establecer una sede, la prefectura apostólica es hecha un vicariato apostólico, en el que el papa, que es allí obispo por su capacidad de obispo universal, es representado por un obispo in pártibus, o vicario apostólico. Este prelado, como el prefecto apostólico, puede ser cambiado en cualquier momento. En el curso del tiempo, los vicariatos apostólicos se dividen aún más, al facilitar los distritos más pequeños la actividad y finalmente, si todo va bien, se crea un obispado.
La situación y objeto de los misioneros no solo les dispensa de la observancia minuciosa de muchas reglas de hábito, oraciones de breviario, tiempos precisos de decir misas y semejantes, sino también de exigir rígida obediencia por parte de sus convertidos a las normas de vida establecidas por la Iglesia católica; también se pueden hacer concesiones a costumbres populares divergentes o factores similares, como en el caso de ayunos, impedimentos de matrimonio, etc. En ambos casos, ya incluso en el siglo XIII, los encargados de las misiones fueron facultados con diversos privilegios, que la Propaganda ahora confiere a sus misioneros bien como portavoces del papa o sobre la base de una autoridad papal no restringida. Naturalmente no se confieren facultades innecesarias, quedando limitadas a ciertos años y su continuidad depende de la persistencia de las condiciones que originalmente las evocaron. En esto el factor determinante es la actitud del Estado hacia la Iglesia, ya que el punto de vista católico, de la relativa subordinación de la norma canónica a la conveniencia, no puede cesar enteramente hasta que el Estado asuma su propio deber de mantener las ordenanzas de la Iglesia. Hasta que ese punto se alcance, la Propaganda dirige sus esfuerzos al fin deseado y gobierna los intereses de la iglesia local. En tiempos modernos la separación Iglesia-Estado dificulta ese objetivo, ya que incluso en 'tierras católicas' la ayuda dada anteriormente por el Estado está siendo retirada. Sin embargo, una nítida diferencia se observa todavía por la curia en la esperanza de que los Estados recalcitrantes puedan regresar a su lealtad a la Iglesia católica.
Ciertas tierras que una vez fueron católicas se convirtieron luego en distritos misioneros. Aunque esta categoría incluye primordialmente a los países protestantes también comprende las regiones controladas por la Iglesia ortodoxa, a pesar del hecho de que a duras penas puede decirse que fueron alguna vez católicas, en el sentido técnico del término. No obstante, Pío IX estableció, primariamente para ellas, una Congregación de Ritos Orientales.