Historia

PROPHESYING

Prophesying es un medio para promover el conocimiento y entendimiento de las Escrituras a través de discusiones en común que se hicieron costumbre entre algunas de las iglesias reformadas. Aunque a veces es confundida con la lectura y aplicación de las Escrituras, tal como fue practicada durante la Reforma en una cierta clase de instrucción en las Escrituras (llamada por los alemanes prophezei), en realidad no tiene relación con esto.

Primero apareció en Zurich a causa de la necesidad de tener sacerdotes que poseyeran, además de suficiente conocimiento de las Escrituras, el talento para explicar en una manera familiar el mensaje cristiano de salvación. De acuerdo a la reforma en la fundación del Gross Münster, se debería hacer todo esfuerzo para la designación de aquellos que predicaran y enseñaran públicamente, durante una hora, las Sagradas Escrituras en las lenguas hebrea, griega y latina. El 19 de julio de 1525 esta regulación fue puesta en vigor bajo el liderazgo de Zwinglio. A las ocho cada mañana, salvo viernes y domingos, todo el clero de la ciudad y los otros predicadores (estudiantes, capellanes, etc.) venían al coro del Gross Münster. Tras una corta oración de apertura, se leía una parte de un capítulo del Antiguo Testamento. A la lectura seguía una exposición dogmática y práctica. Esos son los comienzos del denominado prophesying. Megander introdujo esta costumbre en Berna, donde posteriormente se convirtió en una escuela. Con Pietro Martire Vermigli (1556) continuó la institución de la "lección teológica" para el pueblo y el prophesying se transformó en enseñanza. Animado por el ejemplo de Zurich, el prophesying asumió una nueva y singular forma en la comunidad fugitiva de Lasco en Londres. Uno de sus predicadores, Micronius, relata en 1554 que en el semanal prophesying, los sermones dominicales estaban sujetos a examen crítico, por lo que los ancianos, maestros y profetas podían añadir, a partir de las Escrituras, lo que pudiera ser necesario para el entendimiento del texto y la edificación de la congregación. Esta institución nunca obtuvo gran desarrollo como elemento litúrgico, ya que, por un lado, la fundación de las escuelas teológicas ocupó su lugar y por otro lado el entendimiento religioso de la congregación pronto sobrepasó la necesidad de su uso. La práctica del prophesying fue una característica del puritanismo en el reinado de Isabel, desde aproximadamente 1563 hasta que fue prohibido en 1576. Era un procedimiento muy interesante en el que varios predicadores y otros se reunían; a veces sólo estaban presentes los predicadores, a veces también el público para escuchar. A cada predicador se le daba el mismo texto y cada uno tenía que exponerlo. Primero lo hacían los predicadores más jóvenes, pudiendo haber cuatro o cinco predicando un único texto en la misma reunión. Era una especie de escuela de profetas, cuya idea era instruir a los hombres a predicar.

Donde quiera que el surgimiento de lo religioso ha exigido una explicación más profunda de la Escritura, han aparecido fenómenos análogos. Por ejemplo, entre los jansenistas en Port-Royal el estudio de las Escrituras se realizaba en común y de este círculo Labadie trasladó el uso, en forma de una adoración privada desarrollada, a Amiens (1644), Ginebra (1659) y Middelburg (1666). Entre sus discípulos en Ginebra estuvieron Untereyk y Spener; éste introdujo el movimiento como collegia pietatas en Francfort. Desde los tiempos de Spener el prophesying, modificado por el tiempo, ha perdurado en las iglesias evangélicas en la forma de conferencias bíblicas o de clases y lecturas bíblicas, en casa o en la iglesia y bajo la dirección de miembros de la congregación o de los pastores o ancianos.